jueves, 2 de marzo de 2017

Macrismo e Historia Argentina

jueves 02 de marzo de 2017



OPINIÓN 


OPINIÓN


Macrismo e Historia Argentina


"La historia de la patria es la Patria" 

Émile Faguet


POR  GUILLERMO CICHELLO





Si la clásica derecha argentina (liberal en lo económico, autoritaria en lo político) logró triunfar en las últimas elecciones es porque inteligentemente ha logrado resolver una compleja cuestión: no ser reconocida como derecha. Es un problema, claro, que no se resuelve de una vez y para siempre, sino que demanda constantes esfuerzos de simulacro y transfiguración. La corporación que llevó y sostiene en el poder a Mauricio Macri apela por lo menos a tres grandes recursos para presentarse como un acontecimiento nuevo. Menciono apenas los dos primeros, me detengo un poco más en el último:

La invención de una estética PRO – un hedonismo ligero, jovial y colorido, un individualismo descontracturado y fashion, bien lejos de compromisos con destinos colectivos, una retórica simple y emotiva que aspira más a no aburrir que a alcanzar cierta consistencia discursiva - . En fin, mucho se ha dicho sobre esta estética que tal vez haya encontrado su símbolo mayor en el globo, ese festivo objeto vacío, que en nuestro lunfardo alude al "cuento", la mentira y la ilusión ("pinchar el globo" es, justamente, metáfora del desengaño). Si bien, algo de este modo de ser vivió la vida pública del menemismo, el PRO exacerbó y perfeccionó esta estética y la condensó en una palabra que tiene su valor de talismán: cambio.

El segundo recurso lo componen la serie de eufemismos de inspiración técnica que comandó la empresa de rebautizar viejas y dolorosas operaciones que esa misma derecha aplicó cada vez que gobernó. 

Sinceramiento de la economía, reacomodamiento tarifario, regulación del reclamo social, reordenamiento del gasto público, overshooting del dólar - para nombrar su aumento - pass through - para mentar el traslado, el "deslizamiento de precios", por la devaluación - vuelta a los mercados internacionales de crédito, reconversión laboral, fue la batería lingüística para enmarañar el reconocimiento de sus clásicas medidas brutales: colosal aumento de tarifas y endeudamiento externo, devaluación de la moneda y encarecimiento de la vida, anulación o severa restricción de derechos laborales, repliegue del Estado de su función de amparo, despidos como política indirecta de reducción salarial, represión violenta de las protestas sociales. Un amasijo de viejas novedades y nuevas antiguallas, como decía uno.

Entonces, si el primer recurso al que esta vieja derecha apeló para no ser reconocida es su transfiguración mediante una nueva estética y el segundo, el empleo de esa jerga eufemística y encubridora para nombrar sus clásicas medidas antipopulares, el tercero es un muy particular tratamiento de la historia, una relación tal vez sí novedosa que esta fuerza política ha establecido con la historia nacional.

Vamos a tomar dos ejemplos. La dictadura cívico militar iniciada en 1976, aún reconociendo sus tensiones internas (como las que existieron con el almirante Massera), se planteó como heredera y custodia de los valores occidentales y cristianos, y en la elección de un campo adoptó el elogio de la civilización y de la República Liberal. De sus muchas referencias al pasado argentino, fue posiblemente el centenario de la llamada Conquista del Desierto el modo ejemplar en que la dictadura buscó un espejo en el que reflejar su propia y actual epopeya. Esa "gloriosa y trascendente gesta de todos los argentinos" – dijo Videla en una de las tantas celebraciones -  el culto y la canonización del ministro de Guerra, general Julio Roca, y su ofensiva desplegada contra el "indio extranjero" (la frase es del ministro Harguindeguy), que resistía tal genocidio, avivan una memoria y trazan un arco histórico que legitima una tarea presente, seguramente tan gloriosa y trascendente como aquella: la lucha contra la "subversión apátrida". Tal vez la nota más lúcida y bestial que enlaza ambos sucesos fue una aparecida en el suplemento que el diario Clarín dedicó a aquel centenario; allí se escribió que por su incapacidad para evolucionar tecnológicamente, los indios constituían una cultura "destinada a desaparecer". Este verbo, escrito en 1979, lastima: se menciona el destino de los indios; se alude al de los "subversivos".

Entre tantas conmemoraciones de esa expedición militar (suplementos en diarios y revistas, películas, libros)- en el mes de noviembre de 1979 en la ciudad de Roca se celebró durante cuatro días un Congreso Nacional de Historia de la Conquista del Desierto y se editaron con apoyo estatal cuatro tomos sobre esas exposiciones. Eso marca la importancia que la dictadura le asignaba a este hecho del pasado argentino, que funcionaba como enaltecida justificación del presente y como expresión del ser nacional, del que el gobierno de Videla no era sino un brote surgido de esa tradición histórica.
El menemismo también buscó legitimarse en la historia nacional. Pero a diferencia de la dictadura, Carlos Menem se presentó como la síntesis que aunaba y el líder de una etapa en la que concluían los antagonismos argentinos. En su discurso de asunción del 8 de junio de 1989 dijo: "Vengo a unir a las dos Argentinas (…) Quiero ser el presidente de la Argentina de Rosas y de Sarmiento, de Facundo y de Mitre, de Peñaloza y Alberdi, de Yrigoyen y Pellegrini, de Perón y Balbín…". Más allá del incierto mérito de este pastiche, se formuló una invocación a la tradición nacional que implicaba al menos la mención de sus grandes nombres y de los conflictos que los surcaron, como una posible fuente de legitimidad histórica. Esa historia terrible y grandiosa ha existido; conmigo concluye. Incierto mérito, digo, porque al nombrarlos abre a la polémica y ofrece desventajosos flancos para quien quisiera cotejar, por ejemplo, la política de defensa del interés nacional de los primeros mencionados en cada dupla, con la oprobiosa liquidación del patrimonio argentino que lleva adelante el menemismo. (Lo mismo puede objetarse a la apuesta de los militares del Proceso: encumbrar a Roca lo vuelve a traer a escena y lo torna objeto de crítica). De todos modos, esa apelación a la historia argentina (incluida la primera imagen del Menem de frondosas patillas, emulando al caudillaje federal del siglo XIX) representó una tentativa de legitimación de su política.

Llegado este punto, hay que decir que el macrismo – veremos si este nombre deja alguna huella más o menos perdurable en la memoria colectiva - ha establecido una relación con la historia argentina que la podemos definir en los términos de una anulación, un rechazo total a considerar que pueda haber allí alojada verdad, honra o elemento de valor alguno para fundar ninguna legitimidad. El macrismo no tiene historia. Pero no sólo considera que no la tiene como empresa política, sino que sólo ve en ese lejano pasado nacional un armatoste inútil que sólo es conveniente dejar atrás. "Mirar para adelante, mirar al futuro". De las infinitas modulaciones de esta frase, anotemos dos más o menos recientes: "dejar atrás los cortocircuitos del pasado con España"; "la oportunidad nos obliga a dejar atrás rencores y resentimientos del pasado con Estados Unidos para mirar al futuro". En ambos casos el presidente Macri: la primera, en el palacio real de Madrid; la segunda, en la cena de honor al presidente Obama en Buenos Aires. Si algún conflicto registró nuestra historia de relaciones con España o con los Estados Unidos de Norteamérica, nada puede resultar más provechoso que su olvido.  

Pero quien más paradigmáticamente expresó esta relación con la historia nacional, fue el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, al presentar la serie de nuevos billetes con animales autóctonos. Leámoslo atentamente: "Nosotros vemos esta nueva serie como una celebración de la vida. Sacando esos billetes del siglo XIX, lo que vino después eran todos próceres muertos. Entonces, nosotros dijimos no: vamos a cambiar el foco, vamos a celebrar lo que está vivo, lo que está hoy con nosotros. Lo que estamos representando es un ser viviente, ok? Ese es el primer punto. El segundo punto es que al representar un ser viviente estamos invitando a pensar en el futuro y no en el pasado. Nos pareció entonces que salir de los motivos más históricos o políticos, a los lugares naturales tiene que ver un poco con esta idea de encontrar plataformas donde los argentinos nos podamos volver a encontrar, volver a unir, podamos volver a trabajar juntos…". 

No nos apresuremos a calificar estas declaraciones como el producto de ninguna debilidad mental, ni personalicemos la cosa diciendo que nadie más interesado que Sturzenegger en formular una invitación a mirar al futuro, ya que en el pasado pueden encontrarse asuntos tan desagradables como su procesamiento penal por negociaciones incompatibles con la función pública tras su participación en el monstruoso endeudamiento conocido como "megacanje" de la administración Cavallo. La posición del presidente del Banco Central no la formuló a título personal ni es una ocurrencia de un momento de inspiración; representa la estrategia del macrismo respecto de la historia argentina. ¿Qué posición hay que tomar en las grandes controversias – muy vivientes, por cierto - que pulsan la memoria nacional? Ninguna. Hay que declarar que todo ese pasado carece de relevancia para comprender y decidir sobre el presente argentino; es más: es una carga completamente improductiva que debe descartarse. "Basta de mirar por el espejo retrovisor si queremos llevar a la Argentina al siglo XXI" – ha declarado Mauricio Macri.

Que los trabajadores no tengan historia – escribió Rodolfo Walsh - ha sido siempre un designio de las clases dominantes, interesadas en que la experiencia colectiva se pierda y las lecciones se olviden. Este mundo enteramente nuevo, en el que todo está ocurriendo por primera vez, con dilemas públicos sin precedentes y actores que nacieron a la política hace cinco minutos, es el mejor escenario que la derecha ha construido para no ser reconocida, para transfigurarse en novedad y extender su vieja y violenta mano invisible hasta el bolsillo y el cuerpo de las grandes mayorías.







'NAC&POP': LA ALTERNANCIA Y EL CAMBIO


jueves 02 de marzo de 2017



El problema es que esta irritación, fruto del capricho, la ignorancia, la estupidez o el aburrimiento, es explotada por sectores de poder que tienen muy claro adónde se dirigen.





LA ALTERNANCIA Y EL CAMBIO

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                                                                                                                                    Por       Enrique Lacolla



El establishment oligárquico, las transnacionales, el mundo financiero enchufado a la timba internacional de la globalización, y el aplastante aparato mediático que estas fuerzas se fabrican a través de su cuantiosa disponibilidad de dinero, se enfocan en captar a una parte de la opinión pública que no siempre comparte sus intereses y que más bien es víctima de ellos.
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Guillermo Lasso y Lenín Moreno.



La reacción todavía avanza, pero se empantana. ¿Es veraz el juego democrático en nuestros países?

En las elecciones ecuatorianas el candidato de Alianza País, el movimiento de izquierda que ha conducido los destinos de Ecuador desde hace una década, no alcanzó, por un mínimo margen, el 40 por ciento de los sufragios, que en este caso le hubieran bastado para hacerlo llegar al sillón presidencial que hoy ocupa Rafael Correa sin apelar a una segunda vuelta.

La perspectiva del balotaje arroja dudas acerca de si Lenín Moreno podrá derrotar en él al partido del neoliberal de Pedro Lasso, un banquero y empresario que apadrina a un movimiento llamado CREO (Creando Oportunidades) En efecto, Cynthia Viteri, la tercer posicionada en los comicios con un 16 por ciento de los votos, anunció que su Partido Social Cristiano cerrará filas frente al gobierno "totalitario" actualmente en el poder y respaldará a Lasso.

CREO, como CAMBIEMOS en Argentina, es el resumen perfecto de la inanidad conceptual de la tendencia a la que representa. CREO es un invento publicitario, un artefacto para vehiculizar, a través de una lema banal e inconsistente, la desazón de los sectores sociales, preferentemente de clase media, que no tienen una idea clara de lo que quieren y la expresan a través de una difusa y superficial indignación hacia fenómenos que los molestan, como por ejemplo la emergencia de grupos sociales sumergidos o las facetas caracterológicas del dirigente que ejerce el poder y que pueden suscitar su antipatía. Más allá de las insuficiencias que se puedan detectar en su gestión. Y más allá, también, de los beneficios que el gobierno que ahora abominan pueda haberles reportado.

El problema es que esta irritación, fruto del capricho, la ignorancia, la estupidez o el aburrimiento, es explotada por sectores de poder que tienen muy claro adónde se dirigen. El establishment oligárquico, las transnacionales, el mundo financiero enchufado a la timba internacional de la globalización, y el aplastante aparato mediático que estas fuerzas se fabrican a través de su cuantiosa disponibilidad de dinero, se enfocan en captar a una parte de la opinión pública que no siempre comparte sus intereses y que más bien es víctima de ellos, para recuperar la posición de poder que han ejercido tradicionalmente y de la cual han sido parcialmente desalojadas por el movimiento popular. Luego el negocio consiste en tratar de volver las cosas a fojas cero. Antes este proceso sólo podía verificarse a través de los golpes militares, pero hoy la novedad consiste en que parece haberse hecho posible a partir del lavado de cerebro practicado desde los medios masivos de comunicación, la mayor parte de los cuales viene ejerciendo esa función, con la complicidad culpable del público y de gobiernos de distinto signo, desde hace décadas.

El sistema parece haber encontrado, finalmente, la panacea que le permitiría prescindir (hasta cierto punto) de los golpes de fuerza, cuyo carácter siempre es un poco impredecible pues hay que operarlos desde el seno de unas fuerzas armadas que pueden deparar sorpresas, como Malvinas; o, lo que es mucho peor, la reedición de mandatos "populistas" como los de Chávez, Perón o Velasco Alvarado, para hacer unos nombres.

La elección ecuatoriana, pues, parece que va a prolongar el interregno reaccionario que ha copado a Suramérica tras más de una década de gobiernos populares orientados en un sentido nacional y progresista. No creo que haya que rasgarse las vestiduras por este hecho; los golpes más graves ya estaban dados: provinieron de la elección argentina y del golpe institucional que fraguó la destitución de Dilma Rousseff en Brasil. Pero no hay duda de que es un empujón más en la dirección equivocada y que abre perspectivas ominosas - de concretarse una victoria de Lasso en la segunda vuelta - respecto a Bolivia y Venezuela.


Una andadura tambaleante

Pero el tema no concluye aquí. La reacción avanza, pero pisa un suelo minado. La situación brasileña es cada vez más complicada; no parece que se pueda bloquear (como no sea por el encarcelamiento o el asesinato) el triunfo de Lula da Silva en las próximas elecciones y su regreso al gobierno; y, en Argentina, en 14 meses de gestión, el gobierno de Mauricio Macri ha generado tal cúmulo de resentimientos que sólo el blindaje mediático y, sobre todo, la caótica condición de la oposición, evita que se transforme en un temporal político de dimensiones fenomenales.

Al contrario de lo que suele decirse por ahí, Macri no se ha equivocado; en realidad está cumpliendo con las metas que el establishment al que pertenece le había prefijado. Pero – tal vez por su propia insustancialidad personal y por el complejo de superioridad que arrastra por haber nacido en cuna de oro - ha procedido y sigue procediendo con una torpeza que ofende. Preside un gobierno de CEOS que desde luego tiene por objetivo las metas que le fijan los organismos mundiales de crédito: reducir la Argentina al nivel de un país exportador de productos agrícola-ganaderos y materia prima sin elaborar, con una masa de desempleados que funja de ejército de reserva para el trabajo.

Pero incluso este programa parece resultar insuficiente para el presidente y los que se supone deberían ser sus consejeros más próximos: escándalos como el del Correo Argentino, por el cual el mismo presidente condonaba a su familia (es decir, a él mismo) una deuda de miles de millones de pesos; y la entrega de rutas de vuelo en todo el país a la línea aérea colombiana Avianca, que se estima es –más allá de los tecnicismos y veladuras jurídicas- propiedad de los Macri, representan una ofensa no solo a la moral sino también al sentido común de los argentinos. La operatoria que entregaría a Avianca la posibilidad de disputar las rutas de cabotaje con Aerolíneas Argentinas en base a la política desleal de las compañías "low cost", configuraría una agresión contra Aerolíneas Argentinas, nuestra empresa de bandera, previa a su posible vaciamiento. Viabilizar semejante operatoria representaría un acto de traición a la patria.


Una comprobación desagradable

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El espíritu del clan



No es grato señalar esto; uno preferiría lidiar con hipótesis que, aunque pusiesen sobre el tapete graves contradicciones de intereses, no afectasen al núcleo de confianza que debe existir en el seno de un pueblo; es decir, a esa convicción de que, por encima de los conflictos de clase y de las diferencias ideológicas y partidarias, hay una certidumbre básica en la que comulgamos todos: el sentido de que el interés nacional prima por sobre cualquier otra cosa. Pero este rasgo, característico en las naciones desarrolladas, no está presente en las semicolonias. En estas últimas la clase dirigente existe no en función de la sociedad a la que rige sino en relación a la conexión que existe entre ese estrato de la "burguesía compradora" y el poder externo que se vale de ella para recabar beneficios, parte de los cuales es succionada por ese régimen intermediario que es, en última instancia y a todos los efectos, parte del sistema global. El sistema oligárquico funcionó en el país con cierto grado de legitimidad mientras permitió que este evolucionara como una semicolonia privilegiada, pero cuando esa condición acabó con la crisis mundial de los años 30, el mantenimiento del estatus quo se demostró inviable para asegurar el desarrollo y hubo de mantenerse, una y otra vez, a fuerza de golpes de estado. Este es el secreto de la mecánica de la historia argentina durante más de ochenta años. En la lucha por modificar esta situación, de parte del movimiento popular, y en la obstinación del "régimen profundo" por mantenerla, se han consumido generaciones enteras de argentinos.

La fatiga generada por este proceso interminable ha terminado por favorecer la inanidad mental que fomentan los medios monopólicos de la comunicación. "El Gran Hermano" de Orwell, que prescribía el discurso único articulado en un no-lenguaje que trastrocaba el sentido de las cosas y era vigilado por una policía omnipresente, es reemplazado por "el gran hermano" al estilo Tinelli, que sustituye las ideas y los conceptos por los balbuceos inarticulados de un montón de descerebrados. En un clima de idiotez inducida, de cansancio histórico y de apatía, se hace posible el triunfo provisoriamente incruento de la reacción. En este escenario la palabra "cambio" o la propuesta de "crear oportunidades" vienen así a significar exactamente lo contrario de lo que pregonan.

No se puede, en este contexto, hablar de cambio o alternancia. Ambos vocablos, si se los entiende abstractamente, han perdido su sentido. ¿Cómo podemos hablar de "alternancia democrática" si uno de los polos de la cuestión está jugado en un sentido inequívocamente antinacional? ¿Se puede negociar con él o se debe luchar contra él en un clima de  permanente guerra civil?

Algunos, en otros tiempos, practicaron el camino de la violencia armada para superar la contradicción o el impasse. El saldo que dejó la intentona fue catastrófico. Las lecciones del pasado desaconsejan pues esa vía, que por otra parte fue entonces, y es hoy, rechazada por la inmensa mayoría de la población. Es obvio entonces que, para dirimir antagonismos tan irreconciliables como los que nos conciernen, se ha de elegir siempre que sea posible la opción civilizada, es decir, el debate de las ideas y la lucha política. Incluso porque la relación de fuerzas mundial no da para otra cosa. Y porque de momento se dispone de los atributos legales para intentarlo. Ha costado llegar a este estadio de, digamos, racionalidad elemental entre los argentinos, pero aquí estamos y no se debe bajar del escalón.

Para tener éxito en este camino, sin embargo, se hacen necesarias al menos un par de cosas. La primera es contar con un cierto grado de generosidad y un sentido de la dignidad nacional y de la necesidad de sostener la premisa de la Argentina como nación soberana y como espacio para una construcción social solidaria, de parte de quienes quieren asumir la lucha por la recuperación. La segunda es que al menos los actores que representan al bando nacional y popular tengan un cierto grado de comprensión de las coordenadas estratégicas que están en juego. Esto es, de la significación del discurso comunicacional, de la estructura productiva del país y de su inserción regional y global.

Lo que se debate es la posibilidad de sostener esta hipótesis, defenderla e imponerla, o regalarla al arbitrio de quienes no se interesan en lo más mínimo por la soberanía. Para lograr que la primera opción se convierta en operante es preciso un cierto grado de desprendimiento. Los que por elección ideológica o por su condición objetiva de productores y trabajadores se encuentran en ese bando: los dirigentes de las Pymes, la ex presidenta y sus seguidores,  los exponentes del peronismo clásico que imputan a Cristina –con cierta razón- la responsabilidad por la derrota de 2015; la CGT y los otros sectores gremiales, los legisladores de izquierda y los escasos medios de comunicación que no responden al discurso único, son objetivamente parte de un mismo frente. Podrá este presentar protuberancias y deformidades, pero mal que bien es un segmento social imponente, que tiene intereses coincidentes o parecidos. Todos ellos deberían comprender que el tiempo apremia, que no se puede dejar que el sistema siga operando a sus anchas, que hay que interponerle obstáculos para que la Argentina no llegue a 2019 como una tierra baldía.

Y si decimos Argentina decimos Brasil, decimos Ecuador, decimos Bolivia y todos los demás. Decimos Iberoamérica. Hoy, cuando el mundo se cierra, deberíamos abrirnos a nosotros mismos y recomenzar el largo camino de la integración. ¿Utopía? No, si se la mide con la perspectiva de la historia.







¿Por qué los hombres insultan a las mujeres?



jueves 02 de marzo de 2017


PSICOLOGÍA



UN POSIBLE LÍMITE A LA HIPÓTESIS DEL PATRIARCADO

¿Por qué los hombres insultan a las mujeres?


Ciertos casos de femicidios recientes o de varones seductores que estafan o vulneran mujeres ya no se explican por la violencia invisible del patriarcado, sino por una misoginia difícil de reconocer, que a veces incluso se presenta con argumentos políticamente correctos.



                                                                   
Por    Luciano Lutereau    *




La sociedad patriarcal se caracterizó históricamente por excluir a las mujeres como agentes de la violencia. Esto produjo un tipo particular de violencia, que podría llamarse "violencia invisible", es decir, la que, fuera del espacio público, ejercían (y todavía ejercen) los hombres contra las mujeres. Es un tipo de violencia que se manifiesta a través de situaciones de intimidad (la relación de "cuidado" entre marido y mujer, la relación de "confianza" entre dos compañeros de trabajo, etc.).

Sin embargo, esta violencia no excluye su aparición pública, porque antes que de lo privado es de lo íntimo. De ahí su carácter invisible, y la necesidad de que sea visibilizada. Pensemos en otro caso "típico" de violencia patriarcal, que no es el de la vida doméstica: me refiero a la conocida situación en que un varón ofrenda un piropo a una mujer en la calle, y ante la indiferencia de ella… se la injuria. Este es un aspecto que merece ser pensado: ¿por qué los hombres insultan a las mujeres?

En principio, es curioso que la respuesta no sea una simple degradación, sino que este tipo de acoso suele llevar la marca del erotismo. El campo semántico del insulto, en este caso, se organiza alrededor de ser considerada "puta". El segundo punto significativo radica en esclarecer por qué el varón no se angustia cuando recibe el desprecio o la indiferencia de la mujer. Para un hombre que puso a prueba su potencia, en un intento de seducción, la impotencia podría haber sido una posibilidad. Sin embargo, el insulto lo pone a salvo de esta división subjetiva, ¿cuál es el motivo de una defensa tan eficaz (como cobarde)?

Para dar cuenta de este aspecto, el psicoanálisis puede recurrir a la más básica de sus elaboraciones: el mito freudiano de la hora primitiva, según el cual, en un tiempo mítico, el padre gozaba de todas las mujeres. Ahora bien, al insultar a una mujer, por ejemplo, al decirle "puta", un hombre instituye a esa mujer como objeto de goce, de un goce que pertenece al padre. Esto explica por qué el insulto es una defensa eficaz contra la angustia: no es que él fallo al seducirla, no es impotente, sino que la mujer era de otro, del padre.

En más de un aspecto, la violencia patriarcal (y sus resabios) puede explicarse a través de la pervivencia de esta fantasía en muchos varones. En el caso dramático de la violencia doméstica, da cuenta de que la paliza a la mujer sea seguida de escena de pedidos de perdón. En el mito freudiano, la muerte del padre produce la incorporación de su presencia normativa a través de la culpa. Luego de golpear a su esposa, el varón arrepentido que promete que no volverá a pasar, reprime a ese padre que encarnó en la paliza (que tenía "derecho" a gozar de la mujer) para descubrirse como parte de una comunidad, a la que dañó con su acto.

Desde este punto de vista, la violencia patriarcal se presiente debajo de la relación de alianza entre sujetos, es la presencia latente de la objetivación de una jerarquía entre los sexos. Por eso es un tipo de violencia invisible. Una violencia reprimida que debe ser puesta ante los ojos. Sin embargo, en la sociedad contemporánea no es el único tipo de violencia género. En particular, en ciertos casos recientes de femicidios, o bien en la posición de ciertos varones seductores que se dedican a estafar o vulnerar mujeres, la posición pareciera ser otra. He aquí donde la hipótesis del patriarcado encuentra quizá un límite.

En el caso de los femicidios, es notorio que en muchos de ellos se adviertan celotipias fuertes en su fundamento. Pero no se trata de los celos típicamente masculinos, aquellos que confrontan a un hombre con el conflicto que le representa querer poseer a una mujer, y que sólo consigue resolver a través de la renuncia a tenerla. En este tipo de celos, antes que un objeto a ser poseído, la mujer es un sujeto al que se le supone un goce. Hay una diferencia sustancial entre un objeto de goce y un sujeto al que se le supone un goce. Por esta vía, el psicoanálisis podría contribuir al debate sobre violencia de género con aspectos concretos de su método clínico (antes que con generalizaciones especulativas).

Respecto del segundo caso, la figura del gigoló es un emblema. Una amiga, que también es filósofa, María José Rossi, ha inventado un término para referirse a este tipo de casos: los "tipitos". El diminutivo es elocuente. No se trata del varón dispuesto a atravesar los conflictos propios de la masculinidad, sino que es la posición de quien se mantiene a un costado y, eventualmente, asumiendo actitudes muy progresistas (incluso puede declararse feminista), practica un tipo de violencia demasiado visible para ser advertida. Ya no es la violencia invisible del patriarcado, latente y disruptiva, sino la presencia continua de lo que considero una misoginia difícil de reconocer. "Irreconocible", porque a veces puede tomar los argumentos del pensamiento políticamente correcto, que esgrime la "igualdad", pero destituir al varón de los conflictos que le puede implicar su masculinidad. Es el galán empedernido, el militante de las relaciones abiertas que angustia a su pareja con el temor a la pérdida de amor.

De acuerdo con el mito freudiano del padre de la horda, antes que una encarnación del goce, en estos hombres se pone en juego la posición pasiva ante el padre como punto de fijación. Antes que la represión, lo que actúan es un retorno del padre por la vía de la perversión, a través de lo que he llamado en mi último seminario "clínica del soltero". Ni neuróticos ni psicóticos, la perversión de los solteros. Inescrupulosos, en los que la ausencia de culpa es un afecto de falta de inscripción de una ley en la relación con el otro. Esos "tipitos", instrumentales, narcisistas, pueden ser un estrago para una mujer.




*    Doctor en Filosofía y doctor en Psicología por la UBA, donde trabaja como docente e investigador. Coordina la Licenciatura en Filosofía de UCES. Miembro del Foro Analítico del Río de La Plata. Autor de Ya no hay hombres. Ensayos sobre la destitución masculina (Galerna, 2016). Este texto anticipa su próximo libro Edipo y violencia. ¿Por qué los hombres odian a las mujeres? que publicará Letras del Sur.











Las mentiras que se esconden en el discurso de Mauricio Macri


jueves 02 de marzo de 2017


POLÍTICA 


ANÁLISIS MINUCIOSO


Las mentiras que se esconden en el discurso de Mauricio Macri





El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analizó los ocho puntos centrales que habló el Presidente este miércoles y desmenuzó cada uno de ellos con datos concretos y así dejó al descubierto las falencias en su discurso.








En base al discurso que dio este miércoles Mauricio Macri en la apertura de las Sesiones Ordinarias, CEPA tomó ocho puntos y los comparó con años anteriores y demostró así que muchas de sus afirmaciones no son ciertas.

Primero se analizó el crecimiento. Macri en su discurso aseguró que hace "cinco años que no crecemos ni generamos empleo". CEPA tomó los números del INDEC del último periodo que nombró el Jefe de Estado y dejó en evidencia que fue todo lo contrario. 



El tercer trimestre del 2016, ya con el INDEC al mando de Jorge Todesca, indica que el PBI registró una caída del 3,6 por ciento en términos interanuales. 
En relación al empleo, CEPA muestra que entre noviembre del 2010 y noviembre 2015, el trabajo privado registró 441.240 nuevos puestos de trabajo, mientras que entre el cuarto trimestre del 2015 y el tercer trimestre del 2016, despidieron a 127.905. 
El segundo punto analizado fue la inflación.
Mauricio Macri en una parte de su discurso dijo que Cambiemos la enfrentó y "hoy está en claro camino descendente". 
En base al índice que registró la Ciudad de Buenos Aires, sólo en 2016, la inflación llegó al 40 por ciento (datos de el instituto de estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires), en comparación con el 2015, la inflación registrada por el mismo instituto, incluso con diciembre, el mes que más aumentos tuvo, sólo registró un 27, 17 por ciento 



El tercero, fue la exportación.
El Presidente sentenció que las exportaciones "aumentaron 2 por ciento en dólares y 7 por ciento en cantidades respecto de 2015".
El CEPA analizó los datos correspondientes al informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA), publicado por Indec, informaron una variación de 1,67 por ciento, pero que ese leve aumento sólo se produjo en la exportación de productos primarios, beneficiado por la quita de retenciones y alteración del tipo de cambio, mientras que las Manufacturas de Origen Industrial (MOI), cayeron un 6,64 por ciento. 



Como cuarto punto, el desempeño del agro argentino. 
Mauricio Macri aseguró que "la cosecha más alta de la historia de trigo" y que se espera una producción de 130 millones de toneladas". 
CEPA analizó la relación "cosecha-empleo" en el período 2011-2016. Entre 2011 y 2016, la producción aumentó 34 millones de toneladas, mientas que los trabajadores se redujeron en 12 mil. 


El quinto punto, es con el que Macri más se vanaglorió de aplicar en el país: El Plan Belgrano
Mauricio Macri mencionó que "El desarrollo tiene que llegar a todo el país. Con el Plan Belgrano empezamos a saldar una deuda histórica con las provincias del norte".
Según informa la Dirección General de Administración de la Jefatura de Gabinete, sólo se ejecutó el 36,99 por ciento del presupuesto, con el único objetivo de poner en marcha el Plan Belgrano. 




Mientras que en las transferencias por coparticipación a las provincias del Plan Belgrano (Catamarca, Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán) recibieron menos dinero que el resto.  En efecto, el promedio de las transferencias por coparticipación se incrementó 31,36% entre 2015 y 2016, por lo que las provincias del Plan Belgrano tuvieron un aumento por debajo del promedio. 



"Comenzamos a devolver a las provincias el dinero que les correspondía para hacer un país realmente federal" expresó Mauricio Macri en relación a la coparticipación.
CEPA remarca que los datos son contundentes, en el informe remarca que luego de 11 años donde las transferencias por coparticipación en términos reales crecieron sustancialmente (sólo cayeron en 2009 y levemente en 2008 y 2014 si se considera IPC CABA), el 2016 mostró una fuerte caída. 



Como se observa en el cuadro precedente, en 2016 sin considerar lo recibido por la Ciudad de Buenos Aires, resultante de las trasferencias derivadas del traspaso de la policía, la caída en términos reales ha sido de entre 6,32% y 6,60%, finaliza el informe de CEPA.









Cambiemos lo ocupó todo


jueves 02 de marzo de 2017



OPINIÓN



Cambiemos lo ocupó todo
POR       NORA VEIRAS






"No hay más lugar para el cinismo señores", dijo el Presidente.

Dijo muchas cosas más, muchas inconcebibles, ofensivas hasta para las posverdades  PRO. Ese neologismo con el que se enmascaran las mentiras seductoras, persuasivas, aquellas que permiten dar como cierto aquello que uno quiere creer. En el relato de Macrilandia es esa definición la que sigue repiqueteando.

"El problema de Mauricio es que es franco", declaró hace unos días su vicepresidenta Gabriela Michetti, ajena a las sutilezas de las asociaciones ¿Macri cumple con el popular refrán: 'Dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces'? ¿O por primera vez es franco? Es verdad, el cinismo se quedó sin lugar, Cambiemos lo ocupó todo.

Se necesita un antídoto para recuperar el valor de las palabras.







'NAC&POP': CORRUPCIÓN

jueves 02 de marzo de 2017




"Cuando la corrupción se instala en la cabeza del poder, el presidente es tonto o cómplice, estadista, nunca" 
J.R.




CORRUPCIÓN





El presidente argentino ha sido definido a nivel internacional, por los grandes medios de comunicación como uno de los tres mandatarios mas corruptos del mundo, tapado por los medios hegemónicos argentinos en su amparo, en especial por el caso Panama Papers denunciado por los mismos EEUU,
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Por             Jorge Rachid
Sin Mordaza



1-     Estas palabras le pronuncié al entonces presidente Dr. Menem la renunciar el cargo de Secretario de Prensa y Difusión, en enero del 1990 a los seis meses de haber asumido. Lejos de mi es ser autorreferencial, pero éste caso lo amerita al estar el gobierno nacional evidenciando los mismos síntomas de descomposición, aunque en esta oportunidad, atendida por sus propios dueños, sin intermediarios como ocurría entonces, cuando los Macri festejaban la posibilidad la ampliar los negocios conseguidos con la dictadura cívico militar, de la cual formaron parte.

2-     La corrupción como hecho deleznable en cualquier ámbito y bajo cualquier excusa, hace que la mitad de la política argentina se deba callar la boca, ante la posibilidad de ser exhibido públicamente como tal. Peor aún cuando la corrupción no son hechos individuales, de personajes que se dejan tentar por las mieles del poder y el dinero, sino que como en este caso hoy, es una situación sistémica, de entramado profundo, tipo muñecas rusas, que cada etapa procesal que se abre, encuentra un nuevo envase, al cual avocarse a profundizar. Interminable.

3-     El presidente argentino ha sido definido a nivel internacional, por los grandes medios de comunicación como uno de los tres mandatarios mas corruptos del mundo, tapado por los medios hegemónicos argentinos en su amparo, en especial por el caso Panamá Papers denunciado por los mismos EEUU, en su afán de recuperar los cientos de miles de millones de dólares, que les huyeron a los paraísos fiscales, evitando impuestos en su país. Paul Singer, del Fondo de Inversión MNL que le hizo la zancadilla a nuestro país, de la mano de la corrupción del juez Griesa, avalado por el gobierno norteamericano, tiene domicilio fiscal en las Islas Caimán. Los dueños del poder trasmiten la corrupción por el mundo.

4-     Sin dudas el capitalismo salvaje, liberal es propicio a los sistemas de corrupción del poder, aún mas en esta etapa, donde el neoliberalismo se ha constituido en un poder en si mismo a nivel supranacional, arrasando soberanías y cooptando gobiernos, lavando dinero sucio, evitando impuestos, robando fondos públicos, mientras que el capitalismo de estado, de matriz marxista creaba el mismo sistema, pero de burócratas, que se alejaban de sus principios fundantes. Algo es cierto, nichos de corrupción siempre habrá, de la voluntad de combatirlos es la responsabilidad de los gobiernos.

5-     Es notable observar como los creadores de la Patria Contratista, sistema de cartelización de contratos con el estado, en las múltiples dictaduras militares que asolaron la democracia argentina, sean ahora los que con absoluta impunidad, señalan con la complicidad de jueces y fiscales, al gobierno peronista, que no solo juzgó hechos dudosos como Skanka, sino que desplazó a aquellos funcionarios sospechados, sin operar sobre la Justicia, dejando actuar, juzgar y condenar a sus miembros. Sucede hoy que esos mismos corruptos de todas las dictaduras, juegan con supuestos "operadores" que se dedican a "apretar" jueces bajo amenazas de juicio político, al controlar el Consejo de la Magistratura. "El ladrón ve a todos de su condición".

6-     Pero hoy, estos sectores empresariales y financieros están en retroceso en el mundo, como lo demuestran los procesos políticos europeos o norteamericano, donde los pueblos, a través de su voto se refugian en lo más primitivo de la identidad nacional, el nazionalismo, así con Z, que en los países centrales, significa fortalecerse para avanzar en sus afanes colonialistas como ha sido históricamente. Diferente de los nacionalismos populares, así con C, que luchan por su liberación en los países periféricos, que intentan ser horadados por la lluvia misilística de las cadenas internacionales de noticias al servicio del poder, que estigmatizan los gobiernos populares.

7-     Esa diferencia entre naZionalismo centralista y naCionalismo periférico de los países desarrollados, explica también la diferencia de las respuestas de los pueblos, ante la misma problemática. En nuestra región que había conseguido construir el sueño liberador de los Padres Fundadores San Martín, Bolívar y Artigas de la Patria Grande a través del UNASUR, construcción que se vio violentada, por la acción estratégica del enemigo imperial, que al no poder concretar su saqueo a través del ALCA, comenzó a desestabilizar el mismo día que le dijeron NO, los inmensos Chávez, Lula y Néstor, en el 2005.

8-     Hoy conocemos los procesos de financiación de periodistas y políticos para las campañas desestabilizadoras, que en coro atacaron las administraciones llamadas por ellos "populistas", peyorativo de "lo popular", Talón de Aquiles de los negocios espurios, esencialmente por producir un reparto mas equitativo de la riqueza, que le saca fondos al saqueo sistemático que produce el colonialismo económico, pergeñado por las herramientas del poder imperial, el FMI y el Banco Mundial. Por el lado del primero FMI, propugna endeudamientos impagables, para el control de la economía y el segundo BM, habilita programas sociales y sanitarios, envasados y financiados para privatizar desde la salud a la educación, inclusive a los sistemas previsionales o de protección de la salud de los trabajadores AFJP, ART y seguros de Salud tipo CUS de ahora.

9-     De ahí que cuando hablamos de corrupción no siempre estamos refiriendo los mismos términos, ni las mismas intenciones, sino que lo digan los jueces que siempre hacen leña del árbol caído, o sea gobiernos anteriores pero duermen la siesta con el gobierno actual, pese al clamor popular por investigar a un presidente de la Nación que ha tenido decenas de procesamientos y condenas a lo largo de su vida. Como la fábula de la rana y el escorpión, es su "naturaleza" que la prioridad de su vida sean sus negocios, aún a costa de su padre. Que podemos esperar los simples ciudadanos de a pié.

10- Intentar demostrar que todos somos corruptos, es una de las ecuaciones que se plantea el neoliberalismo, que ellos son corruptos pero "serios", que saben dar "marcha atrás" cuando los descubren y nosotros "negros, sucios y malos". Ellos paseando un elefante por la calle Florida, colocando 100 elefantes. Siempre se han escondido así, pero con las nuevas herramientas comunicacionales a nivel internacional, todo se sabe. Se sabe que Cristina Fernández es una de la líderes mundiales mas reconocidas en su lucha contra los Fondos Buitres, por el Mudo Multipolar, por la Soberanía de los países y por la Inclusión Social, al mismo tiempo se sabe que Macri es el presidente más corrupto de la historia. Sin embargo, la dirigente peronista está siendo juzgada y al presidente se le han levantado sus procesos, el mismo día que juró. No nos dejaremos manipular por los dueños del poder neoliberal, no podrán comprobar históricamente, como no pudieron con Perón ni con Evita, ni con Carrillo, ni con Hugo del Carril, no pasarán ahora, por mas que "se vistan de seda", tanto los Macri, como los golpistas del 55 o del 76, civiles y militares, corruptos quedan.