lunes, 1 de agosto de 2016

Nahón: “Lo de Macri con Estados Unidos es una lluvia de concesiones”


lunes 1º de agosto de 2016




Nahon
La economista y ex Embajadora argentina en Washington, Cecilia Nahón, dialogó en exclusivo con Resumen del Sur sobre los siete meses del gobierno de Mauricio Macri, la política exterior del gobierno nacional y el panorama electoral en Estados Unidos a pocos meses de la elección presidencial. Desde Estados Unidos, Nahón contó que se dedica a la actividad académica, confesó "querer volver a la Argentina" y dijo estar "preocupada" porque lo que está pasando en el país.
Resumen del Sur: Luego de haber ejercido el importante rol de Embajadora en Estados Unidos, ¿Qué estás haciendo y con qué función quedaste?
Cecilia Nahón: En este momento estoy en la American University, yo soy economista y enseñé también en Argentina diversas materias, hice investigación y ahora estoy colaborando con la American University en un par de materias, acá en Estados Unidos. Pero con ganas de volver y espero poder volver pronto. Estoy más bien dedicada a la cuestión académica. Pero también colaborando con algunos medios en Argentina y siguiendo muy muy de cerca todo lo que pasa en el país. La verdad que bastante preocupada por unas cuantas cosas que estas sucediendo en Argentina.
RdS: ¿Qué es lo que te preocupa?
CN: Me parece que los últimos meses lo que se ha visto es una pérdida de la independencia en la política exterior donde se dejó de tener una política exterior autónoma y realmente pensada en función de las necesidades, intereses de los argentinos y de la Argentina. Se pasó a tener una política exterior que, con este latiguillo de "volver al mundo", en realidad de lo que se trata es de volver a tener las prioridades del mundo, a defender los intereses del mundo y no siempre los intereses de nuestro propio país que a veces coinciden y muchas veces no. Nosotros somos un país con una historia, una especificidad particular y ante todo somos latinoamericanos y sudamericanos. La centralidad que tuvo durante la última década la vinculación con América Latina, hoy  no está presente en la agenda del gobierno nacional. El gobierno de Macri ha dado una centralidad a otro tipo de vinculaciones y me parece que eso es un retroceso y es algo que me preocupa tanto a mí como a millones de argentinos.
RdS: ¿Qué se sabe de estos grandes acuerdos de libre comercio como el TPP?
CN: El TPP tuvo años de negociaciones en secreto. Fue firmado el año pasado por 12 países entre ellos Estados Unidos y también algunos países de nuestra región como México, Chile y Perú. Pero todavía no ha sido ratificado por EEUU y de hecho está en un momento de mucho debate porque la verdad es que así como en Argentina, por ejemplo, y en buena parte de América Latina, ha habido en los últimos años fuertes cuestionamientos a los  "Tratados de Libre Comercio", que lo pongo entre comillas porque en realidad son muy regulados y también están muy dirigidos. También en EEUU se empezó a ver un creciente cuestionamiento a este tipo de tratados. Incluso los dos candidatos principales de hoy, Donald Trump y Hillary Clinton dicen que están en contra del Tratado Transpacífico, de este acuerdo entre 12 países que la administración Obama lo presenta como uno de sus grandes logros en política comercial y, en realidad, tanto Trump como Clinton dicen que no lo apoyan.
RdS: Con respecto a la triangulación entre TPP, TTIP y Mercosur, ¿Cómo nos podría afectar en la Argentina si es que esto realmente se pone en marcha?
CN: Este Tratado Trans Pacífico básicamente de lo que se trata es de establecer nuevas reglas, nuevos estándares, nuevas exigencias para el comercio internacional. Ya no en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sino en el marco de un acuerdo regional que obviamente busca excluir a China. Fue muy interesante una nota editorial que publicó el presidente Obama, hace algunos meses para tratar de influenciar y de hacerlo bien en el propio Congreso de su país para que aprueben el TPP. El presidente Obama lo dice con todas las reglas, algo que nosotros lo hemos denunciado en los últimos años en la OMC también pero ahora lo reconoce él y dice "el Acuerdo Trans Pacífico es importante porque tenemos que ser nosotros, los EEUU y nuestros aliados, y no China, los que escribamos las reglas del comercio internacional" y así de claro, es casi textual. Claramente lo que deja esto al descubierto es, primero, que hay reglas en el comercio internacional y, efectivamente, quien las maneja y las controla las usa para su favor y esto ha estado ante todo, ya no a favor de un país, esto no ha beneficiado a EEUU en su conjunto, si bien en promedio por supuesto que lo beneficia, sino ante todo a la clase empresarial, a las grandes corporaciones, a las 500 empresas más grandes del mundo, a las grandes transnacionales que realmente controlan estas reglas y controlan hasta el proceso en el cual se escriben esas reglas.
¿Hubo críticas al secretismo de las negociaciones?
Fue muy criticado y cuestionado el proceso de negociaciones del TPP justamente porque las compañías tenían acceso a información que no tenían los propios ciudadanos, entonces fue bastante oscuro. Lo que estamos viendo entonces es que hay una vocación muy fuerte de estas economías de reescribir las reglas y en ese sentido son reglas que claramente, al establecer algunos estándares más exigentes, están en su favor en términos de propiedad intelectual, de algunos estándares medio ambientales que pueden ser positivos en sí mismos pero que pueden ser riesgosos para utilizarse como excusas para frenar el comercio bajo una suerte de proteccionismo ambiental. Por supuesto que nosotros las tenemos que entender y que seguir muy de cerca a todas estas reglas y negociaciones, pero no caer tampoco en una suerte de un ataque de pánico de creer que porque no las estamos escribiendo nosotros, entonces estamos fuera y tenemos que sumarnos de una manera pasiva a la adopción de esas reglas. Argentina tiene que seguir muy activa en la OMC, fortaleciendo el Mercosur y fortaleciendo su propio espacio de integración regional y desde ahí seguir construyendo con el resto del mundo. Pero me parece que creer que porque hay otros países negociando estos acuerdos, entonces uno tiene que salir corriendo a suscribirlos es de nuevo no poner ante todo el interés económico del propio país que creo que tiene que ser el de seguir impulsando la política industrial, cosa que hoy no se está haciendo de manera decidida. Me parece que debemos  seguir impulsando el crecimiento económico y todo esto teniendo una política exterior al servicio justamente de esta industrialización, lo que es muy difícil siempre, es un desafío muy grande.
RdS: Teniendo en cuenta que el gobierno argentino tiene mejor sintonía con la Casa Blanca. ¿Qué crees que puede llegar a cambiar el gobierno de Estados Unidos en relación al gobierno argentino?
CN: Lo que yo veo del gobierno de Macri con relación a EEUU es que ha habido una suerte de lluvia de concesiones. Concesiones de la Argentina hacia EEUU. Creo que con EEUU es necesario tener una relación madura, una relación inteligente, una relación de mutua conveniencia, pero lo que el gobierno de Macri está implementando desde mi punto de vista no es esto. Creo que tiene un discurso donde lo que se busca es el mutuo beneficio pero en la práctica, si uno analiza los acuerdos firmados-porque más allá de las declaraciones lo que hay que mirar son los acuerdos y las acciones concretas-se han tomado una cantidad de compromisos que difícilmente se hayan podido analizar en su profundidad, dimensionar en toda su envergadura, se ha avanzado en temas de defensa, de cooperación al narcotráfico, acuerdos comerciales y muchas otras áreas, en donde me parece que hubo grandes concesiones. EEUU hace lo que hacen los países grandes y fuertes, es lo que debería hacer también la Argentina a pesar de su tamaño, que es defender sus intereses y tratar de avanzar todo lo posible en sus propios intereses en su política exterior. Para relacionarlo con el TPP, EEUU ha negociado fuerte, pero otros países también y lo que Argentina tiene que aprender de estos acuerdos es no tener miedo a negociar fuerte, a exigir, a pedir, a recurrir a los mecanismos que tiene el sistema multinacional como por ejemplo la OMC en caso de que haya problemáticas y diferencias para acceder a un determinado mercado. Se trata de defender sus intereses. Creo que eso es lo que se ha perdido con el gobierno de Macri. Con esta vocación de reintegrarse al mundo, en realidad lo que yo veo es que hay una falta de planteo al mundo y en las diversas relaciones bilaterales de cuáles son los intereses del país y se tienen a adoptar agendas que son ajenas. Nosotros somos un país y una economía con una realidad nuestra, específica, como te digo, sudamericanos, latinoamericanos, una economía que en el tamaño mundial es media o media-grande, pero que no es una gran potencia ni está entre las potencias tradicionales ni tampoco una potencia emergente como puede ser China, Rusia o India. Nosotros tenemos particularidades en nuestra política exterior, que hace que no podamos acoplarnos a las agendas y a las prioridades de ningún país de manera directa.
RdS: ¿Cómo ves el panorama  electoral en Estados Unidos y que efectos podría tener un triunfo de Donald Trump o Hillary Clinton?
CN: Mirá lo primero que les puedo decir es que es impresionante el nivel de polarización y de enfrentamiento que hay entre los dos partidos en EEUU. Esto se da a la vez que hay altos debates y diferencias al interior de los partidos. Si querés en términos más generales, me parece que hay una desorganización y una suerte de crisis en el sistema tradicional de partidos de EEUU, donde en definitiva dos candidatos que estaban por fuera de los partidos principales, Trump en el caso de los republicanos y Bernie Sanders en el caso de los demócratas, terminaron condicionando gran parte de la agenda, marcando los temas de la campaña y realmente poniendo los partidos y al establishment de ambos partidos en una situación muy exigente. No son lo mismo, Sanders y Trump tienen enormes y muy importantes diferencias ideológicas pero también de valorización de la política. Me parece que una cosa muy interesante que trajo Sanders a la política fue justamente de hablar de esto de la revolución de la política, o sea de revalorizar la política como forma de transformación y como forma de empoderamiento de los norteamericanos para que la política refleje cada vez más sus intereses, sus necesidades y los ayuda a recuperar ese nivel económico y esa integración de la clase media que EEUU tuvo hasta muy poco y que en este momento está en un proceso de decadencia, en términos relativos por supuesto.
RdS: Cuando uno va analizando los discursos de los dos candidatos se encuentra con un republicano no tradicional como Donald Trump, bastante polémico en lo que es la política interna de los EEUU, con un discurso geopolítico bastante difuso y  Hillary Clinton con la experiencia de haberla visto como Secretaria de Estado, y uno cree que estaría más cercana con América Latina. ¿Qué mirada tenés  respecto a lo que puede llegar a ser la política exterior de los dos candidatos?
CN: Mi impresión es que un Donald Trump como presidente de EEUU no sólo sería un peligro para América Latina sino un peligro para el mundo. Es un candidato que todas sus expresiones de política exterior son caóticas, impredecibles, que no muestran ningún respeto por el derecho internacional, por las reglas internacionales, que ha tenido expresiones cuando se refiere a América Latina o a los latinoamericanos sólo en términos racistas, despreciando a los mexicanos y tirando esta idea ridícula, inviable y realmente xenófoba de construir un muro entre EEUU y México. Con lo cual me parece que no sólo para América Latina sería un problema, sería además un signo nocivo para la región, el mundo y los propios EEUU. Es un tipo cuya agenda económica-política es absolutamente inconsistente, pero que si dudas se monta sobre una frustración, un enojo, una desesperación que hay en segmentos muy importantes de EEUU y que también hay que escucharlos ya que también es legítimo que se expresen en cierta manera, pero no apoyando a Donald Trump, lo que es preocupante creo yo. Que esas demandas y reclamos que me parece que son legítimos y válidos de gran parte de la clase trabajadora norteamericana termine encontrando como vocero y a quien hace más empatía con ellos en una personalidad como la de Trump que realmente es un tipo que representa  la anti política. Una personalidad individualista, egocéntrica, caprichosa, racista, todos los condimentos que no me parecen que tengan que ser  parte de la política, pero con los que se ha generado empatía y ha logrado el apoyo de un montón de segmentos que están frustrados y están enojados.  Es cierto que las prioridades de Washington y del sistema político y económico norteamericano en las últimas décadas se ha tendido a alejar de los ciudadanos medios y hay una caída tendencial del ingreso medio que se aleja de la productividad y también un aumento de la tasa de desempleo. Con lo cual esa pérdida de la calidad de vida tradicional del norteamericano, encuentra en Trump un espacio muy fértil para prosperar. En el caso de Hillary Clinton, yo vería una continuación mucho mayor de la política exterior del presidente Obama hacia América Latina, parece que ahí no habría tantas sorpresas para la región. Por supuesto que puede haber cambios y giros. Ella tiene fama de ser más "halcona" que el propio presidente Obama, pero me parece que en términos generales habría una política mucho más de continuidad con la región.
¿Cambia la política exterior del gobierno argentino el resultado de la elección en Estados Unidos?
Podemos especular y discutir y es muy importante hacerlo sobre qué conviene y qué no conviene, pero la verdad creo que los latinoamericanos, sudamericanos y a los argentinos lo que nos conviene ante todo es fortalecer nuestras propias políticas, nuestro propio proceso de integración y seguir construyendo con la región nuestra inserción en el mundo desde un lugar de independencia y autonomía. Hillary Clinton, Obama, Trump, Bernie Sanders, todos ellos en su eventual posición de presidente de EEUU, lo que hacen es defender el interés de su propio país, el interés militar, el interés económico, el interés diplomático y eso a veces puede coincidir con el nuestro y muchas veces no, porque es la primer potencia del mundo y tiene otro tipo de prioridades y necesidades. Entonces creo que el desafío es poder establecer una relación bilateral madura, adulta, de respeto, pero no de sometimiento, no de adopción de agendas ajenas.  Eso es lo que veo con preocupación en el gobierno de Macri y eso es lo que me parece que hay que recuperar en materia de política exterior, con quien sea que esté. Obviamente, un tipo como Trump en la presidencia de EEUU, me parece que sería muy grave pero tampoco es que otro que por ahí tenga algunas ideas un poco más afines o de simpatía con la región es una garantía de nada… nosotros nos tenemos que defender a nosotros mismos y construir nuestra  propia vinculación con el mundo, desde una posición de autonomía, de independencia política y de soberanía. Creo que eso es donde vamos a poder realmente aprovechar la inserción internacional para más empleo, más crecimiento, más igualdad.




Luis Pescetti, para grandes y chicos

lunes 1º de agosto de 2016

Luis Pescetti, para grandes y chicos

Por      Revista Veintitrés




Sigue con su personaje Natacha y presenta un espectáculo para adultos. Cómo convocar a multitudes y no ser parte del mainstream. "No soy un buen lector", reconoce.
"Siempre pienso que es el último", dice Luis Pescetti, respecto del lanzamiento de Niños: manual del usuario, el nuevo libro de Natacha. Porque la clave, afirma, es no escribir por encargo sino cuando surge una nueva anécdota. Con Santillana lleva vendidos dos millones de ejemplares, un número que además de impactar por la cantidad de ceros esconde una realidad: las historias de Pescetti están en un gran porcentaje de hogares argentinos. Musicoterapeuta de profesión, Pescetti lleva años arriba de los escenarios compartiendo con las familias canciones y reflexiones sobre la niñez y el crecimiento. Además, sigue con los espectáculos para adultos, el 5 y 6 de agosto presenta en el ND Ateneo 'Cartas al Rey de la Cabina', con Juan Quintero.

– ¿Cuál es la propuesta de Niños: manual del usuario, el nuevo libro de Natacha?– Sale los primeros días de noviembre. La idea es que Natacha y su grupito de amigos deciden escribirles un manual a sus propios padres sobre cómo tratarlos a ellos. ¿Viste que en terapia de pareja aconsejan decirle a tu pareja qué cosas te gustan? Tu propio manual, vendría a ser. Igual no creo que haya nacido en ese ámbito. Me imaginé a los chicos haciéndoles un manual a sus papás y, obviamente, es todo muy trucho… Es todo papas fritas, hamburguesas y esas cosas.

– ¿Por qué Natacha no crece, siempre tiene la misma edad?
– Me pasó lo mismo con Frin; en un momento tuve que decidir si crecían y enfrentaban otras edades o se quedaban así. Creo que hay mucha tela para desarrollar en esos 7, 8 años en que está instalada Natacha; me gustaba la idea de mirar todo desde distintos ángulos. No veía que se agote en absoluto. Además, esa edad es de una potencialidad enorme para escribir, porque tienen toda la ingenuidad de la primera infancia y los primeros atisbos de pensamiento cuestionador y más crítico de una segunda infancia. Y ese espacio da lugar para muchísimos equívocos. Resolví que iba a ser siempre el mismo segundo grado y el mismo verano y de ahí iba a ir para atrás y para adelante. Y con Frin decidí lo mismo. Es casi impensado que un amor de infancia sobreviva al verano si tenés 11 años, porque las hormonas actúan de una forma distinta en chicos y chicas y cuando pasan las vacaciones cambiaron por completo. Durante estos años tuve muchas charlas con pediatras y psicólogos; charlamos sobre qué les preguntan los papás en el consultorio y demás. La literatura muchas veces queda cerca del ideal, pero el consultorio es la realidad más cruda.

– Desde que lanzó Natacha pasaron veinte años, ¿nunca se aburrió?
– No. Siempre pienso que es el último libro. Esta es la novena y para mí es la última, pero después surge una anécdota y sale otra. Creo que el secreto está en que no los escribí por encargo ni con periodicidad obligada.

– ¿Cómo hacer para que los chicos lean?
– Yo no nací en una casa lectora pero sí en una casa donde se valoraba la inteligencia. Creo que inevitablemente uno transmite desde el accionar. Los chicos perciben y están muy atentos a la mirada de los padres. Para hacer que lean me parece que hay que compartir con ellos la lectura, ir a las librerías, buscar libros que les gusten a los chicos, compartir. Ojo, yo no soy un buen lector tampoco.

– En el escenario juega mucho con el cambio de roles. ¿Cree que su éxito radica en ponerse en el lugar de los chicos, en entender cómo piensan?– Inicialmente tuvo que ver con ser maestro de música en escuelas públicas o privadas. Tenía entre 300 o 400 alumnos por año y no había tiempo de establecer una relación ideal. Por otra parte, siempre hubo una fuertísima corriente de empatía con los chicos. Y en ese sentido es como ayudarlos a que digan lo que no saben decir, darles las palabras que les cuesta encontrar.


– ¿Y hay una búsqueda de su parte para lograr eso o le sale solo?– Empezó saliendo solo y luego lo fui entrenando. Eso no quita que a veces uno la pifia.

– En una entrevista que le hizo Leila Guerriero en 2002 dijo que "si los chicos saltan del elefante Trompita a Bandana o los Backstreet Boys es porque el mercado, en el medio, no sabe, no contesta". ¿Sigue pensando lo mismo o se abrió el abanico de propuestas?– Sigue vigente. Hay una oferta mayor en la producción audiovisual comercial que en la de autor. En la de autor todavía sigue existiendo la franja "chicos chicos" y "adolescentes". En literatura claramente hay una producción de literatura juvenil buenísima, que tiene que ver con las experiencias de la adolescencia. La canción ya en la adolescencia es pop, rock, salsa, y eso no cuenta las cosas de la adolescencia y deja un montón de experiencias vitales afuera. Creo que sigue existiendo esa brecha y sin embargo en la producción de series infantiles empezó a haber una narrativa cada vez más larga para chicos chiquitos.

– ¿La edad de su público fue cambiando con los años?
– Está bajando la edad. Como suelen venir en familia el público tiene edades muy diversas pero percibo cada vez nenes más chicos, muchos de la franja de 5 o 6 años que antes no llegaban tanto. Y más chicos también. No sé bien con qué tiene que ver, pero yo me lo explico con que hay narrativa más compleja y cada vez más larga para chicos chiquitos, entonces eso los convierte en lectores más entrenados. 

– Es uno de los pocos artistas que deja que el público grabe los shows, ¿a qué se debe?– Yo siempre fui de los que dije "apaguen los celulares" pero para que no suenen o no estén mandando mensajes. Creo que el "no filmen" es un remanente de una época medio vieja. Imaginate a alguien que filme mi show con celular... Tiene una versión movida, con calidad baja y un mal audio de algo similar a lo que yo subí a YouTube con calidad alta.

– ¿Cómo surge la propuesta de pedirles a los chicos que filmen la previa antes de salir de casa, el viaje hasta el teatro, la espera en el lobby o la butaca?– Se me ocurrió hacer un video para el disco nuevo, donde las imágenes sean grabadas por el mismo público, entonces los invito a filmar la previa del show. Hace mucho yo les decía a los chicos que vayan vestidos de pijama, porque de esa forma el show empieza el día anterior. Se da el "¿papá podemos salir así a la calle?", se suben así al auto, salen del estacionamiento y es muy gracioso. Además, llegan al teatro bien arriba. En esta oportunidad lo que hice fue comprarme un chip nuevo para que el público me envíe videos por WhatsApp.

– ¿Quién los selecciona?– Los veo con mi asistente y los editamos. Las imágenes que envían son muy tiernas. Esto surgió mezclando dos ideas: por un lado, en YouTube hay muchos videos desde el punto de vista del piloto; pilotos que se filman, y por otra parte me acordé de una productora de televisión que tenía en México que quería hacer una tesis para la universidad sobre cómo seguía funcionando el programa de radio cuando terminaba, qué pasa con el show cuando se baja el telón. Y esta es una forma de hacer eso.

– ¿Por qué no hace temporada en vacaciones?– Hice, pero no en Buenos Aires. Vacaciones en Buenos Aires es el momento en que todos ofrecen el helado más caro y el helado más gratis, entonces hay mucha oferta. En el interior se vuelven locos, revientan los teatros. Ahora me voy a Córdoba y después a Puerto Madryn.

–Son muchos años de hacer shows, ¿siente el paso del tiempo arriba del escenario?
–En estas giras hay mucho cansancio físico pero me levanto a las 6 de la mañana y vuelo a Bariloche, y a las 20 estoy haciendo un show pero creo que a los 20 años también me hubiera agotado. Lo que cambia con el tiempo es el hambre con la que uno va actuando en las distintas etapas y eso hay que cuidarlo. Cuando uno arranca sale con un hambre tremenda y eso hay que recrearlo con el tiempo. En ese sentido a mí me produce admiración e intriga Mario Vargas Llosa, que después de un Premio Nobel sigue haciendo libros e investigaciones.





“El abusador no es un monstruo, es un tipo común y corriente”

lunes 1º de agosto de 2016




GRACIELA GONZÁLEZ, ESPECIALISTA EN ABUSO SEXUAL 

INFANTIL


"El abusador no es un monstruo, es un tipo común y corriente"



Es psicóloga, se ocupa del área de violencia de género y abuso infantil en la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires y la Fundación Alicia Moreau de Justo e impulsa un foro sobre el tema. Señala el hecho común de que no se le crea al niño que denuncia y advierte sobre los riesgos de esa situación. "Hay jueces que no pueden verlo y piensan que es todo mentira", apunta.


Por       Sonia Santoro


El abuso sexual "es mucho más común de lo que se cree. Hay mucha gente que se excita con los niños". Quien habla es Graciela González, psicóloga que trabaja en abuso sexual infantil y desde 2014 impulsa el "Foro la palabra de los niñ@s frente a la problemática del abuso sexual" para combatir una avanzada contra las madres de niños y niñas abusados por sus padres. Resultado de ese espacio, compiló el libro La palabra de los niños. Silencio y banalidad en la escucha de niños abusados sexualmente. "Es comprensible que la gente no quiera creer que la gente abusa. Es como que yo te dijera "tu papá violó a tu hermana" o "tu marido violó a tu hija". Es muy difícil. Uno tiende a pensar que no porque además se tiene la visión de que es un monstruo el abusador y no, es un tipo común y corriente", dice.



– ¿Cómo llega a trabajar con estos temas?
– Me recibí muy chica, a los 21 años, en esa época ni siquiera el tema estaba en auge. Entré a la Fundación Alicia Moreau de Justo hace mucho también y la fundación se ocupaba de mujeres víctimas de violencia. Era la época en que Carlos Monzón había matada a su mujer Alicia Muñiz y muchas mujeres se acercaron a la institución a denunciar porque pensaban que si Monzón había ido preso, podría ir preso el marido de ellas que no era conocido. El hecho de atender mujeres víctimas de violencia hizo que la fundación tuviera que armar un equipo. Fuimos capacitándonos entre nosotros, haciendo cursos donde había, aprendimos algunas cosas por ensayo y error, por ejemplo, nunca cites juntos al hombre violento y a la mujer víctima. Estas mujeres venían con chicos, en ese momento no los estábamos tomando, los derivábamos. Nosotras estábamos formadas en perspectiva de género, además de violencia, y otra gente no. Entonces, llevaban a los chicos al hospital o a analistas particulares que culpaban a la madre de cómo ese chico estaba viendo esas escenas, de cómo ese chico sufría todo esto y ella no hacía nada. Entonces, nosotras intentábamos sacar a la mujer de la culpabilización en que estaba inmersa y teníamos el problema de que los terapeutas de los niños decían cosas que no eran… por carecer de perspectiva de género y porque el tema, como te dije antes, no estaba en auge.



– ¿En los años 90?
 – Sí. Nos dimos cuenta de que además de los chicos que eran víctimas de violencia, había una categoría que eran víctimas por ser testigos de violencia. Eran chicos que no eran agredidos por los padres pero se aterraban y se escondían y veían cómo le pegaban a la madre. Entonces es una categoría que empezamos a ver bastante. Después aparecieron varios chicos con sintomatología de abuso sexual. Chicos que contaban, otros no lo contaban pero tenían síntomas. Eso nos hizo especializarnos, leer. Estaba Irene Intebi que hablaba de esto. Y finalmente adquirimos una cierta experiencia en atender chicos víctimas de abuso. Primero partiendo de la base de que si un chico cuenta esto es muy difícil que sea mentira. De hecho, en un solo caso que tuve el chico estaba preparado para decir algo que le habían armado, pero preguntando, eso enseguida se desarma. En cambio a los chicos que les pasan las cosas sostienen el relato. Son chicos que están angustiados, lo peor que puede hacerse es no creerles. Y hay dos categorías, los chicos a los que no les creen, que las pasan mal. Y los chicos que le cuentan a alguien que les creen y entonces se arma un dispositivo para poder solucionar esto. En este camino tuvimos varias cosas buenas. La ley de protección integral de los derechos de los niños que derogó la ley del patronato, en la que el niño era como un objeto; acá el niño es sujeto de derecho. La ley de violencia nacional también sirvió. Y cuando parecía que esto mejoraba, empezamos a tener muchos problemas en la justicia. Hubo un artículo del diario La ley de un ex juez que se llama Cárdenas, que se llamaba "El abuso de la denuncia de abuso"… Es comprensible que la gente no quiera creer que la gente abusa. Es como que yo le dijera a alguien "tu papá violó a tu hermana" o "tu marido violó a tu hija". Es muy difícil. Uno tiende a pensar que no porque además se tiene la visión de que es un monstruo el abusador y no, es un tipo común y corriente. Entonces, en este momento que el juez publica este articulo y dice que en realidad hay mujeres que son malas y despechadas y cuando se divorcian no solo no quieren compartir el chico con el padre sino que encima le inventan una denuncia de abuso para que no lo vean más, para sacarle dinero, etc. Todo esto viene condimentado con una teoría que no es científica, la del Síndrome de Alienación Parental, que la inventó un señor, Richard Gardner, que tiene una historia bastante interesante porque fue el asesor en el caso de la hija de Woody Allen. Entonces uno piensa en Woody Allen con las maravillosas películas que hace y no lo puede creer. Bueno, eso nos pasa a todos. Yo entiendo que hay una serie de jueces y juezas que no pueden creer. Algunos no lo hacen de mala fe. Y otros defienden a rajatabla que el chico miente, que la madre lo manipuló y entonces le aplican lo que Gardner llamaba "la terapia de la amenaza", le quitan el niño a la madre, le hacen la cabeza para que diga lo contrario, para hacerle creer que esto no ha sucedido nunca. Hay un caso famoso en Argentina, en que los tres chicos están con el padre. No es abusador, es violento. Pero decían que ella no se los quería dar y se los sacaron. O sea, una madre teme por sus hijos y no les permite que se encuentre con el violento o el abusador, y la justicia se los puede sacar y dárselos al abusador y después no se los deja ver a esa madre. Con lo cual, para reparar que el abusador no los ve, impiden que vea al otro progenitor. Nos hemos encontrado con muchísimos casos que fracasan en la justicia. La madre les cree, eso es bueno. Les cree la familia, la maestra. Llegan a la justicia y pasa un tiempo y las víctimas se convierten en victimarios que están anulando a este pobre hombre que como están diciendo esas mentiras no. Yo soy psicoanalista. Nosotros tenemos una teoría pero los casos son uno a uno. No hacemos encajar los casos en la teoría. Sino que aplicamos la teoría a casa caso. Ahora, esta gente no duda, dice "el abuso sexual no existe".



– ¿Y por qué surge el foro?
– Para hacer un espacio donde podamos juntarnos psicólogos, médicos, docentes que atienden estos casos. Madres, padres de chicos abusados. Para ponernos de acuerdo para armar teoría. Porque la teoría del SAP algo tiene porque avanza mucho. Entonces, analicemos cómo es ese discurso para poder combatirlo desde sus propios argumentos. Uno de los objetivos cuando nació el foro en el 2014 fue tratar de hacer una declaración de los colegios de psicólogos contra el SAP, y lo logramos. La Asociación de Psicólogos de Buenos Aires y la Federación de Psicólogos de la República Argentina lo tomaron. Entonces muchas madres usaron esa declaración para defenderse en la justicia. Uno dice, lo logré. Pero no, porque lo que logramos es que se armen de otra forma. Entonces ahora no dicen SAP, hacen lo mismo, aplican lo mismo pero no lo mencionan como concepto.



– ¿Por qué no se puede combatir?
– No sé. A veces pienso si no será una cuestión de dinero. Si es una cuestión de clase. Siempre el abusador tiene más plata, aun el más pobre siempre va con un abogado mientras las mujeres van penando por ahí.



– Es una cuestión de género.
– Exacto. Una cosa que digo en el libro es que los más chicos tienen que ser considerados hijos por todos, no por sus padres. Todos tendríamos que saltar para ayudar a un chico que le pasa algo. Sucede bastante, hay un movimiento. O sea, ahora ya nadie va a salir decir que está bien abusar de un chico o pegarle a una mujer… lo cual no quiere decir que no lo piensen.



– Pero en relación al abuso sexual hay más rechazo.
– Hay gente a la que le parece una aberración. Por eso digo que hay jueces que no pueden creerlo, entonces no pueden verlo y piensan que es todo mentira. Pero otros creo que saben que es verdad. De hecho hubo un caso famoso en San Isidro que unas chicas denuncian a un abuelo por abuso. Ese abuelo era un ex juez de San Isidro, la mitad de la familia apoya a las chicas, la otra mitad, entre ellos dos jueces de San Isidro en actividad dicen que lo hacen para la herencia. Es muy difícil creerlo. Los casos de abuso son muy aberrantes. Yo cuando alguien lo cuenta, preferiría que no fuera verdad. Es más, cuando uno entrevista al que sindican como abusador y dice "yo no fui". Ojalá, le digo, que no sea. Pero eso se trasluce. Y se trasluce también cuando los chicos mienten.



– ¿Qué significa que los chicos no mienten?
– Cuando decimos "los niños no mienten" es que no mienten en cuestiones graves, porque un chico puede mentir. Si le preguntás "¿Quién rompió esto?" Te dice: "yo no". Pero no puede mentir en conocimientos que no tiene. Por ejemplo, todas las mujeres antes de parir estuvimos avisadas de cómo era el parto, fuimos al curso. Ahora el momento en que sale el niño, como no lo había vivido, no lo esperaba. Una no sabe antes. Entonces, no es que los nenes no hablan de sexo, no es que no ven cosas, a veces ven canales que no deberían. El asunto es cómo incorporan eso. Y si lo vivió, es muy distinta la vivencia.

Un caso que tuve el síntoma de la nena era que le quemaba la ropa. Quería desnudarse todo el tiempo. Había sido abusada sexualmente. Porque el abuso no consiste solo en la penetración o el manoseo. ¿Cómo había sido el abuso? Mientras la mama estaba haciendo algo, el padre le ponía películas pornográficas a la nena de 6 años. No la tocaba, nada. Se sentaba con ella en el living a ver porno. La nena se excitaba muchísimo, no podía comprender, no podía procesar. Y la ropa le quemaba. Y aparte quería desnudarse como veía en las películas.

El padre pidió que le hicieran un peritaje ginecológico. Para mí eso fue la confirmación de que él había abusado de la nena porque él sabía lo que había hecho, sabía que había estado mal pero sabía que no la había tocado. Entonces, con un peritaje ginecológico iba a saltar que no tenía nada la nena. Pero que un padre pida un peritaje ginecológico a su hija de seis años es abuso.



– ¿Y qué pasó?
– No se la dieron. O sea, que el abuso no es solamente que manoseen o penetren al chico sino exhibiciones obscenas, mostrarle películas, hacerlo desnudar o desnudarse. Los efectos son los mismos. Yo lo relaciono con los nenes testigos de violencia. No les están pegando a ellos pero están viendo cómo fajan a la madre o a la hermana mayor. Se asustan. Tienen casi la misma sintomatología del chico al cual golpean.



– ¿Y qué habría que hacer para contrarrestar lo que pasa en la justicia?
– Nosotros estamos obligados a denunciar como profesionales. Los maestros también. Una de las cosas que suceden cuando se denuncia es que si no se condena a la persona le hacen un juicio por daños y perjuicios a uno. Entonces estamos en una situación medio sin salida.

Me pasó con una nena que le dice a los padres "el tío abuelo me tocó" en una visita. Se armó un desbarajuste. El papá se junta con sus hermanos y cuenta. Se ponen a llorar las hermanas y dicen "a nosotras también cuando éramos chicas". ¿Y por qué no me dijeron?, dijo él. Bueno, no te dicen porque les da vergüenza, o porque tal vez le dijeron a la mamá y no les creyó. No es lindo. La sensación de todo el mundo es que vos tenés la culpa, que vos te vestiste así, vos lo provocaste, entonces se callan la boca. Entonces él dijo "Yo qué hago?". Yo le dije que apoye a las hermanas y que lo denuncien ellas y saquemos a la nena del medio. Porque esta nena lo contó, los padres la protegieron. Es una situación horrible pero como cualquier trauma. Uno puede seguir viviendo con eso si elabora ese trauma, el asunto es cuando no tiene palabras y queda flotando y nadie te ampara con ese trauma. O sea, los traumas se pueden superar, no es que se le arruinó la vida para siempre. No. Es muy difícil darse cuenta. Cuánta gente hay que fue abusada. Yo siempre digo en talleres que doy, medio en broma, que todas fuimos abusadas, a quién no le pusieron una mano en la calle o la tocaron en el colectivo. Y una vez dos señoras bastante mayores se pusieron a llorar y contaron por primera vez que hacía 50 años un vecino las había manoseado y que las madres les pegaron a ellas porque "cómo les decían eso de ese señor". Entonces, esto es mucho más común de lo que se cree. Hay mucha gente que se excita con los niños. Vos fijate que la publicidad lo toma. Hay como una hipersexualización de las nenas. Y si eso existe es porque hay consumidores. Por eso hay que hacer una campaña del tipo "no obliguemos a los chicos a que besen a las tías". Me refiero a que los chicos a veces se niegan a que los abracen o que los besen y la gente insiste. O no quieren ir donde antes iban y uno los obliga.



– No hay mucha conciencia.
– Y otra cosa que es nueva es la teoría del apego, que dice que los chicos tienen que dormir entremedio de los padres hasta los tres años o que hay que darle la teta hasta esa edad… a esa edad el chico tiene dientes, come otras cosas. Es como que otra vez mandan a las mujeres a la casa a ocuparse únicamente del pibe y encima en una simbiosis. No sé si es bueno para la conciencia subjetiva que un chico pueda recordar cómo tomaba la teta. Meter al pibe en el medio para dormir… se lo puede ahogar incluso.



– ¿Y qué pasa con las nuevas tecnologías, hay más riesgo?
– Uno tiene que hablar con los chicos. Decirle "no mandes fotos desnudo", "no está mal que chatees con desconocidos pero no te encuentres". Cuando yo era chica nos decían "Superman no es verdad, es una película, no se te ocurra tirarte del techo con una capa". La mayoría de la gente no se tiraba de los techos porque veía Superman.

Creo que los chicos tienen que tener los elementos porque algunos dicen "si les decís muchas cosas pierden la inocencia". Pero si no les decís, no los proteges.



– ¿También pasa con las mujeres?
– Muchas mujeres viven mal. Si salís de noche y vas en short corrés riesgo, ahora si volvés a tu casa por ahí tenés un novio que te faja. O sea las mujeres siempre corremos más riesgo. Muchos que refutan los argumentos feministas dicen que si un varón sale a la calle tiene mucho más riesgo de que lo maten que una mujer. Es cierto. Mueren más varones asesinados que mujeres, pero no los mata la mujer.



– No los mata alguien que se supone que los quiere.
– Esa es la diferencia.
























¿POR QUE GRACIELA GONZÁLEZ?



La mirada de las víctimas



Por        Sonia Santoro


Graciela González es licenciada en Psicología y Profesora Superior y Media en Psicología. Es además directora del Departamento de Violencia de Género y Prevención del Abuso y Maltrato a niños/as de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires. También coordina el Equipo de Niños, niñas y adolescentes de la Fundación Alicia Moreau de Justo.

Desde 2014 impulsa el "Foro la palabra de los niñ@s frente a la problemática del abuso sexual" para combatir una avanzada contra las madres de niños y niñas abusados por sus padres.

Se trata de charlas semanales, que se llevan adelante todos los miércoles a las 19 en la Biblioteca Nacional. En esos encuentros, especialistas se sumaban a reflexionar sobre un tema tan tabú como sigue siendo el abuso sexual infantil. En abril se presentó en el mismo espacio el libro que recopila esos diálogos. Estuvieron presentes las especialistas especialistas Norma Chiapparrone, Gabriela Dueñas, Cristina Gartland, Adriana Granica, Beatriz Janin, Miriam Maidana, María Beatriz Muller, María Elena Naddeo y Gisela Untoiglich.

González observa que las mujeres y los niños y niñas que pasan por la situación de abuso no solo son víctimas del abusador sino muchas veces del propio sistema judicial. También desde su mirada basada en la práctica, hace notar el vínculo necesario entre un trabajo integral de las madres y los niños y niñas abusados, que tenga enfoque de género.



















FUÉ CONFORMADA LA RED DE PERIODISTAS CON VISIÓN DE 

GÉNERO DE LAS AMÉRICAS


Periodismo feminista en la región



Convocadas por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina, representantes de Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Paraguay, Chile, y otros países, lanzaron la Rpvga. Entre otras cuestiones debatieron sobre cupos, discriminación y acosos.


Por      Sonia Santoro


"Si el periodismo puede bajar gobiernos y subirlos, tiene que tener el poder para que las mujeres vivamos mejor en el mundo." Se podría decir que esta idea, expresada por la periodista Liliana Hendel, resumió el leitmotiv del encuentro realizado el viernes y sábado entre periodistas feministas de toda América para lanzar la Red de Periodistas con Visión de Género de las Américas

"Cuando una de nosotras llega, llegamos todas, no importa a qué partido político pertenezca", siguió Hendel, coordinadora junto a Silvina Molina, de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina (Ripvgar). Fue en el marco de la apertura del encuentro, en el conversatorio "Periodismo de género: alianzas y trabajo en red", que se llevó a cabo en la sede de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, con la presencia de Fabiana Túñez, presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres y la Defensora del Público, Cynthia Ottaviano.

Túñez, dijo que "cuando las mujeres nos unimos, cuando trabajamos juntas, cuando nos enredamos, somos poderosas. Y no es el poder del patriarcado, es el poder transformador, revolucionario del feminismo". Desde ese lugar habló de su relación con las y los periodistas en estos últimos años desde la ong de la que es fundadora La casa del encuentro: "Con algunas fue una relación de mucha complicidad y con otros de hacer docencia porque era difícil hace ocho años que no hablaran de crimines pasionales, que no los pusieran en policiales".

Además habló de la necesidad de la unión para definir estrategias regionales. Y por ese motivo celebró la conformación de esta red. "Necesitamos compartir experiencias y saberes desde un feminismo popular. Es necesario que las periodistas se unan contra el patriarcado y el machismo", dijo.

A su turno, Ottaviano planteó que "hoy el desafío que tenemos es el de la construcción de una comunicación igualitaria, no sexista, en un contexto adverso. Ha cambiado la situación de la región". "Es muy complejo poder construir desde la función pública en un entramado que nos excede y que sigue siendo excluyente para las mujeres y machista. La estructura del Estado también es machista", agregó.

En la misma línea que Túñez, habló de la necesidad de construir "nuevas pedagogías" para "la transformación cultural, porque ésta es una batalla cultural". "En el ámbito comunicacional el mayor flagelo en Latinoamérica es la comunicación concentrada con lógicas clasistas, machistas y mercantilistas, que violan derechos todos los días", dijo.

Fabiola Calvo, de Colombia, explicó el contexto en el que se trabaja en su país, con 60 años de guerra a cuestas, en el marco de la reciente firma de acuerdos de paz, que no garantiza que la violencia haya terminado.

Rachel Moreno, de Brasil, dijo que desde la comunicación hay que "garantizar la permanencia de lo conseguido en términos de derechos". Explicó que en su país "mujeres y negros son los más golpeados" por el nuevo gobierno, que entre otras medidas regresivas, redujo el ministerio de la Mujer a Secretaría, y nombró al frente a una mujer que está en contra de la despenalización del aborto.

Desde Perú, Silvia Quevedo, contó que se está gestando con mucha fuerza la movilización #Niunamenos en su país, para el 13 de agosto y que los medios están muy comprometidos en la difusión de esta convocatoria contra la violencia machista. Quevedo, que vive en la zona de la selva peruana, dijo que en las provincias el machismo es muy fuerte: "Si las mujeres salen, se dice que descuidan al marido y a los hijos". Zuliana Láinez, también peruana, habló de la precarización laboral de las mujeres periodistas. Explicó que el 70 por ciento de los periodistas son mujeres, que las redacciones están altamente feminizadas, pero que las mujeres no ocupan cargos de decisión: "En TV solo hay una mujer directora. El techo de cristal es muy grueso". Además dijo que hay una brecha salarial importante entre mujeres y hombres periodistas y que la conciliación entre la vida profesional y familiar es un "gran problema".

También señaló que el acoso sexual hacia las mujeres periodistas es alto, en las redacciones y también en las redes sociales, donde "no se ataca su trabajo, sino su vida personal".

En este diagnóstico coincidió Vanessa Rodríguez, de Paraguay. En su país, dijo, la brecha salarial es del 35 por ciento y solo un 7 por ciento de las mujeres llegan a puestos de decisión. En relación al acoso, dijo que "el riesgo está en el propio lugar de trabajo y en las coberturas. Más de la mitad de las mujeres experimentan abuso, acoso, hostigamiento de sus jefes y de sus compañeros".

Victoria Uranga sintetizó la situación en Chile diciendo que no hay medios de comunicación públicos, "tenemos un sistema mediático comercial". "¿Cómo se construye periodismo allí con enfoque de derechos y de género?", se preguntó. También coincidió con Ottaviano acerca de la concentración mediática: "Más del 70 por ciento de los avisos del Estado se da a dos grupos periodísticos".

Como se vio, el diagnóstico regional tiene varios puntos de contacto, desde Canadá a la Argentina. A nivel laboral: precarización, brecha salarial, acoso sexual, feminización del periodismo y techo de cristal. A nivel mediático, concentración y tratamiento sexista de la información y los contenidos en general.

Tal como resumió Calvo, la nueva red se propone trabajar tomando como eje la visibilización de las mujeres en los medios. Y como identidad, el hilo conductor del feminismo. 















El encuentro americano


Además de las representantes de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina (Ripvgar), Liliana Hendel y Silvina Molina, estuvieron presentes Fabiola Calvo, coordinadora de Red colombiana de Periodistas con Visión de Género; Rachel Moreno y Mara Regia di Pena, de Brasil; Vanessa Rodríguez, de Paraguay; Victoria Uranga, de Chile; Zuliana Láinez junto a una comitiva de periodistas de Perú, así como profesionales de Uruguay y de otros países que realizaron aportes a través de videoconferencias, como México, Canadá y Bolivia.
El encuentro fue convocado y organizado por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina (RIPVGAR) y se debatieron los avances y obstáculos de cada país en relación con la labor periodística y el respeto de la información con eje en los derechos, con el fin de coordinar acciones de impacto continental.
Por la tarde del viernes, se realizó una reunión plenaria en el predio del Instituto de Políticas Públicas de Derechos Humanos del Mercosur (Ippdh), donde cada país expuso la situación en relación a la tarea periodística y el abordaje de los temas de géneros.





“La alimentación es una forma de identidad”

lunes 1º de agosto de 2016



"La alimentación es una forma de identidad"


Por     Revista Veintitrés


Estudiosa de la idiosincrasia argentina, la especialista Eva Álvarez analiza la soberanía alimentaria y cómo un menú sustentable permite preservar costumbres y tradiciones.
Fué quizás la lejanía con su tierra natal lo que motivó que Eva Álvarez  – ingeniera, chef y madrileña – iniciara un Máster en Sociología al llegar a la Argentina y se ocupara de estudiar a los migrantes españoles y la comida como forma de identidad.

"Me resultó impresionante investigar y descubrir que, como no podían volver con los barcos, empezaron a usar la comida como memoria. Entrevisté a muchos ancianitos y las historias que me contaban tenían que ver con lo que me pasaba a mí. Por ejemplo, cuando comía pan con chocolate que es una forma de recrear tu nostalgia. En todos los centros de las colectividades hay espacio para la comida", cuenta a Veintitrés.

Eva sostiene que la comida y la alimentación estuvieron siempre transversalizando su vida. Da clases en la escuela del Gato Dumas y además participó como docente en el programa "Ellas hacen", destinado a la formación de líderes en zona oeste. Y da clases en la UBA.

La milanesa napolitana, un clásico

– ¿Cómo definirías la cultura gastronómica argentina y qué valor tienen las tradiciones?
– Es un tema polémico. Creo que, por una perspectiva histórica, el menú porteño tiene que ver con un aspecto que el especialista Marcelo Álvarez define como sincretismo y que se da en los conventillos. Porque cada uno de los migrantes que vinieron traía una tradición culinaria diferente y que era más vegetariana. Muchos autores dicen que los migrantes sufrieron de una pasión carnívora al arribar a este país. Y que, por ejemplo, el puchero de gallina de los españoles, que iba con un trocito de carne, porque venían de lugares donde la carne escaseaba, al llegar acá empieza a incluir más cantidad. Se calcula que en la época de la migración de masas se comía un kilo y medio de carne por día por persona. Después de aquella pobreza, transforman esa gastronomía llenándola de carne. Pero además, en los conventillos no había una cocina por cada habitación sino que se usaba una cocina compartida. El español se junta con el italiano y el ruso y un día comen una cosa y otro día, otra. Y ahí se empieza a dar este menú porteño que es un híbrido donde se mezclan todas las tradiciones.

– ¿Cómo influye el recuerdo emotivo en esto?
– El recuerdo de los migrantes es muy curioso porque muchos vinieron cuando tenían 6 años. Y no recordaban recetas perfectas. Aun así recrearon esos platos con sus recuerdos. Y además, la comida generó una cultura en torno a la familia, como un signo de arraigo. El arraigo que tienen de su patria es su familia, por eso se da mucho la recreación en la comida de las festividades.

– ¿Hay una cultura gastronómica argentina?
– Creo que quien terminó de unificar esta comida fue doña Petrona. Mi hipótesis es que Petrona reunió todo ese material, de la Capital, de las provincias, de lo que aprendió en Cordon Bleu. En definitiva, lo que hizo fue crear el libro fundacional de la cocina argentina.

El puchero, una mezcla de varias colectividades


– ¿Cómo comemos los argentinos en la actualidad?
– Fishler nombra a la gastroanomia: tanto aquí como en el resto del mundo el comensal está como mareado. Por un lado le dicen que tiene que comer sano, le dicen que tiene que consumir determinada cantidad de calorías. Es la falta total de reglas. Posiblemente tenga que ver con lo que Bauman define como modernidad líquida. Antes entrabas a un trabajo y estabas allí muchos años. Esta idea de liquidez tiene que ver con los grandes paradigmas.

– Y en relación a los agrotóxicos y los feedlots, ¿cómo afecta a la cultura gastronómica de un país?
– Los humanos somos omnívoros. Podemos comer cualquier tipo de cosas que no sean tóxicas. Por eso la humanidad pudo sobrevivir a cualquier momento de la historia. Fishler vuelve con el tema de la paradoja del omnívoro. Porque tenemos un limitante a la hora de elegir; necesitamos que tenga ciertos nutrientes que nos permitan prolongarnos como especie. Y para producir aquello que el cuerpo no genera, el ser humano creó la cocina. Al principio fue por experimentación. Luego con las recetas: al mezclar lentejas y arroz, que son legumbres y cereales, se forman proteínas de alto valor biológico. Esta mezcla me sirve para estar fuerte. En relación a los agrotóxicos o los feedlots o los alimentos procesados, es lamentable porque las multinacionales han copado el mercado. Y ellos están emulando estos conceptos. Te ponen en una marca la imagen de un granjero o el concepto light y luego meten cualquier cosa. En definitiva, estás comprando el concepto que esa marca te vende. Y por ahí ni te fijaste en los ingredientes. La comida se ha convertido en un negocio. Y es raro que un negocio sea humanista.

– ¿Cómo se podría construir un plan de alimentación sustentable?
– Creo que estamos en camino y que hay empresas que destinan parte de su producción a lo orgánico. Pero hay que rascar ahí. La soberanía alimentaria habla mucho de que la producción tenga que ver con la cultura de los pueblos. Por ejemplo Starbucks tiene cafés orgánicos. El riesgo es que Starbucks tome el concepto de lo agroecológico y lo haga patentable. Que lo convierta y lo pervierta. También hay productos orgánicos que son caros porque requieren mucha inversión por parte del productor. Pero hay otras iniciativas en las que se basa la agroecología que se sustentan en un certificado de confianza mutua. Por ejemplo, dentro de un municipio, el consumidor, los productores y una institución certifican que la forma de producción es sin agrotóxicos y esto no tiene por qué salir más caro. Y además, sustentable es también volver un poco a lo local. No importar un kiwi que viene de Nueva Zelanda, sino comer las frutas de estación que se producen en cada lugar.