viernes 03 de junio de 2016
UNA ENCUESTA RELEVÓ DIFERENCIAS ENTRE IDEAS Y
PRÁCTICAS SOBRE VIOLENCIA MACHISTA
La igualdad, de la boca para afuera
En Buenos Aires, de acuerdo con un estudio de la Untref, el 84 por ciento está de acuerdo con que mujeres y varones sean iguales ante la ley, pero el 45 cree que las tareas domésticas son cosa de mujeres. Casi todos conocen #NiUnaMenos.
Para el 71 por ciento, la violencia de género es maltrato "contra hombres y mujeres".
Por Soledad Vallejos
En el área metropolitana de Buenos Aires, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref), sólo el 20 por ciento de los encuestados definió a la violencia de género como "la agresión que sufre la mujer por parte del hombre", mientras que un 71 por ciento consideró que "es el maltrato recibido tanto por mujeres como por hombres por igual". El 85 por ciento dijo creer que mujeres y varones deben ganar el mismo sueldo por el mismo trabajo y un 84, que deben ser iguales ante la ley, pero el 45 por ciento está de acuerdo con que las tareas domésticas estén a cargo de las mujeres. Además, la mitad de los encuestados estuvo de acuerdo con la frase "las mujeres son más débiles y están en una clara situación de dependencia en relación a los hombres". Esas son solo algunas de las cifras relevadas por el Centro de Investigaciones en Estadística Aplicada (Cinea) y que pintan un panorama cuanto menos complejo y contradictorio, en el que se apoya la igualdad en lo legal pero no tanto en lo cotidiano, y se cuestiona a las víctimas, aunque haya intenciones de ayudarlas.
El estudio de Cinea se realizó entre el 18 y el 26 de mayo en la ciudad de Buenos y el Gran Buenos Aires, cuando entrevistó a 1096 personas mayores de 16 años, mujeres y varones. La investigación buscó recoger opiniones en base a tres ejes: la equidad de género, la "visibilización de la violencia de género como problemática social", las manifestaciones por #NiUnaMenos del 3 de junio del año pasado (el 93 por ciento supo responder de qué se trató) y las acciones (propias y estatales) ante la violencia de género. Muchas de las entrevistadas, por lo demás, estaban hablando de experiencias propias: el 28 por ciento contó que su pareja ejerció violencia machista contra ellas; en el 56 por ciento de esos casos, esas mujeres las agresiones fueron físicas y emocionales; en el 38, el maltrato fue psicológico; en el 6, físico.
El consenso acerca de que mujeres y varones deben cobrar l o mismo por el mismo trabajo es elevado (el 85 por ciento), y algo muy parecido pasa con la idea de la igualdad ante la ley (el 84 por ciento está de acuerdo). Sin embargo, mientras que el 55 por ciento de los encuestados está en desacuerdo con la frase "hay actividades domésticas que deben ser realizadas exclusivamente por mujeres", el 45 por ciento no rechaza de manera contundente esa idea. En la misma línea, sólo la mitad negó que las mujeres sean más "débiles" y estén "en una clara situación de dependencia" respeto de los varones.
El 40 por ciento culpa a las mujeres que son maltratadas por su pareja ("es su responsabilidad por seguir con esa persona"), lo que demuestra que aún es poco conocida la dinámica del círculo de la violencia.
El 70 por ciento de los encuestados cree que la violencia de género es "un maltrato que se da entre hombres y mujeres por igual". Quienes sostienen esta afirmación son, en su mayoría, personas con "nivel educativo universitario y/o terciario" y "jóvenes de hasta 29 años". Del 20 por ciento que respondió, en cambio, que es "maltrato que sufre la mujer por parte del hombre"; el 26 por ciento de quienes suscribieron esta afirmación tiene "estudios primarios o menores".
Para el 57 por ciento de las personas encuestadas, durante el último año aumentaron los casos de violencia machista. Un porcentaje idéntico dijo que de violencia machista se habla "poco y debería hablarse más para que haya mayor conciencia", mientras que para el 30 "el tratamiento que le dan los medios es suficiente". Para el 8 por ciento, en tanto, "ya se está hablando demasiado" porque "hay problemas peores".
El 79 por ciento de las mujeres entrevistadas dijo haber sufrido algún tipo de violencia machista, ya fuera en su relación de pareja, en la calle o en el ciberespacio. De acuerdo con lo relevado, "los hechos de violencia de género doméstica –es decir, sucedidos en el hogar– suelen ser más frecuentes en ámbitos donde viven niñas, niños y/o adolescentes". El 57 por ciento padeció acoso sexual callejero por lo menos una vez, mientras que el 16 por ciento (en su mayoría, menores de 29 años) sufrió acoso virtual.
El 83 por ciento de los varones encuestados aseguró que "nunca se justifica maltratar a una mujer", pero al 12 por ciento le parece "justificado que un varón grite, insulte o humille a su pareja si se niega a tener relaciones sexuales"; al 9 le parece "justo que un hombre pegue a una mujer ante un hecho de infidelidad", y el 6 está de acuerdo con el maltrato si la pareja "sale con amigas o amigos sin avisarle".
Por otra parte, el 93 por ciento de todos los encuestados dijo saber sobre Ni Una Menos. "Son las personas mayores de 65 años quienes menos lo conocen", indica el estudio, que detalla la diferencia con los encuestados de entre 30 y 49 años, entre quienes el "grado de conocimiento alcanza el 96 por ciento". Quienes más escucharon sobre las manifestaciones callejeras del año pasado fueron las personas con estudios universitarios y/o terciarios (el 97 por ciento de las menciones), mientras que "los que tienen estudios primarios o menores son quienes menos conocen" sobre ello (el 87 por ciento de los casos).
El 51 por ciento de las y los encuestados dijo que, si presenciara una situación de violencia, "intervendría y denunciaría el hecho ante la policía". Para el 13 por ciento, "se trata de algo íntimo y privado, por lo que no actuaría".
HOY, A LAS 17, SE REALIZARÁ LA SEGUNDA MARCHA DE
#NIUNAMENOS DESDE CONGRESO HASTA PLAZA DE MAYO
Para poner freno a la violencia machista
La consigna es "Ni una menos, vivas nos queremos". Se reitera el reclamo por la libertad de Belén, en Tucumán, presa por sufrir un aborto espontáneo. Esta vez la marcha convoca a un espectro amplio, incluyendo partidos políticos.
Familiares de víctimas de la violencia de género durante la conferencia de anuncio de la marcha.
Imagen: Sandra Cartasso.
Imagen: Sandra Cartasso.
Bajo la consigna "Ni una menos. Vivas nos queremos", esta tarde se realizará la segunda convocatoria contra la violencia de género que un año atrás reunió a cientos de miles de personas en distintos puntos del país. En Buenos Aires tendrá epicentro en la Plaza de los dos Congresos, a las 17, pero se replicará, otra vez, en todas las provincias. Ayer, en conferencia de prensa, el colectivo feminista reiteró el pedido de libertad para Belén, la joven que fue condenada en Tucumán a 8 años de prisión por "homicidio doblemente agravado por el vínculo y alevosía" luego de sufrir un aborto espontáneo, y repasó los casos de violencia de género que aún esperan justicia. "La violencia machista es un problema que exige una gran transformación cultural, un desafío gigante que no se logra de un día para el otro, pero que hay que empezar a construirlo ya", señaló Florencia Abatte, periodista y referente del colectivo #NiUnaMenos. Del evento también participaron familiares de víctimas de femicidios, legisladores de distintos bloques y referentes sindicales y de derechos humanos.
"Este año marchamos en una sola columna, de la que formarán parte todas las organizaciones de mujeres, de diversidad y de derechos humanos, los gremios, los sindicatos y casi todo el arco de los partidos políticos", anticipó Abatte durante el anuncio realizado en el edificio Anexo de la Cámara de Diputados. La periodista repasó los logros de aquel primer encuentro y señaló que este año se sumó la consigna "Vivas nos queremos", que es "una expresión de compañerismo con las mujeres de otros países de América Latina", como México, – donde se utilizó esta premisa para una gran marcha contra la violencia machista – Brasil y Perú.
Catarina, mamá de Suhene Carvalhae, contó que luego de recibir una fuerte golpiza por parte de su marido, su hija fue víctima de otro tipo de violencia, ejercida por médicos y policías. "Cuando llegamos a la comisaría encontramos a su marido tomando café con los oficiales y a mi hija, golpeada, manchada de sangre, en una celda. Como ella intentó defenderse mientras era estrangulada y lo mordió, la policía quiso tomar la denuncia como 'agresiones recíprocas'", relató la mujer. Según contó Catarina, la situación fue similar en distintos hospitales, que evitaron reportar un caso de violencia de género "para evitarse complicaciones". Suhene murió 241 días después, como consecuencia de aquellos golpes recibidos, el 16 de marzo de 2015. "Mi hija no va a volver, pero estoy acá y mañana marcho por cada una de nosotras, que no nos sigan maltratando, que no nos menosprecien por ser mujeres", pidió Catarina.
Con la foto de Laura Iglesias en las manos, Manuel, su hermano, se quebró en llanto al recordar el crimen de la mujer. Laura, de 53 años, era asistente social y trabajaba en el Patronato de Liberados en Miramar: en mayo de 2013 apareció violada y sin vida en las afueras de esa ciudad balnearia. El hombre contó las contradicciones que se hallaron en el informe realizado por la Bonaerense, por lo que la familia pidió que se aparte a esa fuerza de la causa. "Eso no pasó, a pesar de que se cree que al menos 3 oficiales podrían estar involucrados", relató.
Judith Jiménez, de 16 años, fue asesinada en 2017 por un gendarme que la acosaba. "Cuando mi hija le dijo que era muy chiquita para ser su novia, él sacó su arma reglamentaria y le dio un tiro en la cabeza", contó Gumersinda Jiménez. Un año más tarde, el hombre fue condenado a la pena mínima de 8 años. "Yo no tengo lo que quiero porque mi hija no va a volver, pero nosotros somos la voz de las que no están, por eso seguimos pidiendo que no haya Ni una menos", señaló. También participaron de la conferencia Jimena Gerez, nuera y cuñada de Silvia y Yamila Rosso, asesinadas por su vecino a fines de 2014, además de Romina Meneghini, ex esposa del corredor de turismo carretera Esteban Piccinin, quien la baleó cuando ella le anunció que quería separarse y que como consecuencia sufrió 3 infartos, estuvo 7 días en coma y debió someterse a 56 operaciones.
"Los asesinatos de tres niñas que conocimos en los últimos días nos golpean, el desprecio que sufrió Belén por parte de los médicos y la Justicia es un abuso total que no podemos ignorar", manifestó Nora Cortiñas, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. "Las Madres estamos en esta lucha", afirmó Cortiñas, acompañada de Elia Espen y Mirta Baravalle, al considerar que "la violencia machista es otro tipo de atentado contra los derechos humanos".
"Esta marcha nos une por la necesidad de gritar contra la violencia machista", destacó Mayra Mendoza, legisladora del bloque del Frente para la Victoria (FpV). La diputada por la provincia de Buenos Aires, sostuvo que el pedido para terminar con la violencia machista debe encontrar un cauce en las políticas públicas. "Cada vez que lamentamos un femicidio hemos llegado tarde como Estado, como dirigencia política", agregó.
Por su parte, la diputada Soledad Sosa, del bloque del Frente de Izquierda-Partido Obrero, exigió que se traten las leyes que permiten la asistencia de mujeres violentadas y cuestionó la presidencia del diputado radical Julián Dindart en la Comisión de Familia y Mujer. "Como Ministro de Salud en Corrientes, Dindart le negó la posibilidad de abortar a una nena de 11 años que había sido abusada por su padrastro, además de declarar públicamente que las adolescentes se embarazan porque tienen un recurso económico como premio", señaló Sosa, que apuntó a las responsabilidades estatales de la violencia de género.
En tanto, la activista trans Ornella Infante, sostuvo que "para las trans siempre es una menos", al recordar los femicidios de Diana Sacayán, Bella Inostroza y Marcela Chocobar. "La voluntad política se traduce en presupuesto, sin presupuesto es pura fantasía", sostuvo Infante, quien pidió al gobierno nacional "que acompañe al colectivo activamente, como se venía haciendo en los últimos 12 años". "Gracias por esta segunda convocatoria porque es la única manera de frenar el estigma, la violencia y la discriminación", añadió.
El comunicado del colectivo Ni Una Menos leído durante la conferencia destacó como uno de los avances logrados a partir de la movilización del año pasado la Ley de patrocinio gratuito para víctimas de violencia de género, aún pendiente de ser implementada. "Esta ley ha sido votada y aprobada por ambas cámaras y sin embargo, no se ha reglamentado y es urgente que se aplique", leyó Abatte. En tanto, se recordó que Fabiana Túñez, actual titular del Consejo Nacional de las Mujeres, anunció que en julio presentará el Plan Nacional de Acción previsto en la Ley 26.485. En ese sentido, en el comunicado leído se exigió a los legisladores que "voten el presupuesto para que se garantice un plan idóneo y pueda llevarse a cabo integralmente".
Durante la conferencia, el colectivo manifestó "preocupación" por la violencia institucional y "algunos fallos aberrantes de un Poder Judicial que a veces parece ensañarse con las mujeres". "Recientemente a un padre que abusó de su hija le dieron una condena de apenas tres años de cárcel en suspenso", dijo Abatte, que contrastó esta condena con la pena de 8 años que recibió Belén por sufrir un aborto espontáneo. "Estas son algunas de las cosas por las que marchamos. A todo esto le decimos 'contra nuestros cuerpos nunca más, ni una menos, vivas nos queremos'", concluyó.
Informe: Paz Azcárate.
Carta de Milagro Sala
Desde la cárcel, Milagro Sala adhirió a la convocatoria por la marcha a través de una larga carta en la que se refiere a la situación nacional. El texto comienza: "Ya pasó más de un año desde que se inició la campaña Ni Una Menos. Hoy volvemos a reclamar, porque no vemos que haya políticas públicas para evitar los femicidios. Además tenemos que lamentar el cierre de programas nacionales de asistencia a las víctimas de violencia de género y que no haya planes ni acciones en ese sentido a nivel provincial".
De Macri, entre otras consideraciones, destaca que está casado con una mujer que trabaja con talleres clandestinos que explotan a mujeres y niños. Y sobre Morales asegura que es un "misógino con odio incontrolable" hacia ella ("por mujer, por negra, por india, por dirigente social") porque cometió el error "de concientizar a los pobres, a los negros, a las mujeres, de que tienen los mismos derechos que cualquier otra persona, incluidos el mismo gobernador y su esposa".
"A continuar generando conciencia sobre nuestros derechos y reclamando que el Estado los garantice. Hoy sufrimos un grave retroceso institucional en términos democráticos. Pero nada es eterno", concluye.
"Ni un derecho menos"
Con el título "Ni una menos, ni un derecho menos", el bloque de diputados del FpV difundió un documento referido a la marcha de hoy. El documento expresa que el reclamo de la marcha "debe incluir sin titubear el reclamo por la libertad inmediata de Milagro Sala" y expresa su adhesión y denuncia la campaña en contra de Cristina Fernández de Kirchner. Firmaron en adhesión la CTA, Nuevo Encuentro, el Movimiento Evita, Mujeres FpV, Frente de Mujeres e Igualdad de Género La Cámpora, y otros.
LA MARCHA DEL 3 DE JUNIO EN LA OPINION DE LA
EX DIPUTADA DEL FPV JULIANA MARINO Y LA PRESIDENTA
DEL CONSEJO NACIONAL DE LAS MUJERES, FABIANA TUÑEZ
Dos miradas sobre #NiUnaMenos
Deben estar presentes
Por Juliana Marino *
Por Juliana Marino *
El colectivo #Ni una menos, hoy con la consigna Vivas nos queremos, debe incluir en su denuncia la situación de Milagro Sala, presa política del actual gobierno provincial y nacional, víctima de violencia institucional al más alto nivel, víctima de discriminación y acoso político y social alentado por las esferas de poder (sobre todo el Poder Judicial) que, por el contrario, más debieran cumplir con el "basta" que el colectivo antiviolencia enarbola.
Imposible pensar este año en otra gesta como la que expresara la movilización del 2015, en relación a la extraordinaria conciencia sobre las distintas formas de violencia que se ejercen sobre las mujeres, sin abrazar la causa de la libertad de Milagro.
Imposible marchar multitudinariamente este tres de junio con la ausencia del rostro de Milagro en el conjunto que una vez más elevará su voz en contra de la violencia hacia las mujeres.
Imposible ignorar que constituye claramente un caso de violencia institucional ejercida con saña, alevosía y machismo explícito, sobre una mujer, líder social, diputada del Parlasur que, por lo tanto, debe ser una causa de tod@s.
Imposible ignorar que la justicia provincial no ha sido justicia, sino herramienta violenta de desarticulación de uno de los emprendimientos sociales provinciales más impresionantes de las últimas décadas.
No hay excusas políticas, diferencias ideológicas, metodológicas o análisis feministas que justifiquen la falta de apoyo a la causa de la libertad de Milagro.
En lo personal político propongo también rodear con un fuerte abrazo a nuestra expresidenta, víctima de violencias institucionales, políticas y mediáticas, feroces y deliberadamente organizadas, con amplia base de sustentación en un profundo desprecio hacia la capacidad de las mujeres para gobernar, conducir y liderar.
Ni una menos debiera incluir además de un decidido apoyo a Milagro, una condena a la persecución a Cristina Fernández.
Claro, ambas denuncias significarían haber superado los límites de las pertenencias sectoriales y haber comprendido verdaderamente la naturaleza del feminismo, al cual le estaríamos rindiendo el homenaje que merece, por ser uno de los acontecimientos más revolucionarios que el siglo anterior produjo.
* Ex diputada del FpV.
Imagen: Bernardino Avila.
De la violencia se puede salir
Por Fabiana Túñez **
Hace exactamente un año, cuando aún estaba en la sociedad civil, me tocó vivir uno de los momentos más emotivos de mi vida como militante por los derechos de las mujeres, niñas y niños. Por primera vez, miles de personas de todo el país se unían para decir basta de violencia machista. Por primera vez, las familias que habían perdido a sus hijas a manos de un femicida sentían el abrazo sororal no sólo de nosotras, las "locas" feministas, sino de toda una sociedad. El #NiUnaMenos del 2015 marcó un cambio; se puso en la agenda pública por primera vez un tema en el que veníamos trabajando desde hace décadas junto a las compañeras del movimiento de mujeres y que – según el Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano que coordina La Casa del Encuentro – se cobra la vida de una mujer cada treinta horas.
Aun cuando no adquiere su forma más extrema, la violencia hacia las mujeres es una realidad que nos interpela todos los días. La reciente difusión de las estadísticas de la herramienta de información, contención y asesoramiento gratuito sobre violencia hacia las mujeres (Línea 144) que gestionamos desde el Consejo Nacional de las Mujeres es una clara muestra de ello. Sólo en los primeros cuatro meses del año recibimos más de 27 mil llamadas. Más de 27 mil personas, mujeres en su abrumadora mayoría, que optaron por buscar ayuda, por reflexionar si era "normal" el trato (o destrato) que recibían de su pareja, por cuestionar si los celos y el control eran una forma de "expresar cariño". En definitiva, mujeres que empezaron a desandar el camino de un vínculo de violencia.
Las/os profesionales de la línea – provenientes del derecho, el trabajo social y la psicología principalmente – están capacitadxs para dar asesoramiento antes, durante y después de la emergencia, las 24 horas todos los días del año. Además, la línea cuenta con un área de seguimiento de casos que se pone a disposición de las mujeres de todo el país para acompañarlas en los distintos procesos que les toque atravesar, desde la realización de una denuncia policial hasta la presentación ante la justicia. Sabemos que salir del ciclo de la violencia no es fácil, pero se puede lograr. Y es allí donde el Estado tiene la responsabilidad de dar respuestas.
Es por ello que en el mes de julio estaremos presentando, junto a la ministra de Desarrollo de la Nación, Carolina Stanley, el Plan Nacional para la Erradicación de la Violencia hacia las mujeres, de conformidad con el artículo 9º de la Ley 26.485, y que el Poder Ejecutivo adeudaba desde 2010. El Plan reúne un conjunto de propuestas de políticas públicas orientadas a abordar la violencia intersectorial y transversalmente; desde la prevención hasta la atención integral y la protección. Con una mirada federal, el Plan está pensado como una herramienta dinámica para lograr la plena implementación de la Ley 26485, y consagrar así el derecho de todas las mujeres del país a vivir una vida libre de violencia.
Este 3 de junio va a ser distinto para mí. No me toca estar reclamando sino, literalmente, atendiendo las demandas. Ante lo que estimamos va a ser una nueva expresión masiva de visibilización de la violencia hacia las mujeres, junto con mi gabinete vamos a estar trabajando en la línea 144. Porque de la violencia se puede salir, pedir ayuda es el primer paso. Llamá, estamos para atenderte.
* Presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres.
TESTIMONIOS DE MUJERES QUE SE SUMAN AL
#NIUNAMENOS
¿Por qué marchamos?
Una fue baleada por su ex y quedó viva de milagro. Otra busca aportar desde el arte. Las dos explican su presencia hoy en el Congreso.
Por Mariana Carbajal
CORINA FERNANDEZ, UNA SOBREVIVIENTE
"Siento mucha impotencia"
Es dolorosa la impunidad con la que se sigue cometiendo la matanza de mujeres, es casi una epidemia y ante las epidemias se toman medidas de urgencia", dice Corina Fernández. Ella es una sobreviviente de la violencia machista más extrema. El 2 de agosto de 2010, su ex marido la quiso matar en la puerta del colegio al que iban las dos hijas de ambos, en pleno barrio porteño de Palermo. Le apoyó un revólver en su pecho y le apuntó. Corina se salvó de milagro. Dos balas impactaron en el tórax y un tercer proyectil, en el abdomen. Pero sobrevivió. Dos años después, Walter Claudio Weber, con quien había estado casada 12 años, fue condenado por aquel hecho a 21 años de prisión por intentar matarla, en el primer fallo en el país que nombro ese delito como "tentativa de femicidio", antes incluso de que la figura fuera incorporada como agravante al Código Penal. Corina marchó el año pasado y se prepara para la movilización de hoy. "La sociedad lo pidió hace un año, todos lo entendimos, menos la justicia que parece seguir haciendo oídos sordos a los reclamos de todo un país que pide justicia y dice 'basta de femicidios'", sostiene en una entrevista de Página/12. Corina pudo recomponer su vida, con terapia, y hoy ayuda a otras mujeres que, como ella buscan salir de una relación de pareja atravesada por la violencia machista.
"El 3 de junio volvemos a gritar #Niunamenos", dice Corina. La marcha del año pasado la sorprendió "no solo por la unión de mujeres de todos los ámbitos comprometidas con la violencia de género sino por lo que nos impresiono a todos, la gran convocatoria social, más de 150 mil personas". Tiene 52 años. Y trabaja en la Dirección General de la Mujer, del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, desde donde fue convocada para acompañar a otras víctimas. También está impulsando su propia ONG que lleva un nombre esperanzadora "Hay Salida" y desde ese espacio interactúa con la Asociación Argentina de Prevención de la Violencia Familiar, que encabeza Graciela Ferreira, quien en su momento la ayudó a ella a salir adelante.
Corina convivió con Weber más de una década, años en los cuales ella sufrió violencia psicológica y maltrato físico. Hasta que un día él le dio una paliza brutal. Fue el 6 de abril de 2009. Vivían en un PH del barrio de Flores. Ese día su casa se convirtió en una sala de torturas. Weber murió en la cárcel, cumpliendo la condena. Pero antes de que la Justicia llegara a escuchar las denuncias de Corina, Corina se cansó de denunciar. Llegó a realizar hasta cerca de 80 denuncias. Por la golpiza del 6 de abril de 2009 y otras situaciones en las que amenazó a Corina de muerte, Weber llegó a juicio en julio de 2007. La jueza en lo Penal, Contravencional y de Faltas que intervino lo condenó a seis meses de prisión en suspenso. Es decir, quedó libre. Y a los 15 días, disfrazado con peluca, boina, impermeable y bastón, Weber fue a la puerta del colegio de sus hijas, esperó que las niñas se despidieran de su mamá y entraran al aula. Y le disparó a Corina.
"Se necesita una justicia rápida, una mujer amenazada no puede esperar dos años para un juicio, que la ley se cumpla, que haya subsidios para esas mujeres y sus hijos y que haya abogados penalistas gratuitos porque de lo contrario el violento nunca va a ir preso", dice. "Sobreviví a quizás la peor de las agresiones, fui acribillada a tiros. En esa época no se hablaba en los medios de esta temática como hoy y me sentía bastante sola contando mi experiencia para ayudar a otras mujeres a tomar conciencia del peligro que una mujer corre cuando es víctima de violencia, porque esa mujer está adaptada a circunstancias de maltrato de toda índole, y muchas veces esta tan naturalizado que no llega a percibirlo hasta que llega el golpe, después el moretón", advierte Corina.
Cuenta que el 3 de junio del 2015 dejó de sentirse aislada en su lucha. "Al estar ahí en la plaza junto a los familiares de las víctimas, me sentí culpable de estar viva, frente a tanto dolor. Ellas no habían tenido mi misma suerte. Hoy, a un año de esa fecha, siento mucha impotencia porque parece que nada cambió. Hablo con mujeres a diario, apuñaladas, quemadas, ciegas por ácido, fracturadas, paralíticas, mutiladas, violadas, con hijos abusados y el agresor sigue libre, rompiendo la prohibición de acercamiento con total impunidad, nadie los detiene y son las mujeres las que tienen que escapar", observa Corina. Pero aclara que "no bajamos los brazos" y reclama que desde los gobiernos se trabaje "en prevención y concientización". "No se soluciona abriendo más refugios, casas de la mujer y dando botones anti pánico. – opina – Eso es como aceptar que va a haber más violencia. Por todas esa mujeres valientes que se animaron a decir 'basta' y por las que, como pasó en la marcha del año pasado, me confesaban que al volver a su casa después de la marcha las esperaba el agresor, por las que ya no están, por todas ellas es que volvemos a gritar #Ni una menos."
ALEJANDRA MARINO, CINEASTA
"Ser parte tiene que ser inevitable"
Por Mariana Carbajal
La directora de cine y guionista Alejandra Marino será parte de la multitud que hoy a partir de las 17 se reunirá frente al Congreso para gritar #NiUnaMenos y en diálogo con este diario, cuenta por qué marchará. "Hay algo inefable en la fuerza que se genera estando juntas, cuerpo a cuerpo toda esa energía fortaleciendo la denuncia, exigiendo respeto y basta de asesinatos de mujeres. Ser parte de la denuncia contra el femicidio tiene que ser inevitable, también para los compañeros, para nuestros hijos. Este año es particularmente difícil porque vivimos violencia económica, y el momento también porque los casos de femicidio no paran de subir, cada caso es mucho más que estadísticas, es una mujer y su familia. En estos últimos días dos niñas fueron víctimas, es necesario que la crónica y el morbo no devoren sus cuerpos", dice ella.
Actualmente, esta rosarina que vive en la ciudad de Buenos Aires está trabajando en una serie de ficción sobre la historia de amor y lucha de Clelia Luro y el obispo tercermundista Jerónimo Podestá. "Y con el guion de una película, Hacer la vida, tratando de armar una coproducción con Brasil. También pergeñando la parte audiovisual para una obra teatral sobre Malvinas. Y estoy terminando Objetos Perdidos, un libro de cuentos y relatos. Parece un montón, pero como soy independiente hay que trabajar mucho para que salgan los proyectos", cuenta Marino, en su casa-estudio, del centro porteño.
–En su película El sexo de las madres se aborda un tema difícil como la violación. ¿Surgió a partir de alguna experiencia personal?
–Creo que estamos y somos en cada historia que contamos. En el caso de esa película surgió de una experiencia personal, aunque la narración sea ficcional. Fue un trabajo muy fuerte durante el rodaje en cuanto a lo que generaba en el equipo. Yo no quería mostrar la violación, no quería erotizar la mirada. Cuando una de las protagonistas es atacada, estuvimos solo las actrices y el actor, sonido y yo en el espacio reducido de ese baño. El equipo de rodaje solo escuchaba los gritos a través de la puerta y cuando salimos de la toma, fue otro impacto verles las caras, todos estaban lívidos. Igualmente cuando filmamos otro intento de ataque perpetrado por el mismo personaje que años después es un viejo en un pueblo perdido, o cuando rodamos el aborto. Todos los compañeros trabajaban cuidando y cuidándose. Fue un rodaje movilizador y testimonial, porque cada una de las mujeres había pasado por algún tipo de abuso y hablábamos de esto con los hombres del equipo.
–¿Con qué otros proyectos se metió con el tema?
–En teatro con dos obras de Franca Rame y Darío Fo, muy fuertes, porque partían de la experiencia de Franca, que fue atacada y violada por un grupo de fascistas camisas negras. En distintos documentales, por ejemplo en la Serie Flores, mujeres migrantes, donde en uno de los capítulos una de las mujeres cuenta su propia trasformación a partir de haber migrado, porque en su país la violencia hacia las mujeres no tenía penalización. Creo que hasta en Las Muchachas abordo el tema, cuando ellas cuentan cómo de la mano de Evita se animaron a salir y convertirse en sujetos políticos activos, protegiendo a las que sufrían o estaban desamparadas.
–¿Cómo se puede contribuir desde el arte para desarmar la violencia machista?
–Estando presente, tensionando, generando, participando. No entiendo otra forma de hacer arte. Y no digo solamente desde el abordaje de las temáticas, que es muy importante, sino en la forma de comunicar, en las decisiones dramáticas. Y relacionarnos, denunciando toda violencia que se cobra víctimas en el cuerpo de los más débiles.
Adhesión de la Legislatura porteña
Los legisladores porteños votaron una declaración de adhesión a la marcha #NiUnaMenos. El pronunciamiento se dio en el marco de la sesión ordinaria de la Legislatura a propuesta de varios expedientes presentados por los diferentes bloques parlamentarios.
La declaración aprobada adhiere a la marcha contra el femicidio, bajo la consigna "Vivas nos queremos". Asimismo, expresa su "apoyo a la causa para lograr la protección integral de las mujeres y se compromete a continuar trabajando en busca de la igualdad de oportunidades por la que históricamente han luchado las mujeres de nuestro país."
Por su parte, la Legislatura de Córdoba aprobó por amplia mayoría la adhesión de la provincia a la ley nacional de prevención y erradicación de la violencia de género.
ENTRE LA CONCENTRACIÓN DEL #NIUNAMENOS DE 2015 Y
LA DE HOY HUBO 275 FEMICIDIOS
Los números de la ausencia
Un informe de la Casa del Encuentro revela además que 216 chicos quedaron sin madre. Por eso, impulsa dos leyes para defender los derechos de estas "víctimas colaterales". El relevamiento muestra también que 35 varones murieron al intentar evitar femicidios.
El informe destaca que del total de víctimas, 39 tenían denuncias judiciales.
Por Renata Padín
A un año de la movilización con el lema #NiUnaMenos, 275 mujeres fueron asesinadas en el país, esto es, una cada 31 horas, dejando a 317 personas sin madre (entre las cuales hay 216 chicos menores de edad), mientras que 35 varones murieron intentando salvarlas de los femicidas.
Los datos fueron aportados por el Observatorio de Femicidios Adriana Marisel Zambrano, de La Casa del Encuentro, que realiza este relevamiento desde 2008 en base a las noticias publicadas en 120 medios de todo el país. El informe recopila los asesinatos de mujeres desde el 1º de junio del año pasado hasta el 31 de mayo último.
"Este es un balance de dolor por las muertes, que abraza a todas las familias que siguen pidiendo justicia. Este es un grito de dolor que es importante que transformemos en acción", dijo Ada Rico, presidenta de la ONG.
Los femicidas utilizaron como metodología las armas de fuego en 66 crímenes; apuñalaron a 57 mujeres; mataron a golpes a 40 de ellas, estrangularon a otras 21 y quemaron a 20. La incineración es una de las formas más cruentas de matar mujeres en Argentina.
Como cada año, este noveno informe de La Casa demuestra que la vivienda sigue siendo el lugar más peligroso para las que están en situación de violencia de género, ya que 171 asesinatos (el 62 por ciento) ocurrieron dentro de casas.
Del total de víctimas, 39 tenían denuncias judiciales, exclusión del violento y prohibición de acercamiento del maltratador.
Además, el documento de La Casa del Encuentro mostró que entre los 275 crímenes hubo 59 en los que la víctima y el victimario no tenían vínculo aparente, 23 femicidas pertenecieron o pertenecen a una fuerza de seguridad y 39 se suicidaron luego de cometer el crimen.
Entre otros aportes, el informe elaborado a un año de la primera vez que la ciudadanía argentina salió a la calle multitudinariamente a repudiar los femicidios consignó que 5 de las víctimas estaban embarazadas, 6 estaban en situación de prostitución y trata, una era de un pueblo originario y hubo 5 travesticidios.
Los distritos con los índices más altos de femicidios son Buenos Aires (102), Santa Fe (23), Salta (21), Córdoba (20), Ciudad de Buenos Aires (13), Santiago del Estero (11) y Mendoza (10).
Estos números son mujeres que no están porque un hombre decidió matarlas y dejar huérfanos a 216 niños y niñas menores de edad. Por eso, la ONG insistió en el reclamo del tratamiento legislativo de una ley de pérdida automática de la responsabilidad parental del femicida condenado.
También pidió que se avance con el anteproyecto de "ley Brisa" para otorgar un resarcimiento económico a hijas e hijos de víctimas de femicidios, hasta la mayoría de edad. La norma lleva el nombre de una niña cuya mamá fue asesinada por el padre. Al respecto, Ada Rico le contó a este diario: "Brisa es una nena y también el símbolo de los 1617 chicos que quedaron sin sus mamás entre 2008 y 2015. Sabemos que es una cifra relativa, ya que sólo tenemos los datos que difunde el periodismo. Es imprescindible que los chicos, víctimas colaterales, sean sostenidos económicamente. Muchas veces, luego de un femicidio, los hermanos son separados porque nadie puede recibir de golpe cinco chicos, si no hay ayuda económica desde el Estado".
Además Rico pidió que se concrete el asesoramiento y asistencia jurídica a las víctimas, tanto mujeres como niñas y niños, y exhortó a los gobiernos a entregar una asignación consistente en un subsidio económico equivalente a una jubilación mínima por tres años a las mujeres en situación de violencia.
Otra de las necesidades planteadas por la dirigente es el otorgamiento de una licencia por violencia de género "en todos los ámbitos laborales, no menor a 20 días anuales, y su inclusión en los convenios colectivos de trabajo".
La implementación del plan nacional de protección a mujeres (con un presupuesto acorde), la apertura de Oficinas de Violencia de la Corte Suprema en todo el país, el aumento de refugios, de botones antipánico para la mujer y tobilleras para controlar a los agresores y la capacitación en género en todos los ámbitos del Estado son también pedidos de esa ONG.
"Seguimos interpelando a los distintos poderes del Estado para que multipliquen el esfuerzo y se generen aún más políticas públicas que permitan evitar los femicidios. Que acompañen a las víctimas. Que las escuchen. Que las contengan. Que este tema sea considerado un tema de agenda y prioritario", solicitó Rico. Y explicó: "Nosotras vamos al Congreso, porque es como un símbolo de una parte muy importante de nuestra lucha. En 2014 presentamos un proyecto para la pérdida de la responsabilidad parental del femicida condenado. Aún no lo trataron y este año pierde estado parlamentario. Es fundamental que salga para que no haya chicos que queden a cargo del padre que mató a la madre".
Con la presentación del informe, desde La Casa del Encuentro también insistieron en la reglamentación y puesta en marcha de los artículos pendientes de la Ley 26.485, contra la violencia de género, especialmente la aplicación del Plan Nacional para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia, que desde el Consejo Nacional de las Mujeres prometieron que van a presentar el mes próximo.
Las últimas estadísticas publicadas por el observatorio habían registrado que en 2015 se reportaron en todo el país 286 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas y 43 femicidios vinculados de hombres y niños, mientras en 2014 fueron 277 las muertes por violencia de género.
"No hay democracia sin igualdad"
La coordinadora nacional de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), Raquel Vivanco, manifestó en la convocatoria a la marcha: "Hace un año la sociedad se movilizó exigiendo la intervención y el compromiso del Estado para erradicar la violencia contra las mujeres, sin embargo los femicidios siguen ocurriendo en todo el país", y afirmó: "El presupuesto del Consejo Nacional de las Mujeres para el año 2016 equivale a 4,50 pesos por mujer, lo que deja al descubierto la falta de decisión política del Poder Ejecutivo para terminar con la violencia machista en nuestro país".
"Y el Poder Legislativo debe incorporar a su agenda demandas históricas y urgentes. Hay que terminar con la clandestinidad del aborto, práctica que representa la principal causa de mortalidad de mujeres gestantes en nuestro país desde hace décadas. Como también debe impulsar fuertemente el debate para alcanzar la paridad en todos los lugares de decisión. Las mujeres somos más del 50 por ciento de la sociedad, no es posible concebir una democracia sin participación igualitaria", insistió.







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