jueves, 24 de octubre de 2019

"¡No, no se puede!"

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jueves     24  de  octubre  de  2019


PSICOLOGÍA


Cómo impacta en las mujeres el discurso de 
la  'meritocracia'.






Nono  se  puede!"




La autora advierte que debajo de los ropajes del discurso “las mujeres sí pueden” se impone el 'feminismo liberal':  tener  'igualdad de oportunidades' en la dominaciónLas mujeres y los mandatos 'neoliberales'.
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Por     Sofía Rutenberg    *



El imperativo “¡Sí se puede!”,  lejos de ser un mensaje esperanzador, constituye un malestar de nuestra época. En particular para las mujeres, a quienes se les exige el plus de poder con todo”  para reafirmar su capacidad y su inteligencia, como condición necesaria para el reconocimiento. Lo que antes era una obligación como mujer   -casarse y darle hijos al marido para legitimar el matrimonio y realizarse  -  en la actualidad no solo insiste sino que es cada vez más difícil de discernir por los ropajes del rendimiento: también es necesaria una carrera profesional, ganar dinero y tener una vida social. La doble o triple jornada invisibilizada y sin remuneración se traduce como una voluntad natural y divina. Invisible no porque sea transparente, sino porque se ocultan los entramados de poder que la hacen posible bajo imperativos de optimismo que establecen una sociedad de rendimiento individual, una carrera en la que hay que llegar a la meta pisando a los que tienen menos oportunidades, en la que todo es posible.


Twitteó Cristina Kirchner ante los dichos de Mauricio Macri en una entrevista en una radio en la que se refirió al  'populismo':  Es como que le cedas la administración de tu casa a tu mujer, y tu mujer, en vez de haber pagado las cuentas, usó la tarjeta. Usó la tarjeta y un día te vienen a hipotecar la casa.  La  'violencia de género existe y se acrecienta precisamente por la relación de dependencia de las mujeres al salario masculino. A través del dinero se crea una jerarquía, una forma de organización de la desigualdad, lo que Silvia Federici ha llamado patriarcado del salario. El hombre tiene el poder del dinero y es quien supervisa el trabajo no pago de la mujer creando situaciones de opresión, sumisión y acatamiento. La mujer es libre para nada porque su emancipación es negativa, su independencia económica no engendra ninguna capacidad política. Muchas mujeres que trabajan entregan el dinero a sus maridos para que estos lo administren. Las mujeres que no pueden dejar situaciones de violencia mayoritariamente dependen económicamente de un hombre y han sido aisladas, convencidas de no formar lazos con amigas ni familiares. No pueden acceder a un tratamiento psicológico, ni salir del encierro trágico de la violencia.

La violencia es un problema complejo, social y político, que no se resuelve de un día para el otro con 5 medidas “extraordinarias”. El Estado actualmente destina 11 pesos por mujer para prevenir la  'violencia de género', y los  'femicidios aumentan asiduamente.

Debajo de los ropajes del discurso “¡Las mujeres sí pueden!”  se impone el 'feminismo liberal':  tener igualdad de oportunidades en la dominación, que sólo un puñado de mujeres pueda progresar en la escalera corporativa, la mercantilización de la igualdad, la cultura empresarial, la tercerización de la opresión para que sean las mujeres más pobres y migrantes las que realicen las tareas de cuidado y limpieza a cambio de bajas remuneraciones.

La verdadera  'emancipación de las mujeres tiene que incluir servicios públicos, sistema de salud pública y gratuita, vivienda social, y el dinero necesario para que puedan abandonar situaciones de violencia, para no tener que elegir entre vivir en la calle o en una relación abusiva.

Decir  “¡No, no se puede!”  quiere decir:  "¡No hay felicidad en la opresión!"



*    Sofía Rutenberg es psicoanalistaAutora del libro “Hacia un feminismo freudiano”,          Editorial  "La docta ignorancia".









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