viernes, 30 de junio de 2017

LOS DOS MANDAMIENTOS: Una deuda pendiente de la Iglesia Católica

viernes 30 de junio de 2017






Ochenta y cinco organizaciones pidieron al obispo castrense que abriera los archivos sobre el terrorismo de Estado.


Una deuda pendiente de la Iglesia Católica



En una carta entregada a Santiago Olivera, que asume hoy, le reclamaron un pronunciamiento acerca del rol de la institución durante la última dictadura. "Entre 1975 y 1982 al menos 102 sacerdotes ejercieron su trabajo pastoral en unidades militares", señalaron.
                                    Santiago Olivera "se ha expresado públicamente en los                                                         términos de una  remozada teoría de los dos demonios." 
                                                                          Por       Washington Uranga




Hoy inicia formalmente sus funciones el nuevo obispo castrense Santiago Olivera. Y por ese motivo un grupo de 85 organizaciones, entre ellas muchas dedicadas a la defensa de los derechos humanos, le presentaron una carta en la que sostienen que "asume un obispado con una deuda histórica pendiente: admitir la responsabilidad institucional que tuvo en el surgimiento, sostén y reproducción del terrorismo de Estado en Argentina (1975-1983)". 
En el documento se le reclama al obispo Olivera que, al comenzar su nueva tarea, resuelva de manera inmediata la "apertura y puesta a disposición para las causas judiciales y los organismos de derechos humanos, de los archivos del Obispado Castrense, tanto de la curia como de las distintas capellanías" y que, junto a otras medidas, realice un "pronunciamiento público acerca del rol cumplido por la institución durante la última dictadura cívico-militar". 
Los firmantes, entre los que se incluyen también un número importante de personalidades vinculadas a los temas religiosos, señalan que "pasadas ya cuatro décadas, resulta una provocación que la Conferencia Episcopal Argentina continúe 'reflexionando' y escuchando testimonios de 'víctimas de la guerrilla y víctimas del terrorismo de Estado' acerca de 'los acontecimientos ocurridos durante la última dictadura militar', como si desconociese lo sucedido o se hubiese mantenido al margen". 
El documento, entregado ayer al propio obispo Olivera, lleva la firma, entre otros, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Fundación Servicio Paz y Justicia, de Miembros de la Comisión por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires, de varias delegaciones de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, de asociaciones de ex presos políticos,  de la Asociación de Docentes de la Universidad de La Plata (Adulp), de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de la provincia de Buenos Aires, Cristianos para el Tercer Milenio, CTA Autónoma de la provincia de Buenos Aires, Curas en la Opción por los Pobres, de distintas delegaciones de H.I.J.O.S., de la Junta de la Conferencia Argentina de Religiosas y Religiosos, a los que se suman numerosas adhesiones individuales de personalidades como Adolfo Pérez Esquivel, la investigadora Nora Barrancos, sacerdotes, militantes políticos, religiosos y laicos católicos y protestantes de diferentes profesiones.
Le dicen los firmantes al obispo Olivera que "la jerarquía católica que Ud. integra, continúa eludiendo su responsabilidad en el genocidio". Porque, señalan, "en sus discursos y escritos, jamás ha hecho mención alguna de la actuación del obispado castrense, al mismo tiempo que esquivó exitosamente el proceso de verdad y justicia reabierto en la década pasada".
En relación a ello se sostiene que la dictadura cívico militar tuvo, necesariamente, un componente eclesiástico-religioso. "Hace tiempo que los organismos de derechos humanos y un sector importante de la sociedad, venimos sosteniendo que la dictadura que ocupó el poder entre 1976 y 1983 fue cívico-militar y también eclesiástica. Su componente religioso fue tan necesario como el represivo, el político y el económico", dice la carta. Porque "la profundidad y la extensión temporal que alcanzó, no se hubieran logrado sin la legitimación que la doctrina católica brindó al gobierno militar y a la violencia desplegada", se subraya. 
Y al respecto argumentan los firmantes de la carta a Olivera que "dicha legitimación reposó en el discurso público de los obispos, en el silencio aquiescente del Episcopado y centralmente en el trabajo que por décadas realizó el Vicariato Castrense al interior de las Fuerzas Armadas". Porque "a través de esta institución situada simultáneamente sobre las estructuras eclesiástica y estatal, la Iglesia se convirtió en un engranaje fundamental de la maquinaria represiva". 
Parte de la prueba aportada se apoya en los diarios personales del fallecido obispo Victorio Bonamín, provicario castrense entre 1960 y 1982, que contienen anotaciones diarias del religioso en los años 1975, 1976 y 1982 respecto de los acontecimientos políticos y militares de la época, del funcionamiento de las capellanías militares a su cargo e incluso apreciaciones sobre la metodología represiva de entonces y de gestiones hechas por parte de familiares de presos políticos (ver facsimil). 
De acuerdo a la información incluida en la nota, durante el período 1975-1983 pasaron por el vicariato castrense más de 400 capellanes y los generales que comandaron las cinco zonas militares en que se dividió el plan de exterminio fueron asistidos cada uno por dos capellanes en el período más feroz de la represión. "Al menos 102 sacerdotes ejercieron su trabajo pastoral en unidades militares donde funcionaron centros clandestinos de detención" se denuncia en la carta.
Respecto del tipo de trabajo que realizaban los capellanes militares se dice que estos sacerdotes "gozaban de una posición de estima al interior de cada una unidad militar", con influencia incluso sobre los jefes de las unidades y que "en esas condiciones, ejercieron una forma de poder espiritual que favoreció sobre la conducta de los militares un resultado tan efectivo como la propia disciplina castrense". 
En sustento de que las torturas también contaron con el respaldo de los religiosos, se cita un apunte del diario de Bonamín, donde el obispo reseña el contenido de un diálogo que sostuvo con el arzobispo Adolfo Tortolo, entonces vicario castrense y presidente de la Conferencia Episcopal. "Problemas de Tucumán, respecto a torturas y prisioneros (otro argumento: Si, según Sto. Tomás, es lícita la pena de muerte…, la tortura es menos que la muerte…). Nuestros Capellanes necesitan aunar criterios", escribió Bonamín el 1 de julio de 1976 en su diario personal. 
En otro párrafo de la carta entregada ayer a Olivera se advierte que a pesar del avance de los juicios por delitos de lesa humanidad, en cuyo desarrollo han surgido evidencias de la participación de los capellanes militares, "el Poder Judicial todavía no ha puesto la mira en las responsabilidades de la Iglesia Católica respecto del terrorismo de Estado" y un solo sacerdote, Christian Von Wernich, ha sido condenado.
Refiriéndose de manera directa a Olivera los firmantes recuerdan que el nuevo obispo castrense "se ha expresado públicamente en los términos de una remozada 'teoría de los dos demonios', idea que conlleva una falsa lectura del pasado, que es funcional a la impunidad penal de los perpetradores del genocidio, y que se ha ido superando con el tiempo y el esfuerzo pedagógico de sobrevivientes, organismos de derechos humanos, intelectuales, docentes y referentes políticos" lo cual constituye, junto a otras manifestaciones del religioso, "señales de una perniciosa continuidad con el pasado". Entre los reclamos de acción inmediata se pide también que los capellanes que aún viven "digan lo que saben sobre los cuerpos de los desaparecidos y sobre los nietos nacidos en cautiverio a los que aún falta restituir su verdadera identidad".




El diario del fallecido obispo Victorio Bonamín en el que habla de una reunión con el vicario castrense Emilio Grasselli "por el problema que nos crean los que acuden a él por presos políticos". 






jueves, 29 de junio de 2017

PUEDE PASAR...



PUEDE PASAR...




POR SUPU...



POR SUPU...







POR SUPU...

'NUESTRAS VOCES': "El fraude económico de Macri"


jueves 29 de junio de 2017



El fraude económico de Macri






Cambiemos engaña con premeditación y alevosía: jamás dijeron que Argentina pasaría a ser un paraíso financiero ni tampoco fiscal. Macri ha hecho del país un lugar ideal para el carry-trade; ganar sin necesidad de producir solo colocando el dinero en instrumentos financieros (Lebac, letras del tesoro) bajo la garantía de una elevadísima tasa de rentabilidad, por encima del 25%.

Por    
ALFREDO SERRANO MANCILLA

Macri ha defraudado a la ciudadanía argentina. Y lo ha demostrado en un escaso lapso de tiempo. Sólo ha necesitado algo más de un año y medio para incumplir todo lo que había prometido. Si existiesen los contratos electorales, el de Macri ya hubiese sido rescindido por infracción múltiple.
A continuación veremos cómo Macri estafó al electorado en cada una de sus ofertas económicas durante su campaña.
Promesa 1.   Reducir la inflación… y los precios subieron. La inflación llegó al 40% en 2016, la más alta desde 2002. Se han encarecido todos los servicios públicos particularmente gracias a los continuos tarifazos. Han subido los precios de los medicamentos, transporte, comida. Y además, en lo que llevamos de año, la inflación sigue en un nivel altísimo. Hasta el momento, lleva un acumulado de 10,5%; con un valor interanual del 24%, muy por encima de las previsiones del gobierno para este año (17%).
Promesa 2.   Recuperar la economía… y el PIB se contrajo. El país cerró 2016 con una recesión del 2,3%, mientras que en el último año kirchnerista la economía creció un 2,1%. En la era Macri, el consumo lleva 17 meses consecutivos de caída. La producción industrial cae más del 10%. La OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) ha bajado su estimación de crecimiento económico para Argentina en 2017 y 2018, a 2,5% y 3,1%, respectivamente.
Promesa 3.   Pobreza cero… y los pobres y la indigencia aumentaron. En el primer año de gestión, Macri creó 1,5 millones de nuevos pobres y 600.000 nuevos indigentes. La propia Universidad Católica Argentina asegura que en el primer trimestre del 2017 ha habido un aumento de 5,5 puntos en el índice de pobreza. Y la desigualdad también creció: la diferencia de los ingresos entre el sector más rico y el más pobre pasó de 18,7 veces en 2015 a 23,2 en este 2016.
Promesa 4.   Reducción del déficit fiscal… y las cuentas siguen empeorando. El propio gobierno informó que el déficit fiscal del año 2016 fue de 4,6%, esto considerando el ingreso extraordinario generado por la política permitida del blanqueo de capitales. El Banco Central emitió 96.500 millones de pesos en lo que va de año para financiar el desequilibrio fiscal.
Promesa 5.   Generar más empleos… y aumenta el desempleo y el subempleo. El desempleo llegó al 9,2% en el primer trimestre de este año, su nivel más alto en una década. Y el subempleo ya ronda el 10%. Se registra un nivel de desempleo entre los menores de 25 años superior a la media regional (24,6% frente al 16%) y un porcentaje entre las mujeres también por encima del promedio regional (30,33% frente a 16%).
Promesa 6.   No más devaluación… y el dólar subió. El peso argentino se ha devaluado en un 67% desde que comenzó a gobernar Macri. Y todo apunta a que la presión sojera hará que la devaluación sea mucho mayor en los próximos meses. La propia Bolsa de Cereales ya ha afirmado que para septiembre espera un valor del dólar a 17,5.
Promesa 7.   Más inversiones extranjeras… y cada vez llegan menos. La inversión extranjera directa del año 2016 fue la mitad que la del año anterior. En términos comparativos, el valor de esta variable se redujo en 2016 el triple de lo que lo hizo en el resto de la región.
Propuesta 8.   Desendeudar al país… y la deuda es cada vez más grande y eterna. En lo que lleva de gobierno, Macri ha colocado deuda por casi 100.000 millones de dólares. En el primer cuatrimestre de 2017, los intereses de la deuda alcanzaron el 10,6% del presupuesto público, superando los dos dígitos por primera vez desde 2001.
Propuesta 9.   Bajar impuestos a los trabajadores… y lo que hizo fue que todos pagaran más. De hecho, en términos efectivos, el mínimo imponible se redujo a pesar de lo que había prometido en campaña. En total y en términos netos, casi 200.000 trabajadores adicionales van a incluirse en el pago de este impuesto.
Promesa 10.   Volver al mundo… y sí que volvieron, pero a su manera. No lograron ni siquiera la categoría de "emergente", recientemente rechazada por Morgan Stanley Capital International. Pero sí es verdad que recibieron el aplauso de los fondos buitres, del FMI (Fondo Monetario Internacional), de Merkel, Hollande y Rajoy. Todos felices con que Macri haya elegido una fórmula de insertarse en el mundo con más deuda y bajo términos de intercambio desigual en contra de Argentina. Suben las importaciones a un 12,4% en lo que va de año; que sería ideal si la economía estuviera creciendo al 5-6%. El déficit comercial es cada vez más acuciante: 1.217 millones de dólares para el primer cuatrimestre del año. Desde el primer día de Macri, aquel 10 de diciembre de 2015, el saldo por cuenta corriente acumula un déficit que supera los 21.200 millones de dólares. Este año se prevé que 12.000 millones de dólares vayan también a salir del país en concepto de ahorro de divisas de los particulares. Así es cómo Argentina vuelve al mundo…
Pero aquí no termina todo. Hay mucho más en este fraude económico de Cambiemos. Jamás dijeron que Argentina pasaría a ser un paraíso financiero ni tampoco fiscal. Macri ha hecho del país un lugar ideal para el carry-trade; ganar sin necesidad de producir solo colocando el dinero en instrumentos financieros (Lebac, letras del tesoro) bajo la garantía de una elevadísima tasa de rentabilidad, por encima del 25%. Y además, en lo que tiene que ver con lo fiscal, Argentina llevó a cabo un blanqueo de capitales que sumó 116.800 millones de dólares, sin que esto significara que este monto entrara al país. Solo el 20% regresó y el resto se quedo afuera.
En resumen, luego de tantas cifras, podemos afirmar que Macri engañó al electorado con premeditación y alevosía. Las promesas se esfumaron de la misma manera que lo hacían sus globos amarillos en cada mitin electoral. Las expectativas se desvanecen porque la realidad económica tan negativa comienza a imponerse al relato macrista. La subjetividad económica ya no es tan optimista como afirmaban al inicio de su mandato. Todo lo contrario. La evidencia no engaña.

@alfreserramanci







'LA TECLA EÑE': "Cristina y el Frente Nacional"

    La Tecl@ Eñe    

 Editor/Director: Conrado Yasenza 

                                


Mendoza, jueves 29 de junio de 2017


Cristina y el Frente Nacional



Las discusión sobre nombres propios y candidaturas pone en  evidencia hasta qué punto está desvirtuado el carácter de las elecciones. La construcción de la Unidad Ciudadana como programa transformador no debe rechazar a nadie dentro del campo popular, ni ser mezquina como las burocracias.




Por               Mario de Casas   *
(para La Tecl@ Eñe)





Las condiciones políticas, económicas y sociales que imperan en el país y el curso que han tomado las discusiones sobre algunas candidaturas, ponen en  evidencia hasta qué punto está desvirtuado el carácter de las elecciones.

           
Nadie en su sano juicio restaría importancia a los comicios en general y a los del próximo octubre en particular; sin embargo, si se pierde de vista que deben analizarse en el marco de una estrategia que contemple los principales objetivos a alcanzar, tienden a perder su naturaleza instrumental y  -  por lo tanto táctica  -  para convertirse en un fin en sí mismo, empujando al movimiento popular a un callejón electoralista cuya única salida conduciría a un nuevo triunfo de los sectores dominantes.

           
Conviene entonces recordar cuáles son esos objetivos principales, que es lo mismo que señalar la contradicción fundamental que envuelve a los argentinos y latinoamericanos desde el fondo de la historia, pocas veces tan clara a la vista incluso de los que no quieren ver: la lucha en los planos político, económico y cultural entre la entidad nación-sectores populares contra la unidad oligárquico-imperialista. Oligarquía que hoy tiene distintos rostros e imperialismo que no es una simple modalidad de la política de los países industriales avanzados, sino una necesidad existencial del capitalismo realmente existente. Es esto lo que define el enfrentamiento y lo que la alianza gobernante intenta ocultar con los más sofisticados recursos de manipulación, trampa en la que caen o se dejan caer algunos sectores cuyo ADN indica que deberían considerarse parte del movimiento nacional, popular y democrático. La maniobra no es nueva, lo nuevo está en los instrumentos.

           
Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner realizaron un antiimperialismo práctico, plasmado en medidas concretas que conformaron un sistema defensivo. Sus antecedentes más cercanos se encontrarán en los aportes teóricos de Ugarte, en las políticas antiimperialistas aunque inorgánicas de Yrigoyen  -  boicoteadas por su propio partido  -  en el hasta ahora inigualado proceso transformador del primer peronismo, y en ciertas iniciativas de Alfonsín. La característica sobresaliente del proceso iniciado en 2003 no fue la coherencia global del proyecto ni su sustento teórico, sino la firmeza en la conducción política.

           
Ahora bien, si alguien pensó que las importantes transformaciones logradas en esos doce años eran irreversibles, los hechos que vivimos a diario son cachetones de una realidad que induce algunas reflexiones.

           
1)   Aquella histórica disputa sigue irresuelta y por lo tanto la lucha debe continuar, pero en un contexto de evidente asimetría de poder real en favor del Régimen, cuya actual expresión política es el macrismo. Así, el objetivo central no es otro que la liberación nacional; es decir, abatir la dependencia respecto del imperialismo.

           
2)   Es indispensable revisar la experiencia reciente aunque algunos vivos o desprevenidos insistan en que "no queremos discutir el pasado, queremos hablar del futuro"; hay que discutirlo, no para dormir en las glorias pasadas, sino para encarar la próxima etapa con más y mejores recursos.

           
3)   El kirchnerismo  -  y con él Cristina  -  no van a desaparecer por sustitución, sino mediante superación dialéctica; es decir, no porque algunos pretendan negarlo  -  y/o proscribirla  -   sino cuando se integre en una nueva síntesis, que es lo que pasó entre el peronismo y el kirchnerismo. Por el momento la transformación nacional es impensable sin el kirchnerismo, que es la forma política que han tomado las fuerzas sociales de tal transformación.

           
4)   En los avances alcanzados desde 2003, mucho tuvo que ver eso que podría llamarse espontaneísmo; pero las condiciones actuales exigen pasar a un estado de cosas en el que predomine la política que oriente nuestras acciones dentro de una estrategia global, a partir de concepciones teóricas que superen el burocratismo y la improvisación. Con burocratismo me estoy refiriendo a aquellos que reducen la política al mero electoralismo, que ante la agresión de la oligarquía no han abierto la boca y que buscan arreglos electorales tolerados y hasta alentados por el Régimen.

           
5)   El kirchnerismo puso en marcha el proceso que permitía la expansión de las fuerzas nuevas comprimidas por los moldes de las viejas estructuras, que se perpetuaban cuando ya habían desaparecido las condiciones que les dieron origen. El kirchnerismo no es ni pretendió ser esa maravilla abstracta que siempre reclamó alguna izquierda vernácula, tampoco es un partido de la burguesía ni una alienación de los sectores populares como pretende la izquierda pueril. Es el más alto nivel de conciencia al que han llegado vastos sectores del campo popular desde la caída de la última dictadura; aunque aún no ha elaborado una teoría adecuada a su situación real en las condiciones político-sociales contemporáneas, y hay que buscar en esta carencia una de las causas que explica la interrupción del proceso iniciado en 2003.

           
6)   El dilema kirchnerismo-antikirchnerismo no es un falso dilema, pero no es un dilema entre partidos, es un conflicto entre fuerzas sociales; justamente las que disputan la hegemonía en el marco de la referida contradicción fundamental. Ya es hora de entender que a los sectores dominantes no les interesa  -  nunca les interesó   -  la política de partidos; lo que les interesa es la política económica del Estado, que en estos momentos definen y ejecutan con sus propios empleados. Por eso, sin desconocer matices, hay que desconfiar de los "dialoguistas" y de los cultores del consenso cual si fuera un fin en sí mismo; en tal caso, la historia se convierte en una lucha entre buenos y malos. Es la concepción según la cual el gorilismo deja de ser una expresión violenta de la conjunción oligárquico-imperialista para convertirse apenas en una acumulación de odios individuales, así   -  en el límite  -  los que afirmamos que no hay conciliación entre el kirchnerismo y el Régimen pasamos a ser una especie de gorila al revés; es decir, se trata de otra forma de la teoría de los dos demonios: verdugos y víctimas, ejecutores del odio clasista más irracional y quienes propugnamos el fin de la explotación, quedamos equiparados en el enfoque de esa tontera "centrista".

           
7)   Para la conformación de un Frente de Liberación Nacional no alcanza, pues, con un acuerdo entre partidos que, por otra parte, históricamente no han estado a la altura de las circunstancias; tanto es así, que resulta difícil encontrar una excepción a su comportamiento funcional a la entente dominante: no han buscado terminar con la opresión sino cambiar la mentalidad de los oprimidos, lo que explica que hayan emigrado cuadros y militantes comprometidos con los segmentos subalternos. Además, si la cuestión es combatir al Régimen, no podemos contar con los que se "oponen" al gobierno pero forman parte del Régimen: el enfrentamiento es contra el sistema, no contra una de sus variantes. Asimismo reducir el Frente a la clase trabajadora sería asegurar su derrota, otro infantilismo "revolucionario"; obreros rurales, estudiantes, sectores industriales no dependientes del imperialismo son  -  por definición  -  parte del Frente.

           
8)   Lo que en 2011 fue una concentración de poderío electoral mediante la amalgama de fuerzas diversas, se transformó en causa de nuestra debilidad cuando esas fuerzas se desarticularon. En lugar de aquella unidad fue apareciendo una dispersión que se disimulaba por el liderazgo de Cristina, aceptado sin reservas por los sectores más vulnerables y con apatía creciente por una parte no desdeñable de "dirigentes", hasta convertirse en simulación a la espera de la oportunidad para defeccionar. Durante un tiempo la capacidad y firmeza de Cristina evitaron las colisiones, algunas aparecieron antes de las elecciones de diciembre de 2015, otras después de la derrota. Lo cierto es que el frente quedó desarticulado.

           
9)   El  amplio apoyo popular al liderazgo de Cristina reconoce la misma causa que el fuerte rechazo que despierta en los sectores dominantes: su probada lealtad a los intereses de los más débiles; causa que por sí sola explica la potencia y unicidad de ese liderazgo. No hay que ser un avezado analista para advertir que esos apoyos y rechazos fueron creciendo al calor de la inquebrantable resistencia de la ex Presidente al acoso y la persecución, que ha tenido uno de sus capítulos salientes en la respuesta a la política de denuncias: la denuncia de las políticas del Régimen.

           
10)   La acción transformadora no rechaza a nadie, llama a todos. No es mezquina como la de los burócratas; no es sectaria ni insensata como la de los seudorrevolucionarios. No teme a la capacidad de los grupos intelectuales sino que los convoca, porque necesita de todos los esfuerzos. La liberación será tarea colectiva de aquellos a quienes se ha querido reducir al precio de un choripán, que encontrarán -más tarde o más temprano- la oportunidad y las formas de conducir a la victoria la indomable vocación argentina por la realización nacional.



*   Ingeniero civil. Diplomado en Economía Política, con Mención en Economía Regional,                  FLACSO Argentina – UNCuyo. FpV










'TIEMPO ARGENTINO': "Rodolfo Walsh: las respuestas a la prensa de un gran periodista"


jueves 29 de junio de 2017



Rodolfo Walsh: las respuestas a la prensa de un gran periodista




El escritor y periodista Osvaldo Aguirre compiló las entrevistas realizadas al autor de Operación Masacre entre 1954 y 1974 en Les presentamos a R. J. Walsh. Una manera diferente de recuperar su palabra y su pensamiento.


Por          Mónica López Ocón




En medio de los ríos de tinta que han corrido en torno de Rodolfo Walsh, resulta más que interesante la oportunidad de leer sus propias palabras. Es cierto que, como suele decirse, un autor habla a través de sus libros. Pero no es menos cierto que la palabra resuena también en otros ámbitos en los que adquiere otras inflexiones, otros matices. Quizá es mucho más conocido el Walsh periodista y escritor que al Walsh entrevistado. Sin embargo, las entrevistas tienen el valor de ser una suerte de "instantánea" que, si bien está limitada por el género periodístico, tiene un mayor grado de espontaneidad y refleja con mayor fidelidad dudas, vacilaciones y reflexiones que suelen solaparse en el trabajo de elaboración del texto propio.


En este sentido, Les presentamos a R. J. Walsh (editorial Desde la gente), la compilación hecha por el escritor y periodista Osvaldo Aguirre de notas periodísticas realizadas al autor de Operación Masacre entre 1954 y 1974, permite penetrar en las palabras que quedaron fuera de su obra más formal, en la espontaneidad de su decir oral. Además, constituyen un verdadero documento histórico que va incluso más allá de Walsh, ya que en ciertos casos es entrevistado por figuras del campo cultural como Pirí Lugones o Ricardo Piglia. "Algunos escritores"  –  dice Aguirre en la Introducción  –  "son tan solicitados que se convierten en la agenda de los medios de prensa. (…) Pero las relaciones de Walsh con sus entrevistadores no estuvieron exentas de ciertas tensiones. Los periodistas no solo le reconocían méritos, sino que también le hacían reclamos en función del imaginario de escritor que entrará en crisis para Walsh a partir de sus relatos testimoniales. Además, estaba muy lejos de reservarse un rol protagónico: más de una vez se corre del centro en que lo coloca el género del reportaje y pasa a conducir la conversación, como ocurre en 'Hablemos de teatro', donde Pirí Lugones lo reúne con Germán Rozenmacher y Roberto Cossa, o retoma la pregunta del entrevistador y puede producir una respuesta, la retoma y, en lugar de ponerse en el lugar del que tiene cierto saber, la convierte en un cuestionamiento de sí mismo y en particular de su relación con la literatura, en 'Narrativa argentina y el país real'".


Otra posibilidad que ofrecen las entrevistas es la de rastrear el desarrollo de las ideas políticas de Walsh, cuya mirada sobre el peronismo adquirió matices diversos a través del tiempo. Además, por supuesto, especifica claramente su posición sobre la literatura. En el reportaje realizado por Pirí Lugones dice algunas frases que hacen explícita de qué forma concebía la relación entre la creación literaria y la política. "Teniendo en cuenta el tipo de país que somos, semidependiente"  –  dice dirigiéndose a Rozenmacher y a Cossa  –  "el escritor tiene, además de la función de la creación artística o de placer estético a la que no puede renunciar, otra función, que es la de hombre de lucha. A esta altura de las cosas ya no se puede ser un mero esteta. Creo que el último escritor de derecha de Latinoamérica ha muerto o tiene 70 años (…) Pero aclara: "De ninguna manera una actitud de lucha significa descender a una mera actitud de propagandista callejero y renunciar a lo que es arte (...) Sí, yo trato de evadirme a veces, pero no puedo. La realidad argentina y la realidad latinoamericana pesan en mí de una manera abrumadora, ¿no? Mi primera tentación es buscar símbolos y eso te agarra de los…"


La entrevista en la que es acompañado por Rozenmacher y Cossa lo muestra, además, en su faceta hoy menos conocida, la de dramaturgo.  Walsh escribió solo dos obras de teatro: La granada, donde hace una crítica al Ejército Argentino, y La batalla, en la que aborda la relación entre un dictador militar y la izquierda.


Es conocido el trágico final de Walsh, quien fue asesinado por un grupo de tareas en la esquina de San Juan y Entre Ríos del barrio de San Cristóbal. Pero ese desenlace estuvo precedido por otras persecuciones a las que debió hacer frente luego de la aparición de Operación Masacre y de ¿Quién mató a Rosendo? En una entrevista que no lleva la firma del periodista que la hizo, publicada en el mes de junio de 1965 en Siete días, se le pregunta qué riesgos corrió con la publicación de esos libros. Walsh contesta: "Es difícil evaluar el riesgo; pertenece un poco al reino de la fantasía, a las imaginaciones que cada uno se haga. Con Operación tomé muchas precauciones para no correr riegos. Fueron a buscarme a mi casa, en La Plata, y yo no estaba. Publiqué entonces una carta donde, aprovechando que en ese momento se había levantado el estado de sitio, yo a mi vez amenazaba al jefe de Policía y le decía que me estaba buscando clandestinamente, sin orden de juez, y que si él o sus hombres me llegaban a encontrar, me iba a resistir con los medios que dispusiera. Y no se animó a buscarme: lo puse en una disyuntiva que él no podía jugar. Yo no sentí ningún riesgo directo, nunca nadie me paró en la calle, ni recibí cartas ni llamados telefónicos. Será que tengo poca fantasía."  Su relato es interesante en la medida en que refleja no solo su propia posición frente al poder de turno, sino la situación que se vivía en el país antes de la dictadura del '76, la más sangrienta de la historia argentina y cuya violencia se manifiesta, entre otras cosas, en la cantidad de chicos apropiados que aún no encontraron su verdadera identidad.


Si algo demuestra la historia reciente del país y la de Walsh en particular es que aun teniendo una gran conciencia política como en su caso, resultaba difícil prever la virulencia que tuvo. La carta al jefe de Policía escrita 11 años antes del "Proceso" no tuvo el mismo efecto que la Carta a la Junta Militar.