27 DE ABRIL DE 2018
Científicos avanzan en un ranking de fauna argentina en peligro de extinción
Se realizó un taller del que participaron investigadores y técnicos de todo el país. El proyecto busca catalogar las especies amenazadas y establecer políticas de conservación.
Especialistas de todo el país se reunieron la Sala Latinoamericana del CCT CONICET Mendoza para participar del “Taller metodológico de recategorización de mamíferos de Argentina”. La recategorización de mamíferos consiste en asignarle a cada una de las especies distintas categorías según el grado de amenaza para su conservación. Estas categorías están delimitadas por una Ley de fauna y su decreto reglamentario.
“Este es el cuarto taller que se viene haciendo desde que se inició este proceso de recategorización. Este es, en particular, para capacitar a la gente que va a coordinar a los especialistas que van a hacer la recategorización de los mamíferos”, explica María Luisa Bolkovic, representante del Área Técnica de la Dirección Nacional de Fauna y Conservación de la Biodiversidad del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (MAyDS).
Si bien los trabajos se iniciaron en 2015, es la primera vez que este proceso se realiza bajo un convenio marco de cooperación entre el Ministerio y la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM): “Se comenzó hace tres años planeando cómo hacer esto de forma conjunta, se solicitó el financiamiento y el año pasado se hizo un convenio marco de cooperación ente las dos instituciones y una carta acuerdo con este proyecto en particular. Desde diciembre corren 18 meses para tener el proceso completo. Desde la financiación, este es el primer encuentro con todos los coordinadores”, detalla Bolkovic.
“En conjunto con el Ministerio de Ambiente emprendimos el desafío inmenso que tenemos para manejar a nuestros mamíferos, de entender su situación desde el punto de vista de la conservación. Para eso se utiliza toda una metodología que está estandarizada por la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que es la ONG pionera a nivel mundial en estos aspectos. Empezamos a trabajar fuerte en ver qué pasa fronteras adentro de nuestro país. Necesitamos entender cómo están esos mamíferos para poder manejarlos bien”, comenta Javier Pereira de la SAREM, quien es Investigador del CONICET con lugar de trabajo en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.
El proceso de recategorización abarca todos los mamíferos que habitan territorio argentino: “Se les otorga una categoría, independientemente de si están en peligro de extinción o no. Es necesario revisarlos porque justamente aparecen sorpresas. Quizás se pensaba que un animal estaba bien y de repente pueden encontrarse problemas en el manejo o en el hábitat y puede cambiar de categoría, de haber estado como Preocupación menor pasa a una categoría de Vulnerable”, explica Bolkovic.
“Estamos categorizando en este momento 408 especies de mamíferos nativos y más una treintena aproximadamente de mamíferos introducidos y el trabajo no sólo implica la categorización, sino que también se hacen fichas para el conocimiento de la especie donde se volcará toda la información que luego se convertirá en material accesible para todo el mundo en la página del Ministerio de Ambiente y en la página de la Sociedad”, agrega Pereira.
Para realizar la recategorización, los profesionales utilizan una serie de criterios cuantitativos estandarizados a nivel mundial que en un futuro permitirán comparar el trabajo realizado aquí con el de otros países y determinar la situación argentina a nivel de conservación de especies. Además, esta recategorización servirá como línea de base para evaluar la evolución de los mamíferos en el tiempo.
“Esta recategorización significa un verdadero desafío metodológico, ya que implica alinear un importante número de personas detrás de un objetivo y una metodología común que otorgue resultados sólidos que permitan traducirlo en las políticas públicas de conservación”, explica el investigador.
“Estamos frente a un proceso histórico en el cual se juntan los máximos especialistas de mamíferos del país con las autoridades encargadas de aplicar todos los criterios que surgen de acá. Por eso el desafío es importante, tenemos más de un año para trabajar y para traducir todo esto en políticas públicas para mejorar la conservación de nuestros máximos exponentes de la fauna argentina”, agrega.
Especies de animales en peligro de extinción en Argentina
1- Tatú carreta
Es uno de los animales típicos de Argentina, sin embargo su supervivencia esta severamente amenazada por la pérdida de su hábitat natural y la caza indiscriminada.
También conocido como armadillo gigante, se estima que el 30% de la población de esta especie se perdió en las últimas dos décadas. Actualmente está en situación de “peligro crítico”.
Para su conservación, la Reserva Nacional Formosa tiene como uno de sus principales objetivos la protección de algunos de los últimos ejemplares de esta especie.
2- Yaguareté
Esta especie de jaguar es una de las más amenazada por el desmonte, la caza furtiva y la destrucción de su hábitat natural, que lo redujo a subsistir en la selva misionera, principalmente.
Si bien no existen registros exactos, se calcula que sólo quedan 100 especímenes de yaguareté y su situación también es de “peligro crítico”.
Hay diferentes programas para la conservación, especialmente centradas en su hábitat natural.
3- Chinchilla colilarga
Este simpático animal, cuya evolución hizo que se convirtieran en una compañía doméstica, también sufre los avances de la desprotección.
En los últimos 15 años desapareció el 90% de su población producto de la caza ilegal y la reducción de su hábitat natural. Actualmente hay poco ejemplares y los zorros son su principal amenaza.
Para su conservación, la Reserva Nacional Formosa como en otros casos tiene como uno de sus principales objetivos la protección de algunos de los últimos ejemplares de esta especie.
4- Flamenco andino
La rápida extinción de su población se debe a las mismas causas que las especies anteriores, con el agravante de que su tasa de reproducción es muy baja.
Además, la venta de los huevos de flamenco para consumo humano durante el siglo XX, especialmente en las últimas dos décadas, intensificó su crisis de supervivencia.
Otros factores que ponen en riesgo a este especie son la creciente actividad minera, los bajos niveles de agua, los desastres naturales y la erosión de espacios para anidar.
Para su conservación se dictaron medidas para la conservación de los huevos y la gestión de hábitat.
5- Guacamayo verde
También conocido como guacamayo militar, es una de las víctimas preferidas de los cazadores furtivos dedicados al comercio. Ésto la coloca entre las especies en peligro de extinción.
Con una población en declive, con una baja pronunciada en los últimos 50 años, se calcula que quedan unos 10.000 ejemplares en la actualidad.
Para su conservación, Argentina cuenta con varios Parques Nacionales que pueden cuidar la especie, sin embargo en algunas las condiciones no son las óptimas.
6- Pecarí del chaco
Con una población pequeña, esta especie sufre las mismas amenazas que el resto, agravado por su espíritu disperso, que la hacen vulnerable por los cambios constantes en los hábitat originarios.
Se cree que en las últimas tres generaciones, se redujo un 50% el número de ejemplares, lo que hace pensar que hay pocos pecaríes con vida.
Además de tratar de mejorar su hábitat, en Argentina el Parque Nacional Copo, en la provincia de Santiago del Estero, y otras pequeñas reservas provinciales, intentan mantener la especie.
7- Tapir
Este mamífero es víctima de la deforestación en Chaco Salta, Formosa, norte de Corrientes y Misiones. Además, la caza ilegal y una población fragmentado la ponen en serio riesgo de extinción.
El tapir cuenta con diferentes programas oficiales para su conservación ejecutados por científicos nacionales y organizaciones internacionales.
8- Huemul
Este ciervo robusto, con grandes orejas y astas, en los machos, es una de las especies típicas de la zona cordillerana de la Patagonia.
De color café y con una conducta solitaria, el huemul fue víctima de la caza furtiva, ataques de otras especies y enfermedades, que lo ponen en riesgo de extinción.
Además, los incendios forestales de las últimas décadas en su hábitat redujeron considerablemente su población. Se calcula que no hay más de 700 ejemplares.
En la Patagonia se dictaron medidas para que se respete su hábitat y la vida de esta especie.
9- Pichiciego
Este diminuto animal habita en los montes del norte argentino y los datos sobre su conservación son poco precisos. Ésto lo pone en peligro de extinción, considerando los cambios producidos en su hábitat natural.
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) está a cargo de las conservación de esta especie.
10- Aguará Guazú
Es considerado el zorro más grande de Sudamérica y habita la zona norte del país, especialmente en el chaco. El avance del hombre sobre su ecosistema redujo considerablemente el número de ejemplares.
Desconfiado y solitario, el aguará guazú es nocturno y fue declarado monumento Natural Provincial en la Provincia de Corrientes.
La Fundación Temaikèn está a cargo de diferentes proyectos para la conservación de esta especie.
11- Huillín
Esta nutria, también conocido como lobito de río, originaria de la zonas aledañas al Parque Nacional Nahuel Huapi, se encuentra en riesgo de extinción desde 1977 cuando se detectó un fuerte descenso de su población por matanzas indiscriminadas.
Además, la destrucción de su hábitat, la contaminación en lagos y los ataques de otras especies representan una amenaza seria para el Huillín.
La fundación Vida Silvestre Nacional de Argentina está llevando a cabo diferentes proyectos para asegurar su conservación.
12- Margay
Este gato silvestre de cola larga, habita en las zonas húmedas de las mesopotamia y es víctima del avance de la humanidad sobre ecosistema.
La transformación de sus espacios naturales y la caza furtiva por su requerida piel, la colocan entre las especies en peligro de extinción en Argentina.
13- Ciervo de los pantanos
Este ciervo, el más grande en Sudamérica, habita en los Esteros del Iberá, pero la caza indiscriminada y los cambios ambientales por la expansión ganadera y la producción forestal, redujeron su población notablemente en las últimas cuatro décadas.
Se calcula que a principios del siglo XXI no quedaban más de 500 ejemplares, por lo que fue catalogada su situación como en “peligro internacional”.
Para su conservación, la Dirección de Fauna Silvestre dictó medidas particulares para esta especie.
14- Suri cordillerano
Este ave habitante de las cordillerana de argentina, fue intensamente perseguido por la alta cotización de sus plumas y los problemas para su reproducción por la ingesta de sus huevos por parte otras especies.
La situación de este ñandú pequeño es levemente mejor que la de las especies que la anteceden en esta lista. Sólo esta catalogada su situación como “vulnerable”.
También Parques Nacionales y otros organismos están velando por su conservación con medidas activas.
15- Cóndor andino
Mientras en otros países de la región este animal se encuentra extinto, en Argentina su situación es un poco mejor. Habitante de la cordillera, el cóndor andino es el ave más grande del continente.
La principal amenaza para su supervivencia está dada por el alto nivel de envenenamiento del que son víctimas por parte de los productores de ganado para defender a sus animales.
A través del Programa de Conservación del Cóndor Andino, diferentes organismos y fundación trabajan por el mantenimiento de la especie.
16- Cauquén colorado
Este particular ave, que migra de sur a centro del país en el invierno para no sufrir las bajas temperaturas, fue declarado plaga nacional en 1960 y 50 años después está en peligro de extinción.
Las matanzas indiscriminada redujeron su población a sólo 700 ejemplares y desde 2000 es el Monumento Nacional Provincial de Buenos Aires.
El cauquén colorado es un ave de la familia de los patos, cuya caza está prohibida en Argentina por su riesgo. Además, hay políticas activas para mantener y mejorar sus hábitat.
17- Rana telmatobius atacamensis
Este pequeño anfibio que habita en el Río San Antonio de los Cobres, Salta, se encuentra en estado de “peligro crítico de extinción” desde 2003.
La principal causa de su situación es la introducción de peces exóticos en su hábitat, que depredaron la especie, y la contaminación del agua debido a la actividad minera.
Se introdujeron modificaciones en las reglamentaciones para la conservación de su hábitat pero sus efectos pueden tardar varias generaciones en revertir el peligro actual.
18- Ranita de Laguna Blanca (Atelognathus patagonicus)
Su situación es similar a la de rana telmatobius atacamensis y sus políticas de conservación también pero su facilidad de adaptación ayudan a su supervivencia.
Por eso, la ranita de la laguna blanca fue migrada a otras fuentes de agua cercana en las que logró desarrollar su ciclo vital sin problemas.
19- Hyalinobatrachium uranoscopum
Habitante anfibia de la familia de las ranas de cristal es la especie más amenazada de la selva misionera. Su situación se agravó en las últimas décadas por la introducción de animales exóticos, la contaminación y la destrucción de su hábitat.
Si bien existen políticas activas para su conservación, aún no se registraron avances en su estado de extinción.
20- Rana endémica
Conocido como somoncuria somuncurensis, este anfibio tiene su hábitat natural en el arroyo Valcheta de la meseta de Somuncurá, en la provincia de Río Negro.
A pesar de que son considerados un animal resistente, la proliferación de hongos ha provocado una enorme disminución de su población. Las políticas para su conservación no están claramente definida lo que pone en riesgo su existencia.
21- Zorro Vinagre Speothos venaticus
Es una especie de mamífero perteneciente a la familia de los cánidos que vive en bosques a menos de 1700 msnmdesde Costa Rica y a través de América del Sur hasta Paraguay y el noreste de Argentina, en el corredor verde, al noreste de Misiones (Dto. Iguazú y General Belgrano). A pesar de esta extensa distribución es raro encontrarlo, debido a que es muy sensible a la intervención del hábitat, estando ausente en zonas pobladas por humanos y áreas deforestadas.
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