Para que el psicoanálisis perdure y siga floreciendo, debe tener la plasticidad de abrir nuevos
interrogantes que exijan nuevas respuestas.
Muchas veces ha pretendido explicarlo todo, intención exagerada, tanto más cuanto que nuestra
disciplina ha permanecido o intentado perdurar apartada de los terremotos sociohistóricos.
El intento de “explicarlo todo” se engendró cuando el psicoanálisis se hizo impermeable a la
El intento de “explicarlo todo” se engendró cuando el psicoanálisis se hizo impermeable a la
actitud interdisciplinaria y cada pensador intentó refugiarse dentro de su limitada disciplina.
Wagensberg (2014) afirma que esta postura “...es síntoma claro de que la disciplina protegida
en cuestión es un territorio que ha entrado en zona de plena alarma roja de sequía.
En una atmósfera disciplinaria, las ideas circulan verticalmente. Es cuando el rigor científico se
confunde con el rigor mortis.
Es cuando la pureza vela por el aislamiento y por la eliminación de cualquier presunta impureza.
Es cuando la tradición se convierte en prohibición de cambio”.
Desde un punto de vista epistemológico, las teorías y el conocimiento en general, están
atravesando una época teñida por la complejidad.
Desde un punto de vista epistemológico, las teorías y el conocimiento en general, están
atravesando una época teñida por la complejidad.
Las teorías están dejando de ser productos rígidos, que emergen de causalidades fijas e
inamovibles, determinadas.
Ahora el propio determinismo está cuestionado y las teorías están abiertas al azar, a lo nuevo, al
acontecimiento.
acontecimiento.
Desde esta perspectiva, presuponer que el método que empleemos será el resultado de un
conjunto de leyes determinadas por otro conjunto de leyes ”superiores” nos umerge en un
psicoanálisis cerrado y alejado del pensamiento complejo que la contemporaneidad nos exige.
Al psicoanálisis le debería gustar navegar por estas aguas y le corresponde hacerlo.
Nuestra disciplina es una teoría y una práctica; en ella, a medida que se avanza en la tarea, los
Nuestra disciplina es una teoría y una práctica; en ella, a medida que se avanza en la tarea, los
interrogantes van proponiendo nuevos textos y autores que pasarán a ser nuestros
interlocutores.
El pensar psicoanalítico se edifica paso a paso, utilizando piezas nuevas pero en interacción con
El pensar psicoanalítico se edifica paso a paso, utilizando piezas nuevas pero en interacción con
materiales en desuso.
Hace ya años que una cierta clase de psicoanálisis ha aspirado y ha logrado, reinventarse a
Hace ya años que una cierta clase de psicoanálisis ha aspirado y ha logrado, reinventarse a
través del diálogo con otras disciplinas, que lo apartó del solipsismo de otras épocas.
Este reverdecer lo ha vuelto más enérgico y vigoroso. Ahora no solo se atreve a enfrentarse con
patologías a las que antes rechazaba, sino también a incluir miradas más abarcativas y
complejizantes acerca de diversos temas, como los cuadros clínicos más frecuentes en la
actualidad, que en su mayoría son alteraciones en el narcisismo (depresiones, o
reoganizaciones fronterizas, etc.).
Para esta tarea hubo que esperar que surgieran pensadores irreverentes que han desguazado
los cánones dogmáticos.
En mi lista de autores “preferidos” está ante todo Freud, el iniciador, y luego un conjunto
de pensadores “irreverentes” como Winnicott, Aulagnier, Castoriadis, Green, etc. cuyos textos
exigen del lector que por momentos se deshaga de ciertas categorías aprendidas y “reformatee”
En mi lista de autores “preferidos” está ante todo Freud, el iniciador, y luego un conjunto
de pensadores “irreverentes” como Winnicott, Aulagnier, Castoriadis, Green, etc. cuyos textos
exigen del lector que por momentos se deshaga de ciertas categorías aprendidas y “reformatee”
su pensamiento para entender un pensar distinto.
Para que esto ocurra debemos dialogar también con antropólogos, sociólogos, economistas,
Para que esto ocurra debemos dialogar también con antropólogos, sociólogos, economistas,
publicistas, etc.
Será estéril pretender “proteger” nuestra disciplina ignorando a las otras.
De esta apertura de nuestras fronteras, de este contacto interdisciplinario, saldremos fortalecidos
y con más herramientas para comprender el universo clínico actual.
El contexto interdisciplinario es jubiloso e innovador; el disciplinario es solemne y conservador.
Los pacientes actuales con quiebres narcisistas y subjetividades turbulentas nos enfrentan al
Los pacientes actuales con quiebres narcisistas y subjetividades turbulentas nos enfrentan al
imperativo de apartarnos de los posicionamientos rígidos y de ortodoxias de parroquia para
situarnos en un territorio de apertura y actuar como anfitriones de todas aquellas disciplinas y
campos del conocimiento que enriquezcan, como diría Foucault, nuestra caja de herramientas.
La práctica psicoanalítica actual
Nos encontramos en un momento de la práctica psicoanalítica en que los pacientes no nos piden
únicamente que los ayudemos a levantar sus represiones para que surja a la luz aquello que
estaba sepultado.
Las llamadas “nuevas patologías”, entre las que se encuentran las patologías narcisistas, nos
enfrentan con deslizamientos técnicos.
Los pacientes que hoy nos consultan demandan de nosotros que seamos copartícipes con ellos
de la creación de lo que nunca estuvo; nos piden que, en lugar de reeditar en la transferencia,
editemos.
Esto plantea una exigencia a la teoría y a la técnica, y nos conduce a dejar de practicar teorías
editemos.
Esto plantea una exigencia a la teoría y a la técnica, y nos conduce a dejar de practicar teorías
para teorizar las prácticas que ejercemos (Lewkowicz, 1999).
Ha llegado el momento de enfrentarnos con los cambios indispensables para seguir siendo fieles
militantes de la consigna que se desprende de las enseñanzas de Freud: no aceptar lo dado, lo establecido, como verdad única e irrebatible.
El trabajo del terapeuta consiste en desenmascarar la trama de verdades, ficciones y falsedades
que constituyen sin excepciones la urdimbre de un sujeto en el mundo.
Debemos ser descubridores de ese tejido sabiendo que estamos surcados por nuestras
ideologías, perspectivas y deseos, y sin lugar a dudas por el contexto en el que nos
desenvolvemos tanto el paciente como nosotros.
Trabajamos con la transferencia, poderoso motor de la terapia, que al investir una situación
Trabajamos con la transferencia, poderoso motor de la terapia, que al investir una situación
nueva posibilita que se tramiten y elaboren, cada vez con más frecuencia, las viscosidades del
narcisismo, esas que no le permiten al sujeto desprenderse de sus objetos y vínculos pasados y
presentes.
Dichos objetos y vínculos lo llevan a la repetición y hacen que el yo se defienda y luche por
desprenderse de esa historia que lo aprisiona y atormenta.
Llega entonces la transferencia, o, mejor dicho, el analista que permite el investimiento desde
una postura distinta a la que se despliega en otros vínculos. En mi opinión, esa postura no
sobreviene solo en la abstinencia, concepto este que llevó a muchos analistas a convertirse en
helados receptáculos de palabras que salían de un hablante y no de un sujeto humano.
Me interesa permitir que el paciente construya para sí una historia diferente, que deje atrás la
repetición y acceda a la creación de lo nuevo...
¿A editar lo que no fue editado?
Como dije alguna vez (Lerner, 2001), se trata de editar y no de repetir. ¿O tal vez de representar
lo que no ha sido nunca representado?
En cualquier caso, de generar una identificación diferente. Identificación con un modo de pensar
En cualquier caso, de generar una identificación diferente. Identificación con un modo de pensar
y de pensarse, identificación con un yo distinto, al que le interesa crear y no repetir.
¿Acaso Freud no nos dijo que “El carácter del yo es una sedimentación de las investiduras de
objeto resignadas, contiene la historia de esas relaciones de objeto”? (Freud, 1923).
No soy ingenuo: muchos creerán que estoy disfrazando con mis palabras un modelo basado en
la sugestión.
¿Alguna vez no la hay?
¿Alguna vez no la hay?
Lo importante es que nuestra actitud no persiga premeditadamente la sugestión, porque los
analistas concebimos la lucha contra los síntomas desde una actitud interrogativa.
Planteo una relación transferencial que incluya la historia identificatoria, en la cual ha de estar
Planteo una relación transferencial que incluya la historia identificatoria, en la cual ha de estar
incluido el analista que cree en la creación de lo nuevo, en la elaboración, en la posibilidad de
cambio, en detener la repetición para recordar cuando se pueda, o para permitir o posibilitar el
acontecimiento (Badiou, 1988).
Aceptémoslo: a veces trabajamos per via di levare, otras veces per via di porre y, por qué no,
per via di creare.
En todo esto deberá estar presente la implicación subjetiva del terapeuta (Green, 2005).
Deberá “poner el cuerpo”.
La implicación subjetiva del analista se relaciona con su discurso y su actitud. Siguiendo a
Green, podemos decir que cuando falta la función ligadora de Eros, al observador/participante y
activo que debe ser el terapeuta le toca establecer, con su propio aparato psíquico los nexos
faltantes.
La historia que interviene no es solo la del paciente, también abarca las vivencias del analista,
per via di creare.
En todo esto deberá estar presente la implicación subjetiva del terapeuta (Green, 2005).
Deberá “poner el cuerpo”.
La implicación subjetiva del analista se relaciona con su discurso y su actitud. Siguiendo a
Green, podemos decir que cuando falta la función ligadora de Eros, al observador/participante y
activo que debe ser el terapeuta le toca establecer, con su propio aparato psíquico los nexos
faltantes.
La historia que interviene no es solo la del paciente, también abarca las vivencias del analista,
y esto implica que se “pone en juego” la historia de este último.
El análisis no pasa solo por “interpretar profundamente”. Green (2005) nos alerta al asegurar que
esta postura puederepresentar una “alimentación” intelectual forzada y que puede llevar a un
hambre casi mórbida de interpretaciones o, en su defecto, a una anorexia hacia el discurso del
psicoanalista.
Esta actitud es, claramente una limitación del analista y no de la clínica.
El trabajo psicoanalítico se realiza en el encuentro intersubjetivo, donde se recrea o se
crea (se reedita o se edita) lo que fue conflictivo o lo que no hubo, lo que faltó. A partir de ahí
la tarea se torna posible.
Lo que define al psicoanálisis es este encuentro intersubjetivo, no el encuadre.
El trabajo psicoanalítico se realiza en el encuentro intersubjetivo, donde se recrea o se
crea (se reedita o se edita) lo que fue conflictivo o lo que no hubo, lo que faltó. A partir de ahí
la tarea se torna posible.
Lo que define al psicoanálisis es este encuentro intersubjetivo, no el encuadre.
Si no hay encuentro no hay encuadre; el encuadre es una producción de los dos participantes
del proceso terapéutico.
Obviamente, el analista deberá brindar determinadas condiciones para que ese encuentro sea
posible; estas condiciones son las que clásicamente se han designado como posibilitadoras del
encuadre.
No se puede anticipar cuándo y cómo se va a generar ese encuentro; podrá darse en una
sola sesión o en dos o tres, en todas o en ninguna. Es impredecible.
La creación del encuadre posibilitará o no el despliegue transferencial.
El encuadre resulta “hecho a medida” del paciente.
Si no es adecuado, el despliegue transferencial se verá impedido, como sucedería si fuese
Si no es adecuado, el despliegue transferencial se verá impedido, como sucedería si fuese
"prêt-à-porter” o de confección masiva.
Si no se genera el encuadre propicio, no cabe esperar que se desarrolle un proceso
psicoanalítico.
Generar distintos encuadres no nos coloca inevitablemente en terrenos alejados del
psicoanálisis: estaríamos extendiendo sus fronteras.
Los pacientes con narcisismos convulsionados nos impulsan a conquistar nuevos territorios.
Muchos psicoanalistas piensan que solo los neuróticos se benefician con el psicoanálisis
clásico, y trazan una división tajante entre psicoanálisis y psicoterapia, afirmando que la
psicoterapia ajusta el encuadre para abordar las estructuras no neuróticas. El problema es que
A todo esto se suma, aunque resulte obvio, la idea de que el encuadre, con sus diferentes
variantes, no define si determinado proceso es psicoanálisis o psicoterapia. Si afirmamos que
cada individuo es único e irrepetible, el encuadre que construyamos con cada paciente será
único e irrepetible, será una nueva creación.
De ahí el aspecto creativo y artístico que cada proceso impone.
Por otra parte, la división entre psicoanálisis y psicoterapia resulta artificial.
El psicoanálisis siempre es psicoterapéutico.
El no agotamiento de los interrogantes y la búsqueda tenaz de explicaciones,j ustamente por
todo esto es que el psicoanálisis me sigue apasionando.
todo esto es que el psicoanálisis me sigue apasionando.
1 He tratado el concepto de “edición” en diferentes trabajos y lo he definido como aquel
mecanismo que posibilita el registro de lo no vivenciado, de lo nuevo, diferen
ciándolo del de“reedición transferencial” (1998, 2001, 2003).
mecanismo que posibilita el registro de lo no vivenciado, de lo nuevo, diferen
ciándolo del de“reedición transferencial” (1998, 2001, 2003).
BIBLIOGRAFÍA:
* Badiou, A. (1988) Manifiesto por la filosofía. Cátedra, Madrid, 1990.
* Freud, S. (1923): El yo y el ello. Obras completas. Amorrortu, Buenos Aires, 1979, vol. XIX.
* Green, A. (2005): Ideas directrices para un psicoanálisis contemporáneo, Amorrortu, Buenos Aires.
* Lerner, Hugo (2001): "¿Oro cobreado o cobre dorado? Reflexiones acerca de la frontera
entre psicoanálisis y psicoterapia”, Actualidad Psicológica, Año XVI, No. 287, junio de 2001.
* Lerner, Hugo(2003): “¿Técnicas o rituales?”, en H. Lerner (ed.), "Psicoanálisis. Cambios y permanencias". Libros del Zorzal, Buenos Aires.
* Lerner, Hugo y Sternbach, S. (eds.) (2007) "Organizaciones fronterizas: fronteras del psicoanálisis". Lugar Editorial, Buenos Aires.
* Lerner, Hugo (2011): “No hay yo sin otro” Actualidad Psicológica, noviembre de 2011.
* Lerner, Hugo (2013): “Felicidad, sufrimiento, realidad”, en H. Lerner ed.), Los sufrimientos, Psicolibro Ediciones, Buenos Aires.
* Lewkowicz, I., (1999): Comunicación personal
* Wagensberg, J. (2014): "El pensador intruso", Tusquets, Buenos Aires.
Médico Psiquiatra y Psicoanalista.
Premio Konex al Mérito en Psicoanálisis década 2006
2016. Vicepresidente de la Fundación de Estudios Psicoanalíticos (FUNDEP).
Miembro Titular de la Asociación Psicoanalítica, Argentina (APA).
Miembro Pleno de la Asociación Psicoanalítica Internacional.
Autor y Compilador de los libros:
“Psicoanálisis, cambios y permanencias” (2003, Libros del Zorzal).
Coautor de “Adolescencias: Trayectorias Turbulentas” (2006, Ed. Paidós)
“Organizaciones Fronterizas. Fronteras del Psicoanálisis” (2007, Ed. Lugar).
“Los Sufrimientos. Psicoanalistas. 10 Enfoques” (2013, Ed. Psicolibro)
Coautor de “Adolescencias Contemporáneas. Un desafío para el psicoanálisis.” (2015, Ed. Psicolibro)
Coautor de: "De pánicos y furias. La clínica del desborde". Ed. APA Lugar, Buenos Aires, 2016
Coautor de: “Problemáticas adolescentes. Intervenciones en la clínica actual" (Ed. Noveduc, Buenos Aires, 2017.)
Coautor de: “Problemáticas adolescentes. Intervenciones en la clínica actual" (Ed. Noveduc, Buenos Aires, 2017.)
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