
domingo 11 de febrero de 2018
El feminismo copa la TV y ocupa las calles
En la última semana las feministas coparon la pantalla chica, y palabras como "sororidad", "mansplaining", "micromachismo" y "aborto" formaron parte de los debates. ¿Está bien que vayan las feministas al mismo piso donde se dijeron barbaridades contra las mujeres? ¿Suma debatir el aborto en Intrusos? ¿Rial se volvió feminista? Quizás muchos hagan rating con el feminismo pero mientras eso pasa, las mujeres también se organizan para volver a parar el próximo 8 de marzo contra las políticas de ajuste del macrismo.

Por TALI GOLDMAN
Una estampita con la cara del periodista Jorge Rial con la leyenda "San Jorge Rial. Quien llevó al feminismo al reino de la tele", circuló en las redes sociales y en los grupos de whatsapp en estos días. Es que el desfile de comunicadoras y periodistas feministas en el sillón de Intrusos, el programa que se caracteriza por los chimentos, frivolidades y peleas de vedettes, sorprendió a propios y ajenos. Quienes estaban deseosos por saber cómo le está yendo a Federico Bal en la costa o en qué anda la pelea Moria y Carmen tuvieron que escuchar conceptos como "sororidad", "mansplaining", "micromachismo" y "aborto". El martes el conductor cumplió su promesa e invitó a Virginia Godoy (más conocida como Señorita Bimbo) para debatir el concepto de aborto, mientras mostraba el pañuelo verde de la campaña por el Aborto Legal Seguro y Gratuito. Ese día Misopostrol fue la palabra más buscada en Google y Wikipedia. Se sabe: el targuet de personas que miran el programa del mediodía con más audiencia hace diez años son mujeres y en su mayoría, amas de casa. Las "doñas" como las apodaron varias.
En un tono irónico, la periodista María Florencia Alcaraz se preguntó en la red del pajarito: "¿Mañana vienen de @intrusosoficial a cubrir la primera asamblea de mujeres lesbianas, travestis y trans para organizar el paro del #8M? L@s esperamos en la Mutual Sentimiento". Pero muchas de las respuestas, lejos de entender la sorna y los emoticones que delataban que se trataba de una humorada provocadora, se volvieron hostiles. "¿Cómo vamos a permitir un móvil de Intrusos en la asamblea?" "No queremos que se televise nuestro debate" "Hay que hacer una consulta para que pueda venir una cámara", fueron algunas de las respuestas que dejaron a la periodista atónita y teniendo que aclarar que era un tuit irónico. Pero lo interesante es que una simple humorada pone en el tapete un nuevo debate dentro del feminismo.¿Está bien que vayan las feministas al mismo piso en el que se escucharon decir barbaridades contra las mujeres y en donde se cosificó a la mayoría de ellas? ¿Debatir el aborto en Intrusos? ¿No es banalizar el debate? ¿Rial se volvió feminista? ¿Por qué lo hace? ¿Es genuino o da rating? ¿Importa esto?
Una respuesta tentativa la dio la periodista Luciana Peker desde ese mismo sillón. "El feminismo en Argentina está siendo ejemplo en el mundo y la televisión Argentina le estaba dando la espalda".
Carolina Justo von Lurzer, investigadora del Conicet, arrojó otra relfexión en el suplemento Las 12 de Página 12: "El movimiento de la disidencia sexual supo gastar tácticamente esos escenarios desde muy temprano. Sólo en los últimos meses: trabajo sexual, aborto, violencia de género, acosos sexual y ahora, incluso, feminismo explícito. El espectáculo al que estamos asistiendo es el de un conjunto de personalidades de la farándula que empezó a nombrar con categorías potentes sus experiencias personales y profesionales. Y sí, lo han hecho sin acreditar pedigrí militante. Podemos sólo horrorizarnos por las confusiones, las banalizaciones, las contradicciones. O podemos también aprovechar la cultura popular como trinchera para tirar una que otra bomba. Hagamos de las celebridades firmes aliadas y de los feminismos intrusos en el espectáculo".
También lo hizo Alcaraz en la nota "El Rating es feminista" en el portal Anfibia:
"Ni empoderamiento, ni 'girl power', mucho menos 'convicción femenina'. Es un feminismo popular que crece desde abajo, bien abajo, tanto como podemos bajar meneando para volver a ponernos de pie. Y si queremos que el feminismo llegue a más hay que asumir los riesgos, hay que sentarse en el sillón de Intrusos y que escuchen las pibas en los barrios, las mujeres que están mirando porque son las que hacen tres veces más trabajos domésticos y de cuidados no remunerados que los varones y a las que las afecta con mayor fuerza la desocupación y el ajuste. Que el feminismo entre por la televisión a los ámbitos domésticos donde todavía son relegadas las identidades femeninas. Género y clase se intersectan en la audiencia predilecta de Intrusos e interpelan al sentido común. Ya no nos hablamos solo entre nosotras".
El debate se coló en algunos comentarios del último viernes en la primera Asamblea de mujeres de cara al paro del 8 de marzo. Algunas deslizaron su disgusto por haber visto en el horario del chimento el pañuelo verde, y otras celebraron estar en el prime time del mediodía. Pero si hay algo que se destaca en las asambleas de mujeres es la sororidad, ese concepto que es más que una hermandad. Porque si hay algo que tiene el movimiento de mujeres tan amplio, diverso, heterogéneo, múltiple, es que todo se construye desde un piso común. Las más de mil mujeres que asistieron a la asamblea se convirtieron sin quererlo — o en realidad sí — en actoras políticas, quizás, las que mejor les cabe el sayo de opositoras al gobierno de Cambiemos. Que en 2017 las mujeres le hayan hecho el primer paro a Mauricio Macri y no los dirigentes de los sindicatos marcó un antecedente claro y una base para seguir peleando. La Asamblea, como todas, fue una asamblea en la que se discutió política, en la que se dejó en claro que el Ni Una Menos no es un contenido vacío, que el Ni Una Menos no es sólo basta de femicidios, sino que es Ni Una Menos sin trabajo, Ni Una Menos sin el mismo salario que los varones por igual trabajo, Ni Una Menos sin el derecho a decidir por su propio cuerpo, y tantos otros Ni Una Menos que atraviesan matrices culturales, políticas, sociales e ideológicas. En la asamblea se anotaron más de ochenta oradoras entre las que estaban mujeres despedidas del hospital Posadas, del INTI y de Pepsico; mujeres que estuvieron presas tras la represión en diciembre cuando se debatía la reforma previsional, mujeres sindicalistas, discapacitadas, afros, trans.
El feminismo, o mejor dicho, los feminismos, lejos del estereotipo impostado y caricaturizado, se convirtió a nivel mundial en un movimiento que quiere cambiarlo todo. Y parafraseando al gran pensador marxista Antonio Gramsci, que el feminismo se cuele en Intrusos, es por ahí, un contundente acto contrahegemónico. Queda apenas un mes para el próximo 8 de marzo. Pero el cantito que se escuchó entre las miles de mujeres no tiene quién lo pare: "Unidad, de las trabajadoras y al que no le gusta que se joda, que se joda".


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