lunes, 4 de diciembre de 2017

'REVISTA VEINTITRÉS': Macri, entre el relato de la meritocracia y el capitalismo de amigos 4.0


lunes 04 de diciembre de 2017





Macri, entre el relato de la meritocracia y el capitalismo de amigos 4.0




El CEO de MercadoLibre, Marcos Galperín, retrocedió justo a tiempo para evitar que el escándalo llegara hasta el vértice del poder. El miércoles, mientras el sindicalismo rebelde colmaba la Plaza de los Dos Congresos para protestar contra la reforma laboral que el Senado terminó por patear para febrero, el Jeff Bezos criollo informó al Banco Nación que desistía de solicitarle el crédito por 4.000 millones de pesos que su directorio había preaprobado el jueves pasado. "No, no, me tengo que cuidar", se excusó el mismo Galperín un día antes, en la clausura de la conferencia anual de la Unión Industrial Argentina (UIA), cuando Daniel Funes de Rioja le pidió "un tweet" para ponerle picante a la charla, como aquel de dos meses y medio atrás donde había reclamado sin rodeos una flexibilización laboral a la brasileña.



Desde que el préstamo para MercadoLibre saltó a la luz pública, el viernes pasado en esta columna, el Nación fue escenario de una verdadera comedia de enredos. Su presidente, Javier González Fraga, nunca quiso dárselo porque la AFIP le reclama 500 millones de pesos en impuestos que eludió pagar amparada en un régimen de promoción que no le corresponde. Pero el paquete llegó a su despacho atado y con moño. Dos hombres de Galperín habían pedido a inicios de octubre una línea de financiamiento por 250 millones para descontar cheques y girar en descubierto, una operatoria habitual, y llamativamente habían ampliado un mes después la solicitud a otros 4.000 millones "por cesión de cupones de tarjeta de crédito". Siempre a través de la sucursal Pacheco, en Martínez. Era el fondeo local que necesitaba MercadoPago para pegar un salto decisivo: pelearles a los bancos el negocio del crédito al consumo electrónico.
La competencia que busca MercadoPago, sin embargo, no tiene las mismas reglas para todos. Los bancos no solo están sujetos a la regulación del Banco Central y a sus exigencias de liquidez y solvencia sino que además pagan los salarios que indica el convenio bancario, muy superiores a los que pacta Galperín con el mercantil Armando Cavalieri, quien toleró además que el joven emprendedor despidiera años atrás a los empleados que se postularon para delegados gremiales. De ahí la advertencia que lanzó Sergio Palazzo apenas supo de la preaprobación del préstamo: "Me parece una barbaridad. Hay un claro favoritismo. Le prestan a alguien que está investigado por la AFIP y que es un competidor desleal", opinó.
La línea de crédito a la que por el momento renunció el mayor de los unicornios argentinos lo hacía acreedor de un negocio redondo a costa del Estado: se pactó a 12 meses y a una tasa fija del 20% anual. Menos de la cuarta parte del 86,7% anual que cobra MercadoPago por financiar compras a 6 meses con tarjetas del Nación. De esa diferencia se agarró González Fraga para evitar obedecer la orden que le llegó de la Rosada de hacerle el favor al heredero de la curtiembre SADESA. "Acá las tasas suben todos los días, no se puede cerrar una tasa fija", argumentó puertas adentro. Los dueños de la empresa, para peor, no iban a garantizar el repago con su propio patrimonio. Se amparaban en que la solicitante formal era la ignota MercadoLibre S.R.L. (sí, una SRL), propiedad a su vez de la offshore española Meli Participaciones SL.


Herederos eléctricos

"Los empresarios no calificamos bien en la sociedad. Hay que ser realistas. Y ningún país construye sistemas de iniciativa privada prósperos si no respeta a sus empresarios". La autocrítica del veterano Funes de Rioja, el mismo martes arriba del escenario de Parque Norte, pasó casi inadvertida. Pero las prácticas que alimentaron esa desconfianza de la sociedad hacia los hombres de negocios, que Roberto Lavagna definió una década atrás como "capitalismo de amigos", empiezan a hacerse carne en la generación que el Presidente busca poner como ejemplo de lo nuevo. "Los emprendedores son los principales referentes del ´sí se puede´. Ellos lo hicieron en condiciones más adversas, así que ahora deberíamos pegar un salto exponencial", dijo Macri en el Foro de Inversiones que acogió la torre de YPF el miércoles. Quizá el subsidio del Nación era para compensar tanta adversidad.
La paradoja de los meritócratas herederos jaquea el cambio cultural que empuja Macri con su reformismo permanente. ¿Es solamente talento lo que llevó a Alejandro Jaime Braun, el primo del jefe de Gabinete, a ganar tantas licitaciones para la provisión de luminarias públicas desde que compró el 27 de marzo la filial local de General Electric? ¿Fue muy creativo o logró aplastar a sus competidores que fabrican acá porque supo que sus importados entrarían al país como por un tubo? ¿Habrá aplicado a ese provechoso negocio los 109 millones de pesos que el blanqueo de capitales le permitió repatriar según la publicación nunca desmentida de Horacio Verbitsky?
Aunque votaron masivamente a Cambiemos tanto en agosto como en octubre, los industriales empiezan a entrever que el plan económico no los tiene a ellos en la silla del comensal sino arriba del plato. Lo dijo a viva voz en la Conferencia de la UIA el dueño de TN Platex, Teddy Karagozian, después de la contundente exposición del joven economista Martín Rapetti (CIPPEC) sobre los riesgos de elevar tanto la tasa de interés y endeudarse a un ritmo tan vertiginoso como el actual: "Acá el que mantiene alta la inflación es el Central, con sus tasas altas que inflan los costos".
Al presidente de la UIA, Miguel Acevedo, se lo había hecho ver Bernardo Beni Kosacoff un rato antes: "El año pasado el Banco Central se planteaba una meta de inflación del 17% y la tasa de Lebacs era el 21%. Ahora dice que vamos al 12% de inflación pero la tasa de Lebacs es del 28%. ¡Es una cosa de locos!", susurró al oído de BAE Negocios un rato antes del cierre.


Obesos y barrabravas

Ese capitalismo de amigos con el cual Macri mantiene una ambivalente relación de amor-odio empieza a infectar al propio gabinete nacional. Varios ministros piensan más en el día después de la función pública que en su propia gestión. El flamante ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, por caso, debutó enunciando las que serán sus tres prioridades: "acercar los servicios de salud a la gente, reducir las brechas de inequidad y combatir la epidemia de malnutrición y obesidad infantil". Es decir, dos generalidades -sobre todo para un ministerio que no maneja médicos ni enfermeras sino una vaporosa "coordinación" federal- y una especialidad que él atiende en su clínica particular.
La historia de cómo Ernesto Sanz coló a Rubinstein en el gabinete por encima del candidato que asomaba desde el verano pasado para reemplazar al desgastado Jorge Lemus es ilustrativa. Eduardo Epstein, otrora número dos de Rubinstein en el Hospital Italiano, estaba tan seguro de que asumiría que le pidió ayuda a su antiguo jefe para reclutar colaboradores. Él le contestó con evasivas sus primeros mensajes de whatsapp y después no le respondió más, hasta que apareció encima suyo. Avatares del capitalismo de amigos: siempre hay otro más amigo que uno.
La misma lógica parece regir las tempestades de OCA e Indalo, dos grandes compañías con sus activos inhibidos por la Justicia que evadieron impuestos por sumas algo más abultadas que MercadoLibre. Pero mientras la deriva de OCA parece encaminada hacia el "plan Quintana" (desplazamiento de Hugo Moyano, indulto a Patricio Farcuh, absorción del grueso del personal por parte del Correo Oficial y despido de unos 1.000 empleados), la del grupo que administraron Cristóbal López y Fabián De Sousa sigue plagada de incertidumbres.
La lucha contra las mafias está signada por la misma peligrosa doble vara: el vice de Moyano en Independiente, Noray Nakis, un vendedor ambulante devenido joyero que le regaló el anillo de "Todo pasa" a Julio Humberto Grondona, cayó preso y podría declarar como arrepentido contra el jefe de los camioneros. Lo detuvieron justo al día siguiente de la megamarcha que encabezó su hijo Pablo contra la reforma laboral, tras más de seis meses de diálogo roto entre Hugo y Mauricio. Los protegidos de Daniel Angelici en la hinchada de Boca, en cambio, se cuidan de ir a marchas.
El amiguismo, en esos casos, tiene como contracara el trato que Macri suele prodigar a sus enemigos. Sobre todo ahora, tras lo que Marcos Peña llama "la convalidación de una nueva etapa por parte de los votantes". Porque para la Argentina contemporánea habría que aggiornar el axioma que acuñó Balzac en la Francia post-napoleónica, cuando escribió que "detrás de toda gran fortuna hay un crimen". Muchas veces, en estas pampas, lo que hay detrás de las fortunas es simplemente un favor.







domingo, 3 de diciembre de 2017

Cristina, el movimiento obrero y la unidad de la oposición


domingo 03 de diciembre de 2017




Opinión




Cristina, el movimiento obrero y la unidad de la oposición

Por          Edgardo Mocca






Dos acontecimientos de la última semana insinúan una fuerte influencia sobre el futuro 

político argentino:  uno es la asunción de Cristina Kirchner como senadora nacional, el otro 

es la presentación multitudinaria en sociedad de una nueva coalición político-sindical 

dispuesta a enfrentar la contrarreforma social puesta en marcha por el Gobierno. El 

proyecto macrista tiene un solo modo de evolucionar en forma relativamente 

legal y pacífica y consiste en la normalización del sistema de partidos políticos en la 

Argentina. Es decir el manso regreso de la estructura justicialista al lugar de la alternancia 

política bajo el pacto de gobernabilidad neoliberal, cuyo primer y único punto dice que los 

negocios del capital concentrado y la condición  geopolítica argentina plenamente alineada 

a Estados Unidos están por sobre cualquier interés social,  nacional, productivo o de 

justicia  social. 

Las vicisitudes de la reforma laboral, previsional y fiscal ilustran plenamente la cuestión. El punto central de la trilogía es la baja del gasto. Salarios e ingresos directos e indirectos más bajos, recortes del Estado nacional y baja de los gastos provinciales es la sencilla ecuación que avanza en medio de la alharaca de los consensos, la pacificación, la persecución de las mafias y la lucha contra la corrupción (brutalmente ejemplificada por Macri en el discurso posterior a la elección legislativa bajo la forma de ordenanzas con salarios muy altos). Si se baja el gasto político, se termina con la demagogia insustentable que consiste en mejorar las posibilidades de consumo de las familias trabajadoras y de sectores populares, y se abandona la aventura populista de recuperar los ahorros jubilatorios para el conjunto de la sociedad, entonces los grandes capitalistas globales se sentirán contentos y tranquilos y entenderán que Argentina ha regresado al mundo. En los tiempos de la posverdad no hacen falta argumentos ni respaldo histórico para esa utopía neoliberal. La clave está en la combinación de un despliegue inédito de la maquinaria publicitaria pública y privada con el ejercicio sistemático de la extorsión política; es así como se alcanza algo que no termina de ser una ilusión pero ocupa su lugar funcional: la demanda de una vida más tranquila, donde cada uno se coloque "en su lugar" y se termine tanto alboroto político. 

El apoyo al macrismo no es mayoritario pero sí predominante. La razón que suele esgrimirse es la falta de unidad de la oposición. Matemáticamente es cierto, pero la eficacia política de esa apelación es muy problemática si no se aclara cuál es el sentido de esa unidad. Por ahora en la representación política institucional no se advierten los puntos centrales de una unión. La votación en el Senado sobre la reforma previsional y el "pacto fiscal" ratifica la sumisión al oficialismo de un sector político que jura en los estudios de televisión su oposición a la política en curso, pero una vez en el recinto lo abandona todo en el altar de la "gobernabilidad". Eso no quiere decir que el propósito de la unidad sea equivocado; solamente significa que la unidad será, si llega a ser, el resultado de una tensión interna y de la relación de fuerzas que de ella emerja y no el fruto de una exhortación a la unidad, por sincera y apasionada que esta sea. La cuestión, según algunas opiniones, se dirime en un virtuoso consenso entre peronistas. La condición peronista aparece como un elixir milagroso que borra todas las contradicciones con el solo expediente de agitar una doctrina y apelar a la memoria de los padres fundadores. En el contexto de esa apelación la figura de Cristina Kirchner aparece como un problema -más bien como el problema- para avanzar en esa reunificación. Es toda una curiosidad esa perspectiva, porque se está hablando de la dirigente peronista que tuvo el resultado más importante en los comicios de octubre. ¿De qué se trata entonces? Según quienes así piensan, de lo que se trata es de no volver al pasado. Y aquí está la cuestión fundamental: ¿a qué pasado no se quiere volver? La pirotecnia mediático-judicial-gubernamental llena esa incógnita con el espectáculo de la persecución de funcionarios del anterior gobierno, pero solamente de los que siguen reivindicando su pertenencia a los anteriores gobiernos; los que abandonaron el barco no tienen ningún problema, son unánimemente ajenos a la cuestión de la corrupción. En una conversación política que se pretende razonable esa identificación del pasado con la corrupción no tiene la más mínima seriedad; aceptarla significaría pasar a entender la corrupción como un fenómeno consustancial a un solo sector político. La excelente nota escrita recientemente por José Massoni en la revista virtual Horizontes del Sur refuta de modo contundente esa zoncera, con un balance de la relación entre capitalismo financiarizado y corrupción que es incontestable. Las guaridas fiscales son la entraña misma de la corrupción fiscal y del delito financiero mundial; la presencia de funcionarios macristas y de empresarios cercanos al Presidente es una constante en todas y cada una de las revelaciones sobre el funcionamiento de esas mafias. Mientras tanto la propuesta de Unidad Ciudadana para que se haga una auditoría de la obra pública en los últimos años no ha sido tomada en cuenta y bien podría ser uno de los ejes del programa opositor en lo que constituiría la expresión de una voluntad real de lucha contra la corrupción. 

El problema de la vuelta al pasado no es la corrupción. Es que una parte del sistema político que apoyó los gobiernos anteriores al actual no quiere verse nuevamente arrastrado por la dinámica del antagonismo político. No quiere volver a ser estigmatizado por los medios y molestado por el Poder Judicial. Prefiere una política "razonable". Rechaza el conflicto con los poderes fácticos, está convencido de que la soberanía y la justicia social no pueden ser sostenidas si se quiere seguir formando parte del mundo, es decir prefiere formar parte de una clase política a salvo del conflicto y de las crisis. ¿Qué significado tiene la condición peronista para este sector? No puede decirse que ninguno. El peronismo es una poderosa seña de identidad y para la mayoría de los actores de la oposición es la única carta de victoria en un futuro próximo. Y eso es efectivamente así; negar la importancia del peronismo en el futuro de un reagrupamiento opositor puede ser muy grato a progresismos testimoniales pero no a quienes quieren llegar al poder; el peronismo será un objeto central de la disputa política principal desde aquí a 2019. Esto es esencial para el sector del personal político que no se resigna a guarecerse en el paraguas amarillo del "cambio". ¿Pero es el problema principal de la mayoría que no votó a Cambiemos en octubre?

Las mesas de arena del peronismo no se desarrollan en el vacío político. Están envueltas en un determinado clima social, las agita la atmósfera económica que hoy está atravesada por la incertidumbre del futuro en un contexto de una política de apertura económica, endeudamiento brutal y redistribución regresiva del ingreso cuyas consecuencias ya conocen los argentinos por haberlas vivido dramáticamente en un pasado no muy lejano. En estos días las aguas del peronismo están particularmente agitadas. Son peronistas una buena parte de los gobernadores que sufrirán en sus provincias los efectos de ajustes a los cuales decidieron no oponerse por motivos que no siempre ni en todos los casos habrán sido, seguramente,  los de la razonabilidad de la propuesta del gobierno nacional. Son peronistas la cúpula cegetista y una buena parte de los cuadros representativos en el ámbito sindical y social, así como una proporción importante de los trabajadores, jubilados y beneficiarios de planes sociales afectados por el recorte dictado por el FMI y adoptado de modo esperablemente alegre por la administración nacional. Lo que está pasando del otro lado de la pared de los recintos institucionales debe ser muy tenido en cuenta por los decisores políticos: no sería la primera vez que los cálculos del consenso y la armonía entre los partidos es arrasada por el huracán de la crisis.

Por eso el significado de la asunción de Cristina y del nuevo reagrupamiento sindical. No porque haya entre ellos un vínculo formal; esa remisión sistemática de cualquier conflicto a la presencia de la ex presidenta suele ser obsesivamente utilizada por el macrismo en su tarea de construir un nuevo enemigo interno. Una tarea, dicho sea de paso, en la que se están superando peligrosamente las vallas del Estado de Derecho. Según la vicepresidenta, las poblaciones mapuches tienen ahora que probar su inocencia respecto de la delirante imaginación oficial que las presenta como grupos de terroristas vinculados a todo lo que pone en peligro al mundo global; por el contrario las fuerzas de seguridad deben ser eximidas de todo compromiso legal en el cumplimiento de sus finalidades represivas. Cuando de por medio ya hay muertos por la violencia estatal, habría que evitar que las palabras sigan sembrando las semillas del odio y el resentimiento. Son experiencias recurrentes en nuestra historia a las que no convendría regresar. Pero más allá de esa imaginaria presencia de Cristina en cada conflicto, es indudable que su figura es hoy un punto de referencia principal de todo lo que sufre y de todo lo que resiste políticamente el rumbo actual. Y el nuevo agrupamiento sindical es también una extraordinaria novedad política. Se presenta en sociedad como la recuperación de una añeja tradición sindical que se remonta a los congresos de Huerta Grande y La Falda, de la CGT de los argentinos, de los 21 puntos de Ubaldini y del MTA en la época del neoliberalismo menemista. Se constituye como un actor relevante en lo sindical y también en lo político. El gesto crítico e independiente respecto del triunvirato cegetista es un acto de rebeldía contra el uso de la palabra unidad, esgrimida como justificación de la inacción frente a los atropellos. Este agrupamiento mostró su potencial en la Plaza de los dos Congresos y es el alma de un nuevo proceso de unidad, el que tiene que articular los conflictos contra la prepotencia del poder económico, de la camarilla judicial antirrepublicana, de los grandes medios y de quienes toman las decisiones políticas. No habrá unidad de la oposición política que pueda ponerse al margen de procesos como el que acaba de nacer en el movimiento obrero. 






CONTRA LOS MAPUCHES




CONTRA LOS MAPUCHES





'LA TECLA EÑE': De herencias y violencias

        La Tecl@ Eñe       

                 Editor/Director: Conrado Yasenza                  

domingo 03 de diciembre de 2017





De herencias y violencias





Mario de Casas propone en este artículo un ejercicio de memoria acerca de las herencias que desde 1976 la derecha dejó cada vez que, legítimamente o no, ejerció la conducción del Estado.





Por              Mario de Casas   *
(para La Tecl@ Eñe)
          





Desde que asumió, el oficialismo hizo de la "herencia recibida" una letanía vacía: nunca dio precisiones y menos pruebas -no las podía dar- que confirmaran esa falsa imagen del país y del Estado que había recibido para gobernar. Es que no obstante la sucesión de golpes de mercado propinados al gobierno de Cristina Fernández, los sectores dominantes no lograron poner en crisis y/o destituir al gobierno popular; debieron inventar entonces la "herencia recibida" para implementar políticas antipopulares que, además, responden a una ley de hierro: cada una es el vehículo de algún negociado.


El propósito de estas líneas es recordar las herencias que desde 1976 nos fue dejando la derecha cada vez que -legítimamente o no- cayó en sus manos la conducción del Estado. Ejercicio de memoria cuya importancia se puede estimar considerando que no pocos miembros del bloque de poder actual dieron sustento y se beneficiaron con las transformaciones acaecidas entonces, y durante la remake de los 90. Si hiciera falta un ejemplo, ahí está el grupo económico perteneciente a la familia presidencial.


Cuando la última dictadura entregó el gobierno después de imponer a sangre y fuego un proceso económico, político y social que cambió estructuralmente la Argentina, no sólo había caído el ingreso per cápita con un marcado perjuicio relativo para los sectores populares, también se había incrementado la deuda externa de 7800 millones de dólares en 1976 a 43100 en 1983. En aquellos años la deuda ya se había convertido en motor de una incipiente fuga de capitales, en factor de dependencia política y en argumento para profundizar por distintas vías la postergación de las capas sociales más vulnerables. Había sido entronizada la valorización financiera del capital como eje ordenador de las relaciones económicas, e instrumento central de una regresión que fue posible por el disciplinamiento social impuesto por la madre de todas las violencias, el terrorismo de Estado.


Cuando al compás del colapso de esas mismas políticas cayó el delarruismo, fase final de la larga década menemista, la deuda externa pública y privada había dado otro gran salto: sólo entre 1991 y 1997 de 61 mil millones a 124 mil millones de dólares. Asimismo, se habían enajenado activos estatales estratégicos, en un proceso decisivo en la centralización del capital y estrechamente vinculado al carácter que asumió y a la manera en que se resolvió la crisis hiperinflacionaria de 1989: otra forma de violencia disciplinadora de amplio espectro, cuyo antecedente más importante fue la "quiebra" del Estado en 1988 provocada por la puja entre el capital concentrado interno y los acreedores externos por la apropiación del excedente; episodios que forzaron la renuncia del presidente Raúl Alfonsín, severa advertencia para quien lo sucediera. La herencia de los 90 fue alta desocupación,   -  recurso infalible para el sometimiento de la fuerza de trabajo  - precarización del empleo y disminución en la participación de los asalariados en el ingreso nacional; mayor concentración de la producción y centralización del capital, desindustrialización y desaparición de pequeñas y medianas empresas; y debilitamiento del Estado, impedido de intervenir en sectores clave de la economía a la sazón controlados por conglomerados extranjeros y empresas transnacionales, es decir, nueva cesión de soberanía y sumisión del sistema político a grandes corporaciones. 


Si la eliminación de cuadros políticos que cumplían un rol central en la organización de los sectores subalternos fue un aporte fundamental de la dictadura a los sectores dominantes, y si durante el menemismo se intensificó la cooptación non sancta de buena parte del sistema político por el bloque dominante, con el macrismo parece haberse consumado la subordinación ideológica lisa y llana de una porción de la superestructura política que aun así dice pertenecer al campo popular.


Hoy sería aventurado precisar los alcances de la herencia que dejará el macrismo, aunque la palpable identificación de sus políticas con las de sus mayores y la declamada adhesión a Tratados de Libre Comercio sugieren efectos demoledores desde una perspectiva nacional-popular. Pero sí se puede describir la violencia a partir de la cual va forjando su legado, demostrativa de su pertenencia al ADN de todas las derechas: lo que las distingue no es las políticas que ejecutan, sino el tipo de violencia con que las imponen y sus secuelas.


Una originalidad de las agresiones de la "nueva" derecha es la sobredosis de cinismo y mentira con que son enunciadas y se pretenden justificar sus iniciativas. Una característica política es la flexibilidad táctica que, necesariamente, complementa la imperturbable rigidez estratégica.


Algunas mentiras quedan expuestas por ostensibles, como reconoció Macri cuando parafraseó a Menem: "Si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie". Otras encierran sutilezas para el ciudadano de a pie; es el caso de políticas que constituyen formas de violencia de Estado, medios de control social al servicio de los intereses dominantes, pero que se presentan como si su finalidad fuera la "protección" de los "ciudadanos";   -  Michetti dixit  -  ejemplos: la brutal represión en la Patagonia en resguardo de miles de hectáreas de terratenientes amigos y de éstos como ocupas de espacios públicos, la denominada "lucha contra el narcotráfico" y la adhesión a la política imperial conocida como "guerra antiterrorista".


Lo invariable es que siempre mienten, mas siempre con una cínica sonrisa. Y que cuando tienen que dar un paso atrás lo dan, pero para dar dos adelante en la dirección del implacable deterioro de las condiciones de vida de los sectores populares.




*   Ingeniero civil. Diplomado en Economía Política, con Mención en              Economía Regional, FLACSO Argentina – UNCuyo. FpV

PAUSA


domingo 03 de diciembre de 2017



PIRULO DE TAPA







PAUSA

Por            Horacio Verbitsky



Luego de 30 años de contacto semanal con muy contadas interrupciones, mi columna dominical ha dejado de aparecer en PáginaI12. Esto ha motivado un aluvión de mensajes inquiriendo por las razones de la ausencia. Estas líneas son para agradecer el afecto y calmar la inquietud. Las urgencias de un año político me impidieron tomarme las vacaciones correspondientes hasta la conclusión del proceso electoral. Por este único medio informo que dedicaré el próximo año a cuestiones pendientes que demandan mucha atención. En primer lugar, dos libros en preparación y la reedición de los veintitantos anteriores. 

Liberado del contrato con una editorial que saboteó la difusión de mis trabajos sobre la historia política de la Iglesia Católica en la Argentina, he acordado la publicación integral de toda mi obra con la editorial Siglo XXI. 

Además, desde fines del año pasado estoy encarando nuevos proyectos en un entorno audiovisual y digital, de los que los tendré al tanto para no perder el contacto, que yo valoro tanto como ustedes. 

Quienes lo deseen pueden enviarme  sus datos de contacto a 








https://www.pagina12.com.ar/pirulo/80112

'DIARIO REGISTRADO': Tan Gardel


domingo 03 de diciembre de 2017




SOCEDAD


OPINIÓN



Tan Gardel


Por           PEDRO PATZER
Pedro Patzer estudió letras en la UBA. Guionista recibido
 en el Iser, dicta allí clases de guión de radio. En la 
folklórica, de Radio Nacional se desempeña como 
guionista (contenidos) desde 2003. distinguido con el 3º 
premio nacional 2014 (rubro guión radio y tv) con el 
galardón Santa Clara de Asís y con siete premios
Argentores por escritura en radio: por "pequeños pueblos...
grandes universos" (2006); "biblioteca popular" (2006) y 
"cancionero del pan" (2009) , "la canción desesperada" 
(2010) , "bicentenario" (2010); "facundo, un libro que 
sarmiento escribió con amor a sus odios"(2011) y "en el 
gran cielo de la poesía" (2011) "sagrado corazón del 
chagas" (2012)
Tiene publicados tres libros: "aguafuertes provincianas" 
(editorial corregidor, 2o13) "artefactos de mar" (2000) y 
"efectos secundarios" (anaya, España)
Su primera obra de teatro, "epígrafes" fue ganadora del 
concurso de dramaturgia del ciclo teatro x la identidad, de 
las abuelas de plaza de mayo, y fue representada en todo 
el país.
Desde octubre de 2013 forma parte del consejo de radio de 
Argentores.







Tan misterioso como fundamental. Tan ángel oficial como diablo de arrabal. Tan de nadie y tan de todos.


Tan de Buenos Aires y tan de ninguna parte. Tan de la muerte y tan de la vida.  Tan de nuestro pan y tan de nuestro hambre. Tan de nuestro vino y tan de nuestra sed. 


Tan de todo lo que nos sabemos y tan de todo lo que nos ignoramos. Tan de la ciudades y tan de las pampas. Tan de la leyenda y tan de la historia. 


Tan de nuestro cantar y tan de nuestro callar. Tan Velázquez y tan Quinquela. Tan Maradona y tan Leguizamo. Tan Martín Fierro y tan Charly García. Tan de la bala y tan de la rosa. 


Tan de la Paramount y tan del circo criollo. Tan de los que pierden la cabeza por una cabeza y tan de los que pierden la cabeza por las rubias de New York. 


Tan de nuestra sonrisa y tan de nuestra lágrima. Tan golondrina de verano y tan zorzal de la eternidad. Tan romántico y tan fantasma. 


Tan Toulouse y tan Tacuarembó. 


Tan Hollywood y tan Medellín. 


Tan Milonga Sentimental y tan Recuerdo Malevo. Tan Anclao en París y tan "yirador" por los suburbios de la vida. 


Tan de las cosas que sostienen nuestra identidad y tan de las pérdidas que nos ayudan a encontrarnos. Tan custodio de la herida discepoliana y tan antídoto contra nuestras penas y olvidos. 


Tan hijo malevo, tristón y canyengue y tan novio de nuestra fatalidad. 


Tan de ayer y tan de mañana. 


Tan humano  -  que pese a tanta muerte, incluso la suya  -  Carlitos Gardel cada día canta mejor.