sábado, 16 de diciembre de 2017

'NUESTRAS VOCES': El malestar latente


sábado 16 de diciembre de 2017




El malestar latente










Llega diciembre y con el calor, el malestar social aumenta. Freud analizó la pulsión de muerte y la guerra. Asistimos a la construcción cultural de un futuro que no existe dentro de un redil de falsa concordia pacífica con perseguidos, jóvenes asesinados y presos políticos hace dos años. Hay una pérdida creciente de humanidad. El brazo de la noche se adueña de la consciencia humana.

Foto: Joaquín Salguero
                                                                Por            JUAN ALONSO



Un psiquiatra cuenta que diciembre es "temporada caliente" en las guardias. Aquellas personas con una ideación abismal llegan al límite de lo que su psiquismo puede tolerar con 32 grados a la sombra y a la espera del pan dulce y la sidra.
Los vínculos familiares, la situación económica y política, la ansiedad por cumplir con las obligaciones, derivan en una profunda sensación de angustia que puede tener, en ciertos casos clínicos, consecuencias funestas para la vida.
Es así como el brazo de la noche se adueña de la consciencia humana. Una especie de globo imposible de sujetar. El deseo fallido en sintonía con un enorme y complejo dispositivo mediático de manipulación del sentido a nivel global que invierte en la angustia colectiva para producir un desenlace en forma de gatillo. Además, de la construcción cultural de un futuro que no existe dentro de un redil de falsa concordia pacífica con perseguidos, jóvenes asesinados y presos políticos hace 2 años.
Esta acumulación del malestar social puede tener síntomas invisibles. Se apuntala entre los ladrillos del sistema nervioso. El punto límite de la tolerancia a lo que llamo el brazo de la noche en este contexto de desguace y vulnerabilidad de grandes sectores sociales (jubilados, trabajadores, jóvenes indigentes) está centrado en el psiquismo individual y colectivo.
En 1932, Albert Einstein le escribió a Freud sobre el origen de la Guerra. Preguntó por qué la guerra. Y Freud tardó un mes en responderle. Allí explicó el lado oscuro. La noche larga: todo aquello vinculado con la destrucción que anida entre los hombres.
Cada fin de año se precipita el principio del fin. Una especie de agujero negro donde caen las estrellas y el tiempo se comprime en un espacio infinito donde lo que se ve ya es parte del pasado.
Unamuno hablaría de la negación de los finales. Aunque valdría la pena preguntarse qué es el fin.
Algo que muchos pacientes atribulados por la desesperación no pueden analizar en esta era líquida donde hasta la enfermedad y la muerte se banalizan con categorías inhumanas.
La esperanza es vencer la larga noche. Y eso no se logra con tristeza sino con la potencia de los actos de amor.






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