viernes, 2 de noviembre de 2018

Que no parezca un accidente

image.pngviernes 02 de noviembre de 2018


POLÍTICA


Opinión




Que no parezca 
un accidente
image.png                  Por                     Martín Granovsky





Jair Bolsonaro le ofreció un superministerio de Justicia, que en Brasil es una cartera tan poderosa como la de Interior en la Argentina. Y Sergio Moro aceptó. Asumirá el cargo el 1° de enero de 2019. Así el juez de Curitiba que encarceló a Lula quedó un paso más cerca de ser el próximo integrante del Supremo Tribunal Federal, la Corte Suprema de Brasil, cuando se produzca una vacante. En ese caso sería el primer ministro del STF apuntado por el nuevo presidente.

Bolsonaro refuerza con la jugada su criterio de que el blanco de Jair Bolsonaro seguirá siendo el petismo en un concepto laxo de la palabra. El petismo como estigma abarca al propio Partido de los Trabajadores, a Luiz Inácio Lula da Silva, a las reformas, a la ampliación de derechos económicos y políticos, a intereses colectivos y a todo lo que huela a justicia social.

Moro tiene antecedentes de sobra para ese perfil. Es el mismo juez que condenó a Lula a 12 años de prisión sin otra prueba que su convicción íntima por la supuesta posesión de un departamento en las playas de Guarujá como presunto resultado de un soborno jamás confirmado. 

En los papeles, al menos, es más fácil nominar para la Corte Suprema a un político, como sería Moro en su condición de ministro, que a un juez. De la política al STF no tiene por qué haber escalas. De juez a juez supremo quizás saltearse escalas quede mal en la corporación judicial. 

Si Moro no terminara en el STF y siguiera junto a Bolsonaro en el Ejecutivo, de todos modos reforzaría el rostro público del nuevo gobierno en un aspecto clave: que las cosas se noten. Al revés de la política tradicional, que busca ser oblicua, Bolsonaro ganó con la obscenidad de lo brutal. ¿Que alguien puede pensar que la designación de Moro es un premio? Bolsonaro parece partir de una base: si es así, mejor que lo piensen. No es exageración. Es un hiperrealismo que ya demostró ser eficaz para ganar en segunda vuelta por el 55 al 45 por ciento de los votos válidos. 

El estereotipo es bien simple: “Pongo de ministro, y tal vez después de supremo, al juez que encarcela ladrones y demonios”.

“Que parezca un accidente”, dice a veces la mafia cuando castiga. Y a veces busca lo contrario: que no parezca un accidente.

El asesinato planificado y profesional de la concejala Marielle Franco en Río de Janeiro fue obra de sicarios. Si eran policías, militares o a sueldo de policías y militares no importa. Claramente el seguimiento de un auto y un homicidio a balazos en movimiento no es un accidente sino un castigo y un mensaje. El castigo es directo. El mensaje es que a cualquiera como Marielle podía pasarle lo mismo si extremaba las denuncias contra el entramado de milicias (los escuadrones parapoliciales o paranarcos de Río) y de policía brava. 

Que un gabinete formado por generales y por un directivo financiero, Paulo Guedes, sume a Moro, y que Moro acepte el cargo a pesar de que en 2016 dijo públicamente que no entraría en política, tal como recordó el propio Lula en Twitter, es otro mensaje más: los jueces adictos a la constelación de poder, la misma que dio el golpe de 2016, tienen premio.









https://www.pagina12.com.ar/152644-que-no-parezca-un-accidente


CHOMSKY

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CHOMSKY


jueves, 1 de noviembre de 2018

'NUESTRAS VOCES': Vidal y la Alianza

image.pngjueves 1º de noviembre de 2018



Vidal y la Alianza









La Alianza, con su retórica moralista tan alérgica al menemismo, fue, en realidad, su bote salvavidas. María Eugenia Vidal podría ser la Alianza de Macri, es decir la continuidad del modelo con otro envoltorio. Una Macri sin offshores ni conflictos de interés, como De la Rúa fue un Menem sin pizza con champagne.
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Por      SEBASTIÁN FERNÁNDEZ





Según Eduardo Duhalde, la Alianza con la que Fernando De la Rúa le ganó las elecciones presidenciales de 1999 “nació en un set de televisión”.

Más allá de paternidades ciertas o imaginarias, la nueva coalición opositora al menemismo, conformada por la UCR y el Frepaso en 1997, contó desde un inicio con el apoyo generoso de los medios. El Frepaso no tenía territorio pero ese debilidad podía compensarse, según su fundador Chacho Álvarez, con los liderazgos mediáticos de sus dos principales referentes: él y Graciela Fernández Meijide. La centralidad de los medios se tradujo incluso en la agenda de la nueva coalición, centrada en la denuncia de la corrupción menemista.

Luego de la luna de miel entre el establishment local y las empresas transnacionales que permitieron las privatizaciones de los servicios públicos de principios de la década del ´90, Carlos Menem ya no disponía, a finales de su segundo mandato, de joyas de la abuela para contentar a todos. Poner el acento en la corrupción pública le permitía a la Alianza dejar de lado el espinoso debate sobre el modelo económico a la vez que ponía un pudoroso velo sobre las grandes empresas beneficiarias de las privatizaciones, no siempre realizadas con rigurosos estándares de transparencia. Como hoy, el paradigma que los medios alentaban era el de un país de políticos corruptos y empresarios probos, víctimas de esa corrupción.

Por supuesto, la corrupción no fue el drama del menemismo, como no lo ha sido de ningún otro gobierno de nuestra historia. El drama de nuestros gobiernos se mide por los resultados de las políticas que nuestros gobernantes llevan adelante y no por lo que supuestamente se roban, más allá de imaginarios PBI enterrados.

La Alianza, con su retórica moralista tan alérgica al menemismo, fue, en realidad, su bote salvavidas. A la par que De la Rúa denunciaba la Ferrari de su rival y prometía vender el Tango 01 –gestos políticamente irrelevantes– también se comprometía a defender la Convertibilidad, el verdadero problema de aquel momento. De hecho, De la Rúa prefirió suicidarse políticamente y dejar un país incendiado en 2001 antes que aceptar que el “uno a uno” era ya una quimera.

María Eugenia Vidal podría ser la Alianza de Macri, es decir la continuidad del modelo con otro envoltorio. Una Macri sin offshores ni conflictos de interés, como De la Rúa fue un Menem sin pizza con champagne.

Vidal comparte con la Alianza ser un producto de los medios: pasa más tiempo en los sets de televisión que en su oficina de La Plata y casi podría reemplazar a Mariana Fabbiani como conductora de su programa sin que nos diéramos cuenta de la diferencia. No pasa una semana sin que periodistas serios como Alejandro Fantino o Maximiliano Montenegro nos adviertan que Vidal “está muy enojada con Cambiemos” o incluso con Mauricio Macri por discrepancias en las políticas del gobierno nacional. Con la sutileza que caracteriza las operaciones mediáticas, asistimos al intento de salvarla de lo que parece ser el naufragio de Macri, ese “líder de otra galaxia”, como escribía Eduardo Fidanza hace apenas un año.

Frente a la crisis de Cambiemos, el truco final de los medios consistirá, como con Menem, en explicarnos que el drama fueron las offshores o los conflictos de interés y no el modelo político llevado adelante. La chica de barrio, sencilla y modesta, dejaría atrás al indolente heredero nacido en Barrio Parque, lo que nos permitiría, ahora sí, llegar a ser el país serio que nos merecemos, alejado definitivamente del peligro kirchnerista.

El único problema es que la gobernadora podría ser un recambio con un Macri desgastado pero no sobreviviría políticamente a un presidente colapsado.

Es, en ese sentido, una carrera contra reloj.







'infobae': Grietas y pensamiento autoritario

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jueves 1º de noviembre de 2018







Grietas y pensamiento autoritario



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Por              Maximiliano Rusconi




Lamentablemente los argentinos nos hemos acostumbrado a una vida cívica y comunitaria sometida en forma permanente a tironeos institucionales, "grietas" ideológicas, rencores nunca resueltos, excepticismo frente a los proyectos sociales o grupales, egocentrismo autodestructivo y la búsqueda poco encomiable del atajo o pasadizo desconocido destinado a asegurar el mejor destino de uno sólo.

En una sociedad sana que alguien esté mucho mejor que su grupo obligaría a revisar los caminos como para acelerar el desarrollo social de los rezagados, en el nuestro, la desigualdad solo genera el nacimiento de los anticuerpos necesarios como para asegurar las ventajas obtenidas en cabeza del privilegiado.

A cualquier visitante, de esta u otra galaxia, le costará mucho detectar dimensiones en nuestro país en las cuales se advierta lo que en el derecho comercial se denomina afectio societatis, un sentimiento de pertenecer a un grupo, a una comunidad de intereses, de vida.

Sin embargo, nada es más grave como sociedad que haber decidido por acción u omisión renunciar a que nuestra comunidad se encuentre regida por ciertas reglas básicas, esenciales, que hacen al derecho a agruparnos bajo el prisma de la dignidad humanada de cada uno de los individuos que integran el conjunto.

Nada me daría más autosatisfacción que la formulación en positivo al estilo del presidente Raúl Alfonsín de que con la democracia se come. Estas décadas han puesto en crisis ese aserto. Sin embargo, nadie podría quitarme el derecho de formular una idea parecida aunque en la forma negativa, mucho menos entusiasta: sin estado de derecho, sin democracia, sin estar regidos por los principios básicos republicanos, no tiene sentido vivir en comunidad. Es más, hasta podríamos decir que vivimos en comunidad justamente por ello, para asegurarnos de que a donde vamos nos acompaña siempre como un ángel guardián un sistema de garantías personales.

En ningún país la confianza, nuestro vecino se va a ocupar de ser un buen guardián de la vigencia del principio de inocencia, la igualdad ante la ley y el derecho a defenderse es una garantía suficiente. Para ello están los jueces, los jueces de la Constitución.

En las últimas horas nuestros vapuleados corazones sintieron un nuevo impacto al enterarse que dos camaristas han criticado y sacado a un juez de un caso debido a que no había reaccionado con rapidez y energía positiva a un pedido de captura y encierro de un inocente formulado por el fiscal.

Imagino ahora el temor de los jueces que en el futuro. Es decir, hoy mismo deben resolver los casos guiados por la regla que dice que el imputado es inocente y no debe ser castigado hasta tanto no haya una sentencia firme de condena (art. 18 de la Constitución Nacional). La regla si bien no esta presente en la tapa de un multimedio, se encuentra en un lugar relevante de nuestras vida cívica: nada menos que en la Constitución Nacional.

Lo que sucedió es grave. En pueblos institucionalmente inmaduros esa gravedad se detecta cuando ya es tarde: se advierte sólo cuando el ardor de la injusticia afecta nuestra piel. En sociedades más maduras hay detectores que advierten del peligro mucho antes: por ejemplo "ahora", "ya mismo".


Como lo he dicho hace poco:

–  Las garantías y los principios fundamentales no tienen grandes defensores. Tampoco tienen mayorías ni siquiera minorías. Ellas no tienen detrás el dolor de las víctimas con nombre y apellido sino el sufrimiento de miles, millones, anónimos y normalmente despreciados. Las garantías no tienen ejércitos, ni pequeños ni grandes. Los principios fundamentales del derecho penal no gozan de las simpatías de la comunidad, ni de los medios de comunicación.

–  Las garantías no necesitan tener enemigos muy importante, ni cultos, ni prestigiosos, ni elegantes. Alcanza con pronunciar con voz enérgica las palabras que con mayor mezquindad apuntan a las peores sombras de nuestras consciencias comunitarias. Ellas no convocan grandes multitudes a las calles: nunca hemos visto una columna del principio de legalidad en una manifestación, ni abrirse paso entre la gente otras columnas del principio de inocencia o de la defensa en juicio.

–  Las garantías son demonizadas por el autoritarismo en los gobiernos de derecha y son tapadas por la demagogia de los gobiernos de izquierda. A las garantías, señores jueces, se les hace pagar el costo de la impunidad y de la ineficacia judicial. Las garantías, señores magistrados, no tienen nada ni nadie que los defienda… ni siquiera tienen operadores… ni bien ni mal intencionados.

–  Las garantías y principios tienen un pasado muy corto en la historia de la humanidad pero no sabemos si tienen futuro. Pero hay algo que hasta ahora mantienen las garantías y principios fundamentales del derecho constitucional: ellas poseen, señores miembros del Tribunal, una sola cosa nada más.

–  Las garantías tienen jueces, jueces también de la Constitución. Por eso viven, por eso sobreviven. No le quitemos a las garantías y principios lo único que les queda de patrimonio y que atesoran con conmovedor cuidado: no les quitemos a los jueces.



 Maximiliano Rusconi es Doctor en Derecho (UBA) y profesor titular de la cátedra de Derecho Penal (UBA). Es abogado de Julio de Vido, ex ministro de Planificación Federal.

Proust, en Plaza San Martín

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jueves 1º de noviembre de 2018



CONTRATAPA



Proust, en Plaza San Martín
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Por             Enrique Medina




Reconoce Proust que el día no está muy cristiano para dar una vuelta. Hace frío, aunque no tanto. Llovizna suave, y de manera muy tentadora. Podría serle fatal un paseo así. Lo sabe, pero la necesidad de perder el tiempo en un bar es más fuerte y atractiva; le surgió natural, con la misma fuerza de aquella lejana mañana en la que tuvo en claro que el nombre de su inmensa obra: “En busca del tiempo perdido”, era el preciso; tanto y tanto darle vueltas hasta que al final entendió que el que había sido primero y tentativo, a la postre resultó el título ideal. Estar ya en la última etapa del nuevo libro, hace que Proust quiera celebrarlo escuchando ruidos de autos y colectivos y ambulancias y estudiantes gritando y carteles publicitarios convocando y policías presagiando. Oh, ciudad soñada, queridas avenidas, necesarios comercios y negocios, imprescindibles librerías, galerías de arte, iglesias, personas, almas desesperadas por un poco de afecto, ¿qué más?... Proust sabe que su fragilidad física no está facultada para este combate que se propone aunque sintiéndose espiritualmente impulsado por algo superior que lo insta a jugarse, a cumplir una despedida simbólica que él mismo se niega a descifrar porque sabe que antes del final el cuerpo es dominado por un entusiasmo afectuoso y optimista dejando atrás los pronósticos severos de salud física que precisamente aconsejan lo contrario: moderación y cuidado extremo en las ocurrencias señaladas; y mucho más ahora que la criada se ha tomado el día urgida por trámites personales. Pero afirma su decisión. Así que ingresa en el sobretodo, enlaza la bufanda, encasqueta el sombrero y descendiendo en el ascensor se pone los guantes. Saluda al portero que lo mira como si fuera una aparición y entra en la calle. La brisa le contrae el rostro y los bigotes se le entiezan, no lo cree necesario pero abre el paraguas protector y pasea por Buenos Aires sabiendo que tiene una deuda con la gente que lo cruza y desconoce. Pasea por Florida y plaza San Martín. Se detiene ante el monumento. Piensa que su próxima novela bien podría ser la vida de este militar que su padre Adrien tanto admiraba y tantas historias le había contado. Su padre, siendo estudiante de medicina, había tenido la ocasión de conocer al militar retirado en la Villa de Grand Bourg en Essonne, gracias a la amistad de sus abuelos con el Marqués de las Marismas del Guadalquivir, íntimo amigo del general San Martín. Sí, no estaría mal una novela sobre el libertador de Sudamérica. San Martín viviendo hoy en una Argentina que aún busca su destino. Proust ve afiches publicitarios en un teatro y se jura asistir apenas el pecho deje de molestar. Se detiene obligado por la falta de aire. Sus ojos hacen una panorámica en busca de un bar a mano. Allá uno, bien. Va y entra. Por suerte un cartel indica que los baños están arriba subiendo la escalera. Proust trepa como puede y en el baño se refresca el rostro. Golpea los cachetes para que adquieran color. Al sentirse mejor baja y elige una mesa sobre la ventanilla. Le agrada ver a la gente corriendo detrás de su destino. Pide té con una magdalena, y de inmediato se corrige: una medialuna, por favor. Sí, fue una osadía salir con un día así. Pero igual me siento bien, como en otros tiempos cuando me largaba a verificar una enredadera en lejanos barrios para describirla con precisión, así que, como dicen estos argentinos: sarna con gusto no pica. Llega el pedido. Está escrito que debe humedecer la medialuna para que se produzca el suceso que lo catequice en taumaturgo de esta ciudad. Proust apenas bebe un sorbo, que no degusta. No humedece la medialuna. No se siente bien. Deja el dinero y se retira. No estoy muy lejos. Podría volver en taxi. Camina con las pausas necesarias. Cuando el pecho le regaña se detiene. Luego sigue, lento, cuadra a cuadra. Llega triunfal. Haber vuelto en taxi hubiera sido reconocer el fracaso. Aún puedo. El portero al verlo algo transpirado se inquieta. ¿Se siente bien, señor Proust?... ¡Claro que sí!... Y sube en el ascensor con la cabeza erguida. Ya en el cuarto debe decidir si ordena el desparramo de papeles, va al baño, llama al servicio de cable, o se echa en la cama a descansar hasta mañana que vendrá Celeste para solucionarle todo. Lo primero es lo primero. Va al baño y hace pis; se refresca el rostro y observa desazonado los ojos de quien lo mira desde el espejo. Vuelve al cuarto y enfrenta la computadora. André Gide se la regaló en el último cumpleaños asegurándole que tendría montones de ventajas, que ya no tendría necesidad de andar pegando papelitos recordatorios ni agregados con alfileres en las páginas de la novela. Ahora, con sólo hacer un clic con el ratón tiene los beneficios del diccionario, además de ahorrar papel y tinta, ganar en orden, y muy expeditamente  saber dónde se me quedó tal personaje por si me es necesario traerlo para destrabar este capítulo que se me enquilombó sin darme cuenta... Se siente muy cansado. Acomoda el edredón y se acuesta. ¿Y si a San Martín lo hago tanguero, fana de Gardel para llevarle la contra a Borges?... No estaría mal... Podría ser... No estaría mal que el gran libertador introdujera la magdalena-medialuna en el té repitiendo la invocación de Sarmiento a Facundo... No estaría mal... Y cuando San Martín la humedece, escribo que sufre una conmoción y comprende de raíz los padeceres de la Argentina. Eso. ¡Un milagro!... Proust sonríe satisfecho a pesar de no respirar bien. Y sabiendo que al menos lo hecho, hecho está, sin apuro, va cerrando los ojos con la seguridad de saber que está muy solo, aunque parezca que hubiera alguien más rondando cerca, pero no, a lo sumo podría ser una alusión, algún personaje insatisfecho y presuntuoso... Nada preocupante en este muy largo y bondadoso sueño...








'TIEMPO ARGENTINO': "Durante años se pensó que el periodismo de investigación era para una elite"

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jueves 1º de noviembre de 2018



CULTURA





"Durante años se 

pensó que el periodismo 

de investigación era 

para una elite"






En el marco del festival Basado en hechos reales, la periodista peruana Nelly Amancio, cofundadora de Ojo Público y editora general del medio, dictará un taller sobre narrativas digitales


Entre el 1º y el 3 de noviembre tendrá lugar en el Centro Cultural Kirchner la segunda edición de Basado en hechos reales, festival dedicado a géneros narrativos que cuentan hechos verdaderos: la crónica periodística, la no ficción literaria y el documental en el área audiovisual.
De esta edición participarán autores de Argentina, Colombia, Cuba, España, Inglaterra, México, Perú y Suiza.
Nelly Amancio, de Perú, es cofundadora y editora general del medio digital Ojo Público. En el marco de Basado en hechos reales, el 2 de noviembre dictará un taller en el que, basándose en la intensa experiencia de este medio en sus cuatro años de vida, se referirá a las narrativas digitales.
De viaje por México, mantuvo una charla telefónica con Tiempo Argentino. En ella se refirió a su participación en el festival y al futuro del periodismo digital de investigación.

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Por    Mónica López Ocón




-  ¿En qué va a consistir el taller dictarás el 2 de noviembre en el marco de Basado en hechos reales en el CCK?
-  Voy a hablar de cuál es el proceso para construir narrativas digitales que incluyan periodismo de investigación. El periodismo de investigación puede incorporar nuevas narrativas que propongan a la audiencia nuevos formatos y plataformas que incorporen interactividad pero también nuevas formas de transformación de discursos en formas digitales.

-  Como cofundadora y editora general de un medio digital: Ojo Público. ¿Qué podés contar de esa experiencia?
-  Es un medio que fundamos en 2014 y está alojado en Perú, pero muchas de las temáticas que abordamos tienen carácter regional o fronterizo. Colaboramos con el Consorcio de Periodismo de Investigación que lideró recientemente la investigación de los Panamá Papers  y los temas en que estamos enfocados son los paraísos fiscales, la desigualdad, las investigaciones de carácter ambiental, de ciencia  y también el poder corporativo.

-  ¿Cómo llegaste a formar este medio?
-  Trabajé diez años en El Comercio, el diario más importante de Perú. En 2014 el diario decidió cerrar el área de investigación y con tres compañeros renunciamos al diario porque sentimos que la investigación todavía era posible en espacios digitales y fundamos Ojo Público.

-  ¿Que puede aportar un medio digital en cuanto a posibilidades de investigación, cuál sería la diferencia con un medio no digital?
-  Lo digital reduce mucho los costos porque editar en papel tiene un costo mucho más alto. Además, el formato digital permite alcanzar audiencias mucho más amplias  rompiendo con el concepto de frontera o de territorio que tiene el proyecto impreso. A esto se suma, sobre todo en los últimos años, que el espacio digital permite la incorporación de nuevas narrativas en conexión con la audiencia, de acuerdo con las características de la comunidad que te está leyendo y con las emociones de esa comunidad, porque ahora es posible saber en qué momento, durante cuánto tiempo y desde dónde te están leyendo.

-  ¿Cómo se transforma un lector de soporte papel en un lector digital? ¿Es posible esta transformación después de los 50 años?
-  El proyecto también tiene que ver con el proceso de aprendizaje para lograr que cada vez se sumen más personas. Cada vez más adultos mayores compran un Smart Phone e incorporan nuevas formas de comunicación como las redes sociales o el WhatsApp. Eso es algo progresivo a diferencia de lo que sucede con los nativos digitales. Los adultos mayores se incorporan a la tecnología desde la experiencia de sus hijos o sus nietos. Nuestro público está comprendido en mayor medida entre los 25 y los 45 años. Es difícil que los adultos mayores se enganchen más de ocho o diez minutos a un teléfono móvil o a la pantalla del computador. Sin embargo, creemos que el contacto con lo digital se va ir incrementando. Además los medios digitales estamos implementando distintas estrategias para captar a las audiencias que son más tradicionales. Por ejemplo, tenemos productos editoriales en papel para llenar todos los espacios.

-  ¿A quién está dirigido el periodismo de investigación que hacen desde Ojo Público?
-  Nosotros hacemos periodismo de investigación y cultivamos mucho el género del reportaje de fondo, la historia que permita una mirada profunda de un determinado hecho, que atraviese personajes, datos adecuadamente verificados pero que, además, experimente narrativas digitales que puedan llegar a una audiencia amplia. Durante muchos años el periodismo de investigación ha sido tomado como algo que pertenecía a una élite o a tomadores de decisión. Pero el periodismo de investigación digital hace posible que se puedan experimentar narrativas que puedan llegar a audiencias cada vez más amplias, que las estructuras con datos duros puedan transmitir emociones para alcanzar audiencias que tradicionalmente no estaban interesadas en este tipo de periodismo.

-  ¿Siguen una agenda o la fijan ustedes?
-  Trabajamos mayoritariamente con una agenda propia, salvo en temas muy específicos como casos de corrupción como Odebrecht.

-  ¿Cuál es el perfil de los lectores de Ojo Público en este momento?
-  Son personas de entre 25 y 45 años que tienen acceso a Internet, son tomadores de decisión, tienen un cargo público o están en el mundo académico, es un público de nicho. Queremos ampliar los espacios de llegada a través de otros productos. Por eso hacemos revistas y cómics impresos para quienes no tienen acceso a un medio digital.

-  ¿Es posible en este momento hacer un medio que no sea de nicho, un medio generalista?
-  Los diarios generalistas son importantes pero no puede competir con uno de nicho. Creo que en el futuro son pocos los medios generalistas que van a sobrevivir. En este momento los medios que funcionan son los que tienen una audiencia muy específica, de nicho, porque logran satisfacer las necesidades de determinadas audiencias. Creo que los medios que logren sobrevivir serán los que sepan perfilar bien a sus lectores, los que puedan interactuar con sus audiencias e incorporarlas incluso a las formas de producción de noticias.

-  ¿De qué  forma se produciría esa incorporación?
-  Por ejemplo, nosotros tenemos un club de amigos de Ojo Público que comentan y sugieren qué temas les gustaría que se investiguen. Hay un medio cooperativo que depende en un 80 por ciento de sus suscriptores, los invita a reuniones y junto con ellos establecen las líneas de investigación. La red de lectores que sostiene este medio participa de lo que se quiere investigar. Me parece una manera interesante de generar comunidad y de fidelizar a los suscriptores que en el caso de este medio cooperativo del que hablo, son quienes lo sostienen.

-  ¿Considerás que esta forma es más efectiva que basarse en los clics que tiene una nota?
-  Desde mi punto de vista,  el modelo de negocio que se basa en los clics va a fracasar en unos años porque los clics no miden realmente el impacto de una noticia. Creo que para medir el impacto de una nota no se pueden tomar en cuenta los clics, sino la respuesta que esta nota generó, los comentarios que se produjeron en un grupo o en determinadas comunidades y que son el inicio de un proceso de cambio. Si  bien en este momento es el modelo que siguen todos los medios basados económicamente en la publicidad, creo que se va a redefinir porque eso perjudica la marca y los procesos editoriales en muchos medios de comunicación. Muchos sacrifican la profundidad de una nota de investigación en función de los clics, pero nosotros seguimos creyendo que Internet permite la producción de historias de fondo que alcancen y conmuevan a las comunidades a que se dirigen. Nuestro slogan es: “Las historias que otros no te quieren contar”. Nuestra agenda aborda, precisamente, temas que los medios tradicionales no abordan por su dependencia de grupos corporativos.

-  Habitualmente los lectores entran a una nota a través de las redes sociales y no del sitio mismo. ¿Es necesario revertir esta tendencia o es algo inherente al mundo digital?
-  Eso es algo que muchos medios aún no tenemos claro. Me parece, sin embargo, que aspirar a que se entre directamente a un sitio puede llevar al fracaso periodístico. Creo que lo deberíamos pensar más bien es cómo hacer que una historia producida en un medio se replique en todas las plataformas posibles, hay que multiplicar los canales de llegada, lo que rompe con el esquema del periodismo tradicional. Deberíamos apuntar a un periodismo colaborativo cuyas historias vayan más allá de los senderos periodísticos que son de propiedad del medio. Sería importante, por ejemplo, en la Argentina, hacer una red de Clarín y La Nación, o una red de medios regionales, para que el lector pueda alcanzar la historia producida por un medio en cualquiera de sus formatos. Me parece que ése es el periodismo del futuro más allá de las plataformas que se utilicen, porque es la forma de lograr que una historia tenga un impacto mucho más amplio.

- ¿Qué les dirías a las personas interesadas en hacer el taller que vas a dictar en el CCK?
-  Que van a ser tres horas en las que vamos a transmitir nuestra experiencia de cómo se construye el medio pero también de cómo es posible hacer investigación y contar buenas historias en el espacio digital.








Las apariencias engañan

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jueves 1º de noviembre de 2018


POLÍTICA


Macri y Vidal se mostraron juntos pero las diferencias subsisten


Las apariencias engañan


Se mostraron juntos en Trenque Lauquen y destacaron el trabajo en equipo que realizan, pero el reclamo de la actualización del Fondo del Conurbano se mantiene vigente. Vidal considera que le hacen pagar el costo del ajuste
El presidente Macri se mostró junto a la gobernadora Vidal en Trenque Lauquen.
El presidente Macri se mostró junto a la gobernadora Vidal en Trenque Lauquen. 


Tras semanas de tensión entre Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, los dos se mostraron juntos en un acto en Trenque Lauquen. Los motivos de la interna entre las principales figuras de Cambiemos todavía no se resolvieron y nacen en el reclamo de Vidal al Gobierno nacional por la necesidad de actualizar el Fondo del Conurbano con 19 mil millones de pesos. Vidal considera que una parte muy importante del ajuste está siendo descargada sobre su gobierno. También opina que no hay reciprocidad a la hora del apoyo político que le da a Macri. Lo cierto es que el Presidente se mostró con ella y dijo: “Trabajamos en conjunto como si fuéramos el mismo equipo. Lo que pasa en la provincia para mí son prioridades, porque son temas importantes para la gobernadora”. Las primeras señales de deshielo se habían dado la semana pasada con la visita del ministro del Interior, Rogelio Frigerio. 

Vidal viene reclamando la actualización del Fondo del Conurbano. Lo hizo incluso adelante del resto de los gobernadores durante el último encuentro que tuvieron con el Presidente. Las tensiones fueron en aumento, al punto de que el ministro de Gobierno bonaerense, Joaquín de la Torre, llegó a apuntarle directamente a Frigerio: “No es razonable que al dinero que generan los bonaerenses lo reparta el ministro del Interior con los gobernadores a espalda de la provincia”. Cuando las cosas empezaron a calmarse, De la Torre salió a relativizar esas declaraciones y dijo que el problema no era Frigerio sino el sistema de reparto. 

Lo cierto es que las tensiones existieron y existen y no se limitan a Frigerio sino que llegan hasta el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y hasta el mismísimo Macri. De la Torre recordó, en tiempos de los ataques de Elisa Carrió, que Vidal es “el principal sostén político” del Gobierno nacional. La líder de la Coalición Cívica se sumó: “Hay que cuidar a Vidal”, dijo. 

Las negociaciones entre los referentes de Cambiemos empezaron a encontrar algún camino cuando Peña se reunió con Vidal. Luego vino una visita pública en la que se mostró con Frigerio. Esto no significa que la cuestión de fondo haya sido resuelta, pero sí que resolvieron bajar el tono de la disputa en público. Hace una semana, Vidal, Peña y Macri almorzaron. Hubo nuevas promesas de compensar a la provincia de Buenos Aires, aunque hasta ahora esto no se ha concretado en ningún anuncio oficial.

A esos encuentros le siguió el de ayer de Macri. El Presidente acompañó a la gobernadora bonaerense a Trenque Lauquen, donde ambos encabezaron una reunión de Gabinete ampliado. Intentaron poner buena cara para desmentir las versiones (que ellos mismos acicatearon) de una interna feroz. Por si no suficiente con la foto, Macri se dedicó a hablar de la relación que tiene con Vidal. “Trabajamos en conjunto como si fuéramos el mismo equipo. Lo que pasa en la provincia para mí son prioridades, porque son temas importantes para la gobernadora”, señaló el mandatario en la radio Rivadavia FM Música de Trenque Lauquen.

La reunión de los gabinetes se dio en el Museo de la Comandancia, en la sede municipal de Trenque Lauquen. Allí Vidal le retribuyó las palabras a Macri: “Ver a un Presidente y a una gobernadora juntos en esta ciudad muestra que para nosotros cada bonaerense importa y que trabajamos en equipo”, dijo. “Lo que acaban de ver no es más que lo que hacemos todos los días: trabajar en equipo”, insistió hasta la sobreactuación.

Por su parte, Macri sostuvo que avanza la construcción de rutas que “van a mejorar la conectividad de Trenque Lauquen cuidando a los vecinos cuando viajan, porque las rutas hasta ahora han sido realmente muy peligrosas”. También dijo que analizaron el estado de obras de saneamiento en toda la provincia, en particular las que buscan detener las inundaciones. Sobre la crisis económica, se limitó a decir: “Hemos demostrado que tenemos más convicción que nunca. No hemos cambiado el rumbo y con las mismas reglas estamos saliendo de esta crisis que todavía tendrá unos meses por delante duros, pero claramente por este camino vamos a conquistar el futuro que todos soñamos”. A la dupla se sumó la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, quien dijo: “Vamos a seguir trabajando en ese sentido atendiendo a cada argentino” con la coordinación del Estado nacional y el bonaerense. Solo falta que se pongan de acuerdo sobre el dinero.