lunes, 10 de octubre de 2016

Gendarmes versus economía

lunes 10 de octubre de 2016


OPINIÓN



Gendarmes versus economía




Por        Eduardo Aliverti


Contra todas las estratagemas del cotillón comunicacional del Gobierno, los datos de la semana volvieron a derrumbar expectativas favorables sobre el andar de la economía. Y un aspecto naturalmente complementario es que empiezan a enviar fuerzas represivas hacia las zonas más amenazantes del país.

Editorialistas de los medios que responden al macrismo hablan de alarmas severas dentro del establishment, y los únicos "brotes verdes" propagandizados resultan diluidos hasta un extremo que pone en duda la seriedad de los gurúes oficiales. ¿En verdad desaciertan, o simplemente se trata de que recurren a maniobras distractivas para ocultar, como sea, los efectos de una política que sólo puede conducir a procesos recesivos? El ejemplo de lo ocurrido con relación al despacho de cemento, que Alfredo Zaiat retomó en su artículo del jueves, es botón de muestra notable. Un tuit de la cuenta oficial de Alfonso Prat-Gay decía que el rubro había comenzado a crecer, que cambió la tendencia y que arrancó la obra pública. Se refería a números de agosto. Pero ocurrió que, en septiembre, los envíos de cemento cayeron un 11,1 por ciento interanual, y que además bajaron 4,1 por ciento respecto del supuestamente reactivador agosto. Sucedió que en ese mes hubo menos días de lluvia y más días hábiles que en el mismo mes del año pasado, con lo cual el dato era fingido. Quizás, una respuesta es que se complementan los dos factores probables: la burrada técnica y la necesidad de encubrir mediante artilugios a los que, desde ya, la prensa oficialista no prestará atención alguna. Sin embargo, entre quienes cortan la torta es más complicado entretener con pases de magia o manipuleo de cifras. Por la Unión Industrial circula un documento que señala más del 5 por ciento de caída en el sector, en agosto; y no deja de conmover la cita de que los hombres de negocios requieren un verdadero programa de desarrollo, en lugar de la mera improvisación –o casi nadería– que ahora dicen advertir entre los administradores de Cambiemos. Más aún, se respaldan en una frase de Paolo Rocca, el CEO de Techint, durante la kermesse de pares que el Gobierno montó hace unas semanas en el Centro Cultural Kirchner (que de monumento a la corrupción y a la elefantiasis kirchnerista se convirtió en el ámbito preferido del macrismo, para sus juntadas ejecutivas y espirituales): "Argentina debe generar un proceso para desarrollar e integrar a los millones de personas pobres que viven en el Conurbano". Enternecedor.

La impericia y la falta de timming en la conducción política, que no la ausencia de firmeza en su marcha a derecha, llevaron a un nuevo desaguisado en la relación con los sindicatos. El Gobierno se enredó solo, sin ayuda de nadie, en las rondas del minué que intenta frenar la convocatoria a un paro general. Eso sí que es todo un mérito de improvisados, porque desaprovechar de tamaña manera al anodino triunvirato cegetista no es algo fácil de entender. Véase la secuencia. Autoridades y gremialistas se reúnen para acordar unos pocos puntos centrales. Bono extraordinario como cierre de temporada para trabajadores, jubilados y beneficiarios de planes sociales, más exención de Ganancias en el pago del medio aguinaldo. Clima de optimismo generalizado tras el cónclave. Prat Gay adelanta que el bono será concedido. Rogelio Frigerio, ministro del Interior, lo desmiente al par de días y enfatiza que no se arregló otorgarle nada a la CGT. Las provincias trinan, a su turno, porque, de cada 100 pesos que se recaudan por el impuesto, 64 se coparticipan con ellas y una rebaja o quita les restaría fondos a sus arcas carcomidas. Y a lo cual habría de sumarse la erogación por el bono. Es un apunte que se conocía de sobra y que el Gobierno, como si hiciera falta, había chequeado en las reuniones sostenidas con todos los gobernadores. Los triunviros gremiales fruncen el ceño. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, desde el Gobierno que puso la soga al cuello del Estado por obra de eliminar retenciones y transferir a los sectores de mayores ingresos alrededor de 38 mil millones de dólares, avisa que no se puede desfinanciar al Estado con medidas irresponsables. Se anuncia entonces que el bono será apenas y gracias para quienes ganan menos. Juan Carlos Schmid, uno de los jefes cegetistas, anticipa que la meneada cifra de 750 pesos como todo concepto "es una burla". María Eugenia Vidal se lava las manos, pero adelanta que en la provincia de Buenos Aires tampoco se puede comprometer a nada que no pueda pagar. Síntesis: de una semana para otra, el Gobierno cambió expectativas de respuesta positiva, que uno de sus ministros ratificó en declaraciones públicas, por un embrollo del que necesita dar marcha atrás porque las cuentas no le cierran si es cuestión de distribuir unos pocos pesos. Si el piso de las intenciones oficiales pasó a ser éste, imagínese qué podría esperarse acerca de reabrir paritarias a fin de siquiera empardarle a una inflación que ya se deglutió unos 15 puntos porcentuales del salario real. ¿Qué hará la conducción cegetista ante esta fantochada? ¿Llamará a debatir sobre el debate de que se debata una medida de carácter nacional?

La disposición de enviar fuerzas federales a 33 municipios bonaerenses, con atención especial en La Matanza y Mar del Plata, acepta ser vista cual mecanismo preventivo frente a lo que se imagina como un fin de año marcadamente difícil. En líneas generales, la gobernación de Vidal viene tejiendo acuerdos con varias intendencias para mantener planes asistenciales que, según una mayoría de opiniones oficiosas, servirán para sujetar climas explosivos. Pero esa contención podría no alcanzar si persiste el estadio económico que no sólo adelgazó el bolsillo de la clase media, sino que volvió a sumergir a los sectores populares en una realidad y panorama indefensos. Cualquiera que recorra la periferia de las grandes ciudades, y aun mismo en ellas, advierte ipso facto un crecimiento ostensible de marginalidad y gente en situación de calle. El gobierno de los CEOs, como respuesta estructural, tiene la única ocurrencia de mandar gendarmes, a más de persistir en fabulaciones que llegan a hablar de riesgos terroristas. Pero ninguna de esas patéticas fantasías debe ser subestimada, porque esta historia de las amenazas preocupantes también se vio ya chiquicientas veces cuando se entronizan los proyectos conservadores. Son el caldo de cultivo para justificar la represión, cuyas dosis no tan homeopáticas se advierten en el accionar prepotente de unas policías habilitadas para patotear. El caso de Iván y Ezequiel, los chicos de 18 y 15 años que trabajan en la revista La Garganta Poderosa y que fueron retenidos y torturados por efectivos de la Prefectura, junto al Riachuelo, el 24 de septiembre, adquirió cierta dimensión porque la denuncia fue inmediata y el activismo en las redes lo expandió contra un silencio granmediático absoluto que tuvo compañía: pasaron dos semanas y ninguna autoridad dijo una palabra al respecto. Nuestro colega Luis Bruschtein mencionó la posición que asume y propaga Gonzalo Cané, un alto funcionario del Ministerio de Seguridad encabezado por Patricia Bullrich. Es conocido justamente en las redes debido a que elogia la justicia por mano propia, y afirmó que los Estados que desarman a su población son autoritarios. ¿De qué asombrarse, sin embargo? ¿O acaso no fue el propio Macri quien, cuando el episodio del carnicero de Zárate, expresó que debía comprenderse su actitud y, con ello, autorizó la idea de que el Estado puede retirarse del control de la fuerza? Como bien agrega Bruschtein, el discurso mediático amplifica el pensamiento de este tipo de energúmenos. Y es así por mucho que lo dibujen en esos debates televisivos armados con la presencia de algún contendor, siempre en minoría. El solo hecho de que los medios se presten o, mejor, catapulten, una polémica cavernícola, atiende después de todo a la lógica del frente que conforman la derecha gobernante propiamente dicha, el aparato judicial y los medios hegemónicos.

La habilitación represiva se produce cuando el gobierno de Macri apenas lleva diez meses. Está en relación directamente proporcional a un ajuste contra las mayorías que, graciosamente, califican de "gradualista" no sólo en las usinas oficiales sino también desde algunos sectores del llamado pensamiento heterodoxo. Pero es cierto que el gurkaje de los economistas y comunicadores del macrismo pide más ajuste todavía. Restricción fiscal, en su lenguaje. Y por ese camino se suscita el ridículo de mentar la existencia de "halcones" y "palomas" (Sturzenegger versus Prat Gay), como si hubiera derecha e izquierda dentro de una única propuesta y desarrollo reaccionarios.

Caer en esa trampa de los matices es una ingenuidad desopilante, que la realidad se encarga de desmentir a cada paso y gesto gubernamentales. Como dice la vieja canción tantas veces citada, las cosas se cuentan solas. Sólo hay que saber mirar.
































EL MENSAJE DE MAURICIO MACRI, MIENTRAS DESCANSA EN TANDIL



Entre el golf y la pobreza




El Presidente se refirió a los datos difundidos por el Indec sobre el número de pobres en el país y volvió a responsabilizar al gobierno anterior, sin aludir al impacto del ajuste y las medidas económicas de su administración.
Macri visitó el country Valle Tandil y se fotografió con quienes compartió un 
partido de golf.



Mientras Mauricio Macri disfruta en Tandil con su familia del fin de semana largo, se publicó en la agencia estatal Télam una columna de opinión firmada por el Presidente. Siguiendo con la estrategia de difundir opiniones en distintos medios de comunicación los días domingo, el mandatario reiteró sus conceptos en torno al índice de pobreza dado a conocer por el Indec. En la columna, se desresponsabilizó por el crecimiento de la pobreza este año: "Aunque el dato es nuevo, la situación no lo es", aseguró.
Macri se tomó el fin de semana largo y viajó a Tandil junto a su esposa Juliana Awada y su hija Antonia, con la que ayer festejó su quinto cumpleaños. Es la cuarta "escapada" que se permite el presidente desde el inicio de su gestión en diciembre pasado. En Tandil, el Presidente visitó a algunos amigos de esa ciudad en la que fue criado. Jugó al golf en el country Valle Tandil con el dueño del country, Nicola Parasuco, y con el empresario Marcos Paskvan. Según trascendió, el Presidente llegó de sorpresa en medio de un partido comenzado. Lo cortaron para recibirlo y fue la celebridad del country durante las cuatro horas que jugó.
"Hoy sabemos que hay uno de cada tres argentinos en situación de pobreza y no podemos quedarnos con los brazos cruzados", sostuvo Macri en la columna de opinión publicada ayer. "Es muy duro, muy doloroso; son millones de personas con nombre y apellido que no pueden esperar, que necesitan una vida mejor", aseguró el Presidente.
"Pero, aunque el dato es nuevo, la situación no lo es: lo sabíamos, lo veíamos al recorrer el país, al conversar con la gente y al mirar a nuestro alrededor", destacó. "Por eso asumimos el compromiso de avanzar hacia un país con pobreza cero y ahora estamos en condiciones de trazar la hoja de ruta para lograrlo", prometió, una vez más.
Tras generar una polémica en las últimas semanas por participar de un montaje para que pareciera que viajaba en colectivo por el conurbano, el mandatario aseguró que hay que "construir a partir de la verdad".
"Decir la verdad es, muchas veces, un acto de valentía. Porque implica asumir la realidad tal cual es para enfrentarla", declamó. "Exige dejar de esconder los problemas para trabajar sobre ellos, con la mirada puesta en el futuro. Por eso debe ser un valor fundamental para todo gobierno", indicó.
Por supuesto, Macri se centró en cuestionar la intervención del Indec decidida por el gobierno anterior y así eludió una vez más hablar del crecimiento de la pobreza este año tras la devaluación, la quita de retenciones a los sectores concentrados que producen alimentos, la suba de tarifas y la erosión de los salarios. "La semana pasada dimos a conocer un dato que estábamos esperando hace años, cuando se dejaron de difundir los índices oficiales de pobreza en la Argentina", indicó.
"Pobreza cero es nuestro horizonte a largo plazo, la intención de hacer un país en el que todas las personas tengan oportunidades de desarrollarse plenamente. Es la meta de cada decisión que tomamos, de cada política que implementamos", consideró Macri. No obstante, el Presidente indicó que entiende que "las familias que sufren, sufren hoy".
"Pensando en ellos reforzamos y creamos medidas sociales con las que estamos acompañando a más de 10 millones de argentinos", estimó, entre las que mencionó el blanqueo y el pago a los jubilados que iniciaron juicio al Estado y la tarifa social para quienes recibieron los aumentos de tarifas.
"Entendemos la impaciencia y la angustia ante las dificultades", sostuvo el Presidente, en un momento en que pulsea con la CGT por un bono de fin de año acotado y para no reabrir las paritarias (ver página 5). "Queremos transmitirles la certeza de que estamos trabajando para cada uno de ustedes. Queremos acompañarlos, darles las herramientas para que puedan, paso a paso, salir adelante y tener una mejor calidad de vida", aseguró. "Les pido que confíen, no sólo en mí, sino también en ustedes mismos y en sus enormes capacidades", se mostró motivacional.
Luego cumplió con la consigna de Jaime Durán Barba de exhibir proximidad con el vecino: "Eso estamos haciendo con personas en todo el país, como Florinda, Adriana y Mónica, tres mujeres que con sus historias nos muestran lo importante que es ir junto a la gente a lo largo del camino", aseguró. Y mencionó que una de esas mujeres les agradeció por la tarifa social, dado que "no iba a tener que vivir a oscuras como pensaba, porque realmente no podía afrontar el aumento".



















Cruzada antiperonista


Desde la mesa nacional de Cambiemos, los dirigentes de la Coalición Cívica-ARI (CC-ARI) pretenden enfrentar los acuerdos del macrismo con sectores del peronismo. Así lo planteó el diputado nacional Fernando Sánchez: "Si Cambiemos se pejotiza estaría yendo en contra de lo que la gente votó, que fue un cambio de esa cultura política", dijo. Y advirtió sobre el "generoso" trato que el Ejecutivo ofrece a gobernadores del PJ para "conseguir los votos en el Congreso", particularmente en el Senado, donde la correlación de fuerzas es adversa al oficialismo. El colaborador de Carrió, que aspira a sumar a la UCR en su cruzada, le exigió al Gobierno "atender" los reclamos de dirigentes provinciales de su espacio, a los que – dijo – "se les hace difícil militar junto a quienes venían apoyando a los gobiernos kirchneristas", en distritos como Catamarca y La Rioja, por ejemplo.



















CON RECHAZOS INTERNOS Y OPOSITORES, EL OFICIALISMO APURA 

EL TRATAMIENTO DE LA REFORMA ELECTORAL



Pronóstico incierto para el voto electrónico



El proyecto para introducir la Boleta Unica Electrónica desde 2017 en todo el país se tratará en Diputados el miércoles 19. Para aspirar a su aprobación, Cambiemos deberá negociar modificaciones. También enfrentará cuestionamientos en el Senado.
El oficialismo necesita 129 votos para aprobar la BUE, ya casi sin tiempo 
para su puesta en marcha.

Por        Miguel Jorquera

Apremiada por el tiempo, la alianza oficialista Cambiemos apura la reforma electoral en el Congreso aunque con pronóstico incierto para el proyecto que impulsa el Gobierno. La Cámara de Diputados le puso fecha – el 19 de octubre – al tratamiento de la iniciativa que propone implementar el sistema de Boleta Unica Electrónica (BUE) en todo el país para las elecciones legislativas de 2017. Con la idea de sumar voluntades a favor de la reforma – se necesita la mayoría absoluta del cuerpo para aprobarla –  Cambiemos incorporó al proyecto la propuesta de paridad de género – igual cantidad de hombres y mujeres intercalados en las listas de candidatos –  un reclamo que cruza transversalmente a todos los bloques partidarios, al igual que su resistencia. La multiplicidad de disidencias – incluso dentro de Cambiemos – y los rechazos que cosecha la reforma electoral en la oposición obligarán al oficialismo a abrir el texto a más modificaciones en el recinto para alcanzar los 129 votos necesarios, con impredecibles consecuencias para las aspiraciones del Gobierno. Luego, la iniciativa tendrá que sortear los cuestionamientos del Senado, donde el Frente para la Victoria (FpV) tiene poder para modificarla o bloquearla.
En una jugada que reconocen como "arriesgada", Cambiemos pone en juego su anhelada reforma contrarreloj: a un año de la elección legislativa de 2017 en la que se busca implementar el sistema de BUE en todo el país y apenas a nueve meses de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), que según la reforma tendrán un corralito donde los electores solo podrán optar por votar en una interna partidaria y ya no entre diversas ofertas electorales por categorías.
El escaso tiempo para implementar la reforma el año próximo fue motivo de reclamos de gran parte del arco opositor y también de la Cámara Nacional Electoral, que, además de pasar a estar a cargo del escrutinio provisorio  –  ya lo estaba del definitivo  – deberá auditar y homologar el software y las máquinas que se utilizarán para implementar la BUE. La partida presupuestaria para el voto electrónico ya está incluida en el proyecto de presupuesto 2017, cuando comenzaría el proceso de selección, compra y provisión.
La iniciativa prevé la creación del Consejo de Seguimiento de las Elecciones, integrado por los apoderados de las agrupaciones políticas de orden nacional que participen en el proceso y que deberá constituirse "al menos 240 días (8 meses) antes de las primarias". Este punto del proyecto todavía no fue tratado por ninguna de las cámaras del Congreso.

Oficialistas
El dictamen de mayoría que llegará al recinto de la Cámara baja el 19 de octubre – según la propuesta oficialista – tiene la rúbrica de 47 diputados de Cambiemos, el massista Frente Renovador y el Bloque Justicialista de Diego Bossio. Pero 32 de esas firmas, incluso del oficialismo, lo hicieron con disidencias parciales sobre diferentes aspectos de la propuesta.
Dentro de Cambiemos, en la UCR hay dudas cruzadas sobre la instrumentación de la paridad de género luego de atravesar las PASO, donde los distintos acuerdos sellados por los partidos y coaliciones que tengan competencia interna pueden alterar la conformación de las listas y el objetivo que persigue la paridad. El macrismo fue el bloque menos entusiasta sobre la paridad de género y solo aceptó incorporarlo al proyecto como moneda de cambio para obtener los votos necesarios para acompañar la BUE.
Igual, dentro del PRO hay resistencia a apoyarlo: "El Congreso argentino tiene un 39 por ciento de mujeres, supera ampliamente el objetivo que se propuso la ley de cupo femenino (del 30 por ciento) y es uno de los Parlamentos con mayor integración de mujeres del mundo", aseguró una de las espadas parlamentarias del macrismo para poner distancia de la propuesta de paridad.
La resistencia del macrismo encolumnado con la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal a que la BUE se implemente en su distrito en 2017 aparece ya desdibujada. Mientras que la boleta electrónica colma la satisfacción de la aliada Coalición Cívica, cuya líder, Elisa Carrió, es una de las mayores detractoras de la boleta de papel.

Amigables
Entre los opositores amigables, el massismo es el menos opositor a la propuesta oficial. El Frente Renovador de Sergio Massa le garantiza a Cambiemos arañar los votos necesarios para la implementación de la BUE en 2017, a pesar del reclamo generalizado del resto de la oposición para que su aplicación fuera gradual y con experiencias escalonadas. Los renovadores apoyan la BUE porque reconocen que no tienen la capacidad para fiscalizar una elección tradicional ni aun en su propio bastión electoral bonaerense, y a pesar de que nunca se comprobó un fraude electoral con las boletas de papel. A la vez, Massa busca alinear a su tropa dubitativa a favor de la paridad de género, donde jugó a su dama, Malena Galmarini, como una de las promotoras con miras también a las elecciones legislativas.
En cambio, el líder del FR sorprendió a sus propios diputados nacionales de origen bonaerense al desalentar la propuesta de actualizar la subrepresentación legislativa de los principales distritos del país (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y CABA) de acuerdo al censo poblacional de 2010 y no de 1980 como hasta ahora – eso llevaría la presencia bonaerense en el Congreso de 70 a 100 diputados –.
Massa no quiere que la iniciativa llegue en forma simultánea al recinto de la Cámara baja, porque considera que así Cambiemos aumentaría su representación y rompería su estrategia de mostrarse con "equilibrio" y como "opositor responsable" con la que le arrancó concesiones menores al oficialismo y que el líder renovador enarbola como propias. Pero esto podría traerle dificultades con su aliada Margarita Stolbizer, que tiene su propio proyecto para terminar con la subrepresentación bonaerense.
El amigable Bloque Justicialista, referenciado en Bossio y gobernadores como el salteño Juan Manuel Urtubey, presentó una tibia resistencia a la utilización de la BUE en todo el país para 2017, al tiempo que exaltaba la experiencia gradualista de Salta. El rechazo mayor es con el corralito impuesto en las PASO, mientras que la paridad divide aguas al interior de la bancada.

Opositores
El Frente para la Victoria (FpV), el bloque del Movimiento Evita (Peronismo para la Victoria-PpV) y el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) rechazan la BUE con un amplio abanico de críticas y algunas diferencias. Los cuestionamientos mas duros van desde la "vulnerabilidad del sistema de votación electrónico" y "la eliminación del secreto del voto" hasta el corralito de las PASO y el "sostenimiento de medidas proscriptivas" para partidos emergentes y provinciales. Entre los ejemplos figuran el sostenimiento del piso del 1,5 por ciento de los votos en las primarias para acceder a la elección general o el perjuicio para fuerzas como el neuquino MPN que no lleva atadas sus listas a ninguna candidatura presidencial, por lo que los votantes que quieran optar por sus candidatos no lo podrán hacer – en futuras elecciones – por ningún postulante a la Presidencia de la Nación.
Además de su dictamen de rechazo, en el FpV igual dieron rienda suelta a un dictamen alternativo para proponer en el recinto y que lleva las firmas del chaqueño Juan Manuel Pedrini y el presidente del PJ nacional, José Luis Gioja. El extenso proyecto impulsa una serie de cambios a los temas cuestionados, pero fundamentalmente apunta al que más preocupa dentro del FpV: propone que el sistema de sufragio electrónico tenga un soporte en papel para el conteo de votos, desechando el conteo digital de los resultados de la elección que impone el proyecto del Gobierno.
Aunque con dudas sobre su implementación, el FpV y el PpV respaldan la paridad de género. En cambio, ha sido motivo de diferencias al interior del FIT. La diputada Myriam Bregman (PTS) ha sido una de las promotoras de la paridad, al tiempo que desde el PO afirman que no se trata de una ampliación de derechos sino de "una lavada de cara al régimen opresor". Ambos presentaron sus dictámenes de rechazo por separado, aunque coinciden con las otras críticas a la BUE.

Senadores
Con un resultado incierto en Diputados, donde la propuesta oficial podría terminar con muchas modificaciones, el Senado – donde el FpV es mayoría – podría ser otro duro escollo para la iniciativa que impulsa el gobierno nacional.
Si bien el jefe de la bancada de FpV, Miguel Angel Pichetto, afirma que en la Cámara alta no harán nada "anticipadamente" a lo que resuelvan los diputados, los senadores ya han dado muestras de cierta autonomía. El Senado tiene su propio dictamen de mayoría sobre paridad de género, como un proyecto de ley separado de la reforma electoral del Ejecutivo.
En tanto, un grupo de senadores del FpV respaldará un proyecto que el bonaerense Juan Manuel Abal Medina presentará esta semana, que, con diferencias, apunta a la misma preocupación del diputado Pedrini: que el sistema de selección electrónica del voto cuente con un sostén en papel, que sería el que se utilizaría para el conteo de los sufragios, evitando el recuento digital. Varios gobernadores peronistas comparten la misma preocupación. En el Senado, Cambiemos también necesitará de la mayoría especial (37 votos entre 72 senadores) para convertir en ley la BUE.




















OPINIÓN



La reforma constitucional como horizonte y tarea



Por       Mempo Giardinelli


Creo que lo más interesante y novedoso del acto en Atlanta la semana pasada fue apreciar cómo prendió, y con velocidad de rayo, la idea de la urgencia y profundidad de la reforma constitucional.
Lanzada con decisión y convencimiento pero con fuerza limitada por los intelectuales nucleados en El Manifiesto Argentino, de pronto en Atlanta pareció explotar como un nuevo y esperanzador horizonte de lucha. Que lo es.
Corresponde, entonces, puntualizar algunas cosas. Y en primer lugar subrayar que una reforma no es – ni debe ser – cosa de "técnicos" ni materia exclusiva de juristas especializados. Ésa es la primera trampa a desarmar, porque históricamente los constitucionalistas argentinos han sido, siempre y en general, ultraconservadores, formalistas a ultranza, y la gran mayoría jamás ha querido reformas. Por eso ahora los veremos retomando prédicas reaccionarias y engoladas, amparados por el sistema de mentimedios y su telebasura, repitiendo que la reforma no es necesaria ni oportuna y muchos otros reparos.
Desde la Constitución Nacional de 1853, en nuestro país las reformas fueron todas traumáticas y trampearon de diversos modos la voluntad popular. Inexorablemente retardatarias y mezquinas, solamente la de 1949 significó un verdadero cambio político, económico y social al sancionar la primera y única Constitución inclusiva, moderna y afirmativa de la identidad nacional.
La convocatoria del gobierno que ganó las elecciones de 1946 contenía, es cierto, la obvia intención de permitir la reelección del presidente Juan D. Perón. Pero por encima de eso el proyecto que lideró el notable jurista entrerriano Arturo Sampay (1911-1977) fue un modelo de modernidad y amplitud social (luego imitado en Chile, Ecuador y otros países).
La reforma del 49 fue además formalmente perfecta más allá de las chicanas de la furiosa oposición de la época, que cuestionó que la Declaración de Necesidad había sido sancionada por dos tercios de los legisladores presentes y no del total de la asamblea legislativa. Reparo sin sustento porque reformas anteriores (las de 1860 y 1898) no se habían sancionado con la mayoría que ahora se exigía y sin embargo nadie había sostenido jamás su invalidez.
En realidad, lo que desesperaba al conservadurismo oligárquico de la época era el espíritu profundamente reformista del proyecto Sampay. Los macristas de entonces (que no se llamaban así pero ya existían: unitarios, oligárquicos, malinchistas y neoliberales a ultranza) no digirieron jamás aquella Constitución. Y en particular el artículo 40, que establecía: a) el monopolio estatal del comercio exterior; b) la propiedad inalienable de la Nación sobre las minas y fuentes de energía; c) la obligación del Estado de prestar los servicios públicos en forma directa; d) reglas para el cálculo de la indemnización por expropiación de empresas de servicios públicos. Este artículo, además, establecía de hecho una economía capitalista mixta, con relevante intervención estatal y no sujeta a futuros cambios de gobierno.
Aquí cabe recordar que en el radicalismo de entonces hubo dos posiciones: por un lado Balbín, Frondizi, Larralde, Illia, Lebensohn y Sabattini eran duros críticos del peronismo al que consideraban antidemocrático, pero apoyaban las medidas de progreso social y nacionalismo económico. Del otro lado, el "unionismo" liderado por Tamborini, Mosca y Sammartino rechazaba todo y acusó incluso a los primeros, cuando juraron como diputados la nueva Constitución, de "peronizar la UCR".
Aunque el país creció entre 1949 y 1955 con industrialización y pleno empleo, sin indigencia y con pobreza mínima en comparación con la actual, los poderes mediáticos (ya entonces) y el capitalismo concentrado se opusieron con ferocidad: cancelar la Constitución de 1949 fue uno de los objetivos principales del golpe de estado del 16 de septiembre de 1955. El antiperonismo que enfermaba a las fuerzas armadas de entonces y a sus sostenes burgueses y agrarios, sumado al accionar de las embajadas imperiales, coronó su triunfo el 27 de abril de 1956 cuando la derogaron por un decreto dizque "revolucionario" en forma de "proclama" firmada por Aramburu, Rojas y la totalidad del gabinete de esa dictadura autollamada "libertadora".
Habrá que hacer docencia, ahora, sobre todo entre los más jóvenes, que, salvo los muchos militantes que nos esperanzan a los mayores, son hoy cooptados por el consumismo más feroz, tecnológico o no. Es duro decirlo, y podrá no gustar, pero es un hecho que gran parte de la ciudadanía que hoy tiene menos de 30 años carece, en general, de conciencia política. Ante lo cual habremos de hacer estas docencias o el país no tendrá otro destino que la recolonización.
Ésa es la tarea: denunciar la estafa del macrismo, que ha engañado a sus propios votantes y los engaña día a día y noche a noche con perversidad implacable. El modelo de sociedad duranbarbizada mata ideologías, mata conciencia social, y hay que reconocer que frente a tanta maldad nosotros, el campo nacional y popular, estamos en desventaja. Hemos perdido tiempo convencidos de que el igualitarismo, la inclusión y los derechos sociales eran para siempre. Y muchos han creído honesta pero equivocadamente que el kirchnerismo era una revolución, cuando no lo era.
Con todo lo que nos dio y con medidas maravillosas como el fin de las AFJP o la recuperación de YPF y los satélites Arsat; con el ALBA y la Unasur; con las jornadas memorables del Sesquicentenario de Mayo en 2010 o con el plan Conectar Igualdad, entre muchos otros logros, la batalla se perdió. Por tonterías como el traslado del monumento a Colón o errores graves como pasar cuatro o cinco años peleando contra el monstruo Clarín sin crear un sistema alternativo que hoy hubiera permitido un enjambre de radios y televisoras comunitarias, un verdadero sistema de comunicación nacional y popular.
Aunque siempre es buena hora para leales autocríticas, ninguna lo es para autoflagelaciones, y todas son mejores para aprender de la propia historia.



















 PUEBLOS ORIGINARIOS DENUNCIAN ROBO DE TIERRAS EN CHACO



Una reparación que es despojo



Los mocovíes, wichís y tobas denuncian que el 12 de octubre el gobierno de Chaco hará entrega de 200 mil hectáreas de tierra a las comunidades originarias como si fuera una reparación, pero les estarán robando otras 100 mil que entregarán a criollos.
Las tierras de la Reserva, por ley, pertenecen a las comunidades aborígenes.

Por       Darío Aranda

Tres pueblos indígenas de Chaco (mocovíes, wichís y tobas – qom – ) denuncian que el gobierno provincial está a un paso de robarles 100 mil hectáreas. Se trata del conocido territorio llamado "Reserva Grande", 300 mil hectáreas destinada a los pueblos originarios que habitan el Impenetrable, a los que se les debe entregar un título único y comunitario. Pero en sentido inverso, y mediante un decreto, el Gobierno les otorgó 100 mil de esas hectáreas a criollos (hecho prohibido por la Constitución de Chaco y leyes nacionales). Las autoridades provinciales eligieron el 12 de octubre para hacer efectivo el despojo.
La Reserva Grande está ubicada en el Impenetrable, entre Comandancia Frías, Fuerte Esperanza y Nueva Pompeya, al sur del río Bermejito, un codiciado oasis ambiental, rico en fauna, flora y biodiversidad. Zona de pueblos originarios desde tiempos inmemoriales. En 1992, por ley, se reconoció que la Reserva era el lugar de vida y trabajo de los pueblos indígenas. Y se debía avanzar en la titulación de la tierra que (según las leyes nacionales e internacionales) debe ser un dominio comunitario (no títulos individuales).
Durante veinte años, los distintos gobiernos demoraron la entrega de tierra a las comunidades. La mensura, finalizada en 2011, determinó que la superficie del territorio indígena era de 306.849 hectáreas, en los departamentos Güemes y Brown. El Gobierno provincial, aún cuando ya estaba legalmente en condiciones de titularizar en 2011, puso como condición que se llegara a un acuerdo con los pobladores criollos que habitan en la Reserva. La propuesta indígena fue la permanencia de familias campesinas (pero sin títulos de propiedad) y/o relocalización.
En 2013 se estuvo a punto de lograr el ansiado título comunitario, pero el Defensor del Pueblo de Chaco, Gustavo Corregido, intervino por pedido de los criollos que viven dentro de la Reserva Grande. El Gobierno frenó la entrega del título.
Las comunidades indígenas y organizaciones que las acompañan cuestionaron la suspensión. "Los pueblos Indígenas de Chaco han sido suspendidos en derechos durante muchos años, han sido suspendidos de las políticas públicas durante más tiempo y han sido suspendidos de sus libertades fundamentales desde la Conquista. La Ley del Aborigen Chaqueño primero, y la reforma de 1994 luego, vinieron a terminar con esta discriminación y marginación y exigen al Estado de la Provincia que no existan más suspensiones. Alarma que el Defensor del Pueblo haya recomendado al Gobernador una suspensión de un derecho constitucional vigente y en proceso de concreción", cuestionaron la Asociación de Abogados Indígenas de Argentina (AADI), la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y numerosas organizaciones sociales.
A fines de 2015, mediante seis decretos, el gobernador Jorge Capitanich sorprendió con la división de la Reserva Grande: 200 mil hectáreas para los pueblos indígenas y 100 mil hectáreas para los criollos (las que se entregarán a campesinos son las mejores de la Reserva, con acceso al río y las aguadas, tierras que permiten agricultura). De inmediato, la organización indígena Mowitob denunció la violación de los derechos indígenas, la Constitución de Chaco, la nacional y tratados internacionales de derechos indígenas. Recordaron que existe frondosa legislación que prohíbe dividir el territorio indígena y, mucho más aún, no se puede entregar la tierra comunitaria a terceros (en este caso, criollos).
Precisaron que la Constitución de Chaco, en sintonía con la Constitución Nacional, en su artículo 37 "garantiza la propiedad y posesión de las tierras indígenas, las mismas son indivisibles, intransferibles, inembargables e imprescriptibles".
El nuevo gobierno provincial, a cargo de Domingo Peppo, avanzó con la política de quitarle 100 mil hectáreas a los indígenas, entregarla a los criollos (incluso con títulos individuales) y reconocerles el resto a las comunidades originarias. En la maniobra participan cuatro organismos provinciales: El Instituto de Colonización, la Dirección de Catastro, la Dirección de Registro Provincial y Instituto del Aborigen Chaqueño (Idach). Según el anuncio oficial, se hará efectivo el próximo 12 de octubre, y será presentado como "un acto de reparación" a los pueblos originarios.
Las comunidades mocoví, wichí y toba (qom) brindaron una conferencia de prensa la semana pasada. Volvieron a denunciar la maniobra del gobierno provincial, rechazaron el "robo de 100 mil hectáreas indígenas" y recordaron que "se están violando todos los derechos" indígenas. "No entendemos por qué desconocen el trabajo de años que venimos haciendo y no sabemos por qué dejan de lado la propia constitución de la provincia", reclamó Oscar Villalba, de la organización Mowitob.
Las organizaciones que acompañan el reclamo indígena (Equipo de Pastoral Aborigen, Junta Unida de Misiones y el Instituto de Cultura Popular) emitieron un comunicado: "Es una grave violación a los derechos de los pueblos indígenas, un claro abuso de poder. Y se deja el territorio al arbitrio de los sectores económicos ligados a la madera, que apetecen la explotación de los recursos forestales de inestimable valor". Reclamaron a las autoridades provinciales que revean su postura y eviten "la angustia e injusticia" que padecen las comunidades indígenas.
La organización Mowitob adelantó que el martes habrá cortes de ruta en Chaco, reclamó audiencia urgente con el gobernador Domingo Peppo y anunció que recurrirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
De concretarse la iniciativa oficial, los pueblos indígenas perderán 100 mil hectáreas de territorio, los criollos contarán con tierras y títulos de dudosa legalidad, y el despojo a los pueblos originarios tendrá un nuevo capítulo.

















LELIA POCHETTINO, ESPECIALISTA EN ETNOBOTÁNICA



Las plantas con algo más



La quinua, de uso milenario en la región andina, llegó a los centros urbanos porque fue "descubierta" por la NASA. Casos como éste constituyen el objeto de estudio de esta doctora en ciencias naturales: desde los saberes comunitarios sobre las plantas hasta la voracidad de las multinacionales farmacéuticas que patentan esos conocimientos ancestrales. Los cultivos libres de agrotóxicos, la agricultura familiar, el valor de las huertas frente a los grandes cultivos industriales.

Por         Verónica Engler

En un momento en el que las hectáreas de desmonte crecen a un ritmo más que peligroso en nuestro país y en el que el patentamiento de los saberes sobre la naturaleza atentan contra la vida de las comunidades, parecería que desde la ciencia difícilmente se pudiera aportar una visión distinta a la del progreso desenfrenado guiado unilateralmente por el Occidente blanco y cristiano. Sin embargo, no es tan así.
La doctora en ciencias naturales Lelia Pochettino se dedica desde hace más de treinta y cinco años a la etnobotánica, que implica, entre otras cuestiones, el estudio de las plantas y los saberes comunitarios asociados a ellas. Investigadora principal del Conicet y responsable del Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el espectro de intereses de Pochettino es amplio y de gran interés social. En esta entrevista de Página/12 repasa tópicos como la biodiversidad, el valor de las huertas frente a los grandes cultivos industriales, los saberes comunitarios sobre las plantas y la voracidad de las multinacionales farmacéuticas por patentar lo que es de todos y de nadie, y la ética de quienes hacen ciencia a la hora de posicionarse respecto a su objeto de estudio y a su propio lugar en la construcción del conocimiento.

–Usted investiga desde hace más de tres décadas la relación entre los seres humanos y las plantas. ¿Qué aprendió en estos años, cuáles fueron las nociones que se modificaron?
–Una de las cuestiones que cambió fue la idea de lo tradicional. Cuando empecé a trabajar, lo tradicional era lo nativo, nos interesaban las plantas americanas y la forma en que eran utilizadas por las comunidades, si eran plantas exóticas no nos interesaban. También pensábamos que lo tradicional era no sólo lo consuetudinario sino también lo ancestral, lo que venía desde hace mucho tiempo. Y luego fuimos viendo que las comunidades dan respuestas a sus problemas a veces con plantas, y otras veces, si tienen, usan aspirinas en lugar de corteza de sauce porque es más rápido. Entonces, comencé a ver la dinámica en ese conocimiento, el carácter oportunista de la solución a determinados problemas y la apropiación de los saberes por parte de las comunidades. Hay plantas exóticas que definen a determinadas comunidades, son plantas europeas o asiáticas con las que, sin embargo, las comunidades se sienten identificadas. Como por ejemplo las habas en Bolivia. El plato paceño es choclo, papa, queso, carne y habas; y las habas son del Mediterráneo, y sin embargo se andinizaron, es decir que crecían bien a los tres mil metros o más arriba, y entonces, reemplazaron a otras plantas, como por ejemplo los porotos, que había que conseguirlos de los valles más abajo. Entonces las habas daban una solución para los que vivían en altura, y se convirtió en un producto típico de esa zona andina.



–En los últimos años se observa un incremento en la formación de huertas en las zonas periféricas a las ciudades, como por ejemplo en el Gran La Plata o en las afueras de Posadas, en suelos que no están destinados a un uso intensivo ni a la producción industrial. ¿De qué manera este fenómeno se relaciona con las migraciones poblacionales y con la preservación de la biodiversidad?
–El tema de los huertos es muy convocante en este momento porque allí se juntan los saberes tradicionales con lo que es biodiversidad. El espacio de huerta o jardín que está pegado a la casa es uno de los espacios de máxima diversidad y además constituye el lugar de la experimentación. Ahí la gente empieza a elegir una plantita, y luego se le aparece otra rara, por ejemplo la misma pero con flor de otro color, y entonces la guarda. El caso de las huertas periurbanas en particular, lo que refleja es esta voluntad de reproducir el espacio de origen, de donde vienen las personas, en esa zona donde viven actualmente. Y en el mínimo espacio que se tiene reproducen las plantas de sus lugares de origen, que no las conseguirían de otra forma. No son huertas urbanas sino como una transición entre lo que es la ciudad y el campo, son terrenos más amplios, muchas veces destinados a la producción comercial, pero en los que la gente se reserva un pequeño espacio para experimentación, para poner lo que le gusta. En esas huertas se sigue potenciando la diversidad, porque se tiene lo que cada uno traía, más lo que no se consiguió y se reemplaza por otras cosas, más lo propio de la zona. Nosotros hicimos una investigación para ver por qué la gente guarda las semillas para volver a sembrarlas. Y por ejemplo, hay un criterio innovador, es decir "porque es rara, porque es distinta", que es importantísimo. Pero también hay otros criterios que tienen que ver con cuestiones simbólicas o afectivas, cuando se guarda porque se lo regaló alguien a quien se quiere mucho, como recuerdo de esa persona.



–¿Y este tipo de huertas periurbanas son un fenómeno cuantitativamente significativo?
–Sí, es un fenómeno importante, muy difundido. Algo interesante es que, por ejemplo, entre los propios quinteros no hay percepción de la diversidad que están manteniendo. Si se les pregunta qué tienen plantado en la quinta, dicen: "tomate, acelga", según la época que sea, las verduras que llevan al mercado. Pero resulta que al lado de la casa tienen un ají diferente que le dio alguien, y al lado tienen un burrito, por ejemplo, que es del norte, para hacer té, y como no crece en La Plata se lo trajeron y lo plantaron. Pero como eso no forma parte de la explotación hortícola, no está visto como diversidad. Entonces existen esos espacios, la macetita, los canteros, la huerta para consumo propio, que están ahí diversificando.



–¿Qué sucede cuando las plantas medicinales usadas tradicionalmente por comunidades nativas en algún momento comienzan a comercializarse en las dietéticas de los centros urbanos? ¿Cómo se da este pasaje, los saberes originarios se transmiten?
–El tema es que muchas veces somos nosotros mismos los que los terminamos difundiendo. El trabajo científico de visibilización de esos saberes locales luego se difunde por otros ámbitos y la gente se termina enterando, o también por transmisión oral de pueblo en pueblo. Pero ahora, normalmente, una planta que se encuentra en una dietética y está de moda la instala el mercado. Con la quinua lo que veíamos es que se instaló porque la NASA la "descubre", la convierte en un producto de importancia para hacerle alimentos a los astronautas porque contiene muchas proteínas. Entonces sale al mercado vendido como un alimento muy importante, y la gente lo empieza a utilizar, pero tiene mucho más de cinco mil años de uso en la región andina. Con la quinua en particular y con los amarantos hubo problemas porque fueron alimentos negados desde la Conquista. Los españoles habían prohibido los amarantos como alimento de calidad porque en México se usaban en ceremonias, como una ofrenda a un Dios. En los sacrificios se moldeaban figuras con harina de amaranto y se tomaban con la sangre del sacrificado, pero era una ofrenda. Y eso se tomó como una idolatría y entonces prohibieron todas las semillas. Cuando yo empecé a viajar al Norte, a comienzos de los años 80, era muy raro conseguir quinua, no había en los mercados. Y hoy en día hay quinua en todas partes, se puso de moda. Pero no es que la NASA la descubrió, sino que se avivaron de que era muy útil y se convirtió en un boom alimentario.



–El hecho de que una institución científica estadounidense tenga que valorizar la quinua para que la empecemos a consumir, ¿no es un indicativo de la desvalorización de lo nativo que hay aquí?
–Sí, por supuesto. No era algo que se viera como valioso. Pero hay otra cosa que está jugando en el tema de la quinua y que es el cambio en los hábitos alimentarios, porque como son alimentos que son concentrados nutricionales, cuando se cambia el hábito, por ejemplo si se deja de comer carne y se empiezan a comer granos, la quinua o el amaranto son alimentos espectaculares para eso. Entonces, no es sólo que se revaloriza sino que hay un mercado ávido de personas que quiere consumir este tipo de productos. O sea que la época dio justo para que eso se instalara. Pero ¿por qué se mantiene? Aparecieron un montón de cosas que después a lo largo del tiempo no se mantienen. Pero con la quinua hay un montón de recetas que son típicas de esta zona, todo lo que se hace con arroz o con trigo se puede hacer con quinua. Entonces la gente prueba y se va manteniendo.



–Hace varias décadas el biólogo Eduardo Rapoport inició en la Patagonia el estudio y la difusión de las malezas comestibles, a las cuales rebautizó como "buenezas". Usted también trabajó con estos yuyos que crecen de manera silvestre, abundante y que poseen importantes cualidades nutricionales. ¿Cómo fue esa experiencia?
–Sí, nosotros lo copiamos a él y a Ana Ladio, que trabajaba con él, somos amigos. Lo hicimos hace como una década cuando a mí me convocaron de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria (de la Universidad de La Plata), era para la conversión a la producción sin agrotóxicos, la idea era que ya que la gente que se convertía hacía extracción manual de las malezas, le pudiera dar un valor agregado, como por ejemplo para la preparación de comidas. Yo creo que con respecto a las malezas comestibles más que desconocimiento hay desvalorización, porque tenemos un modelo agricultor productor tan fuerte, que lo que se junta está mal visto porque no forma parte de una economía productiva. Yo trabajé con descendientes de inmigrantes italianos y ellos sabían un montón de las malezas que se podían comer, pero ninguno las había probado, porque en sus casas no se acostumbraba, porque tenían la verdura de la quinta que era la que usaban para alimentación. Entonces las malezas las tiraban, pero sabían que se podía comer.



–¿Me puede explicar cómo es el fenómeno de la etnobiopiratería, la apropiación de conocimiento nativo por parte de las multinacionales farmacéuticas, que se ha incrementado fuertemente en las ultimas décadas?
–En realidad se dio siempre, lo que pasa es que en los últimos años empezamos a protestar. El término biopiratería lo acuña la RAFI (Rural Advancement Foundation International, actualmente Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración) a fines de los años 80 para designar la apropiación de saberes sobre la naturaleza en general sin el consentimiento de las comunidades involucradas. Fundamentalmente los inicios de esto, de pensar que alguien se está apropiando, tiene que ver con la aparición de los convenios de cooperación. El esquema general es: el Norte rico en tecnología, el Sur rico en recursos y pobre en tecnología, en una tecnología que apunta al desarrollo y a la producción de productos. Entonces, supuestamente estos países ricos en tecnología lo que hacen es hacer convenios con países pobres en tecnologías y ricos en recursos para hacer prospección, ver qué hay y qué se puede desarrollar, y compartir el beneficio del desarrollo. El tema es que si se están buscando plantas medicinales y en lugar de hacer prospección en toda la flora de un país se le va a preguntar a la gente que está hace miles de años en la zona qué está usando como medicina, se acorta el tiempo de experimentación. Entonces, no sólo es biopiratería, sino que es etnobiopiratería, porque se está aprovechando el potencial de la flora y también los saberes de la gente sobre esa flora.



–Pero pareciera que los países del Norte no compartieron mucho sus beneficios con las comunidades nativas del Sur, que los proveyeron de sus conocimientos.
–Claro. Se fueron desarrollando distintos proyectos que, a lo largo del tiempo, demostraron no ser demasiado eficientes en el retorno, en el compartir esos beneficios. Entonces, terminó habiendo siempre protestas de las comunidades involucradas porque sentían que las habían robado, se habían apropiado de sus saberes para el desarrollo de medicamentos, y ellos no tenían participación en los beneficios. Y el tema en estos últimos cuarenta años se fue instalando y se ha convertido en crucial para nosotros, tanto que yo como miembro de un organismo de ciencia y técnica tengo el deber de dar a conocer los resultados de mis investigaciones, es decir, tengo que publicar. Pero, por otro lado, está la cuestión sobre qué uso se hace de esas publicaciones.



–Hay una disyuntiva ética, porque sus publicaciones muchas veces son utilizadas por las multinacionales farmacéuticas para apropiarse del conocimiento de las comunidades, vía patentamiento, por ejemplo.
–Exactamente. Pero nosotros lo que creemos es que si cuando publicamos estos trabajos decimos de qué comunidad es, lo que hacemos es darle voz a esa comunidad, y tiene que servir para que otros no patenten esos saberes, más que para que otros se enteren de lo que estas comunidades están usando.



–Pero ¿las publicaciones científicas pueden servir para proteger a las comunidades nativas y sus saberes sobre las plantas?
–En Perú sirvió en el caso de la maca, que es un energizante que se viene usando desde hace miles de años en una zona muy reducida de Perú. Y la maca es "descubierta" por el mundo Occidental en los años 60, porque hay un trabajo de un agrónomo que dice que es una planta olvidada. Pero se instala como energizante a nivel comercial en los años 80. Entonces, una compañía norteamericana la patenta y, entre los fundamentos que plantea, está la tesis de un químico canadiense, que estudia todos los compuestos de la maca y cómo la utiliza la comunidad. Entonces Perú, a través del Indecopi (Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual) protesta esa patente diciendo que el uso era ancestral, y utiliza la misma publicación que la empresa usaba para demostrar que tenía principios activos que podían servir. Pero tampoco es que cada vez que hay un problema de patentes sale a relucir un trabajo etnobotánico. Eso es lo que nosotros querríamos, servir para estos casos de litigio, para demostrar que la propiedad del conocimiento no es individual.



–Algo parecido sucedió con la planta con la que se produce la ayahuasca, ¿verdad?
–Estados Unidos es en el único país en el que se puede patentar organismos vivos que existen en la naturaleza, que es el caso de la Banisteriopsis caapi, con la que se hace ayahuasca. Entonces, las comunidades de la Amazonia peruana y ecuatoriana, unidas en un colectivo de organizaciones logró demostrar que la ayahuasca involucra saberes tradicionales y que esa patente había que revocarla y se revocó, si no, cualquier cosa que se produjera con la ayahuasca, hasta los propios tratamientos de sanación que hacían las comunidades tendrían que haberle pagado a la corporación farmacéutica que la patentó. El problema es el patentamiento, que tiene que ver con apropiación de los saberes, pero son las lógicas imperantes, donde la propiedad privada es más importante que el saber colectivo.



























¿POR QUE LELIA POCHETTINO?



Una antropóloga de la flora




Por         Verónica Engler


Lelia Pochettino es una antropóloga argentina, pero de ese grupo "diferente" que integran quienes estudian en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), porque egresan de la Facultad de Ciencias Naturales y no de la de Sociales o Humanidades como en el resto de las universidades del país. "Era un lugar muy favorable para la interdisciplina, esto del ambiente, las plantas y los seres humanos, tenía un espacio privilegiado", cuenta esta investigadora especializada en etnobotánica. Lo suyo son "las plantas con algo más", como le enseñó su maestra, la botánica Genevieve Dawson de Teruggi.

Directora del Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP e investigadora principal del Conicet, Pochettino se dedica desde hace más de treinta y cinco años a la etnobotánica. Ha publicado numerosos artículos en revistas científicas internacionales y entre sus libros se encuentran: Plantas aromáticas condimenticias; Hortalizas. Verduras y legumbres; Avances sobre plantas medicinales andinas; Frutas frescas, secas y preservadas; Tradiciones y transformaciones en etnobotánica; Botánica económica. Las plantas interpretadas según tiempo, espacio y cultura, entre otros.

En 2010 participó en el registro del material de la Primera Feria Nacional de Semillas Nativas y Criollas "Sembrando Esperanza", realizada en el Parque Pereyra Iraola (La Plata), recopilando e identificando semillas. "Ver la gente intercambiando semillas y cómo lo relataban era fantástico, ahí sí que estaba la transmisión del saber puesta en juego en todo momento", rememora.

Integró la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la UNLP, desde la cual trabajó para promover, entre otras cuestiones, los cultivos libres de agrotóxicos, la agricultura familiar y la valorización de las malezas comestibles. "Si bien el objeto de estudio de la etnobotánica son las plantas y los saberes asociados, o las comunidades y cómo perciben las plantas, la postura ética desde la ciencia fue cambiando con respecto a ese objeto de estudio, ya no se trata de apropiarse sino de fortalecer a las comunidades", reflexiona.










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