
martes 10 de mayo de 2016
PROMETO NO DESPEDIR
EL GOBIERNO DIFUNDIÓ UN COMPROMISO DE GRANDES
FIRMAS PARA NO DESPEDIR EMPLEADOS POR NOVENTA DÍAS
Hoy un juramento, mañana una traición
El texto muestra la supuesta buena voluntad de los empresarios, ya que no los obliga legalmente a nada y no contempla a los empleados públicos. Su único objetivo es tratar de desactivar el proyecto de ley antidespidos. Los sindicatos tomaron distancia.
Mauricio Macri realizó el anuncio del compromiso empresario en la Casa Rosada.
Luego de haberse destruido decenas de miles de puestos de trabajo en el sector privado durante los últimos cuatro meses, el gobierno presentó ayer un documento en el que un grupo de grandes firmas se compromete a no despedir personal durante noventa días. El texto muestra la supuesta buena voluntad de los empresarios, ya que no los obliga legalmente a nada, y no contempla a los empleados públicos, pues no fue firmado por el Estado. Su único objetivo es tratar de desactivar el proyecto de ley antidespidos y se logró tras una breve reunión con el presidente Mauricio Macri, quien también recibió a dirigentes gremiales de la CGT y prefirió no invitar a los líderes de las dos CTA. Los sindicalistas destacaron la declaración, pero aseguraron que el compromiso debería ser al menos por 180 días y se debería extender al conjunto de las empresas. A su vez, confirmaron que igual no retirarán su apoyo al proyecto de emergencia ocupacional. Hoy habrá una reunión con las principales asociaciones y cámaras patronales, con la que Macri buscará ampliar el compromiso.
Mientras avanza el tratamiento legislativo del proyecto de emergencia ocupacional, el gobierno nacional busca alcanzar un acuerdo intersectorial que le permita dejar sin efecto esa ley si queda firme en la Cámara baja. El proyecto cuenta con media sanción del Senado y establece la emergencia pública en todo el país en materia ocupacional por un plazo de 180 días. Si en ese lapso se producen despidos sin justa causa, los trabajadores pueden optar por accionar judicialmente para pedir el reingreso a su puesto de trabajo o el derecho al cobro doble de las indemnizaciones. Desde el Gobierno sostienen que esto desestimulará la inversión y la creación de empleos porque los empresarios considerarán esta prohibición un costo más en su presupuesto. Sin embargo, el proyecto –al menos es que fue girado a Diputados– determina que estas disposiciones no regirán para las incorporaciones de trabajadores que se realicen a partir de que entre en vigencia, lo que significa que no afecta relaciones futuras.
Macri justificó la situación económica actual en que el país viene supuestamente de un estancamiento de cinco años. "Un tercio de los adultos no sólo no tiene trabajo sino que ya no busca trabajo. No son números, son personas. Y detrás de esas personas hay angustias. El tema es ocuparnos de todos los argentinos. Es muy importante que debatamos en serio cómo se crea el trabajo", señaló el funcionario en una breve conferencia de prensa luego de las reuniones. Defendió la idea de mostrar reglas de juego claras para generar confianza y estimular la inversión y la creación de trabajo. "Eso no viene de la mano de las imposiciones y arbitrariedades", señaló en clara referencia al proyecto de ley para impedir los despidos que impulsa la oposición.
Poco compromiso
El fin de semana el ministro de Producción, Francisco Cabrera, fue quien coordinó la convocatoria del empresariado a la Casa Rosada para reunirse con Macri. El jefe de gabinete de Producción, Ignacio Pérez Rivas; el secretario de Industria, Martín Etchegoyen, y el vice, Fernando Grasso, fueron lo que hicieron los llamados. El presidente mantuvo ayer dos mesas de diálogo, una con empresarios y otra con representantes gremiales. En la primera estuvieron presentes Cristiano Rattazzi (FIAT), Eduardo Elsztain (IRSA), Martín Zarich (Banco Francés) y Miguel Acevedo (AGD), junto a representantes de Arcor, Techint y algunas de las cámaras empresarias. Hoy será el turno de las cámaras patronales. Los empresarios se mostraron en un principio renuentes a rubricar cualquier compromiso en el actual escenario económico, aunque finalmente aceptaron no reducir su nómina laboral por apenas 90 días, la mitad de lo que establece el proyecto de ley de emergencia ocupacional.
El compromiso quedó plasmado en un breve documento de apenas una carilla. "Ante el momento de cambio positivo que está viviendo la Argentina y de transición económica que genera dificultades de corto plazo en los argentinos, nosotros como empresarios, desde nuestro rol de generadores de empleo y producción, queremos comprometernos a no reducir nuestros planteles de empleados durante el menos los próximos 90 días, generar planes de inversión para promover más puestos de trabajo y trabajar junto al gobierno nacional y a los sindicatos en un agenda de desarrollos y de mejora de calidad del empleo en el país, sector por sector", sostiene el texto llamado de Estabilidad Ocupacional. "Consideramos que la propuesta de ley antidespidos que tiene media sanción en el Congreso introduce un cepo al trabajo que dificultará las nuevas inversiones y generará el efecto contrario al que dicen buscar", cierra el texto.
Además de criticar el proyecto de ley de la oposición, el documento cuenta con una fuerte defensa a lo hecho por el gobierno. "Creemos que las medidas que está tomando el gobierno nacional son las adecuadas para alentar la creación de nuevos puestos de trabajo", destaca el documento del acuerdo.
"Quiero agradecerles el compromiso de hoy (por ayer). Tiene que ver con un momento en el que todos debemos ponerle el hombro. Es una etapa difícil de sinceramiento de la economía", señaló Macri en la conferencia. El funcionario insistió con la idea de buscar coincidencias entre distintos sectores a través del diálogo. "El crecimiento debe ser un valor compartido. Tenemos un enorme futuro por delante. Pongamos lo que tenemos que poner", agregó. Claudio Belocopitt, presidente de Swiss Medical Group y uno de los asistentes al encuentro sostuvo que "la preocupación es tratar de encontrar una solución para transitar este momento", y afirmó que la convocatoria y la firma de un compromiso se estaban gestando hace unos días.
Menos voces
El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, fue quien realizó la convocatoria a los dirigentes gremiales. Estuvieron presentes representantes de las tres CGT (Azopardo, Alsina y Azul y Blanca) pero no fueron convocadas las dos CTA (de Hugo Yasky y Pablo Micheli). Participaron del encuentro Antonio Caló (UOM), Luis Barrionuevo (Uthgra), el moyanista Guillermo Pereyra (Petroleros), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Carlos West Ocampo (Sanidad), Armando Cavalieri (Comercio), Gerardo Martínez (Uocra), Roberto Fernández (UTA), Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento) y Omar Maturano (La Fraternidad).
Los líderes gremiales acompañaron el compromiso como una señal de buena fe, pero adelantaron que no le quitarán el apoyo al proyecto de ley. "Queremos 180 días sin despidos. Ni un paso atrás", sostuvo Marturano dirigente de La Fraternidad.
Por su parte, el titular de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, afirmó que el gobierno no ha convocado a la central que representa para el acto y consideró la medida es una "jugada del macrismo para permitir que sigan despidiendo gente". "Es una falta de respeto que los dirigentes seamos convocamos a último momento para impedir la ley antidespidos. Es una jugada del macrismo. Esta maniobra del presidente es para permitirle a los empresarios la absoluta libertad para que sigan despidiendo gente", apuntó el gremialista.
MACRI RECIBE A LAS CÁMARAS
Buscan más adhesiones
Durante la jornada de hoy, la convocatoria será para las cámaras empresarias, las cuales redactarán su propio documento de adhesión al "Compromiso por el empleo" que impulsa el Gobierno, según confirmó también el titular de AEA, Jaime Campos. Cabrera detallará un programa para pymes. "Tenemos un problema estructural del empleo en la Argentina, y en ese contexto es que vamos a anunciar medidas que alivien la situación y apoyen el desarrollo de las pymes", justificó.
Por su parte, los diputados de la oposición impulsan el proyecto de ley de emergencia ocupacional ratificaron su intención de avanzar con su tratamiento pese a los acuerdos rubricados ayer. El jefe del PJ y vicepresidente de la Cámara baja, José Luis Gioja, acusó a Macri de buscar "cambiar la fuerza de una ley por la firma de un papel", mientras que el referente del bloque Justicialista Diego Bossio advirtió que "los trabajadores necesitan soluciones concretas, no compromisos". Desde el frente Cambiemos ratificaron la agenda para hoy a las 11 hoy en la que se escucharán las posiciones de los representantes pymes en un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y Legislación del Trabajo de la Cámara baja.
OPINIÓN
El acuerdo unipartito
Por Mario Wainfeld
"Nosotros como empresarios… queremos comprometernos a no reducir nuestro plantel de empleados durante al menos los próximos noventa días." Así reza el párrafo más sustancioso del "Compromiso por el empleo" presentado ayer con pompa y circunstancia en la Casa Rosada.
El primer borrador del texto, que contiene otras cláusulas puramente declamatorias, fue redactado por funcionarios del Gobierno ayer mismo. Se envió desde la mañana, con pedido de aval y respuesta entre la crema de los empresarios. Estos formularon comentarios y se llegó a la redacción final, con algunas correcciones.
Las llamadas para convocar a la Casa de Gobierno empezaron desde mediodía. A la hora señalada, el presidente Mauricio Macri se reunió con una cantidad apreciable de empresarios entre los que circulaba una hoja en las que se firmaban las adhesiones.
La novedosa paritaria unilateral se suscribió por empresa, a título individual, pongalé. Como explicó amablemente a este diario el titular de una de las mayores centrales patronales, éstas no pueden asumir compromisos de ese tipo en representación de sus integrantes.
Las corporaciones patronales volverían hoy mismo a Balcarce 50 a firmar un acuerdo (aun) más general. Un rebusque para que las rúbricas de las corporaciones figuren aunque más no sea en una expresión de deseos.
Macri pronunció uno de sus discursos más cortos e insustanciales (ya es decir). Criticó al kirchnerismo, prometió crear millones de puestos de trabajo, enalteció al crecimiento. Coló una frase típica del fútbol cuando hay mucho en disputa: "pongamos lo que hay que poner". No precisó qué hay que poner. En materia futbolera se sobreentiende o se sabe.
Los dirigentes sindicales más empinados de las dos CGT fueron citados al mismo lugar, misma hora, con similar urgencia.
El oficialismo y sus medios afines propalaron que las representaciones gremiales también firmarían. No podía ocurrir, por definición: el compromiso es unipartito. También porque, como comentó a este diario uno de los aliados de Hugo Moyano que participó, "no se puede firmar ni hablar en serio de estos temas así no más. Tiene que haber un recorrido antes. Nos llamaron a mediodía, fuimos a hablar y escuchar pero hasta ahí llegamos".
El Gobierno anunció a los compañeros cegetistas la convocatoria al Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil, el Empleo y el Salario (en adelante el Consejo) para el 19 de mayo.
Macri agregó que en ese Consejo se formará un grupo de trabajo para discutir modificaciones al mínimo no imponible del impuesto a las ganancias. Desde el otro lado de la mesa le manifestaron extrañeza por el ámbito elegido, algo exótico para abordar el tema. El macrismo aplica licencias poéticas a las instituciones, es muy decontracté en ese aspecto.
El convite a las centrales sindicales tuvo bolilla negra: los dos CTA fueron excluidas por el oficialismo. Macri en su discurso alabó al "diálogo" y expresó con mirada firme la necesidad de sentarse con todos en la clásica "mesa" para conversar. Pero la praxis oficial discrimina entre réprobos y elegidos, más allá de las palabras.
Tal vez el gobierno mide mal los tiempos que corren, de "unidad en la acción" de las distintas vertientes del movimiento obrero. Por si hace falta, dos dirigentes de la CGT Azopardo le recordaron que las CTA tienen representación en el Consejo del Salario y que es forzoso respetar ese derecho dentro de dos semanas. Es una de tantas herencias institucionales del kirchnerismo, padecidas por Cambiemos.
Los representantes de los trabajadores se retiraron sin hacer declaraciones ni asistir a la alocución presidencial. "No nos sumamos a la escenografía", agregó uno de los más representativos.
El documento, la liturgia del acto y la nueva cita para hoy evidencian que el empresariado banca los trapos del Gobierno. Poner, lo que dice poner algo más efectivo… es otro precio. La redacción del documento es confusa, tal vez forzada por la urgencia, tal vez adrede.
Si uno se pone puntilloso: es diferente decir "nos comprometemos" que "queremos comprometernos". Media gran diferencia entre querer hacer algo y ponerlo en marcha. Las dietas, por ejemplo, se reprocha personalmente este cronista. O la creación del empleo o medidas pro-operarias si fuera el Gobierno quien se mira al espejo.
Lo antedicho puede tratarse de un detalle o un matiz. No lo es escribir "no reducir los planteles" en vez de "no despedir". Las empresas afirman que mantendrán el número de trabajadores durante un trimestre pero se reservan el poder de echar y contratar a otros. Esto fue uno de los contados aspectos en los que fue retocada la redacción original, a pedido de algunos referentes patronales, confirman fuentes fidedignas del sector. La explicación es que hay despidos por mala conducta que no se pueden diferir.
Hubo otros empresarios que eran remisos a firmar porque no acostumbran despedir. "¿Por qué debería firmar una promesa de no drogarme si nunca lo hice?" transpolaba alguno. En general fueron disuadidos. Está en juego un gesto político, no es cuestión de reparar en detalles.
La aceleración oficialista revela cuánto lo mortifica y preocupa la posible aprobación de la ley de Emergencia ocupacional en Diputados.
El anunciado veto de Macri es factible pero los estrategas oficiales leen que lo dejaría malparado.
La promesa patronal aspiraría a sustituir la ley, too much. Por lo pronto, en derecho no hay compromiso sin sanción. Los que aseguran que cumplirán podrían burlar su palabra hoy mismo, sin ninguna consecuencia ajena a su reputación. No pagarían doble indemnización desde ya, ni tendrían recargo en impuestos por fabular algo. Si el Estado hubiera suscripto el Compromiso podría haber estatuido alguna pena. Claro que sería exorbitante a la lógica del manifiesto, que es una gracia patronal.
Lo ofertado es un canje entre una ley (válida por un plazo más largo, con reglas claras, aplicable a todos los argentinos) por un ersatz. Una promesa retórica que solo atañe a los firmantes. Y cuya violación carecería de toda consecuencia para ellos. Para ser buena onda el Compromiso es más que nada. Para ser certero: apenas un cachito más que nada.
La abstención oficial dejó indemnes a los empleados públicos frente a la avanzada de cesantías sin causa, ni fundamentación, ni respeto de derechos básicos. Tal vez por eso Macri menospreció a las CTA que congregan cantidad de gremios estatales. Los considera parias y los trata en consecuencia.
El "faltante" interpela a las dos CGT: si desamparan a los empleados públicos borrarían con el codo la bella página escrita el 29 de abril.
El tuit del día lo proveyó el ex diputado y senador Jorge Yoma que, alejado de la lid cotidiana, puede darse varios gustos. Textual: "¿Presi, como hago para invitar a los mil empresarios en dos horas?" "Pedile a la Embajada de Panamá que te ayude."
El personal macrista pudo cumplir su cometido sin seguir los consejos de Yoma aunque algunos connotados empresarios se quejaron de haberse anoticiado casi sobre la hora.
Como fuera, el Gobierno, cariacontecido por haber perdido el dominio de la agenda, les pidió una pequeña ayuda a los amigos. Fue interpretado, se la concedieron.
Puestos a hacer favores, dijeron que dispensaban otro a sus empleados. De derechos nadie habla en la galaxia oficial y la jornada de ayer no hizo excepción.
Fue un nuevo encuentro entre integrantes de una misma clase social, desempeñando distintos roles. Pocas mujeres en el Gabinete y en las sillas para invitados, caramba.
La autoexclusión del Gobierno trasunta su perspectiva ideológica. Se resiste, hasta la sobreactuación, que "la política" intervenga en el mercado, cruz diablo. Resquemor que se acentúa si la norma "polémica" restringe las potestades del capital, por transitoria que sea la limitación.
La primera percepción sugiere que el simulacro no disuadirá a las centrales sindicales peronistas ni a los diputados opositores.
El referente del Frente Renovador, el diputado Sergio Massa, volvía de Corrientes, de un viaje con el diputado José Ignacio de Mendiguren. Convocó a su bloque y sub bloques para una reunión hoy mismo. Queda por verse cómo se traduce "la ancha avenida del medio" ante el nimio cambio obrado ayer.
Los diputados opositores, en conjunto, quedaron con la pelota de su lado. Nada serio cambió el escenario, digamos, de anteayer. Si son coherentes (y ponen lo que hay que poner) está claro qué deben hacer.
mwainfeld@pagina12.com.ar
LOS DIPUTADOS OPOSITORES PEDIRÁN LA SESIÓN ESPECIAL
PARA TRATAR LA LEY ANTIDESPIDOS ESTA SEMANA
Con la palabra de los empresarios no alcanza
La oposición coincidió en que el acuerdo firmado en Casa Rosada es el "reconocimiento" de la existencia de un problema, pero aspira a convertir en ley la media sanción del Senado contra los despidos. "No hay obligación,sin sanción", sostuvo Héctor Recalde.
Los diputados del Frente para la Victoria se reunieron ayer
con representantes de las pymes para hablar del proyecto.
Por Miguel Jorquera
El "compromiso" empresario de mantener por 90 días sus "plantillas" laborales – que algunas compañías sellaron ente el presidente Mauricio Macri en Casa Rosada – no terminó de convencer a los bloques opositores que celebraron que "el gobierno reconozca el problema" y "no lo oculte", aunque igual convocarán a una sesión especial para esta semana, donde buscarán convertir en ley la media sanción del Senado que declara la emergencia ocupacional por 180 días y prevé la doble indemnización. Una propuesta que intentarán llevar adelante el Frente para la Victoria (FpV), Progresistas, el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) y a la que se sumarían el Bloque Justicialista (BJ), al tiempo que el massista Frente Renovador cavila entre la disputa de quienes proponen reformas al proyecto de los senadores y el endurecimiento de su ala sindical que reclama la ley. Desde la alianza oficialista Cambiemos sostienen que continuarán el debate en comisiones mientras buscan quebrar a la oposición para frenar la ley y evitar que Macri cargue con el costo político de vetarla.
Una a una todas las bancadas opositoras salieron a opinar sobre el "compromiso" que el Presidente acordó con empresarios y comunicó desde el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. "Macri pretende cambiar la fuerza de una Ley por la firma de un papel", dijo el vicepresidente de la Cámara de Diputados y presidente del PJ, José Luis Gioja, y reclamó que "así como el gobierno le pide a las empresas que se comprometan a no despedir personal, el Estado también debería firmar un compromiso para no despedir empleados públicos, eso no lo va a hacer porque pretenden seguir echando gente a discreción, por eso es necesaria una ley".
Gioja insistió en que "no existe una mejor solución para darle estabilidad a los trabajadores que una Ley, donde intervienen los senadores, que representan a las provincias y los diputados, que son los representante del pueblo de todo el país, desconocer eso es no entender el funcionamiento de las instituciones", al tiempo que ratificó que el FpV pedirá una sesión especial para esta semana para tratar la ley.
El jefe de la bancada del FpV, Héctor Recalde, ratificó ante Página/12 que pedirá una sesión especial para el jueves o mañana, si finalmente Cambiemos quiera sesionar ese día para avanzar con su propios proyectos – Acceso a la Información Pública y Reducción del IVA hasta 300 pesos para jubilados y beneficiarios de planes sociales – mientras busca dilatar y frenar el avance de la ley antidespidos. "Es importante que reconozca un problema que negaba", dijo Recalde que también cuestionó el "compromiso".
"No hay obligación sin sanción", sostuvo el abogado laboralista sobre el gesto empresario y sostuvo que el texto generada otras dudas: "mantener la plantilla no es lo mismo que no despedir, con lo que podrían reemplazar trabajadores para bajar costos con menores salarios o a los trabajadores que los empresarios consideran 'indeseables' por distintos motivos".
Entre los renovadores, las opiniones tuvieron los mismos tonos de la disputa interna. "Nos parece un signo de madurez que el gobierno reconozca que hay un problema de empleo real como veníamos planteando y esperamos que las medidas que se tomen para solucionarlo sean integrales", sostuvo el propio Sergio Massa desde Corrientes sin mencionar la ley antidespidos. "Es el reconocimiento de que hay un problema. Nos genera beneplácito que el gobierno entienda que no estábamos hablando por hablar ni por oportunistas. Hay un problema en serio", apuntó la jefe del bloque massista, Graciela Camaño, en sintonía con su jefe político.
En cambio, Facundo Moyano, que representa la oposición del sector sindical del massismo, le apuntó a Macri. "Es un artilugio para seguir dilatando el debate en Diputados de la ley de emergencia laboral. Lo único que ratifica esto es que el problema de la desocupación es real y no puede ocultarse más", señaló el diputado y dirigente del gremio de Pejae. "Los trabajadores necesitan certezas y leyes que les den confianza y previsibilidad en momentos en donde parece ser el único sector al que el Poder Ejecutivo no tiene en cuenta a la hora de tomar decisiones", sentenció Moyano diferenciándose de sus compañeros de bancada.
"Tengo la esperanza de que saldremos de esta coyuntura pero los trabajadores deben tener seguridad y el resguardo que solo puede ofrecer la ley", posteó Diego Bossio (BJ) en Twitter. "Vamos a ver en qué consiste (el compromiso), mientras tanto seguimos insistiendo que el Congreso debe sancionar una ley antidespidos", sostuvo su compañero de bloque, Pablo Kosiner y agregó: "Esto demuestra que no estábamos mintiendo cuando decíamos que el tema de la desocupación es un problema en la Argentina".
"Estamos en un estado de derecho, en una sociedad del siglo XXI, ¿por qué no una ley en vez de un pedido por favor y un compromiso?", señaló la socialista Alicia Ciciliani, que consideró el compromiso empresario con el Gobierno como "primitivismo puro" y se pronunció a favor de la sanción de la ley que calificó como "muy equilibrada". Myriam Bregman, del FIT, denunció que pacto del gobierno con las empresas "es una maniobra de bajo vuelo para evitar que se haga la sesión especial en Diputados y que salga una ley que frene los despidos".
Cambiemos, en tanto, busca dilatar el tratamiento en comisión, que hoy recibirá a empresarios y el miércoles al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, en un intento de ganar tiempo. Aunque los opositores que se plieguen a la estrategia oficialista podrían cargar con el costo político que le ahorrarían a Macri.
LOS SINDICALISTAS TOMARON DISTANCIA DEL COMPROMISO
ANUNCIADO POR MACRI
"Ningún gremio firmó nada"
Mientras las dos CTA no participaron del encuentro con Macri y empresarios, referentes de distintos sectores de la CGT valoraron el llamado al diálogo, pero destacaron que "lo que se anunció tiene poco significado". No estuvo Moyano.
"La convocatoria nos tomó a todos por sorpresa", dijo Fernández, d
el gremio de los colectiveros.
Por Julián Bruschtein
El encuentro con el presidente Mauricio Macri y empresarios no tuvo el mejor resultado para los dirigentes sindicales. "Nosotros seguimos firmes para que salga el proyecto de ley antidespidos en el Congreso. Ningún gremio firmó nada ni se quedó para el anuncio del Presidente", confió a Página/12 un sindicalista vinculado a la CGT conducida por el metalúrgico Antonio Caló, uno de los asistentes a la reunión. La ausencia del camionero Hugo Moyano también fue notoria a pesar de haber enviado representantes de su espacio al anuncio de Macri de un compromiso de los empresarios de "no reducir los planteles de empleados" por 90 días.
"Acudimos al llamado de Macri por una cuestión de respeto... Pero si fuimos y hablamos con diputados y senadores para explicarles los reclamos y la necesidad de una ley que impida los despidos, y que se aplique la doble indemnización, es porque creemos que ése es el camino", señaló el mismo dirigente de la CGT, poniendo sobre la mesa la prioridad que las centrales sindicales le dan al proyecto que ya tiene media sanción del Senado. "Creemos que el llamado al diálogo es positivo, pero lo que se anunció tiene poco significado para nosotros", agregó el representante gremial, poniendo todas las dudas sobre el acuerdo firmado por Macri y los empresarios, recibido con pocas expectativas por los sindicalistas.
En la reunión realizada en Casa Rosada estuvieron, además de Caló, el secretario general de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, el dirigente de Obras Sanitarias José Luis Lingeri, el de Sanidad Carlos West Ocampo y el titular del gremio de Comercio, Armando Cavalieri. También fueron de la partida el secretario general del gremio de la construcción, Gerardo Martínez, el secretario general de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, Juan Carlos Schmidt, Omar Maturano de La Fraternidad, Gerónimo Venegas de la Uatre, Roberto Fernández del gremio de los colectiveros, y el dirigente del gremio de los trabajadores del petróleo, Guillermo Pereyra. Fue significativa la ausencia del líder de la CGT Azopardo en la mesa que encabezó Macri junto al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y el jefe de Gabinete, Marcos Peña.
"La convocatoria nos tomó a todos por sorpresa, pero allí estuvimos y el Presidente habló del acuerdo-compromiso con los empresarios, que ojalá se cumpla", señaló el colectivero Fernández apenas salió de la Casa de Gobierno. Fernández está al frente de uno de los gremios más cercanos al gobierno nacional, junto al de Venegas. A contramano de la indiferencia que generó en la mayoría de los sindicalistas que asistieron al encuentro, Fernández destacó que "el Presidente demostró que está al frente de los trabajadores para que no despidan", elogiando la iniciativa de comprometer al empresariado de alguna forma, y a pesar de que en el acuerdo se critica el proyecto de ley antidespidos que impulsan las cinco centrales sindicales.
"A los empresarios nosotros les creemos poco. Y sabemos que esto que propone el Gobierno tiene el objetivo de frizar el avance del proyecto de ley de emergencia ocupacional. No quiere verse en el aprieto de tener que vetarla y que los gremios salgamos a la calle otra vez", analizaban en la CGT Balcarce. "Estamos convencidos de que la única forma de proteger los puestos de trabajo es una ley. No se nos pasa por la cabeza dejarlo en manos de los empresarios", agregó el dirigente, mostrando la desconfianza sobre los dueños de las empresas.
La convocatoria oficial dejó afuera a las dos CTA, que igualmente apuntaron su desacuerdo con la iniciativa de Macri. "El llamado fue sobre la hora y eso tampoco nos pareció bueno de parte del gobierno. Especularon para que salgamos en la foto con los empresarios y les salió mal", indicaron los voceros de la CGT de Caló, evidenciando el malestar que generó la jugada del gobierno nacional. "Vamos a seguir el trámite parlamentario hasta el final, porque ésta es una ley que va a salir. Lo que venga después lo decidirá Macri", aseguraron.
LAS CENTRALES DE TRABAJADORES ARGENTINOS NO
FUERON INVITADAS
"Si no sale la ley, vamos camino a un paro general"
Por Laura Vales
Los titulares de las dos CTA, Hugo Yasky y Pablo Micheli, calificaron al anunciado "compromiso por el empleo" de los empresarios con el presidente Mauricio Macri como una "maniobra hecha a las apuradas" para frenar la sanción de la ley antidespido, o para vetarla con un menor costo político. Las centrales no fueron invitadas a la reunión que el Presidente tuvo con representantes de las tres CGT en la Casa Rosada antes de presentar el acuerdo, pero aseguraron que hablaron con Hugo Moyano y que la unidad para impulsar la ley antidespidos sigue firme. "Si no sale la ley, vamos camino a un paro nacional", anticiparon.
Para los dirigentes, "lo único rescatable" del anuncio de Macri en el Salón Blanco fue que el Presidente reconoció, finalmente, que hay despidos y de una magnitud grave. Por lo demás, dijeron que el acuerdo no garantizará el empleo.
"Es una truchada total. Los empresarios que firmaron ese compromiso son un grupo reducido. Lamentablemente, Macri no tuvo convocatoria como para sentar a sectores realmente representativos del empresariado: no dejó de ser una reunión de amigos", sostuvo Yasky.
El titular de la CTA de los Argentinos señaló además "la contradicción de que el Estado nacional haya sido el primer empleador en disparar la ola de despidos. De tener una real intención de frenarla, tendría que haber hecho público un compromiso de no echar a ningún trabajador del sector público. Evidentemente no lo hace, y eso nos reafirma en la necesidad de que se sancione una ley que garantice la estabilidad laboral, tanto en el sector público como en el privado".
Micheli, por su cercanía con Moyano, fue el que lo llamó cuando trascendió que las CGT habían sido invitadas a la Rosada para hablar de la "tregua". Moyano le adelantó que él no iba a concurrir, pero que mandaría a Juan Carlos Schmid, titular de la Confederación de Trabajadores del Transporte. Sin embargo, le aseguró que no iban a firmar "nada" y que seguía con la misma posición con respecto la necesidad de la ley antidespidos "se sancione cuanto antes".
"El Poder Ejecutivo y los empresarios son los dos sectores responsables de más de cien mil despidos en cinco meses ¿Cómo vamos a confiar en que ellos vayan a cuidar el empleo? No lo van a hacer ni medio minuto", sostuvo el secretario general de la CTA Autónoma.
Micheli coincidió en que se trata "de una maniobra para que si sale la ley, que es lo más probable, y el presidente la veta, lo haga pagando el menor costo político, con el argumento de que ya tiene un compromiso de no despidos firmado con los empresarios".
"Llama la atención que el gobierno nos pida que creamos que este acuerdo pueda ser cumplido, cuando nos estuvo mintiendo hasta ayer, diciéndonos que el nivel de empleo se mantenía estable... y ahora llama de urgencia a las patronales para evitar los despidos durante 90 días", apuntó.
Sobre la promesa de Macri de que las políticas de Cambiemos van a generar la creación de "millones" de puestos de trabajo "de calidad", el dirigente consideró que es "una aspiración del presidente, pero no tiene nada que ver con lo que está haciendo. Es una profesión de fe como otras: 'se van a crear millones de empleos', 'la inflación va a bajar a un punto', 'van a llegar inversiones'. La verdad es que son una expresión de deseo, pero no un dato de la realidad".
PROPONEN A RANDAZZO COMO CANDIDATO PARA 2017
Quieren subirlo al tren
El ex ministro Florencio Randazzo no aparece mucho en público.
Desde un sector del peronismo bonaerense arrancó un "operativo clamor" para que el ex ministro de Transporte Florencio Randazzo tenga un rol protagónico en las elecciones legislativas del año que viene, en las que el PJ buscará recuperarse de la derrota sufrida en octubre pasado. "Tenemos expectativa en que Florencio Randazzo sea parte de este proceso y pueda tener el protagonismo que queremos que tenga", sostuvo ayer el intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, quien comentó que existía una coincidencia entre los 55 jefes comunales del PJ de la provincia de Buenos Aires en cuanto a la necesidad de "reconstruir el peronismo".
Randazzo apareció poco y nada en público desde el fin del gobierno de Cristina Kirchner. Su relación con la Presidenta terminó mal, luego de que ella eligiera como candidato a la presidencia a Daniel Scioli y Randazzo no aceptara convertirse en el postulante del Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires. Hay kirchneristas que aún hoy creen que esa deserción permitió la victoria de María Eugenia Vidal en provincia y la de Mauricio Macri a nivel nacional.
En la provincia se elegirán el año que viene senadores y diputados. En el PJ ya surgieron los nombres de Daniel Scioli, Julián Domínguez y hasta de la propia Cristina Kirchner como posibles candidatos para una competencia que se imagina dura contra Cambiemos – se barajan los nombres de Jorge Macri y de Esteban Bullrich – y el Frente Renovador de Sergio Massa.
Ayer, quien se encargó de lanzar al ruedo al ex ministro fue Katopodis, un intendente que tuvo un paso por el massismo y volvió al Frente para la Victoria unos meses antes de las elecciones. Ahora reporta en el llamado G-12, un grupo de intendentes entre los que se encuentran Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Juan Zabaleta (Hurlingham) y Eduardo "Bali" Bucca (Bolívar), aunque hay varios otros.
"Nosotros vamos a trabajar para encontrar los mecanismos para un proceso de unidad y dentro de ese proceso de unidad aspiramos a encontrar a los mejores hombres que nos pueden representar en las próximas elecciones", manifestó ayer para respaldar a Randazzo el jefe comunal de San Martín. En los últimos tiempos, Katopodis mostró un perfil diferenciado. Por ejemplo, fue de los muy pocos que no asistió a la reunión a la que los convocó Cristina Kirchner en el Instituto Patria.
LA REVISTA BARCELONA APELARÁ EL FALLO QUE LA
CONDENÓ POR DAÑO MORAL
"El fallo es un mamarracho"
Ingrid Beck, la directora de la revista, explicó que la decisión judicial que benefició a la activista castrense Cecilia Pando pone en riesgo la libertad de expresión.
"Lo más preocupante es el planteo de que hay una 'sátira exagerada'", dijo.
"Lo más preocupante es el planteo de que hay una 'sátira exagerada'", dijo.
La apologista de represores Cecilia Pando obtuvo un fallo a su medida para salvar su "decoro".
Por Adriana Meyer
"Era probable que Cecilia Pando nos hiciera una demanda; lo que no podía esperarse es un fallo judicial como éste, que es un mamarracho." Así, ácida y precisa, responde Ingrid Beck sobre la resolución que condenó a la revista Barcelona, que ella dirige, a resarcir a la activista castrense Cecilia Pando en una querella iniciada por daño moral. La defensora de genocidas aseguró que su imagen se vio afectada por una contratapa de esa publicación que satirizaba la acción de una protesta en la que Pando se había encadenado al edificio Libertador. Según el fallo de la jueza Susana Nóvile, que además obliga a la revista a pagarle 40 mil pesos a la "afectada", la imagen y los títulos "exceden el tono sarcástico y burlón y hacen una exposición exagerada" de Pando. En diálogo con Página/12, Beck anticipó que apelarán el fallo ante la Cámara en lo Civil.
La sátira aludía a la manifestación que en 2010 llevaron a cabo los integrantes de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos – tal como se consideran los represores procesados y condenados por los delitos de lesa humanidad – cuya presidencia ocupa Pando, para cuestionar los juicios a estos genocidas y exigir su desprocesamiento y liberación. La jueza sostuvo que la revista agravia a Pando porque es una "persona privada con actuación pública". En este sentido Beck replicó: "Satirizamos a una persona pública porque se encadenó al edificio Libertador para pedir la libertad de represores, una actividad generada por ella". El fotomontaje mostraba a Pando como parte de un acto de sadomasoquismo, acompañada de leyendas como "para matarla", "cadenas, humillación y golpes (de Estado)", "soltá al genocida que llevás adentro" y "las chicas quieren guerra antisubversiva", entre otras.
El fallo indicó que "el ejercicio del derecho de expresión de ideas u opiniones no puede extenderse en detrimento de la necesaria armonía con los restantes derechos constitucionales, entre los que se encuentran el de la integridad moral, el honor y la intimidad de las personas". A sabiendas de que sería cuestionada, la magistrada argumentó que "la exigencia de una práctica periodística veraz, prudente y compatible con el resguardo de la dignidad individual de los ciudadanos no puede calificarse como una obstrucción o entorpecimiento de la prensa libre". A su vez, la revista Barcelona destacó que para que no sea interpretado como censura "voceros del juzgado explicaron que la idea no es prohibir la sátira y el sarcasmo" sino "ponerle un límite". Para Beck "lo más preocupante del fallo es el planteo de que hay una 'sátira exagerada', como si hubiera que usar un medidor, y esto es un peligro para la libertad de expresión, tal como lo dijeron en términos jurídicos todos los abogados".
De hecho, fue amplio el arco de repudios, desde el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, que consideró que el fallo que condenó a Barcelona "viola los estándares sobre libertad de expresión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la Corte Suprema", hasta el especialista en medios Martín Becerra, que lo calificó como "preocupante". Al resolver a favor de la mediática activista, la jueza Nóbile dijo que "la prensa debe obrar con mayor cautela hacia las personas que menciona en sus publicaciones cuando ellas no son funcionarios ni figuras públicas, puesto que su vida privada es mucho más vulnerable", y destacó que "está casada con Pedro Mercado, tiene siete hijos, es católica y docente". Sin embargo, fue por sus declaraciones públicas en defensa de los represores que su marido, que era mayor del Ejército, fue pasado a retiro en diciembre de 2005. Y en las elecciones de octubre de ese año, la persona privada que es Pando según la jueza, fue candidata a diputada por una lista menemista.
OPINIÓN
Dengue: planificación o esperar el invierno
Por Alejandro Collia *
El dengue es hoy la enfermedad transmitida por mosquitos de más rápido crecimiento en el mundo, con casi 400 millones de infecciones cada año, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Factores como el incremento en la urbanización, la movilidad de las poblaciones y el cambio climático que amplían el rango de acción del mosquito vector, han creado las condiciones para la diseminación de la enfermedad.
La expansión del dengue en América ha evolucionado en los últimos 50 años. A mediados del siglo pasado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) coordinó una campaña hemisférica para la erradicación del Aedes aegypti, que culminó a principios de la década del 60.
Desde entonces, la falta de recursos para solventar programas de control del vector en el continente provocó la reinvasión del mosquito, el resurgimiento de los brotes de dengue y la circulación de múltiples serotipos. Sólo en Brasil, que ahora está en el centro de la escena por el zika, se registraron 1,6 millones de casos probables de dengue en 2015, un aumento de 178 por ciento respecto a 2014.
Argentina no fue ajena a este proceso: mientras que había sido declarada país libre del mosquito transmisor del dengue en los años sesenta, debido a que varios países no lograron la eliminación, sufrió paulatinamente la reinfestación. En nuestro país el comportamiento del dengue es epidémico: los casos ocurren durante los meses de mayor temperatura, en estrecha relación con la ocurrencia de brotes en los países limítrofes. Y se ha constatado la presencia del mosquito transmisor de la enfermedad en la mayoría de las provincias.
En la provincia de Buenos Aires se estima que hay más de un millón de migrantes de países limítrofes afectados, que residen en los tres cinturones del Conurbano y que viajan con frecuencia hacia y desde los mencionados territorios. Por eso, muchos casos registrados son "importados" de países limítrofes que tienen brotes endémicos de dengue, esto es, donde la enfermedad está siempre presente.
Precisamente, esta situación endémica en la región desencadenó en 2009 una epidemia con casi 28 mil enfermos. A partir de entonces, sin embargo, en los últimos 6 años se produjo una franca disminución de la curva epidemiológica del dengue con un descenso sostenido de pacientes enfermos en el país, en especial en la provincia de Buenos Aires, a partir de la implementación del Plan Nacional de Prevención y Control del Dengue, que instrumentó en agosto de ese año el gobierno nacional.
Se trató de una planificación integral y multisectorial diseñada para reducir el riesgo de propagación de brotes, garantizar la detección precoz de los casos de dengue, orientar las acciones de control de forma anticipada, disminuir el impacto socioeconómico y evitar que el dengue se convierta en un mal endémico en el territorio nacional.
Así, Argentina se volvió una fiel custodia de sus fronteras llevando adelante políticas de control del vector, el mosquito Aedes aegypti, tanto en la línea de frontera como en el territorio. Fueron acciones coordinadas con las provincias afectadas de la extensa geografía de nuestro país, articuladas con los países limítrofes.
En la provincia de Buenos Aires, el 30 de junio de 2009 el gobierno de Daniel Scioli aprobó el Decreto 1040/09, que estableció la Emergencia Sanitaria, "con específico alcance administrativo para la incorporación de recursos humanos" y la implementación de un Plan de Contingencia que incluyó la creación de una Red de Laboratorios de Referencia para el diagnóstico de casos. Además, se coordinaron con los municipios operativos de descacharrado y de fumigación para control de foco, se trabajó con la comunidad para conseguir un cambio de comportamiento, se instalaron larvitrampas y ovitrampas para monitoreo, y se crearon guías de intervención para el equipo sanitario, para la comunidad educativa y de control vectorial. Con estas acciones, tras el brote de 2009 se logró, en las temporadas sucesivas, Circulación Cero del virus del dengue en la Provincia.
Lejos de quedarse de brazos cruzados, en 2011 el ministerio de Salud de Nación se preparó para afrontar una eventual epidemia de dengue grave a raíz de la expansión de una variante del virus del dengue, el serotipo 4, en sintonía con el alerta epidemiológico emitido entonces por la OPS. Es que la incorporación de un nuevo serotipo en áreas donde ya han circulado diversos serotipos multiplica las posibilidades de ocurrencia de dengue hemorrágico, con un aumento de la letalidad.
Sin embargo, Argentina volvió a sucumbir al dengue este verano en versión agravada: las actuales autoridades sanitarias del país reconocieron que "no hemos sido exitosos en la prevención y el control" y que el brote actual "fue muy superior al de 2009" con más de 63.952 casos notificados y 35.000 confirmados.
La asunción de la responsabilidad de un gobierno nacional y de los gobiernos provinciales afectados, debiera comenzar por el reconocimiento de lo que no se hizo o no se hace en el momento oportuno. De tal modo, si bien como ya he mencionado, existe una multicausalidad de factores sociales, ambientales y climatológicos que coadyuvan a la propagación de la enfermedad del dengue, la discontinuidad de las acciones programáticas de prevención y control del dengue por parte del gobierno actual, favoreció directamente la presencia del brote epidémico y el incremento del número de pacientes afectados por la enfermedad.
Generar políticas públicas requiere planificación, coordinación y, en especial, del sentido de la oportunidad, además de un marco político y una ideología de gestión centrada en la salud como derecho,que encamine nuestras acciones.
Por eso, la puesta en marcha en 2009 del Plan Nacional de Control del Dengue, conjuntamente con las provincias, permitió tener una estrategia sostenida que, al margen de los comportamientos de la enfermedad en la región, produjo un descenso de casos. Hoy, en cambio, todo parece indicar que la única apuesta del Estado es a que empiece el invierno y el frío haga desaparecer a los mosquitos.Desde entonces, la falta de recursos para solventar programas de control del vector en el continente provocó la reinvasión del mosquito, el resurgimiento de los brotes de dengue y la circulación de múltiples serotipos. Sólo en Brasil, que ahora está en el centro de la escena por el zika, se registraron 1,6 millones de casos probables de dengue en 2015, un aumento de 178 por ciento respecto a 2014.
* Ex ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires. Actual secretario de Salud de La Matanza.
OPINIÓN
Los primeros intelectuales del Río de la Plata
Por Tomás Forster *
Establecer una genealogía de las tradiciones intelectuales argentinas es una tarea que, ante todo, implica una discusión en torno al punto de partida. Hay quienes sostienen que los primeros pensadores cabales surgieron con los fuegos de la Revolución de Mayo. Estos historiadores de fuste ven en las figuras de Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Bernardo de Monteagudo y, sobre todo, de Mariano Moreno a los primeros referentes a la hora de trazar un linaje del intelectual surgido de este lado del Río de la Plata. Es indudable que la mayoría de los trabajos, ensayos e investigaciones que se proponen recorrer el variopinto mapa histórico de los intelectuales nacionales, suelen comenzar con los hombres de Mayo. Una larga lista, que no distingue de izquierdas ni derechas, de nacionalismos o universalismos, suele encarar el pasado de este modo, siguiendo una linealidad planteada por las manuales escolares.
De acuerdo con este consenso historiográfico y teórico – en una enumeración que se podría acotar en una pléyade de autores tan diversos en talento y circunstancias como podrían ser Tulio Halperín Donghi, Jorge Abelardo Ramos, Rodolfo Puiggrós, Félix Luna, Norberto Galasso, José Pablo Feinmann y hasta divulgadores profesionales como Felipe Pigna – parece casi una osadía remontar la historia intelectual argentina sin hacer un sentido homenaje a aquellos exponentes de la intelligentsia criolla de principios del siglo diecinueve que, encandilados con el movimiento de la ilustración expandido desde el corazón de Europa a partir de la Revolución francesa, lucharon denodada y enérgicamente por llevar a la práctica las ideas radicalmente novedosas que cristalizaron en aquel tiempo. Más allá de estilos, mayores o menores rigurosidades historiográficas, pesos ideológicos, exaltación de una figura o corriente en detrimento de otra –morenistas, anti-morenistas, saavedristas, liberales, unitarios, federales, conservadores-populares, revisionistas de derecha e izquierda, marxistas ortodoxos y heterodoxos y así la lista podría extenderse hasta el hartazgo – unos y otros parecen coincidir en definir este punto temporal como el comienzo de una historia intelectual argentina. A contrapelo, en estas líneas se sostiene que la generación de Mayo es una suerte de cimiento fallido pero ineludible del que luego emergerá un nuevo tipo de intelectual que al menos vislumbrará la tensión existente entre lo que se pretende global y la realidad local.
En este breve escrito, se comete la herejía de cuestionar esa suerte de canonización historiográfica por un motivo principal: los intelectuales de Mayo pensaban, y esto era una característica de la época que los amparaba, en clave de calco y copia con Europa, principalmente con lo sucedido en Francia e Inglaterra. Si la Revolución Industrial inglesa tejió el sentido material-productivo del capitalismo, la Revolución francesa dispuso un fondo simbólico, un torrente de palabras-acciones o ideas-fuerza que se abrieron paso con la fuerza de un sismo histórico.
Desde sus tiempos de estudiantes en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca –actual Sucre, en Bolivia – cuando leían de contrabando volúmenes que llegaban de segunda mano de Rousseau, Montesquieu, Diderot, incluso de Kant, y de tantos otros nombres influyentes de ese entonces, los futuros revolucionarios actuaron con la fe del convencido, del que actúa sin notar rugosidades ni desdoblamientos, cual Robespierres rioplatenses. Y tenía que ser así, porque aquél tiempo que corrió entre la toma de la Bastilla de 1789 y la batalla de Ayacucho en la que sucumbió el poder realista en América del Sur, fue de implosión y partición, de final de una era y comienzo de otra, en un movimiento que nació en Europa Occidental y afectó decididamente a la América Hispanolatina (quizá los únicos que pensaron y actuaron de un modo distintivo fueron los negros haitianos que, desde 1794, lucharon por su independencia contra la propia Francia que exponía, en su faceta colonialista, el otro rostro de la razón ilustrada).
Aquellas décadas significaron, a uno y otro lado del Atlántico, uno de esos momentos excepcionales marcados por una marea de acontecimientos que se precipitan sin control, cuando las ideas y las palabras parecen cobrar vida y el mundo estalla y se recompone vertiginosamente. Una época marcada por el paso decidido, breve e intenso de hombres justos, honestos y violentos, fervientes creyentes en una concepción que aventuraba una nueva era de la humanidad, en un orden definitivamente justo, fundado en las luces del conocimiento lógico-técnico, en el progreso inevitable al que llevaría la combinación de desarrollo científico y ordenamiento sistemático de la vida social y política.
Por todo esto, no hay una conceptualización genuina, original en los hombres de Mayo, un punto de vista auténtico, propio, en tensión creativa con sus referencias, cual discípulo que finalmente construye su camino y, sin dejar de haber asimilado y agradecido todo aquello que le enseñó su maestro, inicia su propio recorrido. No fue culpa de ellos, se conjetura. Algo más grande y presuroso los condicionaba y abrazaba. Los obligaba a lanzarse tras un modelo elaborado en tierras ajenas. Dependencia y razón, fe absoluta en la ciencia y anticlericalismo, ruptura con el colonialismo español acompañada de un nuevo eurocentrismo que combinaba la alucinación por la cultura francesa y un librecambismo engañoso con Inglaterra. Estas son las contradicciones inconscientes de los venerables y encomiables próceres con los que se abre nuestra historia de manual.
Los dos primeros intelectuales argentinos que de una u otra manera, trabajaron y masticaron estas tensiones, tardarían al menos dos décadas en aparecer, hasta bien entrados los años treinta del siglo diecinueve. Era necesario que el proceso histórico madurara, que el país comenzara a perfilarse más claramente, que las confrontaciones internas a cuestas de la sangre derramada exhibieran claramente a los diferentes sectores sociales y proyectos de país que representaban, que apareciera un liderazgo autoritario y popular al mismo tiempo que quebrara, al menos momentáneamente, la subordinación total al liberalismo, para que emergiera un intelectual argentino que, por primera vez, se atreviera a plantarse de otro modo.
Sin dejar de absorber las nuevas olas, consustanciado con las tendencias de la modernidad europea, exiliado la mayor parte de su vida en destinos tan dispares como Montevideo, Santiago de Chile, París y Londres, político frustrado, con frecuentes muestras de genuflexión hacia el poder y restringido como todo hombre por los clivajes y sentidos que marcaron su época, Juan Bautista Alberdi fue un esbozo de intelectual local en el sentido profundo en el que se pretende argumentar esta afirmación. En sus diferentes etapas, desde sus comienzos como integrante de las tertulias en el Salón Literario de Marcos Sastre que dieron forma a la Generación del 37, Alberdi se movió en los bordes, enfrentó las tensiones, abrió un surco novedoso, elemento que lo emparenta con su enemigo íntimo, compañero-adversario de ruta: Domingo Faustino Sarmiento.
Los dos del interior: uno tucumano, Alberdi; el otro sanjuanino, Sarmiento. Uno llegado raudamente a estudiar a Buenos Aires, saludado como joven prodigio, dotado para las humanidades y las artes. El otro, escribe el libro que lo hace célebre – El Facundo, claro está – sobre una Pampa a la que aún no conoce y se encandila a lo lejos con una Buenos Aires que todavía imagina. Orígenes levemente similares, exilios semejantes en tiempos de Don Juan Manuel, pero a su vez dueños de temperamentos contrapuestos y de destinos políticos muy distintos. Uno, Alberdi, reflexivo, algo timorato, precavido, incisivo y ecuánime. Sarmiento: volcánico, voraz, vital, despreocupado e imaginativo.
Chocarían sus plumas belicistas en las Cartas Quillotanas y ya no habría vuelta atrás. Además de las personalidades, sus movimientos políticos los enfrentaron una y otra vez: si el antirosismo los emparentó, el apoyo de Alberdi a Urquiza y la afinidad de Sarmiento con el mitrismo porteño los alejó irremediablemente. Sarmiento logró convertirse en el intelectual político por antonomasia – en un tiempo en el que la sociedad era menos compleja y diversificada y aún permitía esas confluencias – y Alberdi ambicionó ser el cerebro máximo del urquicismo en tiempos de la Confederación Argentina. No lograría eso, pero, posteriormente, la Generación del 80 y el roquismo triunfante aprovecharían su rico legado y le rendirían tributo, erigiendo una suerte de Alberdi póstumamente conservador-positivista. De esa manera, impondrían su idea de Nación en relación al esquema alberdiano de la "República Posible" – con una economía abierta y derechos políticos limitados – que siente las bases de la "República Verdadera" – plenos derechos políticos, además de los consabidos económicos –.
En suma, dos espíritus románticos con luminarias. Ejecutores de un romanticismo de medios para un liberalismo de fines.
Pero, a esa definición, que no me pertenece, habría que agregarle el sentido crítico que le imprimieron a sus obras y acciones. Soñaron con una Nación a escala de las potencias europeas y luego del pujante Estados Unidos – aunque ambos no tardarían en mostrar sus desencantos con estas sociedades en el trascursos de sus viajes –. Se movieron en una relación ambivalente con la oligarquía porteña y estanciera – de la que Sarmiento enfatizó su olor a bosta de vaca en sus últimos años –. Y, por último, más allá de sus conclusiones, problematizaron la dicotomía civilización y barbarie – Sarmiento desde su talento literario, Alberdi desde su liberalismo popular o federalista – y rescataron aquello que sí es recuperable, aún hoy, de la tradición ilustrada, de la propia modernidad parida por la Revolución francesa: el pensar sin concesiones, rescatando las armas de la crítica y el esfuerzo supremo por generar ideas que cambien el mundo. Inscribirnos en una tradición política que juzgamos distante y enfrentada a la que adscribieron Alberdi y, sobre todo, Sarmiento; posicionarnos en un campo determinado que podríamos consentir en denominar nacional, latinoamericanista y popular, no nos debe volver reacios a discutir y traer al presente la huella de estas dos personalidades controvertidas y complejas. La historia muestra su presencia actual cuando se recrea críticamente. Los rostros del pasado, lejos del bronce, vuelven a la vida.
* Sociólogo y periodista.








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