
jueves 18 de enero de 2018
Desigualdad educativa por decreto
Tras el decreto que elimina la paritaria nacional docente, el ex ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, denuncia que la medida generará un sistema educativo más fragmentado y las desigualdades salariales de los docentes entre las distintas jurisdicciones se profundizarán. Riesgos de un Estado Nacional que "mira para otro lado" y sólo vigila a través de las pruebas Aprender y Enseñar.
Por ALBERTO SILEONI *
El Decreto 52/2018 no sorprende. Hace apenas una semana el Gobierno Nacional publicó también un decretazo que anula 19 leyes y modifica decenas de otras. Por lo tanto, este decreto no nos toma por sorpresa. Su puesta en vigor le da el tiro de gracia a una paritaria nacional docente que ya estaba en vías de extinción.
El oficialismo la había convocado en 2016, pero ya no en 2017. Cada vez que podían, el ministro y sus funcionarios ratificaban públicamente que la paritaria ya estaba herida de muerte y no iba a reponerse. El nuevo decreto formaliza esa decisión política.
El objetivo de la maniobra no es otro que modificar el artículo 6 del decreto 457, que decía que había que constituir un ámbito entre el gobierno nacional – a través de su ministerio – y los cinco gremios nacionales ("entidades gremiales docentes con representación nacional") entre otras cosas para tratar la retribución mínima de los trabajadores docentes. Eso es lo que se anula en este decreto, por lo que el Estado Nacional instituye formalmente lo que viene haciendo, que es desreponsabilizarse de la discusión salarial docente y pasársela totalmente a las provincias, actitud que, por cierto, guarda coherencia con otra serie de políticas oficiales.
El rol del Estado
Cuando asumimos, el sistema educativo era la representación de un vidrio al que le habían pegado un martillazo en el medio: estaba totalmente roto y fragmentado. Nosotros tratamos de reconstruirlo a través de una política nacional.
Las paritarias nacionales fueron un importante paso adelante en ese sentido ya que fijaron un piso de dignidad para todos los educadores de la Argentina. Oportunamente, Néstor Kirchner había hablado de 710 pesos y a partir de ahí fue subiendo hasta 2015. Ningún docente podía estar abajo de ese piso. Además, la paritaria nacional había hecho reaccionar a las provincias que tenían más atraso salarial, logrando que eleven su salario mínimo, lo que, a su vez, ayudó a disminuir notablemente las diferencias salariales entre las jurisdicciones.
Por eso mismo es que siempre hablamos de "Patria educativa". Un Estado Nacional, del cual no depende una sola de las 50.000 escuelas, lo que tiene que hacer es promover un mapa más justo y cohesionado. Eso está desapareciendo. Este Estado Nacional mira para otro lado. Es un Estado inexistente, perdido, que no tiene políticas: no hay libros, no hay netbooks, no hay construcción de escuelas. Sólo hay un Estado que vigila a través de las pruebas Aprender y Enseñar.
Más política, menos desigualdad
Cualquiera podrá advertir que las jurisdicciones que quedarán mejor paradas serán aquellas que tengan más recursos, mientras que las provincias del norte grande – que algunos llamaron "inviables" – van a tener enormes dificultades, corriendo riesgo de pagar salarios a la baja. Es doloroso y preocupante que se vuelva a instituir el "sálvese quien pueda".
Desde la comisión de Educación del Instituto Patria, seguiremos trabajando junto a legisladores, organizaciones políticas, sociales y diferentes representantes de la comunidad para oponernos a estas políticas que ya han fracasado en el pasado, dejando un sistema educativo fragmentado por la ausencia y deserción del Estado Nacional.


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