sábado 04 de junio de 2016
POR SEGUNDA VEZ LA CONVOCATORIA #NIUNAMENOS
REUNIÓ UNA MULTITUD CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA
Una ola de mujeres que transformó la ciudad
Una multitud calculada en 150 mil personas, la enorme mayoría mujeres, marchó desde Congreso hasta Plaza de Mayo contra los femicidios, por el aborto legal, contra la Justicia machista y la violencia de género.
La multitud desbordó todas las previsiones y se encolumnó detrás de los familiares de las víctimas de femicidio.
La multitud desbordó todas las previsiones y se encolumnó detrás de los familiares de las víctimas de femicidio.
"La única sangre que debería correr es la menstrual", decía la pancarta. Quién sabe quién la escribió. Quién sabe cuándo, si fue que fue pensada para la marcha o, muy probable, que ya lo supiera desde hace tiempo y viniera esperando su momento para decirse, ser dicha, en público. Lo cierto es que logró sintetizar – en cuatro líneas porque la mitad de la pancarta estaba ocupada por un dibujo alegórico – la idea de la marcha y más aún, la corrosiva idea, si se entiende que el efecto corrosivo de las manifestantes pretende serlo sobre un estado de cosas herrumbrado, oxidado hasta la pudrición, y que esa pudrición patriarcal dirige al mundo. ¿Desmesura? Desmesura son las 275 mujeres asesinadas por ser mujeres, desde que la última manifestante volvió a su casa el 3 de junio del año pasado.
La propuesta era marchar desde el Congreso a las 17 hasta la Casa de Gobierno. Había que ver cómo la fuerza desperdigada de mujeres que llegaban solas, acompañadas, principalmente de otras mujeres, muchas con pancartas, con cartelitos dibujados un rato antes o el día anterior, pintados o en blanco y negro, con fotos o con palabras, todas con el #NiUnaMenos escrito en el papel, en la tela, en la remera, en alguna parte del cuerpo y era evidente que en el alma, llegaban sonrientes o llorosas, cantando o enmudecidas, para reunirse en algún punto de la Plaza del Congreso, para esperar a quien fuera que esperaban. Había que ver cómo de a poco, con su propia pulsión, con sus propios tiempos, misteriosos y desobedientes al reloj, se iban encontrando, reuniendo, amuchando hasta que las partes sueltas empezaron a crecer como un racimo de uvas.
A esos racimos que se iban formando aquí y allá, sin un orden preestablecido, se sumaba ayer –y esa fue la característica agregada de esta segunda #NiUnaMenos– la participación de columnas de organizaciones sociales, sindicatos y partidos políticos, que si bien habían participado en 2015, esta vez lo hicieron en forma explícita, es decir, habían sido invitadas/os a participar.
"Somos las hijas de las villeras que no pudiste erradicar", decía un cartelón colgado en la curva de Avenida de Mayo cuando se encuentra con Paraná y Rivadavia. A un costado, los bombos batían con furor mientras orgullosas las morochas levantaban carteles alusivos.
Media hora, cuarenta minutos, una hora después de las cinco de la tarde, la marcha no había empezado.
A un costado, visibles por sus globos negros y pelucas fucsias, medio centenar de mumalás de Avellaneda, la agrupación de género del PTS
cantaban sus consignas. A un costado de la plaza, a la altura del Gaumont, una mujer llevaba un cartelito chiquito en el que sobre la foto de una joven un texto reclamaba justicia por Sonia Garabedian. Página/12 relató la historia de violencia que terminó con su vida, en Catamarca. Su madre, Lola, encabezó más tarde la marcha. Vanina, amiga de Sonia, levantaba su cartelito tratando de que su grupo de amigas la encontrara. Difícil ante tanta marejada. Lo mismo ocurría con otras centenares. A un costado, avanzaba la columna de Attta, Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero.
Una multitud, miles caminaban cada vez más apretadas, por la vereda de Rivadavia, porque la calle estaba ocupada por columnas de la CTA, de ATE, La Cámpora. Muchas empujaban en sentido de la 9 de Julio, muchas hacia Congreso. Lo impactante de todo ese movimiento –excepto las columnas que llegaban prearmadas, con sus correas delimitadoras, sus parlantes, sus dirigentes, y sus consignas– que parecía amorfo, era que su sentido estaba en plena construcción desde lo molecular, que cada molécula tenía su sentido individual, desconocido para el gran sentido que se iba armando. No había una orden (ni un orden) que predominara sobre otra sino que todo se iba armando con la certeza oculta, inconsciente pero certeza, de que todo debía confluir en algún punto.
Un inmenso orden en construcción horizontal desde el presunto desorden. Lo más interesante es que no había ese miedo que suele exigir la rectitud del orden mediante el sometimiento, mediante la fuerza. Está claro, esta marcha y su antecedente, la concentración del 2015, estaban hechas en protesta, en reclamo contra todo ese orden del miedo que con tal de mantener en fila a las mujeres prefiere matarlas.
En eso pasó una mujer, delgada, alta, con un pequeño cartel escrito sobre cartón cuyo texto decía "las Putas también decimos Ni Una Menos" y se perdió en la multitud. Buscaba a alguien en una multitud de putas orgullosas de decidir por sí mismas si querían o no querían serlo y sin la necesidad de que se lo confirmara ningún macho.
A unos metros, un grupo de unas veinte personas caminaba como verdadero grupo, todos bajo una misma sábana enorme, de la que sobresalían sus cabezas que atravesaban la tela. Una performance del Divisor de Ligia Pape en Brasil en la década del 60.
Mientras, la puta se perdió, delgada, entre un grupo de un partido o de otro, ya no se sabe cuál porque era todo un enjambre. Había mujeres de partidos desde la derecha hasta la izquierda, todos, pasando por las radicales y hasta algunas massistas demostrando que el reclamo contra la violencia de género es transversal porque la sufren todas. Las del PRO no se sabe, porque decidió no participar como partido. Decidió la mujer para el piropo, la belleza y el hogar. Seguramente, más de una sufriente de Cambiemos decidió ver de qué se trataba perdida en la multitud.
Hasta las siete de la tarde, la marcha de #NiUnaMenos fue el magma en movimiento, sin irrumpir pero cada vez con mas efervescencia. Desde el Congreso hacia Plaza de Mayo y vuelta era posible caminar sin encontrar ese supuesto orden. Una parejita, ambos pintados de blanco sobre sus vestimentas, ella con una mancha roja alrededor del ojo derecho (el único color que sobresalía), el también embadurnado de blanco y con postura de violento, posaban ambos para los fotógrafos como estatuas de la violencia de género con un cartelito alusivo.
Más adelante, dos mujeres se recostaban sobre el asfalto de la avenida de Mayo mientras otra delineaba con tiza sus siluetas y dentro de la figura vacía escribía un nombre.
Por ahí, entre la multitud que iba y venía, una pareja ya mayor caminaba tal vez perdida en su dolor, pero consistente en la dirección (no se dejaban llevar por delante) con un cartel que recordaba a Natalia Colombini. Estaban por ahí, ya en Plaza de Mayo, cuando la plaza todavía era espacio de puestitos de choripán y bebidas, los chicos de la escuela Raggio.
"Yo soy argentina pero acompaño a mis amigas", dijo una mujer que llevaba un cartel en el que se leía "Ni una migrante menos". Sus amigas llevaban carteles en los que se leía "Soy migrante, tengo derechos". Eran de Trujillo, Perú. Una de ellas, Ruth Tresierra dijo que pertenecían al Frente de Migrantes Organizados.
Alrededor de las siete de la tarde, todo empezó a tomar movimiento. Si se caminaba desde Plaza de Mayo hacia el Congreso, se podía descubrir que esos racimos dispersos avanzaban, siempre dispersos, hacia Plaza de Mayo.
A las 19, este cronista fue testigo de algo difícil de entender si no se estaba allí. La columna que no era columna porque eran manifestantes individuales o en grupos de a dos o tres, cortaron a fuerza de avanzar la 9 de Julio, cargada de tránsito en hora pico. Pensar que hacía tres o cuatro horas esa avenida, la de Mayo, era parte del cotidiano loquero de motores recalentando el ambiente, y de improviso, algo que parecía desorden se imponía para cruzar de hecho. La cabeza de la columna no era la cabeza sino que estaba antecedida por varias cuadras, al menos cinco, de manifestantes sueltas o en pequeños grupos.
A las 19.22 sí, se produjo la llegada de la cabeza de la marcha, cruzando la 9 de Julio. Se la podía distinguir porque avanzaba el colectivo de organizadoras, con pañuelos verdes que las identificaban, tomadas de una cinta que envolvía a un grupo de medio centenar de familiares, ellas/ellos, la verdadera cabeza de la marcha como voz de un reclamo que se manifestaba en sus voces, en la mención de los nombres de sus muertas con el coro de "¡presente!", y en el enorme cartel que llevaban como frente y en el ancho de la avenida de Mayo, y en el que se podía leer "Ni Una Menos, Vivas nos queremos. El Estado es responsable".
La primera #NiUnaMenos tuvo como disparador el femicidio de Chiara Páez en Rufino. Tres de sus amigas formaban parte de la manifestación. Esta marcha sumó el reclamo de libertad a Belén, la joven tucumana condenada a 8 años de prisión por haber sufrido un aborto espontáneo. Justicia herrumbrada es violencia de género. Como manifestación de ese óxido, en el frente de la marcha, en silla de ruedas, avanzaba Perla Pascarelli, madre de dos mellizos de once años y una nena de siete. Cuando fue a tener a su cuarto hijo en el Hospital Durand en mayo del 2007, terminó en cesárea, y una infección hospitalaria que le costó la amputación de sus dos piernas y sus dos brazos. La violencia obstétrica es violencia de género.
Medio centenar de familiares o amigos, de Chiara Páez, de Katherine, de Erica Soriano, Laura Iglesias, Sonia Garabedian, Melina Romero, Diana Sacayán, Candela Rodríguez, Carolina Aló, Suhene Carvalhao, Wanda Taddei, Lucila Yaconis, Marisel Zambrano, y muchas más. Ojalá no hubiera sido necesario mencionarlas.
Escuchar a los familiares, verlos, ver las víctimas en sus voces y en sus fotos, cerraba la garganta. Una experiencia horizontal, profunda y demoledora.
Ver entrar a esa marcha de mujeres que encabezaban un reclamo y que, real y simbólicamente, estaba rodeada de mujeres independientes, daba cuenta de la potencia de esa marcha. Se veía que ninguno de los pasos había sido medido, se veía que tuvieron que detenerse ante cada imprevisto (el camino estaba plagado de vendedores ambulantes, carritos de choripanes, de bebidas), resolverlo sobre la marcha, detener la columna de miles que avanzaban detrás, consultando como resolver el imprevisto, respondiendo en forma coherente, práctica y operativa para dar el paso siguiente.
Después, fue llegar a la plaza para cerrar el acto con la lectura del documento que sintetizó la idea de la marcha "NiUnaMenos, Vivas nos queremos", a cargo de las periodistas Mariana Carbajal, Marta Dillon, Florencia Minici y Ximena Espeche. Ellas expresaron lo que venían gritando las miles de moléculas que participaron hasta alcanzar una cifra que para muchos superó las 150 mil, aunque qué importancia tiene el número si tomaron de hecho y por derecho 15 cuadras de la avenida de Mayo, en una columna consolidada contra el "homo, lesbo y trans odio machista". Cerró la marcha un documento en el que el aborto, el ajuste, el desarreglo de los planes de educación sexual y de asistencia gratuita a las víctimas, están en la misma línea, el mismo plano y la misma intención de los femicidios: mantener sojuzgadas y ordenadas en fila a las mujeres. Ayer, ellas miles gritaron contra ese orden que las viene matando.
OPINIÓN
Libre la queremos
Por Sandra Russo
Hace un año, en un país muy diferente, el 3 de junio estalló algo más que una plaza extendida hacia todas sus calles laterales. Una convocatoria surgida de un colectivo de mujeres periodistas con militancia de género florecía mucho más allá, incluso, de esas calles desbordantes de mujeres y de hombres, que ayer replicaron su presente. En una nota publicada esta semana en el periódico digital Nuestras Voces, Florencia Abbate, miembro de ese colectivo, recordaba la sorpresa en los días previos al 3 de junio de 2015: en el muro de Ni una menos se multiplicaban incesantemente las respuestas desde todo el país, en voces de mujeres de todas las generaciones, con historias atravesadas de una u otra manera por la violencia patriarcal.
Ni una menos funcionó como una amalgama de muchísimas voces desperdigadas e inaudibles, que simultáneamente reaccionaron ante la posibilidad de tronar todas juntas, pasando por encima de diferencias entre sí. La consigna, que era y es clara y abierta, generó en principio un extraordinario fenómeno de comunicación, nunca visto antes, en un país que lentamente perdía los parámetros de la información y se iba hundiendo en el ruido de las operaciones y las falsas agendas.
Eso fue lo que pudo, en esa primera instancia, la conjunción de esas tres palabras: "ni" establecía un límite; "una" indicaba que cada una de las víctimas nos representa y es representada por todas; "menos" traía las imágenes y los nombres de las mujeres que faltan, las que no están. Desde la comunicación, Ni una menos las trajo de nuevo, las devolvió a esa otra agenda, y no es la única, que se abre paso en la sociedad a través de vías abiertas por la lucha y no por los canales preestablecidos por los medios.
Es oportuno subrayar ese aspecto de la capacidad comunicativa de Ni una menos, porque indica un camino. Vino de abajo para arriba, no fue sectario, recogió y vitalizó el sentido de mensajes que circulaban desperdigados y debilitados. Llegó a capas racionales y emocionales de una sociedad cuyo sentido común, si bien sigue atado a los mecanismos sexistas de la cultura de masas, tiene grietas para celebrar. Porque en este tema y en otros, precisamente es por las grietas que es posible ingresar al pensamiento hegemónico, fosilizado primero por el patriarcado y luego por la industria del entretenimiento y la lógica de la publicidad.
El patriarcado goza de buena salud y permanece naturalizado en miles de escenas cotidianas que protagonizan mujeres y hombres anónimos sin preguntarse si está bien o si está mal, si los hace felices o infelices, si es justo o es injusto todo el amplio abanico del maltrato y el avasallamiento. Sigue muriendo asesinada una mujer por día, y en general es asesinada por decir que no. Porque no quiere seguir adelante con una relación sentimental, o porque se resistió a un abuso o una violación: son los dos grandes móviles de los femicidios. Ahí está la cosificación hecha delito y hecha a su vez cultura: las mujeres no podemos decir que no en muchas circunstancias. Lo primero de lo que nos despoja el patriarcado es del poder de decisión.
Cuando hablamos de patriarcado, solemos pensar en la cultura judeocristiana. Pero patriarcados hubo y hay en muchas culturas, también en esa otredad geográfica y simbólica, como la asiática y la africana. Esos sistemas jerárquicos, muchos de cuyos rasgos ignoramos pero algunas de cuyas características reconocemos, mantienen la dominación de un género sobre el otro, y adoptan otras formas pero mantienen su esencia. En distintas épocas, en distintas lenguas, nuestra especie ha elaborado esos sistemas políticos, económicos y culturales tan disímiles unos de otros, pero constantes en la variable del sojuzgamiento de las mujeres. En China les quebraban los pies para convertirlas en fetiches vivientes. En algunos países africanos todavía les mutilan los genitales para dejar asegurada en principio la fidelidad, pero en el fondo el linaje: la cultura las ataca quitándoles la posibilidad el placer.
Hace un instante histórico que podemos elevar la figura del femicidio como escándalo o ignominia. Hasta hace muy poco, esos asesinatos no eran visibilizados ni cultural ni institucionalmente como hechos devenidos del odio de género. Algunos de ellos eran vistos por la cultura de masas como "excesos de amor" – y se los musicalizaba con fondo de boleros – y otros como consecuencia de la provocación de las mujeres. Hoy podemos inferir que la provocación de esas mujeres, muchas de ellas apenas niñas, consistía precisamente en ser mujeres. Ser mujer, allanadas todas las excusas cómplices de la violencia, era un móvil para golpear, abusar, insultar, agredir, despreciar, explotar, acosar. El asesinato era el exceso de lo normal. Si hoy podemos inferir que esas excusas de la pollera corta, la insumisión o la vida ligera eran excusas cómplices es porque por la grieta del sentido común hemos logrado colectivamente sacarle la máscara a ese dispositivo mediático que retroalimentaba la idea de que "algo habría hecho" esa mujer.
Así de empañados están los ojos de nuestra cultura, que es falocrática. Tienen lagañas hechas costra para mirarnos. No quieren mirarnos a los ojos, porque alguien perdería dinero. La cultura de masas está estructurada en base a las mujeres como embajadoras de la limpieza de las medias de los hijos, y como cocineras a punto de la cena que encuentra el varón al llegar a la casa. Fuera de los roles de madre y esposa, las mujeres somos mercancías que la cultura de masas ofrece a sus audiencias mixtas. Y no se trata sólo y nada menos que del entretenimiento televisivo. En uno de los recientes avisos institucionales del gobierno macrista, uno de esos en los que mucha gente termina haciendo una empanada, se ve a la madre, se ve a la maestra, se ve a costurera, y después viene el diputado, el ministro, el presidente. El dudoso gabinete del brasileño Temer, por otra parte, ofrece otra postal de género de la derecha corporativa: ni un negro ni una mujer. Cuando se habla de la restauración de la derecha, también se habla de esto: de la restauración de la división patriarcal del trabajo.
Desnaturalizar. Informarse. Indignarse. Gritar. Luchar con otros. Es la secuencia de los cambios culturales. Estamos al principio de un camino lateral del que venimos recorriendo desde hace muchos siglos. El patriarcado no es un tema de hombres contra mujeres, sino un sistema de castración para las mayorías y un destructor de la empatía entre géneros y transgéneros. Por delante no hay una avenida, sino senderos que habrá que seguir uniendo. Hoy hay más conciencia, más voces, más espacio para decir estas cosas que un año atrás, pero sigue muriendo una mujer por día después de decir que no. Y a la violencia que conocíamos hace un año, se le ha sumado la violencia política cuyo objetivo ejemplificador es una mujer de piel oscura, rasgos collas y la insolencia de haber desafiado al establishment blanco en Jujuy. A Milagro, libre la queremos.
LAS MANIFESTACIONES SE REPLICARON EN UNAS CIEN
CIUDADES
Un país, un grito
El reclamo contra la violencia hacia las mujeres movilizó a decenas de miles de personas en todas las capitales provinciales. En otras ciudades y otros pueblos, las consignas se repitieron. En muchos lugares, los femicidios locales aglutinaron la convocatoria.
La ciudad de Puerto Madryn, uno de los epicentros del reclamo de #NiUnaMenos en Chubut.
La ciudad de Puerto Madryn, uno de los epicentros del reclamo de #NiUnaMenos en Chubut.
En casi un centenar de ciudades de todo el país, ayer por la tarde se volvió a escuchar el grito unánime para exigir Ni una menos. Las concentraciones se replicaron en las capitales provinciales, pero también en localidades más pequeñas como Los Antiguos, en Santa Cruz, donde la Plazoleta Malvinas fue el punto elegido para la convocatoria, o Las Lomitas, en Formosa, Puerto Madryn, en Chubut, Pozo Hondo en Santiago del Estero, – con menos de 3000 habitantes – Capilla del Monte, en Córdoba, Cañuelas, en la provincia de Buenos Aires, entre tantísimos lugares que se sumaron a la campaña federal contra las violencias machistas, los femicidios y la criminalización del aborto. Cada marcha tuvo sus reclamos puntuales, locales. En Tucumán, resonó con más fuerza el pedido de libertad para Belén, la joven encarcelada y condenada por la justicia de esa provincia, por un aborto espontáneo (ver aparte). Aquí un repaso por algunas de las manifestaciones que se sucedieron en distintos rincones de la Argentina.
Salta, récord de femicidios
En Salta, la provincia con la tasa más alta del femicidios de la Argentina – 1,56 cada 100 mil habitantes – la concentración fue frente al Cabildo. "Ni una menos ya no es sólo el grito de algunas organizaciones, es el grito de gran parte de la sociedad unida por un anhelo común: que se terminen los abusos, la discriminación, las violaciones, los golpes, los discursos machistas, la trata, la explotación sexual, los femicidios, los travesticidios, los transgenericidios, los crímenes de odio y sexuales contra las mujeres lesbianas y comencemos a construir un mundo con equidad e igualdad de derechos", decía la periodista Marta César, presidenta de la Multisectorial de Mujeres de Salta e integrante de la Red PAR. Entre la marcha del año pasado y el 31 de mayo hubo 21 femicidios, según el registro que lleva adelante La Casa del Encuentro. En lo que va del año, fueron seis. "También es la provincia que lidera el ranking nacional de víctimas de trata de personas, con 64 casos en 2015, según el informe del Ministerio de Seguridad de la Nación", apuntó a este diario César y señaló que a pesar de la sanción en 2015, de la ley de protección contra la violencia de género", vigente en la provincia, "las políticas públicas para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres son prácticamente inexistentes". La marcha en la provincia gobernada por Juan Manuel Urtubey – a quien se lo vio actuando en la apertura del programa de Marcelo Tinelli – también reclamó la aplicación de la guía sobre abortos no punibles del Ministerio de Salud nacional, dado que el protocolo salteño es restrictivo y no se adecua al fallo de la Corte Suprema. Otro reclamo clave en Salta fue la puesta en marcha del Programa de Educación sexual Integral, que todavía no se inició en la provincias.
El arte en Corrientes
La jornada de protesta comenzó antes del mediodía en la ciudad de Corrientes, con la inauguración de un mural, en la escuela Donato Alvarez, contra la violencia de género y el femicidio, en homenaje a Eli Verón y Librada Haedo, víctimas de dos femicidios emblemáticos allí, ocurridos en 2013. La iniciativa partió de organizaciones de género y contó con el apoyo de la comunidad educativa, el Ministerio de Educación y la municipalidad local. "El arte público es una manera pacífica de intervenir en la comunidad, para promover mensajes que apunten a tomar conciencia de la problemática y a la vez sean positivos. Hay que romper con la desigualdad, que es la generadora de violencia, el amor no es maltrato, los colores simbolizan la vida libre de violencias", destacó Daniela Almeida, artista a cargo de la obra.
Por la tarde, a partir de las 17, la muchedumbre se congregó en la Plaza Cabral. Resonó la consigna "Vivas y libres nos queremos" y se sumó el pedido de libertad para la dirigente Milagro Sala, junto a los demás reclamos contra las violencias machistas, que se replicaron en todo el país. "El femicidio es la forma más extrema en que el machismo demuestra su poder, un poder que a diario es sostenido y revitalizado de distintas maneras a las que no se le dan importancia como los mensajes sexistas en las publicidades en los que solo las mujeres podemos lustrar el inodoro y esperar al príncipe, como las elecciones de reinas en fiestas populares, o como el acoso diario disfrazado de piropo que atenta contra nuestro libre circular por la vía pública, el machismo está en nuestra cultura y es un enemigo interno que debemos desterrar", señaló a Página/12 Caro González, de ConGénero, una de las organizaciones convocantes, junto a La Colectiva, Evita y Cristina, Barrios Unidos, Nuevo Encuentro, la Secretaría de Derechos Humanos, el Partido Comunista, entre otras. "En Corrientes muchísimas son las mujeres que sufrimos de precarización laboral o accedemos a empleos informales con una paga mucho menor a los empleos que puede acceder un varón –destacó González– y contó que "en una provincia declarada 'provida' por decreto siguen muriendo bebés al no contar los hospitales del interior con la infraestructura imprescindible para atender partos".
Reclamos en Córdoba
También se marchó en la ciudad de Córdoba. En la capital provincial la cita fue en Colón y Cañada, pero hubo concentraciones repitiendo Ni una menos, en ciudades del interior. "Particularmente en Córdoba venimos contando nueve femicidios en lo que va del año, los últimos cuatro ocurridos en nueve días. Estos femicidios nos movilizan, nos desgarran, nos entristecen", contó a este diario la comunicadora social Soledad Ceballos, también integrante del colectivo de Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación No Sexista, PAR. Recién hace pocos días el gobernador Juan Schiaretti anunció la adhesión a la Ley 26485, de protección integral contra la violencia hacia las mujeres, sancionada en 2009 por el Congreso, un reclamo que venían sosteniendo las organizaciones de mujeres de la provincia. Como preámbulo de la concentración, en las calles de su barrio Ceballos pintó "Basta de matarnos. Patriarcado de mierda". Con esa consigna se sumó a la marcha.
Al sur
Las manifestaciones en Tierra del Fuego se hicieron en Ushuaia y en Río Grande. En la capital se escucharon los ecos de la represión y el violento desalojo de los docentes y empleados estatales en un acampe frente a la Casa de Gobierno provincial. Y se habló sobre algunos femicidios que quedaron impunes, además de levantar las consignas nacionales del NiUnaMenos.
En Chubut, las convocatorias más concurridas estuvieron en Comodoro Rivadavia y en Puerto Madryn. En esta última ciudad, marcharon todavía conmocionados por el femicidio de Diana Rojas, la joven de 25 años, estudiante de Derecho, encontrada asesinada hace menos de un mes. Cursaba el segundo año de abogacía y la última vez que había sido vista con vida salía de rendir un parcial en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de la Patagonia. Era oriunda de Nogoyá, Entre Ríos: fue la sexta mujer entrerriana asesinada en lo que va del año.
"Nuestro desafío mayor se da en el plano sociocultural. No son suficientes los marcos legales conseguidos en los últimos años, tenemos que discutir el patriarcado. El nuevo gobierno pretende instalar no solo una hegemonía político-económica sino también cultural. Con la visión conservadora del nuevo gobierno neoliberal, se verán reforzados algunos aspectos del patriarcado como el que ubica a las mujeres principalmente como madres y cuidadoras y probablemente también aumente la violencia física como forma de disciplinamiento", opinó a este diario Alejandra Tolosa, ex titular de la oficina local del Inadi y parte del Frente de Mujeres Unidas y Organizadas de Puerto Madryn, una de las organizaciones que convocaron a la marcha.
Otras provincias
En la ciudad santafesina de Rafaela, la concentración se hizo en la Plaza 25 de Mayo. Uno de los reclamos puntuales fue por el esclarecimiento del femicidio de Nelly Zárate, ocurrido el 9 de abril, y que conmocionó a la comunidad local. "Queremos denunciar que a casi dos meses no hay ningún detenido", dijo a Página/12 Dahiana Belfiori, integrante de la Enredadera colectiva feminista. Familiares, amigos y docentes se encolumnaron con la misma demanda. Zárate era directora de la Escuela Primaria Nº475 Bernardino Rivadavia, referente social, viuda desde hace 17 años y fue encontrada en su domicilio, asesinada a golpes de puños y patadas. La encontraron con el rostro desfigurado. Tenía 52 años. "No sólo nos queremos vivas, queremos que nuestras vidas, que nuestras existencias, sean las que elegimos vivir", destacó Belfiori, activista feminista y autora del libro Código Rosa. Relatos sobre abortos. En Santa Fe, se marchó también en Rosario, Casilda, Villa Ocampo y San Genaro.
En Entre Ríos, el NiUnaMenos se replicó en Paraná, Concordia, Concepción del Uruguay, Colón, Diamante, Gualeguaychú y La Paz. En La Pampa, en Santa Rosa. En Santiago del Estero, en la capital y en Pozo Hondo. En Mendoza, también en General Alvear. Hubo además, manifestaciones en Chaco, Misiones, Catamarca, La Rioja, Jujuy, San Juan, Santa Cruz, en cada una de las capitales y en casi un centenar de ciudades de todo el país.
DIRIGENTES DE DISTINTOS ESPACIOS POLÍTICOS
PARTICIPARON DE LA MOVILIZACIÓN EN LA PLAZA
DEL CONGRESO
Con consignas y reclamos para el Gobierno
El Frente para la Victoria y el Frente de Izquierda tuvieron una fuerte presencia en la marcha. El PRO no se movilizó. Hubo críticas al Gobierno por el debilitamiento de políticas de genéro y reclamo por la libertad de Milagro Sala.
Cartulinas pintadas con marcadores y carteles caseros de todos tipo abundaron en la movilización de ayer. "Yo elijo como me visto...y con quién me desvisto". "Si te pega no es amor", decían algunos. Junto con los estandartes individuales, también estaban las clásicas banderas colectivas de las agrupaciones políticas, sociales y estudiantiles que convocaron para acompañar la consigna Ni Una Menos. Hubo una fuerte presencia de partidos de izquierda y del Frente para la Victoria. También marcharon militantes radicales y del Frente Renovador. Desde el PRO decidieron no salir a la calle en esta oportunidad.
"El estado en su conjunto tiene que trabajar para erradicar la violencia contra las mujeres. Vemos que en políticas que se llevaban a cabo desde el ministerio de Seguridad y el ministerio de Desarrollo Social vinculadas con este tema hay retrocesos. Se debilitaron programas que trabajaban con mujeres víctimas de violencia en Desarrollo Social y hay que tener en cuenta que la autonomía económica de esas mujeres es algo muy importante. El gobierno es oenegista y terceriza esas políticas. Quieren que la sociedad deje de sentir la necesidad de incorporarse a la política", dijo Victoria Montenegro, que llegó temprano para marchar con sus compañeros del Frente para la Victoria. Montenegro, hija de desaparecidos que recuperó su identidad en 2000 y referente de la agrupación Kolina, afirmó que cuando el actual gobierno asegura que quiere ´normalizar´a la sociedad y ´poner en orden´, también se refiere a que las mujeres vuelvan a la casa a planchar los guardapolvos. "Impresiona ver las fotos de las reuniones de gabinete" -dijo en referencia a la merma de mujeres en cargos oficiales- Nosotras no llegamos a ser mayoría, claro, pero había muchas y muchas marcaron la diferencia, como Alicia Kirchner y Cristina, sin duda". Detrás de ella, en carteles con la figura de Evita y la bandera arcoiris, se leían distintas consignas que La Cámpora llevó a la movilización. Desde "basta de criminalizar el aborto", "acceso legal y gratuito al aborto seguro con pastillas", o "con ajuste no hay equidad de género" hasta "basta de persecución política a mujeres líderes de nuestra región" y "libertad a Milagro Sala".
Poco después se pusieron al frente de esa columna los diputados Axel Kicillof, Juliana Di Tullio y Héctor Recalde. Cuando lo abordaron los periodistas, el ex ministro de Economía se acordó de la dirigente de la Tupac Amaru que está presa desde enero, en Jujuy. "Es una dirigente política, una dirigente social y una mujer, como Cristina Kirchner, que también fue objeto de persecución y campañas". Kicillof había expresado antes que "decir Ni una Menos no es un ruego ni un pedido, es reclamar ni una víctima más por violencia de género en todas sus formas". El senador Juan Manuel Aval Medina, el ex presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, el ex intendente de La Matanza y titular del PJ bonaerense, Fernando Espinosa, el diputado Leonardo Grosso, del Movimiento Evita y el líder de Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella, también estuvieron en la marcha.
La diputada porteña por el FPV Nuevo Encuentro y presidenta de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud de la Legislatura porteña, Andrea Conde, señaló que "Ni Una Menos ha servido para visibilizar de una manera masiva como nunca antes la larguísima lucha del movimiento de mujeres por la igualdad en todos los niveles. Pero también fue un recordatorio de que todavía hay mucho por qué luchar en cuestiones de género". Sobre el contexto en el que se realizó la movilización de ayer, afirmó que "con ajuste y despidos no hay equidad de género": "La igualdad social se ha debilitado siempre en contextos de políticas neoliberales y la de género no es una excepción", afirmó. Y agregó, en relación a Sala, que "este año la marcha nos encontró con la primera presa política en más de 30 años de democracia y es una mujer. Una mujer originaria y de clase trabajadora".
Los distintos partidos de izquierda llevaron sus propias consignas, como la "separación de la Iglesia del Estado", "Ni Una menos por abortos clandestinos" y "plata para combatir la violencia y no para pagar la deuda externa". La diputada Myriam Bregman y su compañero Nicolás Del Caño, del PTS, marcharon en la cabecera del Frente de Izquierda. "Hace un año salíamos a la calle a decir Ni una menos, y esa pelea sigue más que vigente. Desde ese día otras 275 mujeres fueron asesinadas por la violencia machista y son miles las que siguen sufriendo las consecuencias de la criminalización del aborto, como Belén, acusada en Tucumán sin pruebas y condenada a ocho años de prisión por ser pobre y mujer. Por eso volvemos a denunciar que la violencia contra las mujeres se ampara y se reproduce desde las instituciones del Estado, las fuerzas de seguridad y la jerarquía de la Iglesia", dijo Bregman.
La diputada de Libres del Sur Victoria Donda marchó junto a la columna de las Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLa), que llevaban pelucas violetas y globos negros con carteles con nombres de víctimas de violencia contra la mujer. Donda señaló que la movilización implicaba "volver a mostrar que las mujeres estamos presentes y que ocupamos el espacio público con nuestra voz y nuestro reclamos". Afirmó que todavía hay muchas deudas desde el Estado, como "tener un Consejo Nacional de la Mujer empoderado y con presupuesto y que se aplique la ley de prevención de la violencia". Desde el mismo espacio, el secretario general de Libres del Sur de la provincia de Buenos Aires, Jorge Ceballos, denunció que la gobernadora María Eugenia Vidal recortó el presupuesto para los programas de género. "Las promesas para crear una red de refugios para víctimas de violencia de género quedaron en anuncios marketineros. Al contrario, lo único que hizo fue eliminar la Dirección de Políticas de Género que funcionaba en el ministerio de Desarrollo Social y cortó la entrega de alimentos a los únicos dos hogares para víctimas de violencia de género existentes en la provincia. El 43 por ciento de los femicidios ocurren en nuestra provincia, el Estado se tiene que hacer cargo ya", afirmó Ceballos, quien como abogado asesora a víctimas y familiares de violencia de género.
En la movilización también se vieron columnas del Frente Renovador -estaba allí el dirigente Daniel Arroyo - y una bandera de la Juventud Radical. Varios funcionarios del gobierno y dirigentes del PRO manifestaron su apoyo a la consigna Ni Una Menos en las redes sociales, pero ese espacio político no participó de la movilización.
"La violencia invisible"
La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner le pidió a su hija Florencia de 25 años y madre de Helena de 9 meses que escribiera sobre la movilización "NiUnaMenos.VivasNosQueremos". El resultado un texto, La violencia invisible, que pivotea sobre el patriarcado como la causa de esas violencias potenciadas por el capitalismo salvaje, los medios hegemónicos y el Poder Judicial. A continuación, algunas de las ideas posteadas por CFK en su Facebook:
n "Nos violan y nos matan porque la sociedad patriarcal tiene de hijos a los medios hegemónicos que, respondiendo a sus intereses, convierten nuestros cuerpos en un bien social".
n "Los mismos medios que trataron de locas a las Madres de Plaza de Mayo cuando reclamaban por la aparición de sus hijos. La mujer que pone el cuerpo fuera de donde debería estar según las normativas patriarcales es:loca, preocupante e indecente. La condenan, sin atenuantes".
n "Tal vez lo más importante: un fuerte Poder Judicial, el poder quizás más poderoso, con falta de perspectiva de género".
Florencia Kirchner reivindicó a su madre denostada con la palabra "yegua", a Dilma Rousseff contra quien "acaban de dar un golpe de Estado, celebrado por el gobierno argentino" y a Milagro Sala,"presa por este "gobierno".
EL DOCUMENTO DEL COLECTIVO #NIUNAMENOS
Los reclamos, los argumentos
Desde Amnistía Internacional, la APDH y el CELS hasta el defensor del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Alejandro Amor, la Asociación de Lucha por las Identidades Travesti Transexuales y Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación no Sexista (PAR), organizaciones de mujeres de distintos puntos del país, referentes de la lucha por la igualdad, agrupaciones políticas, estudiantiles y gremiales, un extenso y diverso conjunto de instituciones y voces expresaron su adhesión al documento elaborado por el colectivo de periodistas y comunicadoras NiUnaMenos, desde donde se gestó la convocatoria para la multitudinaria marcha de ayer.
Los párrafos que resumen el reclamo que atravesó la movilización en la ciudad de Buenos Aires y en tantísimos lugares de las provincias, de norte a sur, de este a oeste, son los siguientes:
n "Cientos de miles de personas volvemos a encontrarnos en la calle para alojar la voz de las víctimas de la violencia femicida. Y para decir que la violencia machista también mata, lentamente, cuando coarta libertades, participación política y social, la chance de inventar otros mundos, otras comunidades, otros vínculos. Cuando nos dice cómo vestirnos y cómo actuar, mata nuestra libertad. Cuando nos insulta o nos juzga por el modo en que disfrutamos nuestros cuerpos, mata nuestro derecho a poner en acto su inmensa potencia. Cuando nos niega la palabra en el espacio público, la silencia o la minimiza; cuando los medios masivos de comunicación sólo nos retratan señalando un deber ser, en falta, o como víctimas; mata nuestro derecho a cambiar el mundo. Cuando nos impone las tareas domésticas y de cuidado como si fueran un deber exclusivo y natural, olvida que es un trabajo, y mata el libre uso de nuestro tiempo. Cuando nos niega el mismo salario por la misma tarea, mata nuestra autonomía. Cuando avasalla o abusa de nuestros cuerpos, mata nuestra integridad. Cuando pretende controlar nuestra capacidad reproductiva, mata nuestro derecho a elegir. Decir Ni Una Menos no fue, ¡no es!, un ruego ni un pedido. Es plantarse de cara a lo que no queremos: ni una víctima más, y decir que nos queremos vivas, íntegras, autónomas, soberanas. Dueñas de nuestros cuerpos y nuestras trayectorias vitales. Dueñas de nuestras elecciones: cómo queremos, cuándo queremos, con quién queremos".
- "Decir Ni Una Menos fue y es tejer una trama de resistencia y solidaridad; contra los guiones patriarcales que prescriben rivalidad entre mujeres y rechazo a las personas trans. Contra la trata, muchos representantes de los sectores políticos, judiciales, policiales y mediáticos se hacen los sordos, los mudos, los ciegos. Un aparato judicial misógino, injusto y arbitrario sigue cosechando víctimas entre las víctimas".
- "Una joven presa en Tucumán, condenada a ocho años de prisión por homicidio, cuando tuvo un aborto espontáneo, en una causa armada, nos obliga a gritar con más fuerza la consigna "Sin Educación Sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal, seguro y gratuito para no morir, no hay NiUnaMenos" .
"Decir NiUnaMenos es estar alertas y denunciar toda violencia machista que persigue, violenta y mata a mujeres hétero, lesbianas, gays, travestis y trans. A toda esa violencia que coarta libertades, ocupaciones y trayectorias. Sin pan y sin trabajo, los y las más desprotegidos y desprotegidas lo son aún más. Por Diana Sacayán, Lohana Berkins entre tantas representantes de esta trama común que buscó y busca una igualdad en el acceso a derechos que no oculta las diferencias, que las celebra, las abraza, las vuelve motivo de crecimiento común. Decimos también NiUnaMenos frente a toda avanzada de reacción conservadora más allá del signo político del gobierno".
- "Es cierto que se puso al frente del Consejo Nacional de las Mujeres a una feminista pero a la vez, el ajuste, el tarifazo, los despidos masivos, el fin de la moratoria previsional para las amas de casa que dedican su vida al cuidado de los otros, el escandaloso achique del Estado, golpean sobre todo a las mujeres, recortan nuestra autonomía, nos dejan más inermes frente a la violencia. Cuando la pobreza aumenta, las primeras perjudicadas somos las mujeres. Cuando el conflicto social se mete dentro de las casas, las más perjudicadas somos las mujeres. El ajuste y la inflación golpean directamente sobre nuestra capacidad de decir Basta".
- "El disciplinamiento de la protesta social y el encarcelamiento de dirigentes sociales y políticos hablan claramente de una revancha misógina y racista que nos golpea a todas. A todxs. La ley de patrocinio gratuito no ha sido reglamentada y desde el Ministerio de Justicia ya se alertó sobre la falta de presupuesto para ponerla en práctica en una escandalosa vuelta atrás de un derecho básico para poder acceder a la Justicia".
- "Hace un año nos movilizamos reclamando la implementación de la ley 26.485. Eso exige políticas públicas, trabajadores capacitados, formación de quienes se encargan del tema en las oficinas judiciales y estatales, presupuesto adecuado, creación de refugios, patrocinio jurídico de las víctimas, medidas de prevención y cuidado efectivas".
- "En un contexto de ajuste económico y privación general de derechos, las presuntas soluciones que se buscan son punitivistas. Plantean el atajo del castigo antes que la prevención para evitar que haya más víctimas. Venimos a decir que eso no alcanza, que se trata de conmover las creencias y prácticas sociales que sustentan la violencia machista y la complicidad del Estado y la justicia. Venimos a decir que con ajuste no hay NiUnaMenos y que la pobreza es violencia. Venimos a gritar: Ni una menos por femicidio, NiUnaMenos por trata, NiUnaMenos por aborto clandestino, NiUnaMenos por persecución judicial, NiUnaMenos por despido, NiUnaMenos por homo lesbo y trans odio. A la violencia machista y a quienes la perpetran les decimos: NiUnaMenos, contra nuestros cuerpos, Nunca Más. Por eso, más que nunca, ¡Vivas nos queremos! "
Algunas de las cientos de organizaciones y referentes que adhirieron al documento son la filósofa feminista Diana Maffía, del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género, de la UBA; Dora Barrancos, directora de la Maestría y el Doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Nacional de Quilmes y directora del Conicet en representación de las Ciencias Sociales y Humanas; Nelly Minyersky, profesora Consulta de la Facultad de Derecho, UBA; Gloria Bonder, directora Área de Género, Sociedad y Políticas de Flacso; el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA); Irene Meler, coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género (APBA ), "Conjuros a viva voz", producciones radiales feministas; FM Alas, radio comunitaria de El Bolsón, Agrupación de Mujeres en Lucha Las Piqueteras; Asociación Civil de Especialistas en Violencia Familiar; Asociación Civil Profesionales Latinoamericanos/as contra el Abuso de Poder; Asociación por los Derechos de las Mujeres de Sevilla, España; ATE Mujeres de la provincia de Chubut; Carolina Scotto, ex rectora de la Universidad Nacional de Córdoba; Católicas por el Derecho a Decidir; Centro Integral de Salud Mental de Tandil; Colectiva de Antropólogas Feministas; Colectivo Ni Una Menos Río Grande, Tierra del Fuego; Colectivo de Trabajadores/as de Prensa de La Plata; Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres; Foro Pampeano por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito; Frente Popular Darío Santillán-Corriente Nacional; Lesbianas y feministas por la descriminalización del aborto; Mujeres Autoconvocadas en Trelew; Multisectorial de Mujeres de Santa Fe; Murga "Baila la chola"; Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora en Argentina; Sindicato de Trabajadores Judiciales de la República Argentina; Sadop; Varones Antipatriarcales de la CABA, entre otros.
PANORAMA POLÍTICO
No tiene perdón
Sobreactuación o convicción. Cinismo o estupidez. Pedir disculpas al maltratador como hizo Prat-Gay se presta al psicoanálisis. Decir que en nombre de una reparación histórica a los jubilados se presenta un proyecto que puede desfinanciar al sistema de jubilaciones ronda la misma patología.
La Justicia ya había dado su veredicto. A los jubilados que estaban en la Justicia había que pagarles por decisión de la Corte. El gobierno anterior había empezado a hacerlo a 40 mil por año. En una buena decisión, el macrismo decidió hacerlo todo de un solo movimiento y lo presentó con bombos y platillos: "el primero a favor de los que menos tienen" dijeron muchos. Es cierto que podía dilatarlo, pero lo real es que había una obligación en la Justicia, igual que con la devolución del 15 por ciento de la coparticipación para las provincias. La maniobra se oscurece porque usa esta medida, que fue una mezcla de obligación y de decisión propia, para desfinanciar a los jubilados y al sistema en general. Destraba la venta de acciones del Fondo de Garantía, aumenta en cinco años la edad de las mujeres para poder pensionarse, baja las pensiones y establece una fórmula hacia la baja del cálculo de las jubilaciones. Todo eso presentado con cartelera de Hollywood: "Programa Nacional para la Reparación Histórica de Jubilados y Pensionados", falta el león de la Metro y parece Ben-Hur. La épica trae adosado un blanqueo de capitales en medio de un escándalo verdaderamente cinematográfico por las cuentas y empresas offshore de numerosos funcionarios, empezando por las del presidente Mauricio Macri.
Ponen la carucha de los jubilados para que las grandes empresas del país se saquen de encima a los directores del Estado y para que esas mismas empresas blanqueen los fondos en el exterior con los que evadieron millones de dólares en impuestos. El oficialismo dice que con los impuestos que les cobren a esos fondos blanqueados, pagarán los juicios y la actualización a los jubilados pero, en el mejor cálculo, esos capitales no alcanzan ni para empezar. Si se desfinancia el sistema estatal y se abaratan las jubilaciones, no tan a la larga se busca la vuelta de las AFJP. Es la misma historia de siempre.
En la jerga de los CEO se llama crear oportunidades de negocios. Transforman así el pago a los jubilados en una buena oportunidad para ellos. Todo tiene que ser convertido en función de este precepto. Por ejemplo: unir el tema de los jubilados con el blanqueo para voltear la causa contra las 4400 cuentas ilegales de millonarios argentinos en el HSBC de Suiza. De esta manera le abren camino a los involucrados, entre los que se cuentan grandes empresas como Cablevisión o Edesur, para que entren en esa moratoria. Y de paso limpian de culpa al ministro de Hacienda Alfonso Prat-Gay, que también estaba denunciado. Si se cae la causa, como quiere Claudio Bonadio, se acaba la investigación sobre los evasores que tienen o tenían 4400 cuentas en el HSBC de Suiza. Siempre hay algo para ganar. El pago a los jubilados tiene toda esa cola de ventajas para los grandes empresarios. Como CEO y empresarios, la medida que más odiaron del gobierno anterior fue la desaparición del negocio millonario de las AFJP que estafaban al estado y a los jubilados, y la creación del Fondo de Garantía con las acciones que las AFJP tenían en la mayoría de las grandes empresas instaladas en Argentina. El desembarco del Estado en sus directorios fue tomado más o menos como cuando Fidel Castro declaró el comunismo en Cuba. Fue una de las medidas más populares del kirchnerismo y al mismo tiempo más odiada por estos sectores que hoy están en el gobierno. El control que hubiera podido ejercer el Estado a través de sus directores constituye, según la prédica neoliberal, el atentado más horroroso al derecho de propiedad y, más específicamente, de los más ricos. Puesto contra la pared, un rico prefiere donar antes que pagar impuestos, porque de esta forma decide el destino de ese dinero. Descree del interés común o del interés público. En esa religión, el impuesto es considerado una expropiación y cualquier intervención del Estado es autoritaria. La ley principal es la del negocio privado y desde el Estado, crear oportunidades para esos negocios.
Se supone que las disculpas de Prat- Gay a los empresarios que fundieron Aerolíneas y a los de Repsol que vaciaron YPF (varios de ellos están presos en España por estafadores) forman parte de esa coreografía de genuflexiones para seducir inversores. Tanto manierismo en un mundo de tiburones genera más desconfianza que otra cosa. Si ven plata, los tiburones vienen. Si ven agachadas como las de Prat-Gay, desconfían. El mismo presidente se cansa de dar señales como funcionario, pero como empresario va al grano. Como cuando anunció que repatriaría 18 millones de pesos que aparecieron misteriosamente en una cuenta suya en Bahamas. Entre explicaciones dudosas sobre el origen del dinero, el presidente dijo que probablemente los invertiría en Lebac. Su propio gobierno fijó intereses desproporcionados a esos bonos, que pagan más del 34 por ciento, intereses que activan la timba financiera y desalientan la actividad industrial. El mismo Macri le está diciendo al que tiene una fábrica que le conviene venderla y meter la plata en esa timba que no genera trabajo ni riqueza real. Así no hay segundo ni tercer semestre.
Tampoco se vería transparente si Macri compra los bonos inmediatamente después que él mismo les fijó intereses altísimos. No es un rumor, así lo dijo Macri. Para ellos, eso no es corrupción. A Boudou, en cambio, lo van a perseguir hasta el fin del mundo por haber acabado con las AFJP, pero las cuentas offshore, la evasión de impuestos, el lavado de dinero o la especulación con el dólar, son "prácticas comunes entre los empresarios".
El único lavador que existe para ellos, es "el empresario kirchnerista" Lázaro Báez. En el show anticorrupción de esta semana, el macrismo atacó al juez Casanello usando personajes oscuros apalancados por algunos periodistas ídem. El diminuto fiscal Marijuan se ha convertido en galán de la pantalla chica con sus publicitados allanamientos. Pero no sumó pruebas, solamente hizo una auditoría de las propiedades de Báez. Tanto por el carácter controvertido de la denuncia, como por los personajes oscuros que la motorizan, la imputación de que Casanello fue comprado por Baez, más que afectar al juez, da la impresión de que la causa está floja de pruebas para relacionar a Cristina Kirchner, o para enterrar a Báez. Y aprietan al juez para que avance sin ellas o para encontrar una excusa que lo aparte si se niega. Se trata de una deducción lógica, más allá de que cada quien haga su valoración sobre el juez.
Otro hecho de la semana: la ofensiva contra Venezuela en la OEA. No pudo convocar la Carta Democrática porque por el mismo motivo debería haberla convocado para Brasil. Aplicársela a Venezuela, cuando hace muy pocos días, en una decisión con poco fundamento, un Congreso repleto de legisladores con causas abiertas por corrupción destituyó a la presidenta Dilma Rousseff con una acusación de tipo administrativo. La OEA y los gobiernos derechistas de la región ni se mosquearon. En Venezuela es al revés. El gobierno no acepta ser depuesto por un Congreso controlado por la oposición de derecha. En ese caso, la OEA y los gobiernos conservadores ponen el grito en el cielo. El gobierno argentino, alineado ideológicamente entre los más reaccionarios, mantuvo una actitud abierta porque la candidatura de la canciller Susana Malcorra para la ONU no puede mostrar flancos beligerantes. Como en las viejas épocas de las dictaduras, en los casos de Venezuela y Brasil, la OEA volvió a jugar como pieza de la estrategia norteamericana para la región.
Y el segundo: la marcha de "#Ni una menos" en una ciudad donde los una mayoría vota a la derecha, pero le gusta posar de progre. Es una marcha multitudinaria que centra a la sociedad sobre una tragedia de horror naturalizado, cuyas raíces se van al fondo más oscuro de las relaciones humanas de una manera que puede convivir con la banalidad o con las buenas intenciones, con la progresía y hasta con el izquierdismo. Está allí y en algún momento se dispara contra una mujer. Es el resumen de todos los prejuicios y privilegios sexistas. Uno de los más comunes es la demonización de las mujeres del pueblo que luchan por sus derechos. Tienen que ser sometidas y simpáticas con el poder, como la imagen promovida de la dirigente barrial del PRO, Margarita Barrientos. Pero si son combativas, peleadoras y desafiantes y luchan por sus derechos y no por la caridad ajena, entonces son demonizadas como marimachos y matonas. El ejemplo más claro de mujer luchadora es Milagro Sala, por su vida, por su lucha y por sus logros. Un gobierno reaccionario la metió en la cárcel. Es una advertencia a las mujeres de que deben quedarse en sus casas. Hasta un dirigente de izquierda como el Perro Santillán, la criticó por supuestas acciones que él mismo practicó cuando era dirigente de los desocupados. Para un hombre ir al frente de un grupo de desaforados para disputar a los empujones y los codazos la cabeza de una marcha es una demostración de hombría. En una mujer, esa supuesta prueba de hombría la condena doblemente.
La manipulación de jueces y fiscales, el chantaje y la amenaza para quebrar a dirigentes que la rodeaban y la furiosa campaña mediática de demonización está enfocada en una mujer que desafió al poder económico y le ganó. "Cómo se atrevió esa india". Así funcionan los golpeadores y abusadores. Una mujer no puede atreverse. Por eso, el reclamo por la libertad de Milagro Salas no puede estar ausente del #Ni Una Menos.
LAS TRES CGT HARÁN UN CONGRESO EL 22 DE AGOSTO PARA
ELEGIR UNA NUEVA CONDUCCIÓN
Un paso más cerca de la reunificación
Caló, Moyano y Barrionuevo le dieron otra puntada al acuerdo por la reunificación de la CGT.
Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo encabezaron ayer un encuentro conjunto de las tres CGT y le dieron otra puntada al acuerdo por la reunificación de la central sindical: se comprometieron a dar "un paso al costado" para facilitar la designación de una única cúpula cegetista en un congreso que fue convocado para el próximo 22 de agosto. Hasta entonces el sindicalismo se debatirá entre la conveniencia de designar un secretario general o una conducción colegiada y se multiplicarán también los nombres de los posibles candidatos, aunque hay dos que picaron en punta y están en la mira de todos como los dirigentes con más chances de quedar al frente de la CGT: Héctor Daer (Sanidad) y Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento).
El escenario de la reunificación de la CGT será el estadio de Obras Sanitarias. Allí se reunirá el congreso en el que los distintos espacios sindicales sellarán el próximo 22 de agosto su reconciliación. El lugar y la fecha –elegida para conmemorar un nuevo aniversario del renunciamiento de Eva Perón a su candidatura a la vicepresidencia, en 1951– fueron confirmados por el Congreso Central Confederal que Moyano, Caló y Barrionuevo encabezaron ayer en la sede de la central sindical de la calle Azopardo y que reunió a dirigentes de las tres CGT. Durante el encuentro no sólo se llamó a "la unidad de la totalidad de los sectores gremiales", sino que también se formularon críticas a las políticas implementadas por el gobierno de Mauricio Macri (ver aparte).
En las deliberaciones también participaron dirigentes del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que hasta ahora se mostraba reacio a sumarse al proceso de reunificación del gremialismo. "Nunca me fui, siempre estoy volviendo", salió del paso el taxista Omar Viviani ante la consulta sobre su presencia en el cónclave y aseguró estar "completamente de acuerdo con el proceso de unidad". En ese espacio sindical sobresalen los mecánicos de Smata, al mando de Ricardo Pignanelli, y la Unión Ferroviaria, liderada por Sergio Sasia.
El Confederal de las tres CGT sesionó al término de otro que hizo la central encabezada por Moyano. Fue allí que el camionero anunció que dejará la conducción cegetista una vez que concluya su mandato. "Me voy con las convicciones intactas", aseguró Moyano y parafraseó también una de las máximas peronistas, que acuñó Evita el día de su renunciamiento: "Renuncio al cargo, no a la lucha." Su mandato al frente de la CGT Azopardo vence el próximo 14 de julio, aunque será prorrogado hasta el 22 de agosto. A tono con la sintonía que hoy exhibe con Caló y Barrionuevo, el camionero destacó que "es imprescindible la armonía del conjunto" y convocó a consolidar "la unidad".
Caló también se pronunció por la unidad y detalló que "lo importante, más allá de que en agosto se elija conducción de forma consensuada o un triunvirato, es que los gremios estén juntos". El líder de la CGT Alsina y del gremio metalúrgico (UOM) añadió que los actuales tres secretarios generales de las centrales "entendieron hace mucho tiempo que debe haber una sola CGT, lo que era imposible de lograr hasta ahora porque cada uno tenía o respaldaba a un candidato político distinto, pero eso ya terminó". Caló tiene mandato como secretario general de la CGT Alsina hasta el próximo 3 de octubre, pero adelantó que renunciará antes del congreso en el que se concretará la reunificación de la central sindical.
Barrionuevo, jefe de la CGT Azul y Blanca y del gremio gastronómico, se comprometió también a dar un paso al costado. "En la futura conducción de la CGT deben participar las nuevas generaciones", señaló.
La discusión en torno a la integración de la nueva cúpula cegetista no formó parte del temario del Confederal, aunque obviamente estuvo presente en los diálogos informales entre los sindicalistas. En el encuentro hablaron Schmid, Daer, Andrés Rodríguez (estatales) y Sergio Palazzo (bancarios), entre otros dirigentes sindicales. Todos ellos son mencionados en mayor o menor medida como candidatos a secretario general o a formar parte de una conducción colegiada. En esa lista también figura Carlos Acuña (obreros de estaciones de servicio), quien cuenta con el auspicio del sector de Barrionuevo.
Daer enfatizó que el cónclave fue "un primer paso trascendente hacia la unidad" y que "ese proceso es un combo y comienza por la madurez de la dirigencia, que debe generar un instrumento de interlocución social con el gobierno, los empresarios y otros sectores, porque la unidad no se concibe con el objetivo tan pequeño de convertir a la CGT en una herramienta opositora". El referente del gremio de la Sanidad es uno de los que suena fuerte para conducir la CGT a partir de su reunificación. Es respaldado por la CGT Alsina y tiene el apoyo de los "Gordos".
Schmid, el otro que sobresale por sus chances en la lista de posibles candidatos, es nominado por la central que conduce Moyano. "El movimiento obrero es factor ineludible en la suerte y destino del país. La CGT debe ser el pivote sobre el que gire el futuro de la Argentina", señaló Schmid, y añadió que se cierra "una etapa que interpela y desafía a todos porque las divisiones no fueron solo fruto del personalismo sino que la dirigencia clausuró el camino de la unidad en más de una ocasión y cometió muchos errores".
Sus nombres, como los demás, seguirán sonando de ahora al 22 de agosto. Hasta entonces se discutirá también acerca de qué formato debería tener en esta nueva etapa la cúpula de la CGT. Las opiniones están divididas entre quienes plantean elegir un secretario general para reafirmar el actual modelo de conducción y los que promueven un cuerpo colegiado de tres integrantes, o incluso cuatro, para contener a todos los sectores y minimizar enojos que conspiren contra la unidad.
La relación con las CTA
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló, dijo que las CGT pueden coincidir quizás con las CTA en "la calle, en las protestas y las movilizaciones", pero descartó la unidad con las centrales que conducen Hugo Yasky y Pablo Micheli porque tienen "estatutos diferentes". "Las medidas de fuerza siempre están latentes y son posibles de realizar, aunque es preciso aguardar el momento oportuno", dijo el titular de la CGT Alsina. Las CTA se movilizaron anteayer a Plaza de Mayo en contra del ajuste y el tarifazo y en rechazo al veto de Mauricio Macri a la ley de emergencia laboral. Ninguna de las tres CGT adhirió a la manifestación a pesar de que, en un hecho inédito, esa iniciativa había sido impulsada en conjunto por las cinco centrales sindicales para tratar de poner freno a los despidos.
Siguiendo con la iniciativa de publicar quincenalmente cartas públicas informativas el Grupo de Curas en la Opción por los Pobres dio a conocer ahora un texto en el que pide que el presidente Mauricio Macri explique el aumento "escandaloso" de su patrimonio y ofrezca transparencia sobre sus declaraciones juradas que pusieron en evidencia la existencia de cuentas bancarias en el exterior. En el mismo documento se denuncia la continuidad de la detención de Milagro Sala, la desatención del Estado respecto de la población, el aumento de los comedores populares y se advierte respecto de la política de seguridad del Gobierno. Los Curas también defienden al papa Francisco ante las críticas que se le formulan desde el oficialismo.
"Nos preguntamos" – dice el Grupo – "si el Congreso, como representante del pueblo, ¿no tendría que llamar al Sr. Presidente a rendir cuentas, teniendo en cuenta sus promesas de transparencia y sus declaraciones juradas vidriosas?". Y agregan: "Nos preguntamos si la situación no amerita una interpelación al presidente y un eventual juicio político por violación de la Ley de Etica Pública y enriquecimiento ilícito".
Advierten los sacerdotes católicos que "sigue impune el escandaloso caso de los muchos miembros del actual gobierno, encabezados por el presidente de la Nación mencionados en los Panamá Papers como partícipes en empresas offshore" porque "ninguna de las explicaciones dadas logra siquiera remotamente ser satisfactoria". Y manifiestan su esperanza de que "la Justicia que investiga el caso, tenga las manos libres para obrar en consecuencia".
Al repasar las noticias recientes el Grupo de Curas denuncia que "el Estado no cuida a la población" y para demostrarlo recuerdan que "fue derogada la Dirección de Enfermedades Inmuno-prevenibles" y que "la política de salud está absolutamente ausente, como se manifiesta en la crisis de la epidemia de dengue (75.000 infectados) y también de gripe A". El documento señala además que "el desprecio por los que quedan fuera del modelo imperante se revela también en la desatención sistemática de la política universitaria" dado que "se ha reducido su presupuesto en $ 20.000.000". Pero agregan que "también es coherente, con esa desatención de los pobres el cierre de programas culturales y educativos".
Respecto del veto presidencial a la ley de emergencia ocupacional, los Curas sostienen que "resulta llamativo el llamado a 'armar una olla popular', por parte de las tres CGT en lugar de liderar la protesta obrera para la cual fueron elegidos como representantes de los trabajadores, algunos de ellos más preocupados por la situación de la AFA (Asociación del Futbol Argentino) que por la desocupación y los 154.000 despidos registrados en lo que va del macrismo".
En relación a los recientes anuncios en favor de los jubilados se dice que "esconden, detrás de un sensato reconocimiento de unos derechos nunca satisfechos, una trampa, un 'Caballo de Troya': no solamente se propone un blanqueo que autoriza 'lavarse las manos' de evasiones y fugas de capitales (cuestiones a las que el Presidente de la República no es ajeno), sino también una peligrosa descapitalización del sistema previsional en nombre de la justicia".
Frente a todo esto, dicen los sacerdotes que trabajan en medios populares, "comenzamos a ser testigos de reclamos crecientes por comida en nuestro pueblo" mientras "se multiplican la participación en comedores comunitarios y escolares". A modo de ejemplo plantean que "la escena del vuelco de un camión jaula y las vacas faenadas en la zona de Añatuya el 25 de mayo nos traen a la memoria momentos tristes de nuestro país en el 2001-2002".
Hay también una preocupación sobre el tema de seguridad. "Una policía auto-gobernada permite que afloren en algunos casos las peores mañas; la creciente ola de secuestros no parece que sea ajena a esto, según afirman varios especialistas en el tema. Igualmente rechazamos la represión en la provincia de Tierra del Fuego a raíz de la crítica situación social que ya hemos denunciado", dicen los Curas. Y agregan que "una vez más insistimos que 'este modelo no cierra sin represión' para sus mentores" porque "la seguridad sin control democrático puede derivar en violencia institucional y la repudiamos". En la misma línea se cuestiona la decisión del Ejecutivo de quitar "el control civil necesario" sobre las Fuerzas Armadas que es "fundamental para el recto orden democrático" y vinculan esta decisión "con la presunta intención de volver a armar un aparato represivo frente al creciente descontento social y responder a los acuerdos con EE.UU. militarizando la seguridad interna".
En otro apartado los Curas dicen que "las críticas al Papa Francisco por parte del Gobernador jujeño Gerardo Morales y de periodistas de la prensa hegemónica", expresan "el enojo que les provoca su libertad para enviar un rosario a Milagro Sala y recibir a la querida Hebe Pastor de Bonafini". Destacan también que "el largo tiempo que Francisco le concedió a Hebe y las imágenes sonrientes de dicho encuentro, manifiestan claramente que hay modelos, actitudes y compromisos mucho más coherentes con el Evangelio que otros, más allá de circunstanciales desencuentros personales". Critican, sin embargo, recientes declaraciones del obispo Jorge Casaretto quien dijo que son los obispos argentinos y "no Hebe de Bonafini la más autorizada para informar al Papa de la realidad argentina". Afirman los Curas que "cuando escuchemos al episcopado denunciar claramente las injusticias, poner nombre a los injustos y hacer propia la causa de los pobres, en ese caso sí creeremos que los informes que envíen (los obispos) a Roma serán veraces y creíbles".




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