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'Peronista, docente, psicólogo, cuervo: La persona es la síntesis de sus vínculos...'
jueves, 29 de noviembre de 2018
'NUESTRAS VOCES': Los peñatrolls
jueves 29 de noviembre de 2018
Los peñatrolls
La información de la ANSES disponible por Marcos Peña tiene datos muy precisos sobre cada uno de los ciudadanos de este país. Cambiemos posee una de las bases de datos más completa y viene desarrollando desde hace más de un año sistemas y un equipo especializado para intervenir en las redes. ¿Cuál será la mentira que Cambiemos inventará de cara a las elecciones 2019?
Publicado originalmente en La Tecl@ Eñe
Dice el diario oficialista La Nación que para la elección del 2017, el PRO logró reunir un millón de “voluntarios territoriales” con los que crearon una base de datos para la campaña. Pero dice que a partir de 2017 decidieron borrar esa base de datos para diseñar otra mucho más completa y precisa para las elecciones de 2019. Todo ese disparate suena a encubrimiento del aprovechamiento ilegal de una base de datos que no les pertenece. Porque desde septiembre de 2017, un decreto de necesidad y urgencia de Mauricio Macri pasó a la órbita de Marcos Peña, en la jefatura de Gabinete, a la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales. Ni el peronismo tiene un millón de voluntarios territoriales.
El banco de datos que tenía en el 2015 le sirvió para elaborar esta idea: “Si gana Aníbal Fernández, la droga entrará a la escuela de tus hijos”. Fue más o menos el texto de los miles de mensajes que se enviaron por las redes en la campaña de 2015. La historia falsa que construyó el macrismo en sociedad con los servicios de inteligencia más los Lanatta y Lanata, asesino y periodista, se convirtió en una inmensa fuente de mensajes de posverdades y noticias falsas en whatsapp y tuits. Ese mecanismo construyó gran parte de la derrota del candidato bonaerense del Frente para la Victoria.
Dice La Nación del 24 de noviembre pasado: “En la sede del partido de Mauricio Macri, bajo la órbita del jefe de Gabinete Marcos Peña y del onmipresente gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba buscan redoblar la apuesta en comunicación que llevó a Cambiemos a la Casa Rosada en 2015”.
El gobierno envió recientemente al Congreso un proyecto de ley que busca establecer “un nuevo ordenamiento legal sobre la Protección de los Datos Personales”. Su redacción imprecisa y vaga dejará más desprotegida a la ciudadanía frente a un gobierno que demostró una voracidad insaciable para hacerse de los datos de los argentinos y las argentinas. … Sigue leyendoCambiemos y la voracidad por los datos personales
La gestión del macrismo en el gobierno ha sido malísima para la mayoría. Más del 70 por ciento la rechaza. No la pueden usar como eje de campaña. Pero confían en la misma campaña negativa que hicieron en las dos anteriores. Es la estrategia del macrismo para las elecciones del 2019.
La nota de La Nación sorprende por el gran descrédito que han ganado estas herramientas. No sorprende que las usen, sino que lo hagan explícito. En Argentina y Brasil, las fuerzas conservadores se aprovecharon del respeto institucional de los gobiernos populares. En el caso argentino, Cristina Kirchner no quiso buscar otra reelección para la que hubiera tenido que modificar la constitución. En el caso de Brasil, los dos presidentes populares, Lula y Dilma Rousseff acataron la acción del Congreso y el Poder Judicial a pesar de la evidente parcialidad de los jueces, empujados por la parcialidad de las corporaciones mediáticas.
Ingenuidad o convicción republicana, o las dos cosas juntas, la derecha se aprovechó de esa debilidad de las fuerzas populares y además aplicó las trampas informáticas en la campaña. Así capturó miles de perfiles en forma ilegal y diseñó mensajes falsos adecuados a esos perfiles. Esta intervención ilegal en Argentina dejó de ser un secreto cuando la confirmó Cambridge Analytica en el Parlamento británico y cuando Martín Lanatta, condenado por el triple crimen de General Rodríguez reconoció que la entrevista que le hizo Jorge Lanata en la cárcel fue parte de una operación contra el candidato que enfrentaba a María Eugenia Vidal.
Quizá en algún momento de los últimos años has indicado en Facebook que te gusta, digamos, Kim Kardashian West. Cuando le diste me gusta a su página, quizá lo hiciste porque querías ver las publicaciones de la estrella de la televisión en tu sección de Noticias. Quizá después te diste cuenta de que los anunciantes … Sigue leyendoLos secretos que guardan tus me gusta
Cambridge Analytica había reunido una base de datos con millones de perfiles capturados en Facebook, con los que intervino en votaciones realizadas en Gran Bretaña, Estados Unidos, Colombia, Brasil y Argentina. Es una base de datos sobre la base de información extraída de los perfiles en las redes. Resulta obvio que la información de la ANSES disponible por Marcos Peña, tiene datos mucho más completos y precisos sobre cada uno de los ciudadanos de este país, que los de la base de datos de Cambridge Analytica.
Dice La Nación que en el edificio del PRO “trabajan unos 15 directivos, Community Manager, programadores y creadores de contenidos”, todos al mando de Guillermo Riera, un ex funcionario que fue acusado de manejar una granja de trolls desde el gobierno. En el sistema de voluntariado que dirige Federico Morales, trabajan unas 4500 personas, que se designan como “líderes”. Con sus usuarios y contraseñas, estos “líderes” ingresan desde sus terminales a una aplicación a través de la cual acceden a los perfiles. La aplicación tiene filtros que permite clasificarlos por sexo, edad, situación socioeconómica y demás. Públicamente se trataría del millón de perfiles del resto del voluntariado, pero no es casual que Marcos Peña haya insistido en que los datos de la ANSES quedaran en su órbita.
Tienen una de las bases de datos más completa del país y vienen desarrollando desde hace más de un año sistemas y un equipo especializado para intervenir en las redes. Una organización similar a la de Cambridge Analytica, que debió disolverse por la escandalosa manipulación de las elecciones donde intervino. Empezarán a llegar mensajes, no serán obvios ni atosigantes y buscarán golpear en el punto más vulnerable como hicieron en la campaña contra Aníbal Fernández. Nadie quiere que la droga entre a las escuelas. Esa fue la mentira que inventaron en 2015 y convenció a mucha gente. Habrá que ver cuál será la que inventarán para el 2019.
'infobae': El G20 ante la emergencia de un nuevo orden global
jueves 29 de noviembre de 2018
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Por Jorge Taiana *
En el actual escenario internacional es preciso recordar que el G20 nació en 1999 como consecuencia de la crisis asiática y la volatilidad financiera mundial. Se creó buscando facilitar el diálogo y coordinar políticas entre los países del G7 y las principales economías emergentes. Primero, reuniendo ministros de economía y finanzas. El estallido de la crisis económico-financiera internacional en el año 2008 puso en evidencia la inestabilidad del sistema financiero internacional y la incapacidad de sus principales instituciones para prevenir y evitar estas crisis. Así como la incapacidad del G7 para actuar como "directorio" de cualquier salida. En noviembre de 2008 se realiza la primera cumbre de presidentes del G20, quedando en evidencia la necesidad de un nuevo orden mundial multipolar.
En las primeras reuniones del G20, la Argentina, junto a otros países emergentes, sostuvo que esta nueva crisis de la economía mundial era consecuencia directa de la excesiva desregulación de los sistemas financieros domésticos y del sistema financiero internacional. Se señalaba, también, la necesidad de coordinar políticas tendientes a promover medidas anticíclicas de impulso a la demanda, una reforma del sistema financiero y de los organismos de crédito multilaterales, la erradicación de los paraísos fiscales y un cambio en la política de flexibilización del trabajo por el impulso a la creación de trabajo decente.
Cabe recordar que durante los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner la Argentina siempre señaló la urgencia de reemplazar la actual estructura financiera y económica internacional por otra capaz de garantizar la estabilidad económica global, entendiendo que el mundo debe avanzar hacia sistemas económicos nacionales y mundiales basados en adecuados controles y regulaciones, mayor transparencia y democratización en la toma de decisiones.
A diez años de la crisis del 2008, sus efectos negativos aún se reflejan en el llamado "malestar de la globalización", que viene acompañado de movimientos globalofóbicos, muchos de corte xenófobo, y explican, en parte, el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos y el Brexit en Europa.
La creciente y escandalosa desigualdad entre y al interior de los países genera tensiones, disturbios sociales, conflictos civiles y migraciones masivas. De acuerdo con el informe de Oxfam de 2018, el 82% de la riqueza mundial generada durante 2017 fue a parar a manos del 1% más rico de la población mundial, mientras el 50% más pobre no se benefició en nada. El informe de esta prestigiosa organización también señala como una de las principales causas de dicha desigualdad las ganancias de accionistas y altos directivos que se incrementan, a expensas de las condiciones laborales y los salarios de los trabajadores y trabajadoras, y la excesiva influencia de las grandes empresas en la formulación de políticas públicas.
Estamos asistiendo a la emergencia de un nuevo orden mundial que implica el ocaso de polos de poder hegemónico económico y militar, como la crisis del sistema multilateral y de las organizaciones surgidas durante la Guerra Fría. La ausencia de reformas del Sistema de Naciones Unidas, en especial del Consejo de Seguridad, del FMI y del Banco Mundial, el debilitamiento de los esquemas de integración regional, la pérdida de relevancia de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en la resolución de controversias, así como la inoperancia del G7 y del G20 constituyen una manifestación clara de la necesidad de trabajar por un orden multipolar capaz de desafiar o cuestionar un orden subordinado a los intereses de una única potencia hegemónica y reformar el sistema multilateral como única garantía para su real funcionamiento.
Así como en el ámbito global debemos bregar por reglas de cumplimiento para todos y que además favorezcan a los países en desarrollo, en el regional debemos buscar una sólida integración entre iguales, porque es la estrategia más eficaz para defender nuestros derechos y garantizar las posibilidades de alcanzar un verdadero desarrollo sustentable.
Sin embargo, la política exterior de Mauricio Macri se ha centrado fundamentalmente en la relación con Estados Unidos, contribuyendo de manera activa a la desintegración regional, vaciando la Unasur y volviendo a concebir al Mercosur apenas como una zona de libre comercio.
En la última cumbre de Hamburgo, en el 2017, se evidenció el enfrentamiento entre Estados Unidos y el resto de los países respecto a la importancia del respeto a las normas y los compromisos asumidos en los distintos ámbitos multilaterales. En la declaración final el cambio climático ocupó un lugar central, al destacar que 19 países apoyaban el Acuerdo de París de lucha contra las emisiones contaminantes, mientras que Estados Unidos reiteraba su propósito de abandonarlo.
Argentina como país anfitrión de la cumbre propuso como temario el "futuro del trabajo, infraestructura para el desarrollo, un futuro alimentario sostenible y perspectiva de género", que si bien se enfoca en temas estratégicos para el mediano y largo plazo, elude los graves problemas y desafíos como son la necesidad de aplicar regulaciones al sistema financiero frente a la creciente financierización de la economía mundial, la erradicación de los paraísos fiscales, el cambio climático, las migraciones y crisis humanitarias, la escalada en la guerras comerciales, problemáticas todas que requieren de una urgente respuesta coordinada a nivel global.
En este sentido, Argentina — en el ejercicio de la presidencia — debería trabajar junto a otros países para que el G20 cumpla con los objetivos para los que fue concebido en virtud del fortalecimiento del multilateralismo, el respeto al derecho internacional, así como retomar la agenda del desarrollo impulsando temas que nos permitan avanzar hacia un nuevo orden mundial más justo, equitativo, democrático y en paz.
* Ex canciller de Argentina
“ALERTA ROJA”
jueves 29 de noviembre de 2018
POLÍTICA
“ALERTA ROJA”
El Gobierno se prepara como para una posible guerra. En el marco del G-20 los principales hospitales de la ciudad de Buenos Aires suspendieron las cirugías y las licencias de los profesionales. Sólo atenderán pacientes de PAMI si hay riesgo de vida. Se menciona “la presencia de una inminente hipótesis de conflicto”.
Los documentos del Ministerio de Salud porteño que recibieron los hospitales municipales hablan de “alerta roja” e “inminente hipótesis deconflicto”.
A horas de que empiece el G-20 el cuerpo médico porteño vive en medio de una preparación digna de la guerra. Frases como “código rojo”, “catástrofe” o “hipótesis de conflicto” forman parte de un bombardeo escrito y verbal que se intensifica a medida que falta menos tiempo para que Donald Trump llegue al país.
Los hospitales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires son sitios organizados. Su burocracia tiene años de experiencia. Un recorrido de PáginaI12 con preguntas a profesionales del Fernández, del Pena, del Gutiérrez, del Argerich y del Piñeiro permitió saber que jamás en la historia un preparativo tuvo el tono bélico que impera en estos días.
El código rojo o alerta roja, el máximo previsto, rige también para el Gutiérrez, el Hospital de Niños, que debe dejar camas libres.
Están en alerta roja, precisamente, los hospitales Fernández, Argerich, Pirovano, Tornú, Santojanni, Quemados, Gutiérrez y Santa Lucía. Comenzó a las 8 del lunes 26.
Para el resto de los hospitales generales de agudos y especializados del sistema regirá el alerta amarilla, un nivel menor, “desde las cero horas del jueves 29/11/18 hasta las 0 horas del 2/12/18”. Esta segunda categoría podrá ser elevada en el rango de alerta “por orden de este ministerio de salud del GCABA, en caso de así requerirlo por la situación imperante”. Al operativo porteño se sumó también el hospital El Cruce-Néstor Kirchner, de Florencio Varela.
Las directivas surgen de un documento girado a las direcciones de todos los hospitales, rojos y amarillos, con el título de “Pautas de organización del sistema de salud para la reunión cumbre G-20”, al que tuvo acceso este diario.
Medidas
En los últimos días los hospitales de la zona roja deben cumplir con un puñado de medidas:
- “Suspender las cirugías programadas que requieran de post-operatorios en áreas críticas”.
- “Liberar camas de piso de UTI, UTIM y UCO” (es decir, entre otras cosas, camas de terapia intensiva) y “preparar y dejar camas disponibles en sala y en las áreas cerradas”.
- “Abrir habitaciones cerradas, que aumenten la disponibilidad de camas y disponer de áreas de expansión para la disposición de las mismas”.
- Derivar a sanatorios a pacientes que tengan cobertura de obra social o prepaga para dejar espacios libres.
- Los pacientes del PAMI solo podrán ser recibidos si hay riesgo de vida. Si no, serán derivados a hospitales sin código rojo o a sanatorios prestadores del PAMI.
- Salvo en casos de emergencia de vida, los pacientes que recojan las emergencias del SAME también serán derivados a otros centros.
- Las ambulancias no puede dejar ninguna camilla en las salas de guardia, “dado que las ambulancias deben tener operatividad inmediata”.
- Los jefes de guardia quedan articulados con el director, el subdirector y el jefe del departamento de urgencias.
- Tendrá que haber equipos reforzados, integrados por ayudante de guardia, enfermeros, cirujanos, traumatólogos y neurocirujanos.
Un audio en tono coloquial de un supuesto médico, por ejemplo. Más allá de las fake news, sean del origen que sean, como suele pasar en estos casos las emergencias se montan sobre situaciones precarias.
Una médica que habló a condición de que no se conociera su identidad (“Me gusta mi trabajo y no quiero perderlo”, dijo) contó algunos detalles sobre la realidad de las guardias. “Los residentes, por ejemplo, tienen dedicación exclusiva”, dijo. “No pueden cobrar por trabajos que no les corresponden, como una guardia fuera de su protocolo establecido. Pero a veces pasaba que, por necesidades de un servicio o de una persona, un residente hacía una guardia semanal. No firmaban con la matrícula propia sino con la de otra persona. Algo totalmente irregular, que se usaba como un método para que las autoridades evitasen nombrar más profesionales. El sistema no se mejoró para cuando hace falta una mayor flexibilidad y a la vez se preserven los derechos laborales y los reglamentos. Y normalmente a veces ya cuesta mucho que las guardias estén completas. No se puede cubrir siquiera la dotación completa prevista. Operativamente, además, las guardias tienen un límite físico: cada guardia tiene su terapista, su anestesista... No puede haber seis o siete equipos de guardia en un mismo recinto. No pueden salir bien las cosas con una dotación exageradamente agrandada. Que me digan ahora, de golpe, cómo van a ordenar todo”.
Inminente
La primera comunicación de Roberto Auger, director de Hospitales del Ministerio de Salud de la CABA, es la que le puso el marco apocalíptico a las medidas y sembró la psicosis entre el personal médico y técnico.
Ordenaba suspender las licencias “por la presencia de una inminente hipótesis de conflicto durante la cumbre del G-20” desde el 29 de noviembre hasta el 1° de diciembre.
Tal como publicó PáginaI12 el domingo y corroboró otra vez para el curso de esta nota esa expresión jamás fue utilizada antes en la atención hospitalaria. Ni siquiera cuando los establecimientos porteños vivieron verdaderas emergencias como la tragedia de Cromañón en diciembre de 2004.
La expresión “hipótesis de conflicto” se utiliza en el vocabulario de defensa para señalar, justamente, los potenciales conflictos objetivos, más allá de la disposición del país a encararlos: si hay otra parte en juego, el control total de manera unilateral es imposible. En tiempos de las dictaduras Chile y Brasil eran hipótesis de conflicto para la Argentina. Un enfrentamiento en Malvinas o en la zona del Atlántico Sur fue y sigue siendo una hipótesis de conflicto que requiere preparación incluso si la Argentina se compromete, como lo hizo, a abstenerse de iniciativas militares como el desembarco del 2 de abril de 1982.
Ni en la documentación que reciben los hospitales y sus servicios de guardia o terapia intensiva ni en conversaciones entre autoridades de la CABA y de los hospitales queda registrada cuál es la hipótesis de conflicto concreta.
Médicas, médicos, enfermeros y enfermeras consultados dijeron partir de la base de que los presidentes del G-20 y sus ministros vienen con su propia dotación médica, equivalente en tecnología y autonomía a las dotaciones de seguridad.
“Nadie nos lo dijo pero es evidente por lo que uno sabe y lee de otras cumbres”, dijo un médico.
El jefe de Gabinete Marcos Peña dice que el G-20 será “la cumbre de presidentes más importante de la historia argentina”. En realidad ya hubo otra cumbre con la presencia de un presidente norteamericano y 35 colegas más, pero el Gobierno parece no computarla. Fue la cumbre de Mar del Plata en la que los países del Mercosur más Venezuela le pusieron bolilla negra a la formación un área de libre comercio de las Américas, que tendría como sigla ALCA. George Bush pasó por Mar del Plata y además de una derrota diplomática se llevó el paisaje de un país apacible. El estadio mundialista se llenó con Hugo Chávez de protagonista y en toda la ciudad balnearia no hubo más de tres o cuatro vidrieras rotas por un pequeño grupo que tiró piedras. Una situación sin duda más pacífica que la Tercera Cumbre de las Américas de Quebec, en 2001, cuando 15 mil manifestantes rompieron el cerco policial. Los más duros de los llamados “globalifóbicos” lograron derribar una barrera de cemento, alambres y vallas levantada por la policía. Muchos fueron arrestados. Y, por el viento, los gases lacrimógenos incluso llegaron al lugar donde estaban reunidos los 34 presidentes. Nada que no pueda suceder en Buenos Aires antes de una superfinal River-Boca de la Copa Libertadores, hipótesis de crisis públicamente subestimada por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich cuando dijo que sería un hecho “bastante menor”.
miércoles, 28 de noviembre de 2018
'LA TECL@ EÑE': La ley suficientemente buena
miércoles 28 de noviembre de 2018
La ley suficientemente buena
El autor de esta nota sostiene que la fortaleza de la ley será, sin duda, el modo en que ella misma represente la debilidad de quienes le dieron origen.
Por Sebastián Plut *
(para La Tecl@ Eñe)
“Después se preguntan por qué el gaucho apoyó a los caudillos. El caudillo era el sindicato del gaucho”.
Arturo Jauretche
El Derecho Romano, con su cláusula 'lex dura sed lex' (1), nos legó el valor de la objeción, del pero. Como suele suceder, los axiomas de esa índole, y pese a la firmeza de su enunciación, derivan en interpretaciones múltiples. Es la conjunción pero la que en este caso introduce el intersticio en el cual se asientan las lecturas disímiles. O acaso sea a la inversa y, entonces, dada la subjetividad – es decir, la diversidad - todo aforismo adquiere mayor riqueza cuanto más recoge y pronuncia la imposibilidad de univocidad.
Para muchos, se dirá, aquella figura jurídica indica el carácter inapelable de la legislación; para otros, más bien, se trata de su alcance, de la abarcatividad de las normas (hasta los nobles deben someterse a ellas). Sin embargo, el nexo (pero) parece matizar, expandir o cuestionar la severidad de inicio: la ley es dura pero…
Aunque exista una suerte de consenso, genuino o aparente, que defiende el incuestionable amorío entre civilización y ley, nada impide afirmar sus límites, sus sombras, e incluso sugerir su inmodificable y parcial ineficacia. Y también, suscribir que todos somos iguales ante la ley, que todos estamos sujetos a ella y debemos adecuar nuestras conductas a sus prescripciones, no obsta para que nos preguntemos cuánto las leyes y lo que exigimos de ellas representan – y respetan - las legalidades psíquicas o, lo que es lo mismo, en qué medida expresan válidamente nuestra humanidad.
Winnicott propuso la madre suficientemente buena para que podamos reconocer que, a diferencia de la madre perfecta (figura inexistente y al mismo tiempo perjudicial), solo aquélla se adapta a las necesidades del bebé al tiempo que presenta fallas en su función.
Nuestro título (La ley suficientemente buena) recupera ese espíritu y abusando de cierto isomorfismo adjudicamos idénticas características a la ley: no logra perfección, si lo pretende se torna nociva, y su tarea es operar en función de las necesidades de aquellos a los que protege.
Asumimos, sin dudarlo, que las leyes intervienen bajo la forma de obligaciones, prohibiciones y, eventualmente, castigos, aunque en este punto retorna el “pero…”. En efecto, si priorizamos las garantías constitucionales y el Estado de Derecho, corresponde a un orden mayor valorar el plexo normativo en su función protectora más que prohibidora.
El psicoanálisis no se pregunta tanto sobre el por qué de la violencia, a la cual reconoce como origen del derecho, como su antecesora, y también como factor constitutivo del psiquismo, estructura que, pese a lo que deseamos imaginar, está más gobernada por la ambivalencia amor-odio (y, agreguemos, la indiferencia) que por un universal pacifismo. Por ello, es que más que por sus causas el psicoanálisis se interroga sobre cómo hacer surgir algo diverso, cómo crear condiciones de ternura, identificación y comunidad entre los seres humanos, aun a sabiendas del carácter utópico o inacabado de tal propósito.
La violencia, sostuvo Freud, fue quebrantada por la “unión de varios débiles” y es el poder de esta unidad el que constituye el derecho como opuesto al poder del más fuerte, del único. El derecho, dice el autor, “es el poder de una comunidad” (2). Esta ley o justicia determina la medida en que el sujeto debe renunciar a su libertad personal de aplicar su propia fuerza como violencia. Claro que una vez dado este paso decisivo surgen nuevos problemas, por ejemplo, cómo hacer de esa creación algo duradero, objetivo que se complica toda vez que “la comunidad incluye desde el comienzo elementos de poder desigual”, esos débiles que mencionamos previamente.
Es decir, todo derecho tiene en su base la violencia de origen y se estructura como comunión de muchos, diferentes y débiles. El primer componente (violencia) deberá funcionar como advertencia para que la práctica judicial no lo espeje; el segundo componente (los rasgos de la comunidad) deberá contar como razón de interpretación y elección sobre qué debe contemplar cada fallo.
Podemos plantear, entonces, tres premisas de base: a) no hay desarraigo posible de la violencia, b) la ley no logra recubrir todas las formas posibles de la violencia y c) la ley debe cuidarse de reproducir la misma violencia que está en su fundamento.
La ley es dura, pero…
Cuanto menos, hay cuatro legalidades que pueden resultar afectadas: la que nos impone no abusar injustamente del poder sobre el otro, la que nos exige no imponer afectos sobre el otro (habitualmente llamado manipulación emocional), la que requiere no perturbar el pensamiento del otro (aspecto estudiado como comunicación paradojal) y la que nos obliga a no intrusar el organismo o la economía del otro.
De estas 4 dimensiones, nuestras leyes suelen frenar o sancionar sobre todo las acciones ligadas con la primera y la última: por ejemplo, si impedimos la voluntad o libertad de movimientos del otro (privación de la libertad, etc.) o bien si lastimamos su cuerpo o lo estafamos. Se advierte, pues, que las leyes nada suelen decir cuando solo se trata de una manipulación emocional o bien cuando confundimos la mente ajena y logramos que crea en lo que no debería creer, que confíe en frases que contradicen su propia percepción.
Singular y colectivamente afrontamos una triple fuente de exigencias: las que provienen de nuestros deseos y aspiraciones, las que se originan en nuestras obligaciones y tradiciones y, por último, las que se crean por las limitaciones y posibilidades que nos brinda la realidad. El modo en que conjuguemos tales interpelaciones, con la conciencia de que cada solución siempre será fragmentaria, transitoria e imperfecta, determinará el tipo e intensidad de la conflictividad así como también los caminos que hallemos para su resolución. En suma, el sabio consejo para nuestras expectativas es combinar la formulación abstracta de nuestras pretensiones con las limitaciones reales propias de nuestro mundo humano. En caso contrario, las teorías y enunciaciones genéricas que enarbolemos no distarán mucho de una apenas velada desconexión de la realidad:
1) En diversas ocasiones destacamos la hipótesis freudiana sobre la inevitable insuficiencia de las leyes que regulan los intercambios intersubjetivos. Sin embargo, el problema humano allí es nuestra regular inclinación a negar dicha insuficiencia, y de allí derivan múltiples problemas, pues nos basamos en una perspectiva idealizada, irreal. Dicho de otro modo, la mayor prolijidad y detalle de un código normativo jamás podrá eliminar el ejercicio de interpretación, elección y decisión.
2) Cuando hablamos de corrupción nos indignamos, le damos la mayor trascendencia y gravedad al expediente. Hasta el más desconocedor de estos asuntos afirma que la corrupción es estructural. También sabemos que detrás del propósito de combatir ilícitos, la propaganda basada en la corrupción procura el desvío de atención de problemas más graves, instala la estigmatización de grupos así como también constituye un instrumento eficaz y peligroso de persecución política (lawfare). Al mismo tiempo, y paradójicamente, observamos que la grave sanción que merece socialmente, se acompaña de soluciones que resaltan por su simplicidad e ingenuidad.
3) ¿El Estado y sus leyes deben operar especialmente prohibiendo o protegiendo? La diferencia no es en nada menor y conduce a pensar la sociedad como materia de Derecho Penal o bien a pensar los problemas con mayor sofisticación y ternura. Solo a modo de ejemplo, problemas como el aborto o las adicciones podrán ser objeto de penalidades o bien de atención y contención; así como también las protestas sociales podrán ser consideradas demandas a resolver o bien como manifestaciones que serán criminalizadas.
4) La violencia no es algo homogéneo. Hay diferentes violencias y una distinción esencial es si quien transgrede la ley ya se encontraba, previamente, amparado en la misma. En todo caso, ¿podemos juzgar con igual vara a quien estando resguardado legalmente, con sus necesidades satisfechas, protegido en sus derechos (a la salud, educación, trabajo, etc.) comete un delito, y a quien se encuentra excluido de toda consideración legal y social? ¿Debemos intervenir del mismo modo cuando alguien, ya antes de su acción ilegal, se hallaba expulsado de todo alojamiento social? Como también afirmó Freud, “no se piensa de buena gana en molinos de tan lenta molienda que uno podría morirse de hambre antes de recibir la harina” (3).
Corolarios
La aplicación de la ley suele buscar y hallar su destinatario en el sadismo humano, no obstante a la hora de legislar – y también de administrar justicia - convendrá estar atentos a nuestro incansable masoquismo, esto es, a nuestra humana tendencia capaz de producir prácticas idóneas para agravar el problema que se pretende resolver. Recordemos que la mayor crueldad de nuestras instituciones suele derivar más en un ejemplo del grado de violencia del que es capaz una sociedad que en una reducción de la conflictividad.
Nunca es saludable desconocer nuestros motores, desmentir la heterogeneidad de pulsiones que nos mueven, y por eso señalamos más arriba la imposibilidad de erradicar la violencia. Más aun, que nos horrorice la violencia no excluye la fascinación que nos provoca y es ese hechizo el que mejor denuncia cuánto nos involucra el crimen.
Si como expusimos más arriba el derecho es el resultado de la unión de muchos débiles y de potencia desigual, solo asistiremos a una regresión social – a la violencia y la homogeneidad - si la ley es solo un instrumento del más fuerte. Por ello mismo, la fortaleza de la ley será, sin duda, el modo en que ella misma represente la debilidad de quienes le dieron origen.
En síntesis, que las normas culturales que creamos sean la tarea y la expresión de la transformación de nuestras tendencias pulsionales, no nos exime de advertir y afrontar que las exigencias culturales también tienen sus inexpugnables limitaciones.
Referencias:
(1) La ley es dura, pero es ley.
(2) Freud S. y Einstein, A.; (1932) “¿Por qué la guerra?”, Obras Completas, Vol. XXII, Ed. Amorrortu.
(3) Freud S. y Einstein, A.; (1932) Op. cit.
* Doctor en Psicología. Psicoanalista. Autor de "El malestar en la cultura neoliberal" (Ed. Letra Viva).
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