lunes, 3 de abril de 2017

Estado violento

lunes 03 de abril de 2017



Estado violento



La represión no cambia. El gobierno aplica y extiende las prácticas represivas. A las intimidaciones contra trabajadores de hospitales deben sumarse las listas negras y otras formas violentas. La violencia policial en el merendero de Lanús.


 

  Por        Jorge Repiso


  




























La Argentina lleva más de 30 años en democracia en los que ciertas acciones parecían cosas del pasado. Médicos y profesionales de la salud de los dos hospitales de niños más importantes de la Argentina se encontraban reunidos por cuestiones gremiales cuando advirtieron la presencia de efectivos policiales. El primer episodio aconteció en el hospital Ricardo Gutiérrez de la ciudad de Buenos Aires en momentos en los que se llevaba a cabo una reunión plenaria en el aula magna.

La doctora Silvia De Francesco, de la Asociación de Profesionales fue testigo de un grave acto intimidatorio. "El miércoles 29 nos encontrábamos reunidos con gente de otros hospitales para ver qué hacer en relación a las paritarias y otros temas como las condiciones laborales y nombramientos. Entonces, observamos por una ventana que afuera del aula había un policía. Salimos, notamos que pertenecía a la Policía de la Ciudad y preguntamos. Nos contestó que estaba ahí por orden de sus superiores de la seccional 21. Nos alarmamos mucho ya que en una planilla iba anotando el número de asistentes y hasta le preguntó el nombre a nuestra secretaria administrativa, sin éxito" Cuando De Francesco y el resto de los 30 profesionales pidieron explicaciones a la dirección del hospital, el subdirector adujo no saber del asunto y responsabilizó a la policía. "Vamos a solicitar alguna explicación al Ministerio de Salud de la Ciudad. Nunca en todos los años de democracia nos pasó algo parecido. Creo que hay un plan sistemático de control de los trabajadores. No queremos que estos procedimientos se hagan habituales", señalaron.  

Retirada. El efectivo, sin identificación, optó por retirarse del lugar.


Un día más tarde ocurrió lo mismo en hall del Hospital de Pediatría Garrahan. Un acto del personal de la salud junto con delegados de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) se vio enrarecida por la repentina presencia de dos policías. "Hacemos esas reuniones y las vamos a seguir haciendo para que los padres y la comunidad se enteren de nuestra lucha. Los efectivos se acercaron en remera oscura, armados y sin identificación, diciendo que fueron enviados por la dirección del hospital para saber cuántos éramos y quienes", comentó Cristina Díaz Alén, enfermera neonatóloga.

"Es algo que antes no había pasado. No les dimos nuestros nombres y ellos tampoco se identificaron y tuvieron que retirarse. A esta altura, es una ofensiva general a nivel nacional contra el que protesta en su derecho". Otra médica culpa al gobierno: "Es claro que hay una persecución para que la gente no se junte y, menos, se adhiera a medidas de fuerza", dijeron en el hospital.

El conflicto que mantienen los docentes de la provincia de Buenos Aires y la gobernación mostraron maniobras de espionaje similares. Una fotografía tomada desde el interior de una escuela del barrio Almafuerte, en el partido de La Matanza, evidencia el momento en el que un policía de la bonaerense toma nota de los docentes que adhirieron al paro mientras una maestra mantiene la puerta entreabierta. Este procedimiento se replicó en otros colegios de la provincia y por las redes se difundieron listas negras en formato de planilla. En estos momentos, circula por Twitter una información asegurando que el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, mandó a despedir personal municipal que faltó a trabajar el pasado 24 de marzo, Día de la Memoria.

Amedrentamiento, listas negras y otras formas de represión son cada vez más frecuentes en respuesta a los reclamos de una población en desventaja. El Gobierno avanza y retrocede en sus intenciones pero en la práctica, los avances se cuentan de a dos casilleros y los retrocesos, de a uno.

El jueves 30, a la noche, un operativo conjunto entre la Policía Bonaerense y la policía local de Lanús protagonizaron la "heroica" acción de entrar por la fuerza al Comedor Cartoneritos en busca de una persona sospechada de homicidio. Una vez en el interior, reprimieron con bastones y gas pimienta y se llevaron detenidos a miembros del merendero. La indignación general llevó a los vecinos y al Movimiento de Trabajadores Excluidos a manifestarse frente a la Comisaría 5° del distrito gobernado por el Pro y la protesta explotó en incidentes. Las fotos no mienten: una de las cocineras del comedor se dejó retratar con la prueba de la violencia contra los que menos tienen. Tres cartuchos servidos en cada una de sus manos. 








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