miércoles, 4 de mayo de 2016

TODO VALE


miércoles 04 de mayo de 2016




TODO VALE


EL GOBIERNO PONE EN MARCHA UNA ESTRATEGIA DILATORIA  

PARA INTENTAR FRENAR EL PROYECTO DE EMERGENCIA  

OCUPACIONAL

Macri quiere la ley antidespidos en el freezer



Recién hoy Michetti enviará el proyecto desde el Senado a Diputados. Cambiemos convocará a la discusión en comisión para evitar la sesión especial que impulsa el FpV. Macri le dijo a Massa que no acompañe al kirchnerismo.
Mauricio Macri conversa con sus ministros luego de 
la reunión de gabinete realizada ayer.



El Gobierno intenta por todos los medios dilatar el tratamiento de la ley antidespidos en la Cámara de Diputados como último recurso para trabar su aprobación. Mientras el presidente Mauricio Macri buscó pegar al líder del Frente Renovador, Sergio Massa, con el kirchnerismo para evitar que diagramen una estrategia en común, la vicepresidenta Gabriela Michetti demoró hasta último momento el envío del proyecto que la semana pasada tuvo media sanción del Senado. Luego de dos días de reclamos insistentes de los legisladores del Frente para la Victoria, desde la oficina de Michetti aseguraron que la iniciativa sería girada recién hoy por la mañana. Cambiemos buscará convocar para este mediodía a las comisiones de Presupuesto y Hacienda y Legislación del Trabajo para comenzar su discusión que esperan hacer lo más larga posible y así evitar la sesión especial que los bloques opositores impulsan para mañana.

Durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada, Macri jugó la carta de la presión pública a Massa. "Le pido que no acompañemos al kirchnerismo en esta propuesta", le tiró el Presidente. La estrategia de la Casa Rosada es evitar que la oposición se unifique detrás del proyecto como sucedió la semana pasada en la Cámara alta, donde la iniciativa que declara la emergencia ocupacional y prohíbe los despidos consiguió un respaldo de 48 votos a favor contra apenas 16 en contra.

"Estoy convencido de que esta ley no es buena para los argentinos. Mi obligación y mi compromiso con los argentinos es decirles la verdad, y no puedo convalidar algo de lo que estoy convencido que es muy malo para los argentinos", insistió ayer Macri, quien embarcó a todo su gobierno en una resistencia tenaz a la iniciativa. Por eso dijo que invitaba a los representantes de la oposición a "reflexionar y debatir", y añadió que esperaba que la discusión del Congreso "dé la oportunidad a los argentinos de ver cuál es el camino".

Desde el bloque del Frente Renovador rechazaron las declaraciones del Presidente y su intención de unirlos con el kirchnerismo. "Macri no debe decirnos que tenemos qué hacer porque somos una fuerza opositora", sostuvo la jefa del bloque del FR, Graciela Camaño. Las afirmaciones de Macri tenían que ver también con el objetivo de profundizar las contradicciones de la bancada del massismo, donde conviven diputados de origen gremial que apoyan el proyecto con entusiasmo – Facundo Moyano, Héctor Daer –  con otros vinculados al mundo empresarial – José Ignacio de Mendiguren – lo rechazan. Ayer, en una reunión, los diputados massistas buscaron conseguir un punto de consenso.

Lo que salió diciendo Massa fue lo mismo que planteó el lunes cuando se encontró con el jefe del bloque de senadores del PJ, Miguel Angel Pichetto. Que buscarán introducir cambios al proyecto con media sanción del Senado, pero que si esos cambios no son aceptados por la mayoría de la oposición, votarán igual la ley. "Yo le pido al presidente Macri que acompañe nuestra ley. Que frena los despidos, promueve el empleo joven y le permite a las pymes salir adelante. Nosotros aspiramos a poner estas cosas en la ley. Queremos proteger en la pyme el empleo para personas de entre 18 y 24 años. No sólo el castigo para el que despide, sino el premio para el que toma. Lo mismo para las personas mayores de 50 años", sostuvo ayer por la tarde Massa en una entrevista.

–¿Y si no logra modificar el proyecto, qué pasa? –lo consultaron.

–Acompañaremos el proyecto que viene del Senado. Pero aspiramos al consenso –respondió.

Hubo otros diputados del FR que le retrucaron al Presidente, como Felipe Solá. "Macri quiere hacer quedar a Massa como kirchnerista y plantear que sólo hay dos lugares porque quiere que siga la brecha. No tengo dudas que Macri aumenta la grieta. Basta ver la política económica donde ha dicho que 30 mil despedidos no es nada", consideró Solá.

de mendiguren incluso armó una reunión propia con representantes de pymes en el Congreso para que cuenten su problemática e insistir en su lobby. Quiere que las pequeñas y medianas empresas queden excluidas de la prohibición de despedir.


Tiempos de goma

En su estrategia dilatoria, Cambiemos utilizó también a la burocracia parlamentaria para estirar los tiempos. Ayer, el presidente del bloque de diputados del FpV, Héctor Recalde, remitió temprano al titular de la Cámara Baja, Emilio Monzó, una nota solicitándole que arbitre las medidas que sean necesarias para que la presidencia del Senado, a cargo de Michetti, que envíe de una vez el proyecto con media sanción a la Cámara Baja. "Que la alianza Cambiemos cumpla con el artículo 78 de la Constitución Nacional", reclamó. En la declaración, el FpV-PJ sostuvo "que es de extrema gravedad institucional que se demore intencionalmente el debate sobre la emergencia ocupacional, ya que el empleo es un derecho humanos de los trabajadores".

Recién por la noche desde la oficina de Michetti dejaron trascender que remitirían el proyecto hoy por la mañana. Al mismo tiempo, en la alianza Cambiemos anticiparon la convocatoria para las 13 de un plenario de comisiones de Presupuesto y Hacienda y Legislación del Trabajo comenzar una discusión de la iniciativa que quieren estirar todo lo posible. Así trascendió luego del encuentro que mantuvieron los principales integrantes del interbloque de diputados con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca.

La intención del oficialismo choca con el pedido que varios diputados del Frente para la Victoria y fuerzas progresistas y de izquierda le habían enviado a Monzó para que se convoque a una sesión especial para mañana.

Para arrancar una sesión especial sólo se necesita contar con el quórum pero para votar un proyecto sobre tablas, como sería el caso del que llega desde el Senado, se necesitan los dos tercios de los votos. Para eso requerían también de los diputados massistas y los del Bloque Justicialista de Diego Bossio.

En posición de equilibrista, anoche el massismo daba a entender que no participaría de la sesión. En principio, Graciela Camaño criticó el apuro del kirchnerismo. "No va a llevarnos a los sopapos al recinto para votar algo que tampoco sirve si no le incorporamos una parte en la que tratemos el tema de las pymes", sostuvo la jefa de la bancada. "Nos preocupa la insistencia por votar esta semana", añadió Solá.

Según la interpretación que hacía un operador del massismo, con la sesión especial "se corre el riesgo de regalarle una victoria a Cambiemos". Eso sucedería, interpretaba, porque si bien no tendrían problemas para alcanzar los 129 diputados para arrancar la discusión con quórum, para votar el proyecto necesitarían que lo voten todos los opositores más un diputado del interbloque de Cambiemos, con lo que recién ahí alcanzarían los dos tercios. "Es casi imposible", concluía. Si lo votación se frustra, el proyecto terminaría en comisión sí o sí.

La cuestión es que en el kirchnerismo el momento es propicio para conseguir la votación, luego de la formidable demostración de fuerza que hicieron las centrales sindicales en la movilización al Monumento al Trabajo de la semana pasada junto con el envión conseguido con la amplia aprobación en el Senado.

Dicen que el miedo no es zonzo. Desde Cambiemos anticiparon que se suspendía la sesión prevista para hoy para tratar el proyecto de ley de Acceso a la Información. El temor era que los bloques opositores capitaneados por el Frente para la Victoria se unieran y forzaran el tratamiento de la emergencia ocupacional. Así, Acceso a la Información será tratado junto con el proyecto que promueve el régimen de restitución del IVA para jubilados que cobran la mínima y los titulares de los planes sociales, probablemente en una sesión la semana que viene.














Tanto rechazo confirma que habrá despidos



Por     Luis Bruschtein

Macri dio a entender que la ley contra los despidos es una ley "k". El jefe del radicalismo, el santafesino José Corral, siguió el guión PRO y dijo que la ley contra los despidos "esconde intereses políticos del kirchnerismo". En el massismo molestó la maniobra del PRO, porque no querían darle todo el mérito al kirchnerismo de un proyecto que es reclamado por todos los sectores del movimiento obrero. Si algún hecho pone de manifiesto el nuevo desequilibrio es este proyecto de ley. Las fuertes presiones de los sectores empresarios que están representados por sus entidades patronales y por el gobierno de un lado, y en el otro la presión de todo el movimiento obrero.

El resultado de este juego de presiones fue que todo el día de ayer, mientras los voceros del massismo juraban que votarían la ley en la sesión especial del jueves, algunas agencias afirmaban que el massismo había decidido obstaculizar el debate y le quitaría quórum a la sesión especial para tratar este proyecto que ya fue aprobado en el Senado. El mismo Macri, que habla todos los días en la cadena de radio y televisión privada, hizo un discurso destinado casi exclusivamente a presionar a Sergio Massa. Para ellos Massa es el flanco más débil de la oposición y además estaba siendo fuertemente presionado por el sector empresario. Mientras el massismo se hacía rogar, el PRO retenía el proyecto aprobado en el Senado y usaba todo tipo de estratagemas y chicanas para demorar el trámite hasta que se pudiera convencer a los massistas, en cuyas filas milita Facundo Moyano, hijo de Hugo, el orador principal del masivo acto de los trabajadores que se hizo el viernes para respaldar el proyecto de ley. Dentro del massismo se producían esos tironeos a favor y en contra desde que se empezó a discutir el proyecto.

En el kirchnerismo también hubo tironeos. Aunque todos estaban a favor de una ley antidespidos, los sectores más duros querían que la emergencia ocupacional se extendiera hasta fin del 2017 y fuera retroactiva a marzo. El proyecto en discusión es más suave, tiene salvaguardas para las pymes y los tiempos son muy acotados y sin retroactividad.

De todos modos, el peso de las grandes empresas es tan dominante en el gobierno que entre los dos (el gobierno sumado al poder económico) desequilibran todo el escenario socioeconómico y ponen en un lugar muy desprotegido a los sectores del trabajo. Este gobierno juega claramente de un lado. Es lo único que explica tarifazos que convierten al gas y la nafta argentinos en los más caros de la región.

El discurso de la unidad es esencialmente hipócrita en el PRO porque toma partido claramente por el sector de la economía más concentrada. Hace marxismo de manual, pero desde los patrones y no desde los trabajadores. En cinco meses de gestión han sido todas pálidas para los trabajadores y beneficios para las grandes patronales rurales, de la industria y de los bancos. Aunque la economía está cayendo en picada y los trabajadores han perdido parte de su salario, esos sectores obtuvieron fuertes ganancias.

Todo lo que ha hecho este gobierno parece decidido para dividir entre "k" y anti "k", pero sobre todo entre ricos y pobres. Cada frase está orientada sobre esos dos antagonismos. Los perros oliendo unos bolsones que supuestamente deberían haber tenido billetes más la pileta de su casa bastan para sentenciar a Milagro Sala por corrupción. Pero si el empresario presidente y medio gabinete tienen empresas fantasmas offshore que se usan para evadir impuestos, eso es "una práctica común de las empresas". Igual que cuando aparece el otro medio gabinete especulando con el dólar a futuro cuando algunos de ellos participaron en la decisión de devaluar. Eso tampoco es corrupción para el oficialismo y sus medios de comunicación simplemente porque la realizan gerentes y empresarios.

Cuando Macri se declara sorprendido porque lo acusan de favorecer a los ricos, su discurso no es creíble. Es el punto más débil del macrismo porque se asienta sobre una realidad que lo contradice por las medidas que ha tomado y por la realidad que han generado. Cuando trata de hacer demagogia, son tan ínfimas las migajitas que ofrece –créditos de 15 mil pesos para vivienda–, que confirman la idea de que su mirada es de rico. En la calle esa realidad está sintetizada en una frase espontánea, que nadie inventó y que surgió de la gente: es "un gobierno de los ricos".

La negativa de Macri a reconocer la existencia de una oleada de despidos masivos en la administración pública y en el ámbito privado, en vez de convencer confirma la impresión de que no le importan los despidos. Lo mismo cuando dice que la ley antidespidos no funcionó en 2002. Hay una sensación extendida de inseguridad laboral por los despidos, y los argentinos tienen memoria que el desempleo empezó a bajar a partir del 2002. Ese discurso del oficialismo es un boomerang.

En general, todo el discurso del oficialismo sobre el trabajo demuestra desconocimiento del universo de los trabajadores. Incluso cuando quiere adornarlo, no lo plantea como una necesidad primaria del ser humano, constituyente de la persona y su mundo, sino como una cuestión de elección, o de gustos. Por un lado dice que no hay oleada de despidos y por el otro dice que hay que terminar con el trabajo inútil. Niega que haya despidos y niega la necesidad de una ley que los frene. Pero después dice que los despidos no se frenan a partir de una ley. Si la oleada de despidos no existe por qué tanto lío por una ley que no puede frenar algo que no existe. Tanta negativa a esta ley da miedo porque revela un horizonte de despidos y desocupación.















"Macri se equivocó"

Eduardo Duhalde criticó Mauricio Macri por su rechazo a la ley de emergencia ocupacional. "Tuvo apresuramiento en anunciar el veto y enojarse con los que están en una posición distinta", dijo y agregó que la "equivocación" de Macri fue "enojarse públicamente, porque eso nunca debe hacerlo un presidente, con una persona que lo ayudó, que es el presidente del bloque del Senado", en referencia al jefe de la bancada del Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto. En declaraciones a la radio AM 750, Duhalde recordó que durante su administración se aplicó la ley antidespidos pero apuntó que "lo que pudo haber funcionado antes quizás no funcione ahora" porque "son situaciones totalmente distintas" y al respecto añadió: "Yo tomé el país con cuatro años de recesión. Todavía la Argentina no está en recesión." Duhalde también cuestionó "el enojo de algún gremialista que anuncia un cataclismo si viene un veto" y pidió "tomarse las cosas con calma" y "no apresurarse" para que "la sangre no llegue al río" y "no se terminen peleando, porque no le conviene a los argentinos"














EL MINISTRO DE TRANSPORTE JUSTIFICÓ UN NUEVO  

RECORTE DE GASTOS EN LA LÍNEA DE BANDERA

Aerolíneas con las alas cortadas



Dietrich se manifestó con desprecio por el futuro de la empresa. Sostuvo que "el Estado no está para subsidiar el traslado del segmento más rico de la población", sin considerar la conectividad nacional como un servicio público esencial. Constantini se lamentó por carta.
                       "Nos reducen nuevamente de forma significativa los subsidios",                                      afirmó Isela Constatini, presidenta de Aerolíneas.


El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, justificó ayer el duro ajuste en Aerolíneas Argentinas que anunció el día anterior la presidenta de la empresa, Isela Constantini, con el argumento de que el Gobierno "no está para subsidiar los traslados en avión del segmento más rico de la población". Constantini había comunicado al personal de la compañía a través de una carta la decisión del Poder Ejecutivo de recortar los subsidios. Allí reconoció, como si no fuera parte del gobierno, que tiene "algo de incertidumbre" por el futuro de la línea de bandera, y que la disminución en las transferencias del Estado le plantea "un nuevo desafío". "Nos coloca en una situación aún más compleja desde la gestión financiera", aseguró, sin dar precisiones sobre cómo se implementará el achicamiento de gastos, cuál es el monto involucrado y si eso afectará empleos y rutas.
Dietrich tampoco aclaró la cuestión en sus declaraciones de ayer. Solo dijo que "hay un plan de reducción del déficit de Aerolíneas para hacer sustentable la empresa". Constantini, sin embargo, dejó entrever su sorpresa por la decisión oficial, en la que intervino el coordinador del Gabinete, Mario Quintana. "Este mes el Gobierno nos comunicó que nos reducen nuevamente de forma significativa el nivel de subsidios para este año. Este recorte aplica a todas las empresas y organismos del Estado. Y nos plantea un nuevo desafío. Si bien venimos haciendo esfuerzos por poner la contabilidad al día, reducir costos e identificar oportunidades de negocios, la alineación de procesos está llevando tiempo y necesitamos movernos con más rapidez". Es decir, el programa de ajuste que estaba implementando Constantini fue considerado insuficiente por sus jefes, que solo le comunicaron que tendrá menos recursos y deberá reformular sus metas, sin que eso estuviera previsto de antemano.
Las declaraciones posteriores de Dietrich reforzaron la percepción de que el Gobierno no tiene interés en desarrollar Aerolíneas Argentinas, si no más bien tender a su achicamiento. Esta idea queda reforzada por la participación de varios ex ejecutivos de LAN en el Poder Ejecutivo. El más destacado es el ex CEO de esa empresa, Gustavo Lopetegui, quien actúa como director técnico del equipo económico y asesor de Mauricio Macri. "No hay razón para que el Estado tenga que subsidiar a una empresa que vende el servicio de trasladar gente en avión, que es el segmento más rico de la población, en un entorno donde tenemos muchas cosas que fallan en nuestro país como infraestructura y servicios sociales", argumentó Dietrich una entrevista radial, mientras el personal de la empresa se manifiesta cada vez más preocupado por la continuidad laboral. El funcionario no hizo mención a la conectividad que requiere el país ni consideró a Aerolíneas como prestadora de un servicio público esencial para millones de argentinos.
El criterio de caja del Gobierno en el manejo de la línea de bandera podría afectar destinos y frecuencias, aunque Constantini sostiene internamente que su intención es evitarlo. "Cuando converso con muchos de ustedes día a día - "transmitió la funcionaria en su carta al personal" - siento algo de incertidumbre, pero también mucho entusiasmo por la etapa que se ha iniciado". La confesión de incertidumbre sería entendible por parte de quienes recibieron la misiva, pero que provenga de la funcionaria responsable de conducir la compañía es un hecho inédito.
Del mismo modo, el ministro de Transporte expuso su desconocimiento sobre la empresa que tiene a cargo dentro del organigrama de su cartera, al señalar que no sabe si se anuló o no la obligación a los funcionarios del Estado a viajar por Aerolíneas, que se había impuesto durante el gobierno anterior. Reconoció que no estaba al tanto sobre "si se quitó o no la obligación", y solo pudo responder con evasivas. "Lo que tenemos que hacer es que los funcionarios viajen de la forma más conveniente porque hay otras compañías que pueden tener precios más baratos que Aerolíneas en determinados tramos y destinos", señaló. "Lo que buscamos" - dijo - "es cuidar la plata de todos los argentinos que es la que administramos nosotros y si eso significa viajar en otra aerolínea, no veo que sea un problema". La medida, que Dietrich desconoce si sigue o no vigente, formaba parte del plan de desarrollo de la compañía que había trazado el kirchnerismo.









ACTO DE PRESENTACIÓN DE LA NUEVA CONDUCCIÓN DEL PJ,  

PRESIDIDA POR JOSÉ LUIS GIOJA


Con un tono peronista y perfil opositor



El sanjuanino bregó por un peronismo que sea oposición, sin que eso signifique "tirar piedras" al actual gobierno.
     Al acto en el Teatro Avenida concurrieron gobernadores, intendentes, diputados, senadores, sindicalistas y militantes.

José Luis Gioja hizo ayer su presentación formal como nuevo presidente del Partido Justicialista y bregó por un peronismo que sea oposición sin que eso signifique "tirar piedras" al actual gobierno. El diputado sanjuanino quedó al frente de la conducción del PJ como resultado de un acuerdo que contiene a casi todos los sectores partidarios y que se vio reflejado en su acto de asunción: en el escenario del Teatro Avenida lo flanquearon el ex gobernador bonaerense Daniel Scioli, quien lo secundará en la jefatura del justicialismo, y también todos los congresales justicialistas, gobernadores, intendentes, diputados, senadores y dirigentes sindicales.
Gioja fue el único orador de un acto que estuvo marcado por la liturgia peronista. Un gran escudo justicialista coronaba el escenario desde el que habló ante la dirigencia y la militancia que desbordó el Teatro Avenida y a falta de espacio ocupó también la Avenida de Mayo.
"Estamos iniciando una nueva etapa y se trata de organizar el Partido Justicialista", manifestó el ex gobernador de San Juan y remarcó que "ser oposición significa que las convicciones tienen que estar siempre presentes y recordar las 20 verdades, especialmente la que dice que primero esta la patria, después el movimiento y por último los hombres". Esa misma frase que es marca registrada del peronismo estaba consignada en uno de los dos carteles que completaban la escenografía. En el otro cartel podría leerse otra máxima peronista: "Donde existe una necesidad nace un derecho."
Gioja dio también la pauta del rumbo que la nueva conducción peronista piensa darle al partido: dio que el "voto ciudadano" le otorgó al peronismo el "mandato" de ser "oposición", pero aclaró que "eso no significa tirar piedras sino tener convicciones." Planteó también que el objetivo del PJ es constituir una "alternativa superadora" que sea "lo más representativa posible" porque que nadie se siente "dueño de la verdad". Por eso aclaró que el peronismo tendrá de "puertas abiertas, sin excluir a nadie" y que "nadie tiene derecho a decir quién sí y quién no". "Ninguno sobre ni está de más", enfatizó en esa misma línea.
Tras exponer que el objetivo de esta etapa es que "el año que viene haya mayoría de legisladores justicialistas en la Nación y las provincias" y que "en 2019 el presidente sea peronista", Gioja elogió la marcha sindical del último viernes, defendió la ley antidespidos y criticó al gobierno de Mauricio Macri. "En sólo cuatro meses empujó a la pobreza a medio millón de argentinos". remarcó el sanjuanino, quien además del incremento de las tarifas y la inflación, cuestionó el "odio" que "parece brotar cada vez" que los dirigentes oficialistas "toman un micrófono". Dicho eso, exhortó a los macristas a "animarse a gobernar" y "dejarse de joder".
Completan la conducción del PJ junto a Gioja y Scioli, la gobernadora de Catamarca, Lucía Corpacci; el secretario general del gremio de los metalúrgicos, Antonio Caló; el intendente de la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini; y la gobernadora de Tierra del Fuego, Rosana Bertone. "Buscamos que el peronismo no sea una cáscara vacía, que vuelva a ser una opción de poder", señaló Nardini. Precisó, además, que la intención de la nueva conducción es representar "una estructura sólida y competitiva para el año que viene y tener chances para que un peronistas o una peronista vuelva a ser presidente en el 2019".
Gioja y quienes lo acompañan en la jefatura del PJ integraron a partir de un acuerdo que incluye a casi todos los sectores del peronismo la lista Unidad Justicialista. La nómina fue proclamada "ganadora" de la interna porque ninguna otra se presentó a competir por la conducción del partido.
La representatividad de esa lista quedó expuesta en las presencias en el acto de ayer en el Teatro Avenida, en cuya entrada hubo algunos incidentes y forcejeos entre los militantes presentes. Bajo la consigna "Un peronismo unido, un futuro en que creer" consignada también en otro cartel sobre el escenario, allí confluyeron dirigentes de los diferentes espacios justicialista, como los diputados nacionales Héctor Recalde, Diego Bossio y Oscar Romero; el ex intendente de Quilmes Francisco "Barba" Gutiérrez; el dirigente de los legislativos Norberto Di Próspero; el ex presidente del PJ Eduardo Fellner; y el ex intendente de Tres de Febrero y presidente de la Junta Electoral partidaria, Hugo Curto. También estuvieron los gobernadores Juan Manzur (Tucumán), Sergio Uñac (Entre Ríos), Domingo Peppo (Chaco), Juan Manuel Urtubey (Salta); los senadores Miguel Angel Pichetto y Luis Perotti; y el ex gobernador entrerriano Sergio Urribarri. Entre las columnas sindicales, sobresalió la de los mecánicos de Smata.









Críticas al Gobierno


Daniel Scioli no habló en el acto en el Teatro Avenida, aunque en la misma línea que planteó el flamante titular del Partido Justicialista, el sanjuanino José Luis Gioja, había hecho más temprano declaraciones críticas al gobierno de Mauricio Macri. "Todos los problemas que había se han agravado", advirtió el ex candidato presidencial del Frente para la Victoria, quien secundará al sanjuanino en la conducción del justicialismo. Scioli también expuso su preocupación en torno a la manera en que el Gobierno se propone bajar la inflación porque "cuando se abre la importación para competir con los productos nacionales, estamos en un gran problema". "Ellos creen en el efecto derrame y rebote, pero en el mientras tanto, ¿qué hacemos? No podés decirle a la gente 'ahora perdiste el laburo, quedate en tu casa y aguantá que vengan las inversiones'", añadió el ex gobernador bonaerense, quien explicó que en esta nueva etapa el Partido Justicialista buscará "influir positivamente en la vida económica del país y preservar los puestos 
de trabajo".














OPINIÓN

Ciudadanía y libertad


Por       Daniel Filmus   *

Existe una coincidencia entre los primeros tiempos de los gobiernos de Néstor Kirchner y Mauricio Macri. Ambos han demostrado que no dejaron fuera de la Casa Rosada las convicciones con las que llegaron a asumir la Presidencia de la Nación. Aquí finalizan las similitudes.

En el mismo día de la jura, la pasión de Néstor lo llevó a poner en funciones a sus ministros con una herida en la frente. Recibió accidentalmente el golpe de una cámara de fotos cuando bajó a la Plaza de Mayo a abrazarse con el pueblo. La pasión de Macri, en cambio, lo llevó a no tomar contacto con la gente. Mostró su alegría al ¿ritmo? de Gilda, repitiendo un desentonado "¡gracias!" a sus votantes desde el balcón.

En los días siguientes, Néstor viajó a Entre Ríos a resolver el conflicto salarial docente para reivindicar su tarea y asegurar el derecho a la educación para todos los argentinos sin distinción. Macri, en cambio, viajó rápidamente a San Juan a quitarle las retenciones a las grandes compañías mineras para asegurar la ampliación del saqueo de las riquezas de los argentinos.

Kirchner decidió que era el trabajo, y no la represión, el camino para integrar a los millones de hombres y mujeres que reclamaban y ocupaban las calles para demandar empleo en las grandes ciudades. Macri decidió que eran la devaluación, el ajuste y la desocupación, las estrategias para "normalizar" la economía y logró que cientos de miles de argentinos salieran a las calles a reclamar que no se perdieran más puestos de trabajo. Para ellos aprobó un "Protocolo" represivo.

En los primeros meses de gobierno, las medidas iniciales permitieron que Néstor ampliara considerablemente su base de apoyo y partiendo desde el exiguo 22 por ciento de votos, logró una mayoría parlamentaria que aprobó las leyes necesarias para colocar a la Argentina en la senda del crecimiento y la distribución de la riqueza. Macri dilapidó su "luna de miel" y buena parte de su importante consenso inicial, intentando imponer medidas a través de DNU y hoy amenaza con desconocer la mayoría parlamentaria que se ya se expresó en el Senado a favor de defender el trabajo y la producción nacional.

Así como Kirchner logró expandir el apoyo que originariamente sólo provenía del peronismo hacia otras fuerzas progresistas, ampliando su base de sustentación, las medidas que tomó Macri en los primeros cien días le restaron parte del apoyo originario y produjeron, como reacción, tres de las más importantes movilizaciones de los últimos tiempos. El 24 de marzo, el 13 y el 29 de abril el pueblo argentino salió a las calles por la memoria, la verdad y la justicia; por la no utilización del aparato judicial como instrumento de persecución política; y contra la desocupación y por la defensa de la dignidad de los trabajadores.

Es verdad que en estas tres movilizaciones hubo actores comunes. Pero también es importante reconocer que cada una de ellas aportó protagonistas y movimientos sociales, gremiales y políticos distintos. Inclusive, muchos de estos sectores y ciudadanos que salieron a las calles no acompañaron electoralmente al Frente para la Victoria en la última elección.

Es en este contexto que creo necesario analizar la propuesta que realizó Cristina en los discursos públicos y en las reuniones con distintos grupos parlamentarios y sociales en su paso por Buenos Aires.

Es particularmente importante en su mensaje el énfasis puesto en la necesidad de recuperar para el movimiento nacional y popular los conceptos de ciudadanía y libertad. Estas categorías habían sido apropiadas por quienes desde el gobierno hoy están haciendo todo lo posible para estrechar su significado a la formalidad liberal que las restringe al ejercicio de la voluntad electoral cada dos o cuatro años. Resignificar estos conceptos para el campo popular implica comprenderlos desde la mirada integral que históricamente llevó adelante el peronismo. Una ciudadanía plena exige tanto la vigencia de los derechos políticos como la de los sociales. La integración ciudadana verdadera no puede coexistir con la marginación de los bienes económicos, sociales, educativos y culturales que constituyen las condiciones básicas para la participación efectiva en la sociedad actual. En palabras recientes del vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera: "...los derechos económicos y sociales son constitutivos a la ciudadanía y la democracia porque esta no consiste sólo en un medio para seleccionar gobernantes, sino sobre todo para ejercer el derecho a compartir bienes comunes a una vida digna... ha de haber democracia si la gente amplía su derecho a la igualdad."

La libertad, por su parte, es sólo un concepto vacío si no está sustentada en la capacidad de decidir con la autonomía que genera la igualdad de ejercicio de los derechos ciudadanos anteriormente mencionados. En caso contrario, se convierte en "libertad de morirse de hambre". Lo mismo podemos decir de la aplicación de la noción de libertad a nivel de la Nación. No somos un país verdaderamente libre si no tenemos soberanía en la toma de decisiones. No es la simbología patria la que genera libertad. Es la posibilidad de defender los intereses de los argentinos y de la región frente al mundo.

La necesidad de convocar a todos quienes comparten estas perspectivas sobre la ciudadanía y la libertad exige incorporar otra de las herramientas que sugirió Cristina en sus intervenciones: la constitución de un Frente Ciudadano. Este frente debe tener la posibilidad de incorporar a otras fuerzas políticas, pero no se debe restringir a lo partidario. En el contexto de una cierta crisis de representación, la idea de Frente Ciudadano permite ampliar al extremo la capacidad de integración, incorporando a todos aquellos que se oponen a las políticas que se están llevando adelante.

Los límites para la integración del Frente Ciudadano están definidos por Cristina a través de la pregunta: ¿cómo estabas el 10 de diciembre? Todos los que están peor, han visto vulnerados sus derechos, han visto descender su nivel de vida, están preocupados por su futuro laboral, están indignados por el endeudamiento, la pérdida de soberanía y la vuelta a las relaciones carnales, tienen lugar en el frente. Todos los que acuerden con la concepción de ciudadanía y libertad que acabamos de definir, sin excepciones. No importa que posición tengan frente al gobierno anterior ni cómo votaron en las últimas elecciones.

Pero la forma que adquirirá ese frente no está definida de antemano. Lo que es seguro es que no se construirá de arriba hacia abajo. Debe recoger todo lo que movilizó en las recientes demostraciones en las calles y mucho más. Debe forjarse en cada lugar de trabajo y participación popular. Su construcción exigirá un alto grado de creatividad, apertura y pluralismo y vencer actitudes sectarias que por momentos hemos sostenido desde el FpV. Al mismo tiempo, exigirá capacidad de escucha y autocrítica, allí donde la realidad y el diálogo con otros sectores lo requieran. Y también, capacidad de elaboración de programas y propuestas innovadoras que constituyan alternativas concretas a este intento de restauración neoliberal y muestren que es posible seguir avanzando en el camino del crecimiento, el trabajo y la justicia social. Sólo así las mayorías populares lograrán volver a colocar democráticamente un gobierno que sostenga los mismos ideales y convicciones que no fueron dejados fuera de la Casa Rosada aquel recordado 25 de mayo del 2003.

*   Parlamentario del Mercosur, Frente para la Victoria.
















MEDIOS Y COMUNICACIÓN

Antigua palabra, realidad actual


A partir de hechos recientes en la Biblioteca Nacional la Directora del Caicyt-Conicet, Mela Bosch, recupera la palabra bibioclastia para recordar que no es solo ataque a libros sino que comprende todo lo que vulnera los derechos al acceso a la información y el conocimiento.

Por     Mela Bosch   *
Evoca quemas de libros en la Antigüedad, nazismo y dictaduras latinoamericanas, se reactiva con las destrucciones de bibliotecas en las guerras de hoy. En el siglo XX se la vincula con el derecho a la cultura. Trotsky en su epitafio a Sergio Esenin, que se suicidó en 1926, llama a que el porvenir asegure a todos el derecho al pan y la poesía.
En 2003 el bibliotecario Fernando Báez presenta "Historia universal de la destrucción de los libros" que continuó con su experiencia en la guerra de Irak. La destrucción de libros se vuelve un índice de otros hechos: persecuciones y desaparición de lectores, editores y bibliotecarios, como vemos en la obra de Invernizzi y Gociol de Eudeba en 2003: "Un golpe a los libros: represión a la cultura durante la última dictadura militar". En Caicyt (Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica), en 2008 Tomás Solari recopiló: "Biblioclastia. Los robos, la represión y sus resistencias en bibliotecas, archivos y museos de Latinoamérica". Se completa con Florencia Bossié, "Biblioclastía y bibliotecología: recuerdos que resisten en la ciudad de La Plata", e investigaciones y placas para bibliotecarios desaparecidos.
La biblioclastia ya no se trata solo de ataque a libros, también lectores, editores y los bibliotecarios como agentes de acceso al conocimiento.
Pronunciada aguda o grave, biblioclastía o bliblioclastia, es evidente su ampliación conceptual. Para dar continuidad al libro Biblioclastia, iniciamos la construcción de un vocabulario en el servidor semántico de CAICYT que ya dispone de terminología de diferentes comunidades científicas y académicas.
Los vocabularios crean un espacio para registrar un tema y se transforman en herramienta para expresar lo implícito, como los vocabularios sobre mujeres, refugiados u homosexualidad. Pueden ser incómodos, como relata Eco en "Kant y el ornitorrinco". Allí analizó a los científicos de inicios del siglo XX que preferían negar o mutilar al animalito; poner huevos, ser mamífero desafiaba las taxonomías de la época.
Iniciamos el vocabulario con fuentes literarias y filosóficas, pasamos a testimonios e información periodística. Surgió un paisaje que mostraba las conductas habituales con consecuencias biblioclásticas, cuando en la casa o la escuela desaniman a los niños a leer (¡otra vez, leyendo!). Las prácticas censoras, poner libros bajo llave o en anaqueles inaccesibles, hasta las motivaciones evidentes de biblioclastia como el terrorismo de estado o el dogmatismo religioso.
Entonces se producen los despidos en la Biblioteca Nacional y la paralización de muchos proyectos. Aplicamos el vocabulario a la situación, con información periodística y de redes sociales y encontramos que se hacían explícitas nuevas motivaciones para acciones biblioclásticas, como el elitismo cultural y el esnobismo que consideran que la cultura es para pocos y las bibliotecas solo para guardar libros.
La precarización primero y luego el despido golpean más a quienes trabajan en la cultura que en bancos o seguridad. Los etiquetamos como favorecedores de la biblioclastia.
Celaya decía que lo más terrible es lo que no tiene nombre, como ocurrió con los conceptos asociados a violencia de género, gracias al trabajo en los hechos y con las palabras nuestra sociedad entiende sus alcances y consecuencias. Quizás un día tengamos leyes que protejan las fuentes, los lugares y personas que trabajan con el conocimiento como forma de resistencia a la biblioclastia, como hoy aceptamos que una mujer asesinada por ser mujer es un femicidio.
El siglo XXI presenta una delgada línea entre biblioclastia y acceso abierto al conocimiento. Destrucciones de bibliotecas y digitalización de obras y manuscritos. Comercialización a través de gigantes informáticos y emergencia de las humanidades digitales. Alta profesionalización de los bibliotecarios y precarización laboral.
La biblioclastia no es solo ataque a libros: comprende conductas, prácticas, procedimientos, dispositivos y políticas que conducen a la destrucción, desvalorización o invisibilización de recursos de información y conocimiento, de espacios físicos donde se alojan y circulan, que atentan contra las personas que se relacionan con esos recursos y espacios. Comprende lo que vulnera los derechos al acceso a la información y el conocimiento.
¿Podrá el nuevo director de Biblioteca Nacional, un amante de los libros, comprender los matices de esta antigua y nueva palabra?
*   Lingüista, directora del Caicyt-Conicet. Fue colaboradora externa en proyectos probablemente discontinuados de la Biblioteca Nacional.









MEDIOS Y COMUNICACIÓN

Tolerancia o complacencia


Ricardo Goldberger problematiza la conducta de los periodistas y se interroga si, descartada la objetividad, aún se confunde tolerancia con complacencia.
Por      Ricardo Goldberger   *
Cada vez me da más seguido eso de discutir con la tele. O, más precisamente, con el conductor del programa que estoy viendo en ese momento.
La búsqueda de periodistas que no fueran los de los medios concentrados me llevó a conocer a otros, en quienes no había reparado antes, y que valía la pena escuchar o leer. Por suerte son unos cuantos.
La "pérdida" de Víctor Hugo Morales me hizo volver a algunos de estos con más atención y uno en particular me hizo reflexionar acerca de la diferencia que hay, o podría haber, entre tolerancia y complacencia.
Uno de estos periodistas (también conductor) tiene un programa político nocturno en un canal de cable. A su programa asisten varios participantes que, en una suerte de panel, discuten sobre algún tema de actualidad. El conductor se jacta ante quien quiera oírlo, que en su programa reina la tolerancia y la pluralidad de voces, que todas las voces y todos los protagonistas tienen cabida en su espacio televisivo. Así es como en una misma noche y en una misma discusión pueden participar miembros del gobierno, representantes de la UCR, del PRO y del FpV. O sindicalistas de la CTA, de la otra CTA, de la CGT disidente y de la oficialista (usted decide hoy cuál está de qué lado) a la vez.
Después de las elecciones, pero antes de la asunción, estuvo de visita un –en ese momento– potencial candidato del PRO a un ministerio. En un momento de la conversación, éste aseguró, muy suelto de cuerpo, que desde hacía cuatro años que no se creaba empleo privado, frase que se había vuelto slogan de campaña electoral. Semanas antes, el columnista de economía del programa había presentado en una proyección, con cifras duras, cómo en el 2015 se habían creado cerca de 180.000 puestos de trabajo, menos que en el 2014, pero de ninguna manera cero, como se pretendía imponer en ese momento.
Yo le gritaba al televisor, pedía que el conductor, los otros panelistas o el propio columnista de economía, discutieran o repreguntaran o pidieran precisiones acerca de la fuente de tales declaraciones. ¿Tolerancia ante las opiniones ajenas o simple complacencia?
Veinte días después de que el Pro asumiera, uno de los invitados al debate fue un joven funcionario de una secretaría. "Frente" a él, varios panelistas de distintas extracciones entre los cuales se hallaba un joven militante radical aliado con el FPV. En algún momento de la, por momentos acalorada, discusión, este radical le enrostra el joven funcionario que el PRO está atacando la ley de servicios de comunicación audiovisual (LSCA) porque quiere que los medios concentrados conserven la hegemonía. Este joven del PRO, casi sin inmutarse y sin levantar el tono, replicó que eso eran sólo suposiciones. De hecho, "suposiciones" era la respuesta común a ésta u otras críticas.
Nuevamente increpé al aparato, tratando de recordarle al joven funcionario que el propio ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, había afirmado que el mercado regiría a los medios. Ni los panelistas, ni los columnistas ni el conductor "recordaron" las declaraciones del Ministro. Nuevamente: ¿tolerancia o complacencia?
Para no pecar de rimbombantes, mentando a la Real Academia Española, digamos nomás que tolerar es "llevar con paciencia" y complacer es "causar a alguien satisfacción, placer o agrado".
En castellano básico y, en especial, en términos periodísticos, tolerancia, entonces, es "respeto lo que vos decís aunque no esté de acuerdo" y complacencia es "te doy el gusto".
Si algo aprendimos los periodistas estos últimos años, es que, más allá de los rótulos de "militante" o "independiente", el certificado de defunción de la objetividad está escrito y firmado. Y que no sólo no podemos dejar nuestra subjetividad de lado, sino que debemos aceptarla y "abrazarla", ejerciéndola.
Así es como aprendimos que es más honesto, por no decir ético, explicitar desde qué ideología estamos hablando. Y que tengamos bien clara la diferencia entre contar una noticia y dar una opinión.
Reconozco que, en muchas ocasiones, la diferencia entre tolerancia y complacencia viene bastante desdibujada. Es más, no es raro ver al mismo periodista ser "tolerante" en un medio y "complaciente" en otro y eso muchas veces puede obedecer a la línea editorial, al estilo del programa o a la estrategia circunstancial del conductor. En cualquier caso, a nosotros, lectores, oyentes o televidentes, debería quedarnos bien claro de qué se trata.
Si hacemos alarde de que en nuestro programa se hace un culto de la tolerancia, el conductor o, por lo menos, alguno de los columnistas, no debería dejar pasar la oportunidad de repregunta ni, mucho menos, la rectificación de un dato falso o una opinión sin fundamento.
De lo contrario, estamos hablando de complacencia, que es otra cosa.
*   Periodista científico, docente de comunicación de la Universidad de Moreno.

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